miércoles, 16 de octubre de 2019

El valle oscuro - Reseña

Okinawa, Japón, Segunda Guerra Mundial.
Momoko Akiyama es la temperamental hija de un matrimonio de intelectuales para la que la guerra siempre ha sido una molestia lejana. Sus únicas preocupaciones son, por orden de aparición: los disidentes políticos que llegan a su casa de noche y se van de noche, las escapadas de su hermano Takuma los miércoles de madrugada y el acoso escolar.
Jun Kobayashi, la hija del sepulturero, es violentamente tímida y a duras penas puede pronunciar una frase sin tartamudear... un opuesto casi perfecto de la fanfarrona Momoko.
Pero, para bien o para mal, son las personas más importantes en la vida de la otra, y todo lo que creían de su mundo pronto cambiará para siempre.
Con una carta de alistamiento.
Con una mentira.
Con una traición.
Con un hombre escondido en un arcón.
Con la guerra llamando a sus puertas.

No es ningún secreto, creo, para nadie que me conozca, lo mucho que me gusta e interesa la cultura japonesa. Aunque ahora me tomé una pausa para poder centrarme en la facultad, estudié tres años de japonés e hice danza japonesa —y a veces sigo participando en eventos culturales, aunque no pueda ensayar como antes por una cuestión de tiempos. Cuento esto para que vean por qué tenía tantas ganas de leer este libro, que se me fue quedando atrás por una cuestión de organización, pero no de voluntad —si vieran mi mesa de luz entenderían mejor. Además, vengo siguiendo la evolución de la autora desde hace tiempo —tienen los libros anteriores reseñados en este blog—, la sigo en redes y me cae muy bien, así que tenía que leer este. Por supuesto, fue un placer

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Hasta el momento, las novelas de la autora que venía leyendo eran más que nada contemporáneas, ambientadas en culturas occidentales. Si bien siempre encontré personajes complejos y un tono más bien profundo, en general los problemas tratados eran más bien de tipo personal. En El valle oscuro tenemos de eso, sí, pero también hay un gran elemento que juega un papel fundamental, ya sea agazapado en el horizonte como una futura amenaza o en todo su esplendor: la guerra. Esto cambia un poco las prioridades y los riesgos de los personajes, que además de lidiar con sus conflictos internos y los peligros inmediatos, se ven acorralados por una situación tan complicada e ineludible como la Segunda Guerra Mundial. Por si se lo estaban preguntando: sí, es una historia dura, triste y llena de pérdida. Pero también es una historia que muestra los claroscuros de las personas, por qué seguir adelante, por qué vale la pena quererse. Y, además, tiene ese toque de realismo mágico que también pudimos apreciar en Desayuno en Júpiter, por ejemplo.

No deja de ser, de todas maneras, una novela que se centra muchísimo en los personajes y en su evolución. El protagonismo lo tienen Momoko y Jun, claramente, pero la vida y la guerra hacen crecer y cambiar a todos a su alrededor, por lo que notamos muy bien el desarrollo de los secundarios. Incluso a veces hay capítulos narrados por ellos cuando se da la necesidad. En esos casos, también me parece que sus voces son claras y distinguibles de las principales.

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Como queda bien claro en la sinopsis, Momoko y Jun tienen personalidades bien dispares. Momoko es más bien temperamental, curiosa, dramática. Jun encierra timidez, resignación, miedo. Sin embargo, no es en el temperamento donde reside la fuerza, sino que también en la resistencia, y eso es parte de lo que ambos personajes van a aprender durante el desarrollo de la novela. Ambos me parecieron personajes por los que es muy fácil sentir empatía y cariño, y son ojos bien distintos los que nos muestran la realidad de su contexto —además, no podemos olvidar las diferencias socioeconómicas. La relación me pareció preciosa. Es un friends to lovers que crece de a poco, muy dulce y sufrido, pero de los que te llenan el pechito de calor, ¿me explico? La forma en la que se apoyan en épocas tan duras, cómo arriesgan todo para poder salvarse o protegerse entre sí... Precioso. Me encantó, de verdad, el desarrollo que tuvieron. Se sintió real, aunque doliera.

Si volvemos a los secundarios, hay más de un personaje entrañable y sin duda unos cuantos que están llenos de claroscuros, como dije antes. Takuma, el hermano de Momoko, o el padre de Jun son claros ejemplos de lo primero. Los padres de Momoko me parecieron personas muy valientes y generosas. Ryo me dio ternura la mayor parte del tiempo. La yamamba Miyamoto está del lado más claro que oscuro, pero cuesta. Yoichi, el otro hermano de Momoko, o spoiler la tía Otsuka spoiler son más complejos y nos demuestran que la gente no es fácil de conocer o catalogar. Incluso Emiko Araki, la compañera de clase de Momoko que la acosa en la escuela, tiene sus lados humanos. Me parece un gran acierto por la profundidad que le da a los personajes.

Es importante resaltar, además, la forma en la que todos los personajes influyen en los demás, de alguna forma u otra. A veces no se nota tanto, pero los hilos están ahí y son muy claros al terminar de leer la novela. Como en la vida, podría decirse, solo que un poco más evidente (o más fácil de ver). Como verán, estoy evitando un poco hablar de la trama para que puedan meterse ustedes mismos. Creo que es de esos libros que hay que encarar sabiendo más bien poco. Con la sinopsis es más que suficiente. 

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Sin embargo, sí quiero hablar de algunos otros elementos de la novela, como por ejemplo, la ambientación. Si ya es difícil escribir una novela ambientada en una cultura que no es la propia o escribir una novela histórica, por separado, la conjunción de ambas cosas es bastante más complicada. Se nota, de todas maneras, un gran trabajo de documentación que además la autora comenta al final del libro. Hay un gran respeto por la cultura y por el idioma, que no se desparrama por la novela solo para demostrar conocimiento, sino porque importa. Son estos detalles los que hacen que la ambientación se sienta real, importe e influya en la vida de los personajes.

Además, no podemos olvidar detalles muy relevantes de la ubicación elegida. Okinawa fue uno de los primeros lugares en ser ocupados por los estadounidenses, una zona que sufrió muchísimo la guerra. También tenemos que tener en cuenta la relación de Okinawa con el resto de Japón, que al ser étnicamente diferente en cuanto a su origen, despierta tensiones, discriminación y ciertos olvidos. Por supuesto, ambos elementos son reflejados por la novela.

Otro de los puntos fundamentales de El valle oscuro es su prosa. Diría yo, se parece más a la de Desayuno en Júpiter que a la de las novelas anteriores, aunque en ellas ya podemos ver algunos recursos narrativos que la autora utiliza de forma más constante en esta. La forma en la que se dicen las cosas, los silencios, las cadencias... hasta la forma en la que se juega con el formato para dar énfasis, todo esto hace que el mensaje llegue con mucha más fuerza

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Y por todo esto es que El valle oscuro es una novela muy recomendable. A pesar de la tristeza y de los momentos crudos, la ternura y la profundidad de sus personajes compensan la pena. Tanto si les atrae por el contexto histórico como por los toques de realismo mágico, diría que es una lectura disfrutable y difícil de olvidar. Creo, tal vez, que mi única crítica es que me habría gustado más desarrollo en Jun respecto a ciertos aspectos —quienes lean entenderán—, pero es un poco cosa mía eso. Así que nada, ¿les interesó? ¿Lo piensan leer? Yo, por mi parte, quedo a la espera de la próxima novela de Andrea que logre hacer llegar a mis manos. Todavía no sé si traerán a Uruguay La luna en la puerta, pero crucemos los dedos para que suceda —si saben algo, ¡cuéntenme! Por ahora, les dejo la invitación a leer esta novela. Lo vale.

7 comentarios:

  1. ¡Completísima reseña, muchísimas gracias! Tengo este libro en la estantería desde hace bastante tiempo y no sé por qué no termino nunca de animarme con él. Después de leerte ha subido en mi lista de pendientes, ¡a ver si le puedo echar un ojo pronto! Muchas gracias por tu reseña.

    Nos vemos entre páginas
    La vida de mi silencio

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  2. Ay me alegro mucho que te gustara el libro y te agradezco que me lo prestaras para leerlo el verano pasado XD
    Me encantó la reseña y me pareció muy completa. Lo de Jun pensé lo mismo, creo que le faltó un poquitín de desarrollo también.
    Pero es una novela muy hermosa que adoré.
    Besotes linda

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  3. ¡Holita, Sof!
    Ay, Andrea <3 Solo la he leído una vez hace años y se quedó en pendientísima pero no volví a hacerle hueco y este libro me llana poderosamente la atención, lo tengo y no hago más que posponerlo :/
    Me lo acabas de recordar y espero leerlo antes de que acabe el año porque sé que me va a gustar tanto como a ti (y como a todo el mundo, la verdad XD)
    ¡Besazos!

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  4. ¡Hola Sofi!
    La verdad es que no sé si le daré una chance, estoy dudando ya que tengo muchos pendientes y planeaba terminar de comprar sagas ahora que tengo trabajo.
    La portada y todo tiene una pinta tremenda, como casi todos los libros que edita Neo.
    Me lo voy a anotar en Goodreads por si acaso, uno nunca sabe. Siempre hay tiempo para descartar libros.

    ¡Un abrazo y un beso!

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  5. ¡Hola! ^^
    Es un libro que me llamó la atención nada más verlo por su preciosa portada, pero la verdad es que la historia suena muy interesante. Me interesa mucho :)
    Besos!

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Nos descubrieron, por fin nos descubrieron. Pasen y vean, qué lindas tolderías: