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lunes, 26 de junio de 2017

La mano de nieve - Mini reseña + ¡Entrevista a Tiffany Calligaris!


[La edición no le hace justicia. Les juro.]


















Fíjense qué cosa rara les traigo esta vez que ni sinopsis tiene. Esto me obliga, obviamente, a contarles qué es. Antes que nada, tengo que explicar que el libro que salió elegido para el mes de junio en el  #Clubdelecturauy fue La mano de nieve, que además se halla contenido en la recopilación posterior Felicidad y otras tristezas, que es el ejemplar que tengo yo. Por eso la portada. Intenten buscar otra, si se animan. Van a ver hasta qué punto es invisible la autora.

María Inés Silva Vila es una autora uruguaya perteneciente a la generación del 45, pero opacada por supuesto por otros autores más reconocidos, como por ejemplo su esposo, Carlos Maggi. Esto se dio, en parte, por dos motivos: el primero, que escribía literatura fantástica —elementos sobrenaturales en contextos cotidianos, en este caso— en una época donde imperaba la realista. El segundo, claramente, por ser mujer. Me parece justo, entonces, darle un espacio ahora, aunque sea de forma humilde en este blog, para que se sepa más sobre ella, para que no quede en el olvido. 

Los siete cuentos que forman parte de La mano de nieve tienen algo en común: la presencia constante de la muerte, acechante. Una sensación de miedo, de que algo no va bien. Lo sobrenatural, lo onírico. Casi parecen sueños relatados, como si fueran imágenes unidas por palabras. Detrás, sin embargo, se pueden encontrar muchas cosas que analizar. No me parece un libro que se pueda leer una sola vez; para mí requiere de al menos una relectura. Además, se mete en temas bastante jodidos como el lugar de la mujer, el abuso y las relaciones de poder, todo unido con la muerte como hilo conductor y una narración onírica que casi disfraza esa increíble lucidez, tan adelantada para su época. 

No voy a ponerme a analizar cada uno de los cuentos esta vez. No creo tener el nivel o la capacidad. Sin embargo, en este pdf —legal, tranquis—, pueden leer tanto estos como los de Felicidad y otras tristezas, además de una introducción muy esclarecedora e informativa —que rebosa grl pwr, me animo a decir—. Es una lectura especial, diferente, pero la recomiendo muchísimo. ¿Aceptan el desafío?



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Aprovechando ya esta entrada cortita, les traigo una pequeña entrevista a la autora argentina Tiffany Calligaris, autora de las sagas Lesath y Witches. Muchísimas gracias a ella y a Day de Yo Leo por invitarnos a mí y a otras bloggers y booktubers a conversar con esta autora, que además resultó ser adorable y me dejó con montones de ganas de leer todos sus libros ♥. Ese mismo día tuvimos el gusto de asistir a la charla «Hablemos de un género: foro sobre literatura juvenil/adulto», dirigida también por Day y en compañía de Tiffany y otra autora también argentina, Anna K. Franco, conocida por su saga Rebelión.

Sin más dilación, les dejo la entrevista:



Entrevista a Tiffany Calligaris


En primer lugar, ¿cuál es tu proceso a la hora de escribir?

No puedo escribir de noche; siempre para estudiar y todo fui bastante diurna, es como que llegan las siete de la tarde y me cabeza se apaga y tengo que hacer algo tipo ver tele o algo que requiera no usar la cabeza, así que por lo general trato de escribir entre tres y cuatro horas todos los días. El secreto para mí más que nada es ser constante; si escribo un poquito todos los días es como que tomo ritmo y es mucho más fácil cada día volver a meterme en la historia. Escribo mucho desde casa, me cuesta mucho escribir en lugares públicos, así que por lo general tengo mi escritorio en casa, una taza de té y un plato de galletitas, me siento y trato de escribir por lo menos cuatro horas al día. Creo que lo más importante es que me cuesta mucho escribir en lugares públicos, así que mientras sea un lugar donde estoy sola... Amo leer y me cuesta mucho escribir mientras leo, o sea, escribir y leer capaz en la misma semana, así que por lo general en la semana me dedico a mi libro y a escribir durante tres o cuatro horas al día y el fin de semana soy más de leer libros.


Si tuvieras que elegir uno de tus libros para vivir, ¿cuál sería?

¿Uno de mis libros? Seguro sería Lesath, porque es una tierra ficticia; me gustaría mucho más ir a un mundo que es diferente al mío. Me gustaría ir, en Lesath, a La corte del hechicero, que es el tercer libro, porque hay toda una corte hecha de hielo y me encantaría poder vivir en un lugar así o vivir aventuras en un lugar así, así que sí, el tercero de Lesath.


¿Por qué te gusta tanto la fantasía y por qué elegiste escribir fantasía? ¿Fue natural o fue una decisión consciente?

Me gusta la fantasía porque es lo que más me gusta leer desde chica, en realidad; es como que todos mis libros favoritos siempre son de este género. Más que nada porque despega mucho de lo cotidiano, despega de lo que veo todos los días o de las experiencias que tengo todos los días. Con Harry Potter me encantaba que me trasladara a Hogwarts, que hubiera qudditch, que hubiera cosas tan diferentes y que uno se pudiera imaginar de una manera tan sólida algo tan diferente a nuestro mundo. Creo que en realidad lo que más me gusta es que haya magia, que haya otros paisajes, que haya otros seres, que sea tan diferente a lo que uno ve todos los días. 

Creo que fue bastante natural. Todos los libros que leía en ese momento eran de fantasía; me encantaban El señor de los anillos, [Las crónicas de] Narnia, Eragon. También soy muy fanática del animé; me encantaban animés como Sailor Moon, Sakura Card Captor, Las guerreras mágicas. De todo eso, fue inevitable decir «me encantaría tener un mundo propio, me encantaría tener personajes propios; me encanta ver una buena pelea de espadas, así que quiero hacer mi propia pelea de espadas». Fue como algo natural, de leer tantos mundos y personajes y ver tantas cosas, de querer buscar como un mundo propio, mío.


Y por último, ¿cómo sos respecto a las críticas?

Por suerte hasta ahora creo que me lo tomé bien. A mí hay libros que no me gustan, así que entiendo que haya gente a la que no le guste mi libro. No a todos nos gustan los mismos libros o no todos buscamos lo mismo en un libro. Me ha pasado de leer un libro y decir «amo este libro» y que una amiga lo lea y que diga «la verdad es que a mí no me impresionó mucho». Así que, si son críticas objetivas que realmente me están diciendo, no sé, «estuvo flojo cómo escribió esto» o «no me gusta cómo resolvió esto», trato de aprender sobre eso y de tenerlo en cuenta para la próxima vez. Y si leo una crítica que empieza con «no leí el libro», no la leo, porque si no leíste el libro, no leíste el libro, así que no vale la pena. No podés hacer una crítica. Y si son críticas así, como me pasó de haber leído, «bueno, si a ella le gustan estos libros, no la voy a leer, porque es obvio que la influenció esto, y como a mí no me gustan estos autores, tampoco la leo». Creo que trato de ver las cosas que realmente, como lectores que les encanta la fantasía, ven flojo o no les convence y tratar de convencerlos la próxima vez. Creo que es cuestión de eso, de aprender de lo bueno y de escuchar lo malo.


¡No se pierdan la entrada de Day ni el video de Zesu y su divertidísimo challenge con la autora!


martes, 20 de septiembre de 2016

Especial de Martina Valiente


Martina tiene 12 años y se cree la persona más común del mundo. Sus padres acaban de separarse y tiene que adaptarse a una vida diferente en la vieja casa de la abuela Famke. Pero lo que Martina no sabe es que en la casa de la abuela se oculta la entrada a un nuevo mundo en el que vivirá intensas aventuras y desafíos. Enfrentando sus miedos, apoyándose en sus amigos y confiando en sí misma, Martina llegará mucho más lejos de lo que jamás imaginó.
Este es el especial del que les hablé allá por esta entrada, sobre una saga que marcó mi infancia y todo lo que vino después. Tenía montones de ganas de hablar de estos libros, pero la verdad es que no tengo idea de si se venden en algún otro lugar además de Uruguay. Así que, en vez de escribir reseñas que la mayoría va a ignorar por esos motivos, decidí agarrar esta entrada por otro lado.

Descubrí el primer libro mientras almorzaba, antes de ir a la escuela, porque hablaron de él en un programa para niños. Si no se murieron de la ternura con esto, no tienen corazón. Por supuesto, se lo pedí a mis padres y lo recibí como regalo de Reyes. Ese fue un muy buen verano, porque recuerdo que me regalaron otros dos libros que también amé: El mundo encantado de Ela y Los Cazaventura y el río escondido de la Amazonia. ¿Cuál fue la diferencia entre estos y Martina Valiente?

Nueva edición
Con Martina aprendí, por primera vez, que esas historias de fantasías y mundos secretos llenos de magia podían existir gracias a un autor uruguayo. Que una protagonista uruguaya podía llevar el peso de la trama, hablando de vos, como yo. El vínculo que tuve con estas historias fue mucho, mucho más fuerte que con otras, porque la sentí cercana, nueva, diferente. En un punto, también me llenó de certezas: yo también, siendo uruguaya, podía escribir fantasía. Se podía. Y sé que no soy la única que vivió Martina de esta manera.

Aunque en el primer libro Martina tiene doce años —y yo en ese entonces tenía once, así que era perfecto—, en el siguiente ya nos encontramos con una Martina de catorce. Para mí, con ya doce, era súper mayor. Además, también, más madura. Todo lo que una adolescente de catorce puede serlo, bueno. En fin. Si el primer libro me había maravillado, la oscuridad que se adivina en el segundo hizo que me enamorara por completo de Novrogod, el mundo en el que está ambientada la historia. Además, la trama es mucho más compleja y nos trae unos cuantos plot twists muy interesantes.
Fuente

Pero la reina de los plot twists es la tercera parte, que es un cierre increíble para la saga. Muy emotivo, muy intenso. Muy Martina. 

Esta saga tiene un mundo que, si bien puede parecer derivativo, con el paso de las páginas se va volviendo único. Novrogod y sus personajes toman vida, la historia nos va llevando de la mano hasta ese desenlace, ansiosos, sin querer que termine, porque a Martina y a los demás los vimos crecer, los vimos superar cada obstáculo y aprender de las inevitables heridas. Incluso da pena separarse de Voraz que, aunque parecía tan típico, resultó ser un villano de lo más interesante.

Esta entrada no solo cuenta mi experiencia con la saga, sino la de varias personas que conozco, que leyeron en distintos momentos de su vida y que, por algún motivo u otro, también tuvieron ganas de participar y dar su opinión. 


Pía, 22 años, lectora fan del autor

Con Pía, Federico Ivanier, Lumaga y Nazarena, de La Libélula
Por Matías Soboredo
Martina Valiente llegó a mi vida por primera vez en mi cumpleaños número 16. Había leído apenas dos libros de Fede Ivanier y ya estaba convencida de que cualquier cosa que leyera de él me iba a fascinar.

Lo de Martina fue diferente. A esa edad, con todas las cosas que un adolescente atraviesa, las ganas de irse a un mundo paralelo donde sos una heroína y pasan cosas increíbles es un sueño. Y más si la aventura implica enamorarse, pasar por innumerables peligros, olvidarse por un rato de la realidad y seguir un camino plagado de incertidumbres sobre el mañana.

Yo creo que al día de hoy, Martina sigue siendo la influencia literaria más significativa en mi vida, y una de las obras más atrapantes que he vivido en mi imaginación.


Claudia Córdoba, 24 años, escritora

Leer Martina Valiente como adulta es una experiencia que difícilmente pueda olvidar. Me llevó por lugares que no esperaba que me llevara, y no, no me refiero a Novrogod. Me refiero a que me llevó a mi infancia, o más bien a mi adolescencia. Me hizo pasar por momentos que había vivido de una u otra forma y me obligó a plantearme como doble lectora. Puedo asegurar, con mucha alegría, que es el primer libro dedicado a otro público que he podido leer tanto con ojos adultos como con ojos juveniles. Logré identificarme con cosas que aún hoy me toman por sorpresa y descubrí a una historia y un escritor que debería haber descubierto antes, mucho antes. Todas las grandes obras tienen errores, Martina Valiente no está exenta de ellos y algunos me entorpecieron bastante la lectura, pero puedo decir que es una serie redonda, con un final brillante, que termina como debe ser, como uno quiere que termine. Que termina y punto.

Me encanta el manejo de Ivanier de las relaciones humanas, especialmente en el último libro, al que considero el mejor de la saga. La mención de la sexualidad sin mencionarla explícitamente le agrega mucho a un libro que sin dudas podrá ser leído por una misma persona durante varias etapas de su vida. Es un escritor uruguayo y una lectura uruguaya; ¿Qué si la recomiendo? ¡Por supuesto! Es más, ya quiero leer las nuevas ediciones para ver qué hay nuevo o qué no hay nuevo... me intriga muchísimo. ¿Esa reacción no es suficiente como para atraerte a leerlo? Vamos, ven, pásate al lado Osc... de la Luz.



Stephanie, 22 años, coordinadora de #Clubdelectura.uy

Comencé a encaminarme de chica al amor por la lectura gracias a la literatura nacional. Muchos de los que leí son muy conocidos en este ámbito: Helen Velando, Ignacio Martínez, Roy Berocay, entre otros. Pero el autor que más me marcó fue Federico Ivanier, con su querida Martina Valiente. Estamos muy poco acostumbrados a los relatos de fantasía, siempre son de aventuras o de humor. En cambio este era diferente. Imaginar que viajabas a otro mundo, enfrentabas criaturas de la oscuridad y que eras «la elegida» (implicando eso que tenías poderes y otras cosas muy geniales). Es algo que no se había visto en el mercado uruguayo, menos para adolescentes.

Por eso creo que Martina Valiente es un libro que ha marcado una generación, hizo una diferencia contra lo monótono y común, abriendo las puertas a otro mundo que los escritores no tenían visto y dándole a los lectores un nuevo universo por explorar con cosas muy usuales de su cultura.


Luzco Lumaga, 27 años, dibujante y escritora

Fuente
Mi familia nunca fue mucho de leer, y hasta donde sabía yo a esa edad (la edad a la que comencé a escribir), la fantasía era cosa de los libros infantiles y algún día tendría que dejarla atrás. Pero entonces conocí a Harry Potter, que me demostró que el mundo podía seguir siendo mágico hasta cuando yo quisiera; y enseguida después conocí a Martina, que me enseñó que las aventuras y la magia no solo no se terminarían cuando creciera, sino que podían surgir del país en el que vivo. Martina Valiente se me cruzó en el momento justo y fue muy importante, porque seguramente con el tiempo habría podido encontrar a otros que me enseñaran lo mismo que Harry Potter, pero no habría encontrado a muchos más que me enseñaran lo que me enseñó Martina. Uruguay necesita mucha más literatura fantástica para adolescentes y adultos, pero por suerte los niños de aquella época ahora nos estamos encargando de eso, y algunos gracias a que esta historia nos renovó las ilusiones.






Santiago, 22 años, músico

¿Qué es, esencialmente, sino una recopilación ordenada de la visión esperanzada y a la vez realista del hombre, con base en su inconsciente colectivo, la fantasía heroica? La fantasía escapa a las poblaciones, a la historia y a los lugares. Esto claramente está desarrollado en esta trilogía, que comprende solo un fragmento de la vasta obra de Ivanier.

Martina Valiente tiende un puente conceptual entre nuestra cultura Sudamericana y un mundo socialmente comprendido con tintes europeos; este puente también está reflejado literalmente en la obra, con el planteamiento de la unión Montevideo-Novrogod. La obra, con sus defectos y virtudes, plantea eso mismo: la fantasía no es solamente Europea, aunque así lo pensemos inercialmente, quizás hace un poco menos de quinientos años.

Martina es una persona que, como cualquier héroe, tiene su vida personal, con sus problemas y dificultades; y a la vez, tiene su lugar, donde todos confían en ella para cumplir con el máximo cometido de una población sometida a un reino de terror.  Pero Martina no es cualquier heroína, Martina es Uruguaya, escucha a Buitres y seguramente cuando era niña jugó sobre una bici en las veredas montevideanas de nueve bloquecitos. Martina seguramente sintió, en algún momento, que pasaba desapercibida entre las calles quietas, tal vez adoquinadas, llenas de edificios intercalados con casas con reja y jardín, en algún domingo de algún año. Asimismo, existe otro sitio donde Martina llega a sentir también que es la única que puede poner las cosas en su lugar; donde es la única en la que confían, donde no es una adolescente más.

Quizás esta razón fue la que nos impulsó a mí y a la banda en la que estaba en ese momento, a contactarnos con Federico para intentar proyectar una Ópera Rock sobre el primer libro que abre la trilogía. Fantasía heroica con base en Montevideo; nada mal, ¿eh? Avanzamos bastante con ello pero, por asuntos internos de la banda, el proyecto no pudo ser. Era una apuesta difícil pero, a pesar de eso, siempre tuvimos la esperanza de que pudiera ser; siempre tuvimos la mente en un Novrogod donde el proyecto estuviera concluido. Nunca olvidemos que, como humanos, a Novrogod lo podemos tener a la vuelta de la esquina, y que Voraz está formado de, entre otras cosas, nuestro miedo a arriesgar, a caminar, a descubrir.

Y la fantasía funciona así, como la visión del hombre, con miedos y esperanzas, con tradiciones y transgresiones. Sí, claro, la fantasía nace del ser humano y con él, por eso forma parte de nuestro patrimonio cultural y universal, legado que quedará para siempre, alimentándose de, y dándole forma, a nuestra identidad.

///

Como podrán ver, Martina Valiente fue y es importante para muchos de nosotros, hayamos leído los libros de niños o de más grandes, y por eso tenía tantas ganas de compartirlos acá, en este blog que lee gente de otros países también. ¿Qué esperan para conocer a Martina?



—¿De qué te reís?
—¿Te acordás del acertijo?
—¿Cuál?
—Ese de los valientes.
—«Valiente no es quien ignora el miedo, sino quien lo conoce y...»
—Y...
—¿Y qué?
—Y lo enfrenta.

lunes, 15 de febrero de 2016

Iniciativa: Seamos seguidores

Importante: leer la actualización más abajo.


Bueno, creo que esto es culo ve, culo quiere. Se lo estoy copiando a María, de Los Fragmentos del Destino, a Scarlett, de Scarlett books y a Enara, de Palabra de Amapola. Ya ven, culo ve...

No es todo culo y culo, tampoco. La iniciativa es muy linda y nos beneficia a todos, podría decirse simbiótica —ya me salió la nerd de adentro, sí—. Paso a copiar y pegar, que está muy bien explicado ya:


La idea de esta entrada es que nos ayudemos entre bloggers. 

Esto es muy fácil, consiste en que vosotros sigáis mi blog y comentéis esta entrada con el link a vuestro blog de modo que yo también os pueda seguir.

Después, os lleváis esta imagen y esta explicación a una entrada en su blog para que otros bloggers os sigan a vosotros y podáis seguir a los que os comenten.

No tienen que enlazar nada ni nombrar a ningún otro blog.

Si quieren, pueden poner esta imagen como banner, pero sería para que otros bloggers encuentren más fácilmente su entrada.
¡Solo es publicar y devolver!

En fin, ¿por qué no? Si está buenísimo. Alegra saber que hay movidas así por estos lares. Y ustedes, ¿qué esperan?

Actualización: con la extensión .uy, el gadget de los seguidores no aparece. Sin embargo, con .es sí. No tengo NI IDEA de por qué sucede esto. Es la solución que hemos encontrado por ahora.

Actualización 2: como soy muy pelotuda, suelo atrasarme con esto y después son un montón, así que a veces los voy a seguir sin avisar, pero van a ver mi fotito en sus gadgets de seguidores ^^.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Hace mucho que no digo TTPP

Pocas cosas me rompen tanto las pelotas como la gente que te dice no solo que lo que leés es una porquería, sino lo que tendrías que leer. Me pregunto, ¿el punto no es acaso leer lo que a uno le plazca? La lectura, excepto (a veces) cuando uno estudia literatura, es por placer. Entonces, ¿por qué carajo tengo que darle pelota a un tipo que me ve leyendo un libro juvenil y me dice «dejá esa mierda y leé literatura de verdad, como Borges». No me malinterpreten, me gusta Borges, pero ¿qué es la literatura? ¿qué se considera literatura? No sé si quiero entrar en la discusión del desprestigio que sufre todo lo juvenil, lo fantástico o lo de ciencia ficción, pero me molesta muchísimo el elitismo de algunas personas.
Personalmente, hay muchos autores «consagrados» que me encantan, pero amo también distenderme con libros juveniles, por más bobos que sean algunos. Suelen leerse fácil, tener una narración dinámica, y muchas veces mejores historias que unos cuantos libros para adultos. Y sí, hay mucha porquería por ahí, pero como existe una cosa maravillosa que se llama opinión, lo que yo considero una porquería, para otro puede ser una genialidad. Y lo disfruta, ¿y no era ese el punto?
En fin, nadie es menos por preferir leer, no sé, Los juegos del hambre que, yo qué sé, El viejo y el mar (que no es mi caso porque no leí este último, pero a alguien le puede pasar), simplemente tiene gustos distintos, por más que uno pueda discutir sobre la calidad —y eso no es lo que estoy discutiendo—.
Sé que lo que digo suena bastante obvio, pero parece que hay gente que no lo entiende. Ay, será que no soy tan culta como ellos. Qué cagada, che.

Nada de esto aplica a Paulo Coelho, por supuesto. Hasta ahí llega mi tolerancia. 


miércoles, 19 de octubre de 2011

De erial a vergel


La definición de erial está a la derecha, y supongo que sin duda muchos nos hemos sentido así en algún momento. Improductivos, creyendo que no se puede sacar nada de provecho de nosotros. Dudo que alguien se haya sentido literalmente sin cultivar, pero hay gente tan agronerd en mi clase que puedo esperar cualquier cosa...

La definición de vergel es totalmente opuesta, son antónimos: "Huerto, jardín o lugar con gran abundancia y variedad de flores y árboles frutales." 
Supongo que a otros muchos, nos gustaría ser un vergel de vez en cuando, en lugar del erial. Sentirse florecer, que todo el trabajo da frutos. 

Supongo también que todos somos un poquito erial o un poquito vergel a veces. Pero ojo, ser un erial no es malo. Aunque por el momento sea improductivo, tiene todo el potencial para convertirse en un vergel, en el momento que sea. Tan sólo hay que comenzar a cultivar. 

¿Quién sabe qué flores, que frutos habrá, o qué tan alto se puede llegar a crecer?
El cielo es el límite. 




no sé si esta entrada fue agropoética o agronerd, 
pero definitivamente me acaban de perder
maldito sexto agronomía, qué has hecho conmigo?



[hermosos los 150 seguidores! yay!]

jueves, 25 de agosto de 2011

Right as rain (Wenn der Regen)

Es increíble la cantidad de canciones que mencionan la lluvia que escuché últimamente, totalmente de casualidad. Right as rain, de Adele; Wenn der Regen, de Madsen, etc... Lo menciono porque tuve el siguiente diálogo con Anto:


Antonella:
me gusta, me gusta... ­te diste cuenta de algo? ­en varias de tus historias, la primer parte siempre es con lluvia 
Sof:
sí.. y en otoño ­
Antonella:
o con algun tipo de corrida 
Sof:
jaajaj eso no me habia dado cuenta
­la lluvia y el otoño SIEMPRE aparecen ­y no los puedo sacar, ­no sé por qué

Hablábamos del inicio de una historia nueva que pretendía empezar a escribir.
Tiene razón. Tengo dieciocho años, recién empiezo, y ya me repito. Igual me gusta ese comiezo, así que no sé qué haré. Pero bueno, la cosa es que me dio por revisar pdfs viejos, y llegué a la carpeta de Las lunas de marzo. Está prácticamente por la mitad. No la sigo porque me cuesta horrores seguir, no se me ocurren casi ideas, me tranco, me frustro, me parece que es aburrida y la dejo. La empecé hace casi dos años. Estoy intentando de nuevo, espero tener un poco más de suerte, voluntad, creatividad o lo que sea que me hace falta. Tengo la sensación de que mientras la tenga pendiente, no puedo escribir cosas nuevas. No creo que sea tan así, pero quiero terminarla. Así que bueno, let's work. 

Ah, y me resfrié. Bien. 

martes, 28 de septiembre de 2010

Más quejas, por amor al arte (?)

Sí, me sigo quejando.
Por qué ahora?
Porque no puedo escribir.

Cuando tengo tiempo -o sea, cuando no estoy haciendo algún trabajo maldito o estudiando para un escrito-, dedico mi tiempo a dormir o a estar al pedo, porque mis neuronas piden un descanso de tanto hacerlas laburar.
Pero, cuando estoy en medio de todo ese infierno, tengo ideas! quiero escribir!
No tengo ni que decir que en cuanto me puedo sentar, ya se fueron.
Y el resultado?

Un año entero en el que escribí de a poco y lentamente PE, siendo que PP me llevó tres meses, por ahí un poco más. Y es más larga. Y PE todavía no está terminada.
Hubo otras cosas en el medio; cuentos, algún poema, otros proyectos, correcciones...
Pero... por qué no puedo escribir como antes? por qué?
Me frustra.

A dormir. Buenas noches.
Zzz...


miércoles, 18 de agosto de 2010

De lirios...

Cuando una idea llega, así, repentinamente, cuesta mucho, mucho no escucharla. Hacer oídos sordos a la musa, cuando decide susurrarnos algo, es casi un acto de negligencia, y estoy segura de que trae consecuencias. Tal vez se ofenda y no vuelva por un tiempo. Quién sabe.
 

Por eso, por más que fueran las tres de la mañana y yo necesitara dormir, no pude ignorar la idea. Llegó a mí con fuerza, y sin darme cuenta, terminé haciendo un esquema capítulo por capítulo. Y son cuarenta.
Por supuesto que ahora lo reviso y me doy cuenta de que puedo mejorar muchas cosas, pero la base está, ¿no?
Me sigue sorprendiendo la contundencia con la que quedó cada pieza en su lugar. Lo simple que parece, mientras que con otras historias no me resulta tan sencillo hilar mis pensamientos.

En fin, en cuanto termine los proyectos actuales, tendré que empezar a escribirla. No sé si pueda dejarla de lado mucho tiempo.