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jueves, 25 de septiembre de 2025

Décimo aniversario de «Las lunas de marzo»


Hoy se cumplen diez años de la primera publicación de Las lunas de marzo.
Además, coincide con el lanzamiento de Los astros sin voz, tercera y última parte de la serie.

Como siempre les cuento, la historia nació a fines de 2009, cuando tenía dieciséis años. La empecé por diversión, un día que tenía que hacer tiempo antes de irme a la casa de mi papá. Me pareció interesante escribir una historia siendo brújula total, sin saber nada: así me fue: me tranqué, la dejé, la retomé, y así por años, hasta 2014. No fue fácil; la experiencia me dejó abrumada y desconectada de la novela, tardé años en reconciliarme. Incluso, por años, me costaba entender lo que otros veían en la historia. Estaba totalmente negada.

En 2015, tras experiencias compartidas en foros de escritura y mucho tiempo leyéndonos entre nosotras, tuve el honor tremendísimo de que Scarlett de Pablo me propusiera que Lunas fuera el primer libro de Escarlata Ediciones, un proyecto precioso me enseñó muchísimo sobre el mundo editorial. Por ejemplo, mis primeras correcciones literarias fueron novelas de Escarlata, también fui lectora editorial. Gracias a Scarlett, a los veintidós años pude tener en mis manos mi primera novela publicada —¡que tuvo dos tiradas!—, mis primeras presentaciones, eventos, entrevistas y apariciones en medios. Mis primeras ferias del libro como autora. Mis primeros lectores.




Cuando Escarlata cerró, mis historias se quedaron huérfanas. Pasó un buen tiempo, en el que —contrario a lo que siempre dije— terminé escribiendo dos secuelas (Las noches perdidas, Los astros sin voz) y varios relatos. Eso me ayudó a reconectar con la historia, con su protagonista y todo ese universo al que me negaba a volver. A recuperar el amor por la escritura, de hecho. Al final, terminaron siendo de mis novelas más queridas, y eso que escribí mucho, muchísimo después. Tal vez es el período más prolífico de mi vida.

Recién en 2022, Ediciones Urano me dio la oportunidad de brindarle una segunda chance a Lunas, estrenando el sello Puck en Uruguay, y mi vida volvió a cambiar para siempre. Con la incorporación de cuatro cuentos inéditos y algunas correcciones, Lunas salió de vuelta al mundo, literalmente. Se publicó en Uruguay, en Argentina, en México, ¿quién sabe si no llegará a otros lugares? A mí, por lo pronto, me llevó a recorrer el país, a presentarme por primera vez como autora en la Feria del Libro de Buenos Aires. Lunas, desde hace diez años, no para de cumplirme sueños.

Las lunas de marzo no fue la primera novela que escribí, pero sí fue la primera en todo lo que importa. Este año también celebramos una segunda edición en Puck y el lanzamiento de Los astros sin voz, la tercera y última parte de la historia, la culminación de dieciséis años de trabajo. La mitad de mi vida. Gran parte de ese trabajo es mío, pero no todo, y por eso agradezco profundamente a todos los que me ayudaron a que Lunas se convirtiera en realidad, en un sueño tangible.


Y ahora, lectores, es de ustedes. De principio a fin.





Aunque ahora cerremos un ciclo, nuestra historia continúa. Los invito a seguir acompañándome en esta aventura que es la publicación, a través de mis redes sociales como Instagram (especialmente mi canal de difusión) o Goodreads, donde pueden encontrar cualquiera de mis libros. ¡También recuerden que este fin de semana es la presentación de Los astros sin voz!

Nos encontramos en el próximo capítulo, ¡hasta pronto!




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sábado, 30 de diciembre de 2023

Dónde encontrar mis libros

Pasaron exactamente tres años desde el último post de este blog y, si bien no tenía pensado volver ni es mi intención hacerlo de ahora en más, me pareció correcto aparecer para contarles dónde pueden encontrarme ahora, a mí y a mis libros.

Esa es otra cuestión: desde que dejé de usar este blog para reseñar, pasaron muchísimas cosas. Entre ellas, la publicación de cuatro novelas (Las lunas de marzo, Adagio, El año de los girasoles, Felicia y los bosques olvidados), algún que otro premio, dos trabajos distintos, un diploma en edición, ferias del libro y montones de actividades literarias.

Por eso, quería dejar en esta entrada un par de datos relevantes, para que puedan estar al tanto de todo lo nuevo, si acaso alguien de por acá no está al tanto y tiene ganas de ponerse al día. También voy a dejar de nuevo mi cuenta de Instagram, que es donde estoy más activa, y la cuenta de la Mega Maratón de Escritura, que sigue siendo uno de los proyectos más importantes para mí y que no para de crecer. ¡Los espero por allá!


Ahora, pasemos a mis libros. Es probable que, si no saben nada de mí desde 2020, recuerden más que nada Las lunas de marzo y Proyecto Pandora, ambas publicadas con Escarlata Ediciones, que eran mis últimas obras publicadas. Lamentablemente, Escarlata Ediciones cerró con la pandemia, por lo que ciertas cosas cambiaron mucho.

Hablemos de eso.


  • Las lunas de marzo: en noviembre de 2022, fue reeditada por Ediciones Urano bajo el sello Puck en una preciosísima edición revisada, con cuatro relatos extra que la unen con su secuela (ya que ahora van a ser tres libros, que ya tengo escritos hace tiempo). Me alegra mucho poder contarles también que esta novela está disponible no solo en Uruguay, sino también en Argentina. Tuvo su presentación en la 44.ª Feria Internacional del Libro de Montevideo y fue parte del envío uruguayo a la 48.ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y a la 37.ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
  • Adagio: esta novela corta ganó el primer premio del Concurso literario Juan Carlos Onetti en la categoría Narrativa Infantil y Juvenil en 2021, y luego fue parte del catálogo del envío uruguayo a la 59ª Feria del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia. Fue publicada al año siguiente por Sujetos Editores, quienes actualmente la están grabando en formato audiolibro gracias al Programa IDA. También fue parte del envío uruguayo a la 37.ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
  • El año de los girasoles: fue publicada por Sujetos Editores en junio de 2023. Es una novela autoconclusiva, juvenil y contemporánea a la que le tengo mucho cariño. De hecho, no soy solo yo: sus lectores son los que me han dejado las reseñas más sentidas y siempre me hacen saber lo que sintieron con este libro. La portada la hizo una querida amiga, Valentina Marini. Fue presentada en la 21.ª Feria del Libro Infantil y Juvenil de Montevideo.
  • Felicia y los bosques olvidados: es una novela middle-grade que ganó el segundo puesto en la categoría Literatura Infantil y Juvenil de los Premios Nacionales de Literatura en 2022 y que fue publicada en agosto del año siguiente por Ediciones Urano, bajo el sello Puck. Además, tiene ilustraciones hermosísimas del talentoso Iván Zigarán. También fue parte del envío uruguayo a la 37.ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

En general, deberían poder encontrar todos ellos en cualquier librería del país (y, en Argentina, Las lunas de marzo). Es posible que los dos de Sujetos a veces no aparezcan disponibles, pero basta con preguntarle al librero o comentarle que son distribuidos por Gussi. Si no, pueden ponerse en contacto directo con la editorial. También tengan en cuenta que son las editoriales a las que deben contactar por colaboraciones, ya que yo no dispongo de ejemplares. Por ahora, no tengo noticias que contar respecto al futuro de Proyecto Pandora o su secuela.

Me encantaría comprometerme a actualizar esta entrada o a traer otra cuando haya novedades respecto a estos libros o futuras publicaciones, pero no puedo asergurarlo. Por lo pronto, los insto una vez más a utilizar mi cuenta de Instagram para eso.

Espero que hayan tenido un muy, muy feliz 2023 y que 2024 les traiga montones de cosas lindas. Nos vemos pronto, aunque no sea por acá. Si están leyendo esto, gracias ♥.


miércoles, 30 de diciembre de 2020

Despedida 🍒

No, no es una broma. Tampoco es una decisión impulsiva: hace varios meses que tomé la decisión y mantuve el blog más o menos como siempre —habrán notado mi baja actividad a la hora de responder comentarios o pasar por otros blogs— para poder terminar el año. Sí, es un poco triste. Sí, les voy a contar por qué.

Primero que nada, esto no quiere decir que voy a dejar de reseñar libros. Lo que sucede es que ya no me entusiasma hacer este tipo de reseñas en este medio, por varios motivos que les voy a contar más adelante. Si quieren seguir leyéndome, pueden encontrarme en mi cuenta de Instagram, que es la de siempre. Pienso darle un poquito más de atención y cuidados, así que tengo mucho que aprender.

Ahora, ¿qué es lo que pasó? Nada en particular, sino la suma de muchas cosas. La principal es que ya no disfruto de hacer esto de la misma manera. Siempre manejé este blog de forma metódica y organizada, pero desde hace un cierto tiempo eso, más que ayudarme a estar tranquila, me tiene agotada y estresada. Además, vi afectada mi capacidad de escribir reseñas detallistas y sentidas, algo que antes me entretenía un montón.

De más está decir que el año que termina es ni más ni menos que 2020, que se llevó puestas un montón de cosas que parecían muy estables. En lo personal, salvo algunos casos bastante complejos y sin hablar de la situación global, no tuve un mal año, todo lo contrario: me recibí, encontré un trabajo precioso, escribí mucho, empecé a cuidar más mi salud física y mental. Todas estas cosas redujeron, en parte, el tiempo que puedo dedicarle a leer y a mantener el blog. Y sentirlo siempre ahí como una obligación, una carga, fue la señal de que algo tenía que cambiar.



Por supuesto, hay otros motivos que me impulsaron a tomar esta decisión, más allá del no disfrute y tener poco tiempo. Una de ellas fue lo lejana que me siento del resto de la comunidad, aunque haya encontrado vínculos preciosos y hasta amistades. Estoy un poco cansada de sentir que hablo sola o para las mismas tres personas, cuando podría estar utilizando una plataforma que de verdad me permita compartir mis opiniones y recibir las de los demás. Estoy bastante cansada de los comentarios vacíos, de saber que hay gente que comenta para recibir un comentario a cambio, que a veces ni siquiera leen las entradas que tanto esfuerzo lleva escribir. De hecho, estoy segura de que algunas personas van a comentar sin leer esto. Estoy cansada también de lo que conlleva mantener el blog en funcionamiento, de la búsqueda de imágenes —que tuve que sacar de casi todas las entradas por temas de copyright, por las dudas— y de comentar a otros en una plataforma que lo hace tedioso más que un momento para leer reseñas que me interesan.

Dicho así, parece que estoy harta de todo, pero no es así. Agradezco con todo mi ser la experiencia preciosa que fue tener un blog literario. La gente hermosa que pude conocer, lo mucho que aprendí. Las oportunidades que tuve, como trabajar con el Plan Nacional de Lectura e incluso viajar a la Feria del Libro de Buenos Aires o dar talleres en liceos. Los eventos hermosos en los que pude participar, los autores que conocí y hasta entrevisté. Las colaboraciones con editoriales, las que mantengo hoy en día y las que no, que hicieron posible que siguiera con el proyecto. Lo lindo que fue poner tanto de mí en un proyecto y verlo dar sus frutos. Hasta fue lindo compartir, aunque fuera por poquito tiempo, parte de las entradas del año con Juan, mi novio, y encarar aún otro proyecto juntos. Fui muy feliz con el blog.

Las etapas son eso, etapas. Eventualmente, terminan. Este blog fue una etapa hermosa que me permitió crecer muchísimo, pero llegó a su cierre. Dejo atrás cientos de entradas que contienen reseñas, entrevistas a autores, experiencias en eventos y especiales temáticos. También, anécdotas como escritora, una parte de mi vida a la que quiero y necesito dedicarle más tiempo. Lo que no tuve este año, por ejemplo, desde que empecé en este trabajo. 

Pueden encontrar todas estas entradas en el índice, que incluye también las que se publicaron en Escaramuza, Harta o el Astillero de las Letras. Las tienen también en mi perfil de Goodreads, donde me gustaría ser más activa. Y, como dije antes, siguen pudiendo encontrarme en mi cuenta de Instagram y, si tenemos suerte, tal vez en las páginas de algún libro. Crucen los dedos para que 2021 sea un buen año para eso.

Muchas gracias, de verdad, a todos los que me acompañaron desde el inicio hasta este momento. Gracias también a quienes apoyaron el blog con colaboraciones o entrevistas. Los proyectos personales parecen solitarios, pero no lo son tanto. Y gracias a ustedes, los que están leyendo esto. 


Nos vemos pronto ♥.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

La isla de las mujeres del mar - Reseña

 

Tras seducir a lectores y críticos de todo el mundo con El abanico de seda y Dos chicas de Shanghai, Lisa See vuelve a cautivarnos con La isla de las mujeres del mar, una bella e introspectiva novela sobre los lazos de amistad de dos jóvenes hanenyeo -mujeres buceadoras de la isla surcoreana de Jeju, cuya forma de vida ha sido reconocida por la Unesco como patrimonio de la humanidad- y las poderosas fuerzas, tanto naturales como históricas, que las rodean.


Kim Young-sook y Han Mi-ja empiezan su preparación como haenyeo. A pesar de sus diferentes entornos familiares, pronto se hacen íntimas, aprenden la técnica del buceo y se enfrentan juntas a las exigencias físicas y los fracasos emocionales de su trabajo. Durante medio siglo, las dos jóvenes forjarán una sólida relación al tiempo que su vida se verá envuelta en acontecimientos tan trágicos y extraordinarios como la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y sus secuelas, y tan inevitables como la irrupción de los teléfonos móviles y la llegada de nuevas políticas e ideas a la isla. Sin embargo, tras sobrevivir a cientos de inmersiones y desarrollar el más estrecho de los vínculos, algo que escapa a su control acabará rompiendo su amistad.


Narrada por la entrañable voz de Young-sook, La isla de las mujeres del mar es no sólo una magnífica saga familiar con extraordinarias ramificaciones, sino también un vívido retrato del mundo singular y poco conocido de la isla de Jeju y de las atrocidades sufridas por sus moradores bajo la ocupación japonesa.


Desde que leí El abanico de seda, de la misma autora, supe que iba a volver a leer a Lisa See. Ojo, no son libros fáciles desde un punto de vista emocional, por lo que me tomé mi tiempo para arrancar este, que era el que más me llamaba la atención. Por lo tanto, adoré tener la posibilidad de leerlo. Es parte de mi seguidilla de libros relacionados con la Segunda Guerra Mundial —Japón ocupó Corea—, pero este se extiende mucho más allá, hasta casi la actualidad. Recomiendo que lean también las reseñas de Mel y Ana, que dan bastante información y hasta links de interés.

Como les decía, esta novela está ambientada casi totalmente en la segunda mitad del siglo XX, y al comenzar ya tenemos a los japoneses ocupando la isla coreana de Jeju, donde se desarrolla la historia. Sin embargo, no serán estos los únicos en ocupar la isla, y ni siquiera podemos decir que los enemigos sean siempre extranjeros. No quiero adelantarme: van a darse cuenta solos, al leer, de la herida inmensa que cruza Jeju, un pueblo que fue castigadísimo por los horrores de la guerra y la represión. Ya he hablado en otras reseñas de la importancia de la verdad y de la memoria. Pueden hacerse una idea.

Es en este contexto en el que conocemos a Kim Young-sook, nuestra protagonista y narradora en la mayor parte de la novela. Hay, intercalados con el relato de Young-sook, capítulos narrados en tercera persona del año 2008, cuando ella es muy vieja, y esto nos ayuda a poner en perspectiva varios elementos que podremos unir según avanza la historia. Al final, todo cobra sentido. Y así es como vamos a tener la imagen completa de la relación de Young-sook y Mi-Ja, dos mejores amigas cuyo vínculo se encuentra y se desencuentra de las formas más trágicas.

Las historias de mejores amigas siempre me llegan mucho porque conozco a la mía desde los seis años y es mi persona favorita en el mundo. El abanico de seda también tenía este componente, y no pude dejar de notar que en ese sentido La isla de las mujeres del mar comparte ese y varios otros puntos en común. Por ejemplo, las relaciones entre mujeres, las dinámicas de los grupos de mujeres y el rol de la mujer en la sociedad. En este caso el foco está en las haenyeo, mujeres buceadoras que recolectan fauna marina, con una personalidad fuerte e independiente, las verdaderas figuras centrales en los hogares de Jeju, en contraposición con los hombres, a quienes se considera más débiles. Su filosofía de vida impregna cada página del libro.

Mientras somos testigos de sus vidas, de sus logros y de sus pérdidas, las conocemos de una forma diría que visceral. Por eso es que lo desgraciadas que son duele tanto, que se pierdan la una a la otra duele tanto. El rencor, la tristeza, los recuerdos imposibles de borrar. Y acá no hablamos de malentendidos ni errores, sino situaciones de vida o muerte que hacen imposible perdonar a la otra en algunos casos. Estamos ante un libro de Lisa See, ya les dije. Algún capítulo va a estrujarles el corazón, mínimo. En sus libros, la muerte y la tragedia no son justas ni fáciles de predecir. Tampoco suelen bañarse en melodrama: son lo que son.

Y es bueno tener esto en cuenta, porque vamos a ser testigos también de uno de los acontecimientos más dolorosos para el pueblo de Jeju: el Incidente 4.3, donde murieron entre 60.000 y 80.000 personas a manos de la represión militar, entre otros horrores como la destrucción de sus pueblos hasta las cenizas y todo lo que se pueden imaginar. No es fácil, no, pero dado que hasta hace no tan poco los habitantes de la isla no podían siquiera hablar de lo sucedido, es bueno informarnos y que lleguemos, aunque sea a través de la ficción, a estos eventos. Y que no los olvidemos.

No es un libro fácil, no, en resumen. La prosa, bellísima aunque cruda, hace que sea un libro ameno de todas maneras. Aun así, es un libro que requiere tiempo y energía emocional, por lo que recomiendo que lo agarren si gozan de ambas cosas. Queda recomendadísimo, por supuesto, y tengo muchas ganas de leer sus otros libros, pero luego de una pausa para recomponerme un poco. Es así.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey

 

Traducida a más de veinte idiomas, con más de cinco millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y llevada al cine por Mike Newell, La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey es una deliciosa y conmovedora novela epistolar que se ha convertido en un clásico indiscutible sobre el poder de la palabra y el valor de la literatura como refugio y consuelo en tiempos difíciles. Una historia humana y divertida, que transmite una intensa pasión por los libros y reivindica la formidable capacidad de la lectura para unir a personas de distintos gustos, culturas e ideologías.

En un Londres devastado por las bombas y que empieza a recuperarse de las terribles heridas de la Segunda Guerra Mundial, Juliet Ashton, una joven escritora en busca de inspiración novelesca, recibe la carta de un desconocido llamado Dawsey Adams. El hombre, que vive en la isla de Guernsey, un pequeño enclave en el canal de la Mancha, está leyendo un libro de Charles Lamb que había pertenecido con anterioridad a Juliet. ¿Cómo ha llegado ese ejemplar hasta Guernsey? ¿Por qué Dawsey decide ponerse en contacto con Juliet? Dawsey es miembro del club de lectura La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey, creado en circunstancias difíciles durante la contienda, una rareza en tiempos de la ocupación alemana. Cuando Juliet acepta la invitación de estos excéntricos lectores para visitar Guernsey, entiende que ellos y su increíble sociedad literaria serán los personajes de su nueva novela, y su vida dará un vuelco para siempre.


Esta reseña debería haber sido publicada el miércoles pasado, pero se me complicó un poco la vida y no pude terminar el libro a tiempo. Por lo tanto, la traigo hoy junto con la promesa de que haré el intento de que no me pase también con el próximo libro. Respecto a esta novela, la conocía debido a que otras bloggers de mi confianza la habían reseñado hace un par de años, así que ahora que ando con un proyecto ambientado en los años cuarenta (como les conté en la reseña anterior), me pareció el momento perfecto para darle una oportunidad.

La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey, con ese título tan largo como necesario e ineludible, es una novela epistolar. Esto quiere decir que la historia se nos cuenta a través de cartas o telegramas que envían los distintos personajes, en especial nuestra protagonista, Juliet. Así, podemos conocer de primera mano los eventos y sentimientos de estos personajes, siempre y cuando tengamos en cuenta que se trata de narradores no fiables en su máxima expresión: todo lo cuentan a través del cristal con el que miran las cosas, claro está.

¿Y qué nos cuentan? Lo que se imaginan, sí: sus experiencias durante la guerra, dado que además vivieron la ocupación alemana, a diferencia del resto del territorio británico. Sin embargo, no solo nos hablan de horrores, sino también de la belleza de la isla, de los vínculos que encontraron durante esos tiempos oscuros y de cómo esto les salvó la vida no solo de forma literal. Hablan de miedo, de esperanza, de sueños, de amor. De Literatura. Y esto es lo que recibe Juliet al encontrarse con la Sociedad casi por accidente. Frustrada con sus proyectos literarios actuales y una vida que no la satisface, adentrarse en Guernsey y sus habitantes es como un canto de sirena

Y no la culpo, ¿quién podría?

Creo que ya se van haciendo una idea, pero este es un libro entrañable. Es la palabra que utilizaría no solo para la historia, sino para casi todos sus personajes y el tono en el que se narra, más allá de que cada uno escribe a su manera, algo también muy destacable a la hora de manejarse con tantos personajes. Podría haber sido confuso, pero no lo fue. De hecho, se sienten como personas reales, no personajes. Estoy segura de que quien leyó puede estar de acuerdo conmigo en que esta novela se cierra con la sensación de estar dejando atrás a un grupo de amigos y añorarlos.

Es difícil hablar de la historia en sí, dado que tampoco es que pase mucha cosa. No se trata de un libro de esos llenos de acontecimientos y acción, sino que tiene un gran componente reflexivo y emocional. Y eso no quiere decir que no esté poblado de anécdotas y momentos muy cargados y fuertes, sino que tiene un ritmo particular. La vida en la isla, la carrera de Juliet como escritora, los lazos entre los personajes... Eso es lo que importa

Importa no solo porque es un testimonio, a través de la ficción, de una época oscura y de cómo las personas se destruyen y reconstruyen, si pueden, sino porque nos interpela como seres humanos. A nivel social, por las tragedias y horrores que podemos llegar a permitir, y a nivel personal por lo cercanas que son estas personas, por lo universal del dolor o las ganas de sobrevivir o el amor. Todo eso está acá, en estas cartas y en todo lo que dicen y no dicen los habitantes de Guernsey, en su humor y en los momentos más tristes.

Es un libro precioso, precioso, precioso. De esos que, en dos párrafos, tienen el poder para sacarte una sonrisa y hacerte llorar. Recomendadísimo es poco, agradezco haber podido leerlo.

miércoles, 21 de octubre de 2020

El Reino del Revés - Reseña

Nacida con un don para la música, Nannerl Mozart solo tiene un deseo: ser recordada para siempre. Pero incluso mientras deleita al público con su interpretación magistral, tiene pocas esperanzas de convertirse en la aclamada compositora que anhela ser. Es una mujer joven en la Europa del siglo XVIII, y eso significa que le está prohibido componer. Actuará solo hasta que alcance la edad para casarse; su tirano padre lo ha dejado muy claro. Y a medida que la esperanza de Nannerl disminuye con cada año que pasa, el talento de su amado hermano menor, Wolfgang, parece brillar más. Su brillantez comienza a eclipsar la suya, hasta que un día un misterioso desconocido de una tierra mágica aparece con una oferta irresistible. El tiene el poder de hacer realidad su deseo, pero su ayuda puede costarle todo. En su primer trabajo de ficción histórica, la autora superventas # 1 del New York Times, Marie Lu, hace girar una exuberante historia de música, magia y el vínculo inquebrantable entre un hermano y una hermana.



Creo haberlo comentado en las redes, pero lo repito por si acaso: esta novela era mi último intento con Marie Lu, con quien no había terminado de congeniar. Tal vez recuerden mis reseñas de Los jóvenes de la élite o Warcross, que si bien no me disgustaron, resultaron lecturas entretenidas pero superficiales en un punto, pero no quería descartar leer algo más que me entusiasmara de verdad. Esta vez, atraída por una historia que prometía ser para mí, decidí darle esta última oportunidad antes de resignarme a que tal vez no era una autora para mí. Menos mal.

Si las otras novelas me entretuvieron pero se me hicieron superficiales, esta atrapa en distintos niveles de profundidad. No solo por su faceta de novela histórica, que cuenta la vida de la familia Mozart a lo largo de diez años —que se sienten como si volaran, la verdad—, sino por el lado fantástico, por ese mundo onírico que es el Reino del Revés, la ambigüedad sobre su origen y sobre su existencia, los paisajes fantásticos y el paralelismo con la realidad.

Incluso en la prosa, que es lo que quiero empezar a destacar, ya que fue lo primero en llamarme la atención, se nota otro cuidado. El tono y el lenguaje se adecuan a la época, sin por eso ser un reflejo de la escritura de entonces, y narra con el detalle justo los viajes, los mundos inventados, lo que pasa por la mente de Nannerl, nuestra protagonista, narradora en primera persona, retrospectiva. Nannerl se siente viva, como si pudiéramos llegar a conocerla de verdad a través de sus páginas, y creo que en ese sentido la novela cumple con el deseo de la autora de recordarla y con el deseo mismo de Nannerl: no ser olvidada. Ya dije que los diez años en los que transcurre la historia se sienten como si nada; la progresión de la novela permite que los personajes crezcan sin perder el hilo de lo que sucede, acatándose solo a los hechos relevantes.

Elegir a Nannerl como protagonista es difícil e inteligente a la vez. Difícil porque no es tanto lo que sabemos de ella en la vida real, pero inteligente por ese mismo motivo, por la libertad que eso trae consigo, y también porque nos pone del lado de la persona olvidada por la Historia. Despierta nuestra curiosidad y nuestro sentido de la justicia. Creo que la autora hace un gran trabajo al ponerse en su piel, que podemos sentirla cercana y ser testigos de su aprendizaje, de sus temores y de sus deseos más oscuros. Una gran elección como protagonista, también un buen desempeño escribiéndola.

Los vínculos familiares de Nannerl resultan importantísimos. La madre como apoyo emocional, el padre como presión y recordatorio de que es mujer en un mundo de hombres, su hermano... Lo que significa el talento de su hermano, el futuro que él tiene y que a ella va a serle arrebatado apenas tenga edad para casarse. La complicidad, los celos, el amor, el resentimiento, todo. Son relaciones muy complejas y desarrolladas a lo largo de muchos años, por lo que podemos entenderlas a fondo y entender así también las decisiones de todos.

El otro personaje con relevancia comparable es Jacinto, a quien me costó tomar en serio al principio por ese nombre —en inglés, Hyacinth, queda bastante más misterioso o feérico—. Se trata de una criatura del Reino del Revés que hace un pacto con Nannerl; a cambio de su ayuda, él va a conseguir que ella jamás sea olvidada. Y, como podemos esperar, ocurren dos cosas: a Nannerl le fascina Jacinto, pero las cosas se ponen muy oscuras. En ese reino, nada es lo que parece.

He de decir que no es difícil adivinar lo que sucede, pero no es algo que me quitara disfrute. No es una novela que me motivara a seguir por los plot twists, sino por los personajes y por lo encantador del mundo. Me habría gustado tener más tiempo para poder saborearla mejor, leer con más lentitud, incluso. Para quedarme más tiempo en esos paisajes tan particulares del Reino del Revés —basado en juegos infantiles de los Mozart durante sus viajes, en la vida real—, en las calles del siglo XVII, en la corte y en las posadas del camino. El romance no tiene un papel secundario en esta novela, diría que hasta es terciario, si se puede decir así. Es importante para el desarrollo de Nannerl en su vida, pero no afecta mucho la trama. Me pareció correcto para esta historia en particular.

¿Pasó Marie Lu esta última prueba? Sí, con creces. ¿Voy a querer leer sus otros libros? Dependiendo de la temática, sí. ¿Recomiendo este? Por supuesto, no sé qué están esperando.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Infernales. La hermandad Brontë - Reseña

En un inhóspito y alejado pueblo de Inglaterra, a mediados del siglo diecinueve, tiene lugar un suceso extraordinario: tres muchachas pobre y poco saludables se convierten en novelistas de fama internacional. Escribiendo desde las infancia, las Brontë -Charlotte, Emily, Anne- junto con Branwell, único varón de la cofradía de hermanos, componen poemas, cuentos, y obras de teatro por los que desfilan reinos y batallas, crímenes y ardides, parentescos dudosos y amores prohibidos. Con el tiempo, Charlotte llegará a ser una celebrada autora; Emily mantendrá el anonimato mientras su Cumbres Borrascosas escandaliza Gran Bretaña; Anne publicará La inquilina de Wildfell Hall, una de las primeras novelas feministas; Branwell, poeta maldito, llevará el ideal romántico hasta los limites de la autodestrucción y será increíblemente proscripto de la historia.

Infernales es la biografía más completa sobre la familia Brontë escruta en castellano y, al mismo tiempo, la apasionante historia de una hermandad marcada con sangre y literatura.

Mi primer encuentro con los Brontë fue hace muchos, muchos años, cuando de casualidad llegué a su biografía mientras exploraba la Encarta 2003. Su historia me resultó tan apasionante que la pasé a mano a uno de mis cuadernos —era algo que solía hacer con todo lo que me interesaba. A pesar de esto, no leí ninguna de sus obras hasta que a eso de los quince años encaré Cumbres Borrascosas, que no me gustó, aunque sí disfruté de las adaptaciones cinematográficas que vi. Si bien en ese entonces y en los años posteriores no hice un esfuerzo por leer a las demás hermanas, siempre me paraecieron de lo más interesantes.

Este 2020, las hermanas Brontë fueron las elegidas para protagonizar #UnAñoCon, la tercera edición de nuestra lectura conjunta anual —originada en el #Clubdelectura.uy, con apoyo de Escaramuza—, en la que leemos y comentamos libros del autor elegido cada dos meses. De esta manera, pudimos leer Jane Eyre, Agnes Grey, Shirley y Cumbres Borrascosas. ¡Aún están a tiempo de unirse para leer juntos Villette y La inquilina de Wildfell Hall!

Si bien Jane Eyre me encantó, no pude terminar Agnes Grey ni empezar Shirley por cuestiones de tiempo y organización, muy 2020 todo. Respecto a Cumbres Borrascosas, sigue sin terminar de gustarme, así que tal vez esa historia no sea para mí. Pero no estamos acá para hablar de las obras de estas hermanas, sino para comentar el libro de Laura Ramos.




Hay biografías escritas con un tono frío e impersonal, que se limitan a soltar datos y contarnos los hechos clave en la vida de quienes las protagonizan. Otras, como esta, juegan con una narración más literaria, que involucra al lector y que lo hace sentir espectador de algo más que información. Como si se tratara de una novela, no una biografía. Una historia.

Si bien lo que le sucedió a la familia Brontë no es ficción, la ficción fue uno de los grandes pilares de su vida. A través de este libro, somos testigos de la importancia que tuvo para los cuatro hermanos la creación de mundos inventados, personajes, relatos que se volvieron tan parte de su cotidianidad como las tareas escolares o la vida en el páramo. Puedo decir que los avances en su literatura temprana —la Ciudad de Cristal, los mundos de Angria y Gondal— son lo que más disfruté leer. Me pareció maravillosa la forma en que la autora une la evolución de la cronología de estos mundos con los eventos de la vida de los Brontë.

¿Y la vida de los Brontë? Tremenda. La biografía realiza un muy buen retrato de la época y de la situación social de la familia, así como de sus sueños, pretenciones y desilusiones. Bastantes fracasos. Mucha muerte. Con un tono sensible o sarcástico según toca, llegamos a conocer a actores normalmente invisibilizados en la cultura general, como Patrick y Maria Brontë, los padres de la familia, y Maria y Elizabeth, las dos hermanas mayores, que fallecieron durante la niñez. Sobre todo, Branwell. El hermano de la discordia, que tiene un papel central en este libro y cuya figura se analiza con muchísima atención. 

Conocer la vida de las Brontë es una forma de entender mejor su literatura. Si bien podemos separar la obra de la vida de los autores a la hora de analizarla, basta con leer sobre Cowan Bridge, el colegio para hijas de clérigos en el que Maria y Elizabeth se enfermaron para entender más el internado de Jane Eyre. O saber sobre los inicios de la vida de Anne como institutriz para que nos quede clara la inspiración de Agnes Grey. O los paisajes de Haworth, en los páramos de Yorkshire, para recordar la ambientación de Cumbres Borrascosas. Creo que se entiende mi punto.

También me encantó saber más sobre la forma en la que veían y encaraban el mundo. Cada uno de los hermanos tiene una personalidad bien definida, súper especial y distinta a lo que se acostumbraba en la época. La inteligente y sensata Charlotte, la salvaje Emily, la dulce Anne. Y Branwell, con sus ínfulas de poeta maldito. Aunque a veces tienen comportamientos cuestionables —vistos desde una óptica actual, tal vez—, es imposible no tomarles cariño a través de las palabras de la biógrafa, de citas, testimonios, cartas y diarios. Se vuelven más cercanos de lo que uno esperaría.

La edición, además, es excelente. Incluye mapas, árbol genealógico, guía de personajes y locaciones de las novelas, fotos y una extensa bibliografía. Así, con el mismo amor y entusiasmo que leí aquella entrada de la Encarta hace ya tantos años, leí este libro. Llena de curiosidad, de ganas. Se convirtió fácilmente en uno de mis libros de no ficción favoritos

De más está decir que lo recomiendo, ¿verdad?




miércoles, 5 de agosto de 2020

Largo pétalo de mar - Reseña

En plena Guerra Civil española, el joven médico Víctor Dalmau, junto a su amiga pianista Roser Bruguera, se ven obligados a abandonar Barcelona, exiliarse y cruzar los Pirineos rumbo a Francia. A bordo del Winnipeg, un navío fletado por el poeta Pablo Neruda que llevó a más de dos mil españoles rumbo a Valparaíso, embarcarán en busca de la paz y la libertad que no tuvieron en su país. Recibidos como héroes en Chile -ese «largo pétalo de mar y nieve», en palabras del poeta chileno-, se integrarán en la vida social del país durante varias décadas hasta el golpe de Estado que derrocó al doctor Salvador Allende, amigo de Victor por su común afición al ajedrez. Víctor y Roser se encontrarán nuevamente desarraigados, pero como dice la autora: «si uno vive lo suficiente, todos los círculos se cierran».

Un viaje a través de la historia del siglo XX de la mano de unos personajes inolvidables que descubrirán que en una sola vida caben muchas vidas y que, a veces, lo difícil no es huir sino volver.

Hacía muchos años que no leía un libro de Isabel Allende. Tal vez, les diría, desde mi adolescencia. No pasó nada en particular, solo no se dio la ocasión. Este llegó a mí en el Infoblog del año pasado, cortesía de Penguin Random House, así que supuse que era mi oportunidad de volver a encontrarme con la autora.

Si no han leído a Isabel Allende aún, tal vez el formato les resulte novedoso. Si no es la primera vez, seguramente reconozcan la estructura narrativa de la autora, que le he visto en más de una ocasión y que se siente como reencontrarse con una amiga. Tal vez, por este motivo, también sea bueno espaciar su lectora —para no saturarse de un estilo tan distintivo—, pero si vienen de una pausa larga como yo, no creo que tengan problema. La de este libro, así como sucede en otras obras de la autora, no es una historia puntual: es la historia de vida de Víctor Dalmau y aquellos que son relevantes para él. También es, como bien dice la sinopsis, «un viaje a través del siglo XX», marcado en particular por distintas guerras y dictaduras. No es que se trate de una lección de Historia constante, pero es un libro del que van a aprender un montón y que da los detalles necesarios para que nadie se sienta perdido con los vaivenes de los personajes.

A pesar de que el inconfundible protagonista es Víctor, vamos a conocer de primera mano las vicisitudes que atraviesan los demás personajes importantes, como Roser, Ofelia, Felipe y demás familiares de estos. Los puntos de vista son variados: tenemos a gente con mayor o menor educación, de clase alta, clase baja y clase media, con ideologías de izquieda o de derecha, en distintos lados tanto en las guerras como en las dictaduras. Así, la disparidad de opiniones y experiencias hace que conocerlos se sienta más real, más allá de que la postura de la autora frente a ciertos eventos resulta bastante clara —y, por suerte para mí, solemos coincidir.

Es muy difícil para mí contarles mucho más sobre el libro sin empezar a revelar cosas de la trama que preferiría que descubrieran solos. Puede que lo mejor sea decirles que en estas páginas van a encontrar situaciones muy duras, como las que he mencionado, pero también vínculos preciosos como el de Víctor y Roser, realidades de todo tipo y un gran panorama cultural, tanto español como lationamericano, que la autora conoce muy bien y siempre ha sabido retratar en sus libros. Esta novela está poblada de figuras ilustres, felices y menos felices, pero por nombrar un par podría hacer mención a Pablo Neruda y a Salvador Allende, que hacen aparición en más de un momento.

Aunque Víctor no me parece un mal protagonista, mi personaje preferido fue Roser. Por su entereza y su templanza, por esa ternura escondida detrás de una figura dura y siempre dispuesta a ir con la verdad de frente. Amé el vínculo que tiene con Víctor a través de los años y me encantó que la autora haya incluido un personaje así en el libro. Que se le dé ese lugar tan importante, también.

Creo que los vínculos —familiares, románticos, amistosos— son una temática central en la novela, además de lo político y lo humano. No se guían solamente por lo que debe ser, sino por lo que los personajes van construyendo con el pasar de los años. Se siente, por lo tanto, mucho más genuino y entrañable. Cuando llegamos al final, tenemos la sensación de conocer a estos personajes desde siempre —y un poco es así— y, si son como yo, es posible que les dé nostalgia recordar cómo eran al empezar la novela. Crecen, si crecerán, y se convierten en más que meros espectadores de la Historia.

Respecto a la prosa, tal vez no es la más ágil del mundo. Poco diálogo, mucha narración, mucho resumen narrativo. No se hace pesada ni aburre, pero sé que no es para todo el mundo. A mí me enganchó y, si bien no pude leer rápido por motivos externos, no siento que me haya costado. A tener en cuenta nada más. La autora sabe lo que hace y seguro es una experienca disfrutable.

En definitiva, me parece un muy buen libro, sobre todo para los amantes de la Historia —y del siglo XX en particular—, y que puede ser una excelente opción para los que no han leído nada de Isabel Allende con anterioridad. Si ya vienen leyendo libros de la autora esta temporada, les diría de espaciarlo, pero darle una oportunidad en algún momento, porque vale la pena conocer a estos personajes. ¿Qué me dicen?

miércoles, 8 de julio de 2020

La luna en la puerta - Reseña

Una novela con tintes de misterio sobre el poder del arte, firmada por una de las autoras jóvenes del momento.

Judith Salazar tiene diecisiete años y prestigio en las calles como la mejor rapera de Santa Ana, el barrio obrero, duro y asfixiante en el que siempre ha vivido con sus padres y su hermano Saulo. Pero un día Judith se queda sin palabras y sin rimas: el día en que su hermano decide suicidarse.

Ahora solo le queda el hombro de Chaim y una enorme necesidad de entender los motivos que llevaron a su hermano a quitarse la vida. Los graffitti, tatuajes y unas cartas del desaparecido serán las pistas; la amistad y amor con Chaim, su refugio, y la poesía, su razón por vivir. Pero ¿puede el arte salvar a una persona?




Me moría por leer este libro, así que cuando lo encontré en Biblioteca País, pegué un par de grititos y no lo pensé dos veces. A esta altura, Andrea Tomé ya es una invitada de la casa. Pueden leer las reseñas de Corazón de mariposa, Entre dos universos, Desayuno en Júpiter y El valle oscuro. Hasta tienen una entrevista. Así que eso, por supuesto que iba a querer leer esta novela. Incluso si toca temas que suelo evitar en literatura, porque sé que Andrea tiene mucho cuidado y trata todo con delicadeza y honestidad. Me alegra poder decir que no cometí un error.

La sinopsis cuenta claramente de qué se trata, así que no me voy a extender demasiado sobre la trama. Lo que sí quiero decir antes de hablar del libro en sí es que se tocan temas que pueden ser triggering para algunas personas, y aunque insisto en que Andrea los trata con mucha sensibilidad, es mejor que estén sobre aviso. Me refiero al suicidio, la homofobia, la violencia, el abuso. Cada uno decide si leer o no. 

La historia está contada de una forma muy especial. Por un lado, tenemos la narración de Judith en primera y segunda persona, siempre hablándole a Saulo, y por otro, tenemos la de Chaim, en primera. Además, varias cartas. Algunas son de Judith a Saulo, pero otras son de Saulo. Y es la forma que tenemos de ir acercándonos a lo que pasó en realidad, a los motivos que lo llevaron a quitarse la vida. Este es de esos libros que me hacen empezar la reseña con la prosa más que con la historia en sí, porque creo que tiene un peso muy grande. Todos los narradores tienen una voz propia, reconocible y muy fuerte. No se comunican de la misma manera y eso genera sensaciones variadas e intensas. En particular Judith, que en ocasiones rompe con los formatos habituales. También se intercala cierta poesía. Me gusta un montón cuando una novela se sale de las convenciones para transmitir más y, en mi opinión, mejor.

¿Y quiénes son estos personajes cuya voz es tan fuerte? En primer lugar, Judith, protagonista indiscutible aunque no acapare los focos. Como es obvio, la vemos transitar el duelo de la muerte de su hermano, que además fue un suicidio e implica otras cosas para Judith y para su familia. Su padre es muy difícil, su madre no se atreve a enfrentarlo. Por suerte está su abuela, que es un personaje precioso. Y Reyes, su mejor amiga. Me encantó la forma apasionada y decidida que tiene de enfrentar la vida, incluso si durante la historia no es exactamente la persona que siempre fue. Y aunque tampoco vuelva a serlo al reconstruirse.

Por otra parte tenemos a Chaim, que es caótico y dulce y todo lo que está bien en el mundo y soy el meme del patito con un cuchillo si alguien opina otra cosa. Inmigrante húngaro, judío, problemático en el instituto y con una gran tendencia a meterse en líos en el barrio, lo que es todo un tema para su familia ahora que su hermano está en la cárcel. Un gran amigo. La persona que más se acerca a Judith.

Y Saulo... Saulo es un misterio que tienen que descubrir mientras van leyendo la novela. Después de todo, sus problemas y sus vínculos y el papel que jugó Santa Ana en todo eso son las piezas clave para entenderlo todo. De hecho, puede que Santa Ana sea más un personaje enorme que la ambientación de la novela. Una fuerza de cuyo poder es imposible escapar. Así es como lo sienten y describen los personajes: un hogar y una especie de condena. Y Saulo, que siempre dijo que lograría irse, terminó haciéndolo de otra manera. Así es como abre la novela, con una despedida que no es la imaginada por los demás. Y así es como la violencia a la que están habituados los que viven en Santa Ana no deja de escalar, como si ese fuera el lenguaje en el que se habla allí. A pesar de esto, hay espacio para la belleza. Para el arte. El arte es otra pieza clave, es muchas veces el motor que mueve a los personajes o la forma en la que entienden el mundo. La de Santa Ana es una atmósfera muy compleja de explicar, pero la autora la transmite muy bien. 

Como todo lo que leo en digital, fui un poco más lento porque no estoy habituada a hacerlo desde casa. Igual, es un libro corto que se lee en unos pocos días, que engancha a pesar de que a veces duele. Lo que se cuenta llega mucho, de distintos frentes. Ya saben que solo un libro me hizo llorar, y aunque este no me sacó lágrimas, estuvo muy cerquita y sí me dejó el pecho apretado. Hasta terminé soñando con asuntos personales, pero en un tono bastante tranquilo. No sé, es una novela intensa, sea corta o no

No creo que esta sea una reseña a la altura de la novela o de todo lo que me gustó la novela, pero ahora mismo estoy agotada y es lo mejor que puedo hacer. Por lo tanto, quiero enfatizar lo buena que es, en todos los aspectos, y lo mucho que merecen que la lean. Si son de Uruguay, pueden encontrarla en Biblioteca País. Si no, los invito a buscar la novela en sus librerías de confianza, sobre todo ahora que los autores y la industria editorial necesitan todo el apoyo posible

miércoles, 1 de julio de 2020

Cuando reescribamos la historia - Reseña

HACE VARIOS AÑOS...
Julen e Ibai eran inseparables. Amigos que compartían clase, juegos en un jardín y paseos por la playa en las noches de verano.

EN LA ACTUALIDAD...
Julen solo es un joven que quiere pasar desapercibido. Ibai se ha convertido en un total extraño para él.
Pero todo cambia con un sueño, una luna roja como la sangre, un diario y una muerte. Ahora Julen se enfrenta a una cuenta atrás en la que tendrá que luchar, hacerse valer y, quizás, darles una oportunidad a personas que jamás hubiera imaginado. Tal vez, logre reescribir la historia y evitar que la vida de alguien termine de forma trágica. Pero para hacerlo, tendrá que llegar hasta las raíces de su pasado y enfrentarse a las sombras que las envuelven, para comprender cuánto vale una vida y cuánto estaría dispuesto a entregar para salvarla.

«Una historia muy intensa sobre la amistad, el amor y los miedos; y cómo una segunda oportunidad, que traspasa el tiempo, puede cambiarlo todo. Belén te arrastrará a un mundo lleno de secretos con una pluma fresca, que atrapa con un toque mágico.» Bibiana in Bookland.
«Una sorprendente historia sobre las segundas oportunidades, el poder de la amistad y la búsqueda de tu propia identidad que te romperá el corazón.» Sandra, Ciudad de los Libros.
«El estilo de Belén hila una intensa atmósfera que nos sumerge página tras página en un viaje inusual con un propósito conmovedor. Una intrigante historia que estruja el corazón con sus últimas líneas.» Tiffany Calligaris, autora de Lesath y de Witches.

Después de todo lo que me habían hablado de esta autora, tenía que leerla. Así que, apenas tuve oportunidad, decidí empezar por este, que era el que me llamaba más. Yo sé que arrancar con expectativas altas es justo lo que no hay que hacer, pero a todos nos pasa, ¿vieron? Igual, es un libro que terminó por gustarme y atraparme mucho, pero quiero contarles bien cómo lo viví para que entiendan cómo puede afectar la lectura ir con determinadas expectativas, que no son responsabilidad de los autores y tal vez no sean el mejor criterio para juzgar un libro. 

Varias personas de mi entorno estaban enamoradísimas de los libros de esta autora, y al ser tan distintos entre sí y de mi confianza, asumí que tendrían buenos motivos. Por eso, al empezar, me sorprendió que me costara tanto engancharme. Debo admitir que las historias «de instituto» tampoco son mi pasión y que los principios en sí me cuestan, pero en las primeras páginas no estaba encontrando eso que esperaba encontrar. La segunda vez que abrí el libro, ya no paré hasta la mitad. Y, al otro día, lo terminé. Así, de pocas sentadas y con muchas ganas.

Me pareció muy interesante la estructura de la trama, que no es lineal. Los primeros capítulos ocurren en 2018, en una reunión de exalumnos (mi peor pesadilla y, por lo visto, también la del protagonista, Julen). Tras la aparición de Ibai, con un pasado terrible y un futuro destrozado, volvemos a 2008, en el que Julen vio esta misma reunión como si hubiera sido un sueño. Y, a partir de entonces, intentará evitar que Ibai cometa ese crimen por el que arruinará su vida. Tranqui, cero estrés, muy chill todo. Además, intercalados con las partes en que se divide el libro (que van por meses) están los informes del trabajo en equipo que tienen que hacer durante el año, lo que nos da bastante insight sobre ciertas cosas.

La voz de Julen, el protagonista, también me gustó. Sobre todo, porque podemos apreciar la diferencia entre 2018 y 2008 en el tono con el que cuenta las cosas. Es un chico más bien introvertido, que no se halla cómodo en esa etapa complicada que es la adolescencia. Sin embargo, ese año todo va a empezar a cambiar para él. En gran parte, debido al sueño.

Creo que uno de los puntos fuertes del libro es lo bien desarrollados que están los vínculos de los personajes. No solo los del protagonista, sino todos en general, pero estos son especialmente vívidos y profundos. Me refiero al romance, sí, pero también a las amistades, los nexos familiares, todo lo que rodea a Julen y lo afecta mientras vive e intenta cambiar su futuro. Los personajes secundarios están bien definidos y absolutamente todos son importantes, crecen y cambian durante la novela. La amistad con Melissa y con Ibai me pareció súper entrañable y de lo mejor de la novela. El romance, bueno, ship material de calidad. Precioso. Creíble, lleno de momentos tensos y gestos que dicen tanto como los diálogos. No quiero decir más porque es de los que mejor no spoilear.

La primera persona en la que está narrada la historia es perfecta para transmitir todos estos sentimientos. Como decía antes, se nota perfecto en el tono la diferencia entre el Julen adulto y el Julen adolescente, que no pasó por los mismos eventos (y, con suerte, podrá evitarlos). Aunque el principio se me hizo más cuesta arriba, el resto del libro se lee en nada y es muy atrapante y entretenido. Creo que la autora sabe bien cómo hacer sentir al lector lo mismo que sus personajes y motivarlo a querer seguir leyendo.

La ambientación tiene eso de muy específico y a la vez abstracto. No recuerdo que se haya mencionado una ciudad, más allá de que sabemos que es costera, pero sí lugares, como la editorial o los colegios. Esto es interesante, porque hace que se sienta como cualquier lugar y a la vez ninguno en concreto, pero seguro el mundo en el que se mueven estos personajes. No sé si logro explicarme, pero la sensación es vívida también. Me contaron también que hay guiños a Una sonata de verano, pero como no lo leí, seguro no lo disfruté tanto como quienes sí lo hicieron.

Así, en conclusión, es una novela muy disfrutable, que mejora página a página y que llega muy hondo al pecho. Toca ciertos temas bastante sensibles, como el racismo, la homofobia, el abuso, pero de una forma que me pareció muy correcta. Recomendada, por supuesto. Y me quedo con ganas de leer más de la autora.

miércoles, 17 de junio de 2020

Una canción que nunca acaba - Reseña

Julius Montgomery tiene un don: lee palabras distintas a las que se han escrito. Las letras tiemblan en el papel, bailan en la pantalla de su móvil o saltan entre los carteles de los comercios y después se intercambian el sitio para contarle secretos.

Gia Dazzo también tiene un don: ve la vida como si estuviera dentro de una película. Con ventiladores, filtros de colores, cámaras lentas en los momentos más dramáticos y primeros planos que le hacen entender lo importante.

Selene Velarde podría tener un don, pero la vida no lo ha querido así. Lo que le ha tocado es una maldición.

Una canción que nunca acaba.

Es inevitable que sus caminos se crucen. Y la decisión de qué rumbo tomar a partir de entonces solo depende de ellos.


Esta fue mi primera experiencia con Wattpad. Nunca había leído nada por allí, ni me interesaba especialmente hacerlo, pero esta novela llamó mi atención. Por lo tanto, me dije «¿por qué no?» y me tiré de cabeza. Aunque leí despacito porque es lo que me suele pasar con lo digital ahora mismo, fue todo muy grato y no lo descarto como medio de lectura en el futuro. Lo mejor de todo, en verdad, fue encontrar una novela de semejante calidad, que me gustaría poder reseñar tan bien como se merece. Antes de empezar, les cuento que pueden leerla (gratis, por si hace falta aclarar) aquí.

La sinopsis hace un gran trabajo a la hora de presentar a los protagonistas, pero voy a contarles un poco más sobre la historia. Gia, Selene y otro montón de adolescentes extranjeros participan de un programa de verano en Estados Unidos enfocado especialmente en las artes de todo tipo. Julius, por otro lado, es estudiante de esa escuela el resto del año, mientras que ahora en verano está harto de su vida solitaria en Cherryville. Tras un momento al que calificaría como casi epifánico cuando ve pasar el ómnibus que lleva a los estudiantes a Saint Zeno's, decide meterse por allí

Entre idas y vueltas, proyectos multidisciplinarios, gente de varias culturas con distintos talentos y algunos personajes no muy amables, nos encontramos con una historia de esas entrañables, con una found family y muchas, muchas emociones desparramadas por sus páginas. Las artes y la expresión tienen un lugar importantísimo en el desarrollo de la historia y de los personajes, incluso en la forma en que los protagonistas ven y describen lo que los rodea. Esto hace que sea una novela muy sensorial; no solo visual, que también, sino que hacemos uso de los demás sentidos al leer y, por lo tanto, es fácil sentirse adentro.

Cada uno de los tres protagonistas tiene una clara backstory no resuelta, que los atormenta de una forma u otra —y que está relacionada con estas habilidades de las que habla la sinopsis—, pero que se nos van reveleando de a poco, cuando corresponde. Esto mantiene la intriga y, además, hace que las relevaciones sean más sólidas, que nos lleguen cuando ya desarrollamos cierta empatía por los personajes y no queremos que les pase nada malo. A este grupo de narradores añadiría también a Storm, otro personaje de vital importancia que se gana su lugar en el grupo y tiene un pasado doloroso, si bien no narra.

Es un grupo bastante heterogéneo. Julius tiene sus impulsos y excentricidades; Gia es de carácter fuerte, protectora y visionaria; Storm es talentosa y da cierta paz; Selene es tímida y prefiere pasar desapercibida. Las diferencias en sus personalidades no evitan que, cuando se encuentran, empiezan a preocuparse el uno por el otro, a ser un refugio y a contenerse si es necesario. Un poco por afinidad, un poco por accidente, se vuelven lo que necesitan para crecer y superar un pasado que no los termina de soltar. Mucho de todo esto se canaliza a través de las artes, de ese proyecto en el que trabajan durante las dos semanas que dura el programa. Tienen mucho peso también las familias y amistades previas de cada uno, aunque casi ninguno aparezca en la historia, salvo en el caso de Julius. Esto me gustó porque es un tropo bastante común que las familias de los protagonistas jóvenes —o niños— se desdibujen, como si no tuvieran influencia. Acá no solo son importantes, sino que son clave para entender a los protagonistas.

La ambientación resulta muy sencilla, pero está bien lograda y llega con fuerza, de forma muy vívida. El colegio Saint Zeno's y su funcionamiento, a veces tirando a desastroso; el bar con karaoke que encuentran y que termina por resultar fundamental para el desarrollo de la historia; el skatepark... No son tantos los escenarios, pero todos tienen cierto peso. La autora incluso juega con detalles simbólicos, como la planta en la casa de Julius y todo lo que representa para él, por poner un ejemplo.

En cuanto a la narración, yo diría que es de lo más interesante de la novela. La forma que tiene la autora de percibir y describir el mundo es fascinante, y eso se transmite desde todos los personajes narradores —en tercera persona, pretérito—, que además son muy particulares de por sí. El más sutil podría ser Julius, a quien los textos escritos parecen darle mensajes. Gia, por otro lado, ve el mundo como si fuera una película, y esto tiene un efecto muy claro sobre el lector. Selene, por otra parte, sufre una música constante, invasiva y violenta, que le provoca dolores de cabeza y que no le permite ser libre. Puede que sean los capítulos más difíciles de leer, no por la narración en sí, sino porque se siente tan bien que hasta duele un poco. Los sentimientos también duelen un poco, de lo bien transmitidos que están. Hay algunos temas que podrían resultar triggering, pero, si recuerdo bien, están señalados en el texto.

He de decir que tenía algún que otro prejuicio hacia los textos publicados en Wattpad. No son infundados; pasé muchos años leyendo en foros literarios y sé que hay de todo. Cosas de muy buena calidad, cosas a las que les falta más trabajo, etcétera. En este caso, no esperaba una mala historia, pero sí que se notara más la ausencia de un proceso editorial fuerte (soy correctora de estilo, esas cosas las noto aunque no quiera). La verdad, quedé muy satisfecha en ese sentido. Es una novela sólida, con una narración muy cuidada, poquitos errores. Me dio la sensación de estar leyendo un e-book cualquiera, incluso. Es algo que no quería dejar de resaltar, sobre todo si era algo que les hacía dudar si leer o no.

Entonces, ¿recomiendo la lectura de esta novela? Por supuesto. Les va a llegar al corazoncito, puede que hasta les duela un poco, pero va a valer la pena. La forma de narrar de la autora merece que le peguen una leída, pero también esos personajes tan reales y fáciles de querer. Está a la altura —o directamente supera— de muchos libros publicados, pero además lo tienen ahí, al alcance de sus manos, gracias a la generosidad de la autora. ¿Lo van a dejar pasar?



miércoles, 20 de mayo de 2020

Cuadernos de ficción: Des/amor y Aventurero - Reseña

Octava entrega de la serie “Cuadernos de Ficción”, literatura contemporánea temática. 11 escritores y 11 ilustradores combinan sus artes alrededor de un tema en común: en este caso “desamor”.

Escriben en este número: Eduardo Aguirre, Miguel Avero, Camilo Baráibar, Gonzalo Baz, Leonor Couroisie, Carolina Cynovich, Diego de Ávila, Carol Milkewitz, Miguel Ángel Molfino, Diego Recoba, Valentina Viettro.

Ilustran: Marcos Vergara, Max Aguirre, Joel Correa, Ángel Mosquito, Laura Carrasco, Leonardo Sandler, Bruno Chiroleu, Guillermo Hanzs, Pablo Fernández, Andrés Alberto, Nicolás Peruzzo.






[Hola, estimados. Este pequeño paréntesis es para contarles que esta reseña se las traemos en conjunto con Juan, que va a estar reseñando cositas cada dos meses ♥. Esta primera parte es suya, mientras que el segundo libro lo voy a estar reseñando yo.]


Debo admitir que no soy un gran fanático de las novelas románticas. Aquellas que han pasado por mis manos me dejaron con la sensación de estar despegadas de la realidad, ser convenientes o forzadas o slow burns que eternamente dan vueltas y nunca llegan al punto. Des/amor no es nada de eso.

Lo primero que inspira el título es la idea de las relaciones de amor de pareja, que existen en algunos cuentos de esta antología, pero no se queda atrapada en el concepto: des/amor por la familia, des/amor a la distancia, des/amor a través de la historia, des/amor por una pérdida de algo que nunca llegó, des/amor por uno mismo.

Las once historias contenidas son tan variadas como su temática; con más o menos acierto, todas tienen una impronta clara y no se las puede identificar como «parecido a». Algunas son cortas e impactantes, como «Lóbulo», de Eduardo Aguirre. Otras son pausadas y reflexivas, como «Ismael» de Diego de Ávila.

Hay dos relatos que quiero destacar: «Caracoles»de Diego Recoba, la historia de como un hombre al borde de la muerte recuerda sus amores logra fusionar la tensión con la nostalgia y con el absurdo, y «Geografía de las almas», de Carolina Cynovich, que además de ser escritora amiga del blog, escribió una historia de hermandad y cómo, a través de la historia y de la conveniencia del intérprete, se diluyen los relatos y pueden terminar significando cualquier cosa.

Uno de los relatos que se sintió más actual fue «La puntada del corredor», de Miguel Avero. Narra las desventuras del protagonista venezolano que viene a Uruguay a tratar de buscar una vida mejor, pero ve cómo lentamente la distancia va disolviendo sus vínculos. Tampoco puedo dejar de mencionar la incomodidad y la crudeza de «No hay latidos», de Leonor Courtoisie, que habla sobre el impacto emocional de una mujer que sufre un aborto espontáneo. No puedo olvidarme de mencionar las ilustraciones que acompañan a cada cuento, especialmente las de Bruno Chiroleu y Pablo Fernández.

En conclusión, el hilo que une a los cuentos es muy amplio y se presta para los escritos de todo tipo. Me encantó y capaz, capaz, me convenció de que abra alguna novela romántica en unos meses.




Tercera entrega de un trabajo editorial que pretende ofrecer, disfrazado de libro, una clase de revista literaria inexistente en la actualidad. En ella se brinda espacio a numerosos escritores e ilustradores, mayormente jóvenes, para exponer trabajos inéditos de calidad, generando antecedentes para futuras obras, colaborando con una consigna común, literatura de género, relatos breves, apuestas emergentes: temáticas abandonadas por el mercado.

Participan en este volumen los ilustradores y escritores: Guillermo Hansz- Max Aguirre, Fernando Souzamotta- Martín Bentancor, Jorge Vildoza- Alejandro Farias, Lara Lee- Pablo Leguísamo, McNolo Moreno- Carmen Moreno, Matías Soto López- Leonardo Oyola, Sebastían Santana- Sebastián Pedrozo, Maco- Mercedes Rosende, Richard Ortiz- Ramiro Sanchiz, Marcos Vergara- Rodolfo Santullo, Daniel Puch- Ana Solari.



Cuando Estuario nos propuso esta colaboración para hablar un poquito más de sus Cuadernos de ficción —pueden encontrar las opiniones de otros miembros del club con el hashtag #ElClubTeRecomienda—, me alegré mucho. Ya había leído Balnearios y tenía bastantes ganas de probar con uno distinto. Si bien compré Des/amor porque en él hay un relato de varias personas a las que les tengo mucho cariño, no llegué a leerlo —y no creo que lo reseñe en el blog, dado que es el que eligió Juan, pero me pueden preguntar qué me pareció si les da curiosidad—, pero decidí que era una gran oportunidad para elegir algo distinto, algo que normalmente no tenemos en el panorama nacional: las historias de aventuras.

Creo que no fue lo más acertado. Tal vez sea porque no compartimos el mismo concepto de lo que implica una aventura, pero me da la sensación de que no soy el público objetivo de este libro y que por eso no logré conectar con casi ningún relato, algo que no me sucedió en Balnearios y que espero que no suceda en Des/amor. Por lo tanto, quiero que tomen esta reseña desde ese punto de vista: no quiero decir bajo ningún concepto que sea un mal libro, sino que no era para mí.

Ocurrieron varias cosas con este libro. La primera fue que hubo algunos relatos en los que no logré comprender dónde se hallaba la aventura en cuestión. Para mí, una aventura tiene que resultar por lo menos emocionante, tener cierta dinámica y acción. En algunos de estos relatos, como «La muerte de Solís» o «Iluminaciones», pero sobre todo en el primero, hay algo muy estático que me enlenteció la lectura y que no logró engancharme.

Otro problema que tuve fue con los cuentos-homenaje. Me refiero a los que explícitamente quieren homenajear al género de aventuras más clásico, como el de Salgari, que serían «La verdadera historia del capitán Joseph Flint» y «Leones y diamantes». Si bien estaban narrados de forma correcta, contaban una aventura y tenían acción, el uso de un estilo ajeno al propio y bastante florido le quitó cierta fluidez al texto. A lo mejor, a quienes leyeron esta literatura de más jóvenes les resulta nostálgico y les produce otro efecto. No es mi caso, pero no voy a quitarles mérito por eso.

La tercera situación que quiero mencionar es que algunos relatos tenían ideas muy interesantes, pero la ejecución me resultó confusa o caótica. Creo que tanto «Uno de aventura» como «Asalto al vagón del oro» o «Nomenclator» plantean conceptos que habría estado bueno explorar, pero la brevedad de los textos los volvió más bien abrumadores. Esto me parece un poco inevitable, dadas las circunstancias.

Mi favorito absoluto fue «Samarcanda blues», de Mercedes Rosende. Me encantan las historias contadas en dos tiempos y la forma en que ambas tramas se entrelazan es perfecta. Lo disfruté muchísimo y me recordó lo mucho que tengo pendiente leer a esta autora. Además, la ilustración que lo acompaña es de Maco, a quien admiro montones. «1138» también me pareció muy entretenido. «Casi sábado a la noche» y «Pinar Town!» tuvieron momentos copados, a pesar de no ser lo que suele gustarme.

El mayor problema, en general, fue que en la gran mayoría encontré bastante misoginia. A veces, micromachismos; a veces, cosas más explícitas. Yo sé que las opiniones de los personajes no tienen por qué representar las de los autores ni mucho menos las de los editores, pero en casi todos los casos me pareció innecesario y hasta en detrimento de los textos. Tengo en cuenta que el libro es de 2014, de todas maneras, que fue hace más tiempo del que parece.

En definitiva, creo que no le acerté a la hora de elegir el género. Esto no quiere decir que ustedes no vayan a encontrar acá un libro que los termine maravillando, así que tomen todas mis palabras con pinzas. Hay más de un autor de acá —como Sebastián Pedrozo o Rodolfo Santullo— del que he leído otras obras que me gustaron muchísimo, así que tampoco dejen de leerlos a ellos. Ya me contarán qué les pareció a ustedes ♥.




Así que nada, tienen dos reseñas con bastantes contrastes, de dos libros distintos. Esperamos que en ambos o en alguno de ellos encuentren historias que los tengan en vilo y con ganas de más. Ya sea lo que suelen leer o quieran salir de su zona de confort, nos haría muy felices que le dieran una oportunidad a todos estos escritores uruguayos. Muchísimas gracias a la editorial por los ejemplares ♥.