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miércoles, 26 de febrero de 2020

¿Cómo me organizo en la vida diaria?



[¡Hola! Esta es otra de las secciones nuevas del blog, a la que llamé #tips y curiosidades, pero en verdad no tiene ningún nombre oficial. Son solo algunas instancias en las que quiero aprovechar a contarles cosas que me preguntan mucho o que creo que pueden llegar a ser útiles, aunque siempre dude un poco de mi capacidad para transmitir algo útil, ja. Empecé a planificarlas y escribirlas el año pasado porque muchos de ustedes me preguntaron por este tipo de cosas —tal vez recuerden que les pregunté en Instagram qué tipo de entradas querían leer— y hasta les expliqué a varios cuál era mi sistema en su momento.]

Por la cantidad de cosas que suelo hacer, mucha gente piensa que debo de ser una persona muy organizada, que tiene todo bajo control y sabe administrar su tiempo. Probablemente, hasta me es fácil hacer tantas cosas juntas. Guess what: no. En serio, no.

Toda la vida fui una persona bastante desordenada y caótica. De esas que tienen ataques de ordenar su cuarto, pero a los días se va convirtiendo de nuevo en una maraña de cuadernos y ropa y quién sabe qué cosas. Antes del año pasado, podía dejar la cama deshecha por días y días —es algo que logré resolver, por suerte— las cosas pendientes se acumulaban tanto o más que mi ropa. ¿Qué cambió? Bueno, no hay soluciones mágicas. Fui buscando alternativas que se ajustaran a mí hasta dar con lo que me servía.

Mi mayor error fue pasar de un extremo al otro. De tener cero organización y pasar horrible, a crearme horarios y esquemas súper complejos, exigentes, imposibles de seguir. Oscilé entre esas cosas durante años hasta que, claro está, no aguanté. Es cierto que siempre anduve metida en muchas actividades y que eso me dejaba exhausta, pero una mejor administración de mi tiempo habría hecho que las cosas fueran más llevaderas.

Lo que quiero decir con esto es que ser una persona organizada no necesariamente significa tener un montón de horarios y tablas y cosas súper ajustadas y detalladas. Es muy posible que para algunos esa sea una solución y les haga la vida más sencilla, pero no es la única forma y, sin duda, no es la mía. De este mismo modo, también sé que dejar que las cosas pasen porque ya las haré cuando tenga ganas o tiempo no me me sirve, aunque otros se estresen si no pueden vivir de esta manera. Acá somos todos distintos y eso es algo bueno. La cuestión es: ¿qué es lo que logré que me funcionara?

Una estructura, sí, pero flexible. Que me permita organizar qué tengo que hacer y cuándo, pero también mover las cosas de lugar según mi situación y los imprevistos. Un punto medio entre esa hiperorganización y la nada misma entre las que venía oscilando.

¿Cómo llegué a esto? Lo primero fue poner en papel —aunque supongo que se puede hacer en digital, solo que a mí me gusta mucho hacer estas cosas a mano— mis tareas pendientes y las cosas que quería hacer. Por ejemplo, las tareas de la facultad, reseñar, corregir y escribir. No cosas puntuales, sino las que seguramente tuviera que repetir de forma constante. Entonces, distribuí todas esas cosas a lo largo de la semana. Así, planifiqué el mes entero, pero no más que eso para no estresarme —y porque cada mes tiene sus propias exigencias, eso lo aprendí sobre la marcha.

No puse más de dos tareas por día. En todo caso, la tercera podía ser leer o esos asuntos puntuales que mencioné antes. Al hacer eso, todos los días iba a haber completado algo, aunque fuera una o dos cosas. Al final de la semana, iban a ser muchas más. Ni hablar a fin de mes. Sin embargo, no iba a ser tan agotador como intentar lidiar con cuatro o cinco cosas por día con el afán de trabajar un montón. 

Creo que eso último es lo más importante: reducir el agotamiento, tanto físico como mental. Si yo ya sé hice las dos cosas que me planteé hacer, como escribir y traducir para la facultad, voy a sentirme realizada por el día. También voy a quedarme con la sensación de no haber hecho mucho y, por lo tanto, voy a estar menos cansada. Y si ya sé que solo reseño los martes, no voy a estar el resto de la semana con culpa por no estar haciéndolo, porque solo pienso en eso el día que me corresponde.

A su vez, si no logro hacer una tarea el día asignado, sé que tengo la flexibilidad suficiente para moverla a otro día, porque por algo dejé ese espacio libre. Nada es tan rígido como para que dejar de hacer algo se considere un fracaso. Es solo un ligero cambio de planes.




Utilicé para esto distintos métodos. Uno de ellos fue poner un post-it por semana al lado de mi escritorio e ir tachando las cosas ya hechas, lo que me resultó muy útil por algunos meses, pero después me aburrió. Luego, pasé a un cuadernito —sin convertirlo en un bullet journal—, pero no me resultaba tan fácil ponerme a mirarlo como con los post-it. Por Navidad, una amiga me regaló un planificador semanal —el de la foto— que tengo siempre a la vista en mi escritorio y que me viene salvando la vida en general, sobre todo para lo inmediato y para tener siempre una idea de lo que pasa en mi semana.

Ahora mismo estoy probando también usar el calendario de Google, en el que además puedo marcar las cosas puntuales como tareas o recordatorios, pero no tiene la misma gracia que escribir a mano, al menos para mí. Lo bueno es que se puede tener varios calendarios —por ejemplo, yo tengo uno personal, uno de escritura, otro de la facultad, incluso compartidos como los del #Clubdelectura.uy y #UnAñoConLasBrontë. Puede parecer confuso, pero rinde.

Esta cuestión de elegir lo mejor la voy a dejar a gusto de cada uno de ustedes, ya que ni siquiera yo logré determinar qué método me gusta más. He probado un montón de apps para organizarme, que al final solo me provocaron más estrés y ni siquiera las miraba. Al final, puede que los métodos sean adecuados para distintas etapas de la vida, no para siempre.

Sea como sea, lo importante es eso: tener una estructura flexible que permita evitar el agotamiento físico y mental. No muchas tareas por día, no pensar en las tareas que no tocan ese día y saber que cambiar algo de día no es un fracaso. Así, al final de la semana y al final del mes, se van a dar cuenta de que hicieron un montón de cosas sin haberlas sentido tanto como en otras ocasiones. Al menos, a mí me funciona así.

¿Van a probarlo?  ¿Tienen sus propios métodos para organizarse? ¡Cuéntenme cuáles!

viernes, 15 de junio de 2018

Material sensible - Reseña

RELATOS BREVES Y OTRAS PERTURBACIONES. Con una enorme legión de fieles lectores en todo el mundo, Neil Gaiman está considerado uno de los escritores de imaginación más fértil y perturbadora de la actualidad. En este volumen, el creador de Coraline y Sandman ha reunido una extraordinaria colección de veinticinco relatos y poemas que puede entenderse como un auténtico festín, un repertorio que concentra todo el potencial fantasioso y onírico de Gaiman: historias de terror y de fantasmas, ficción especulativa y cuentos de hadas, fábulas perversas y versos sorprendentes. Como es característico en él, el mundo sensible no es más que un mero velo o una ilusión tras la cual se despliega un sinfín de realidades paralelas y mundos alternativos, casi siempre amenazantes y ominosos. En la mente creativa de Gaiman, todo es posible: laberintos lunares, amigos imaginarios de carne y hueso, iglús fabricados con libros, piratas muy peculiares, caseras asesinas, objetos hechizados, tarjetas de felicitación que alteran el espacio-tiempo... Un muestrario de circunstancias singulares que confieren a los protagonistas un abanico de experiencias capaces de revelarles conocimiento de sí mismos y emociones que ni siquiera sospechaban poseer. Así pues, al lector le aguarda un viaje literario en el que frotarse los ojos y padecer escalofríos, maravillarse y quedar noqueado por el genio de un escritor sofisticado que nos embelesa con sus hechizos y nos traslada a lo más profundo de un país inexplorado donde lo fantástico se hace realidad y lo cotidiano es incandescente. Material sensible incluye un relato inédito de American Gods —«Black Dog»—, otro escrito para conmemorar el cincuenta aniversario de «Doctor Who» —«Las nada en punto»— y una ingeniosísima vuelta de tuerca al universo de Sherlock Holmes, «El caso de la muerte y la miel».

No es fácil reseñar este libro, sobre todo porque voy a parlotear un montón antes de llegar a la reseña en sí. Antes que nada, quiero pedirles disculpas por sacar la reseña hoy viernes en vez de ayer, como suele ser, pero la facultad me pasó por arriba otra vez. Sí, siempre lo mismo, ya sé, perdón. Como decía, no es fácil reseñar el libro porque además de todo, Neil Gaiman es mi autor favorito. El otro día conté en Twitter cómo empecé a leerlo, pero también hablo acá en esta entrada de hace muchos años —no se burlen de la Sofía de 2012— sobre sus obras. Reseñé en este blog además El océano al final del camino y Odd y los gigantes de hielo. Si no hay más reseñas suyas es porque leí los libros antes de empezar a usar el blog para esto. Y nada, lo amo. No voy a ser imparcial. Busquen otra reseña para eso.

También voy a comentarles que leí este libro en inglés, en una edición bellísima que tiene una historia linda. Ya sé que parezco el abuelo Simpson, pero les voy a contar igual. Hace un par de años tuve la suerte de viajar a Rosario. Pasé precioso, y algunos de ustedes saben que volví como con veinte libros. No es una exageración, los conté. El último día, mi novio de entonces y yo estábamos en la terminal, esperando cada uno para volver a su ciudad. Había una librería y dijimos de ir solo a mirar, ya que no teníamos espacio ni plata casi para más libros. Era una librería de esas que parecen tener lo mismo que todas, pero allí encontré este y la versión ilustrada de Stardust. Obviamente los compramos, y se los tuvo que llevar él porque yo no tenía más espacio —me los dio la siguiente vez que nos vimos, tranquilos.

Ahora que ya les conté todo lo que podía contar en torno al libro en sí, pasemos a la reseña. Aunque no va a ser como las de siempre, ya que esta es una antología de relatos. Ustedes a esta altura sabrán, imagino, que no soy muy fan de estos libros, al menos no para leer de una sentada y reseñar. Como con los poemas, me gusta abrirlos cada tanto y leer los relatos que tengo ganas, cuando tengo ganas. Me voy a poner «me cabe la anarquía en los cuentos cortos» de bio. En fin, todo cambia cuando los relatos son de este señor.

La sinpsis que les pegué no miente. La forma de escribir de mi querido Neil es maravillosa. Sabe cuándo ser simpático, cuándo emocionar, cuándo hacer reír y cuándo pasar de la risa a un escalofrío. A veces, en pocas páginas. En este libro, hay montones de relatos cortos que están más llenos de vida que varias novelas que he leído. Esto se ve muy bien en «A Calendar of Tales», que en realidad tiene una historia cortita por cada mes, según ideas que le tiraban sus seguidores en Twitter. Una magia tremenda. De mis favoritos, sin duda, pero en general fueron muchos más los que me gustaron.

No voy a hablar cuento por cuento, porque además de ser un montón, quiero que se queden con la idea general y lo vayan descubriendo de a poco.. Meterse en un libro de Neil, sea lo que sea, es sumergirse en un mundo propio. Sus antologías son como una miríada de universos, de ideas fascinantes y formas ingeniosas de contarlas, como en «Orange», que se narra a través de un formulario. Además, hay una introducción bastante larga —omitible, pero yo no lo haría— en la que él nos cuenta qué vamos a encontrar y explica, cuento por cuento, cómo surgió la idea o para qué lo escribió, y es genial tener ese insight de su proceso creativo.

Uno de los relatos que contiene el libro es «The Sleeper and the Spindle», traducido al español como  «La joven durmiente y el huso» y que es una especie de retelling de La bella durmiente y alguna cosita más. Si no consiguieron la edición hermosa que hay por ahí de esta historia y les resulta más productivo comprar un libro con más contenido y aun así leer esta, ya saben que van a encontrarlo acá. También hay, como al final de Fragile Things, una historia que continúa la historia de Shadow, el protagonista de American Gods, novela que leímos en el #Clubdelectura.uy —y que no reseñé porque qué difícil reseñarlo. Datito para los fans. Hablando de fanatismo, hay un relato escrito para una antología sobre Doctor Who —ya sabrán que el amigo Neil escribió el guion de un par de capítulos— que a mí me dejó con más ganas de empezar a ver la serie. Solo eso les digo.

Quizás sientan que no les dije demasiado del libro, pero es por gusto. Porque realmente quiero que cierren la pestaña y digan «caramba, tengo que leerlo». Bueno, no tienen por qué decir caramba, lo dejo a elección de ustedes, pero seguro entienden lo que quiero decir. Mi idea es dejarlos con intriga, que se animen a meterse al riquísimo universo literario del autor y puedan disfrutar de sus obras. Es todo un acto de amor de mi parte, ¿ok?


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Por cierto, no se pierdan las actividades del #Clubdelectura.uy en la Montevideo Comics de este año. Les dejo el programa:


#ClubdelecturaUY en Montevideo Comics


SÁBADO 16

Desde 15 hs> DESAFÍOS LITERARIOS: Trivias, dígalo con mímica, puzzles, cadáver exquisito, codenames, etc. ¿Cansado de tener una enorme cantidad de datos de libros y no poder demostrarlo en una cancha de fútbol?

15 hs > MINI-CONCURSO: Inspírate para crear tu historia y/o ilustrarla. Demostrá que tan creativo te volvés cuando hay consignas, talento, competencia y premios incluidos

16hs y 18hs > CACERÍA LITERARIA: ¡La convención se convierte en un campo minado de pistas dispuestas de forma estratégica para pasar un buen rato de cacería! Pasate por el stand del #ClubdelecturaUY .Atención: No nos hacemos responsables si los premios no alcanzan tu cuota de "espectaculares".
Stands aliados en la causa : Grupo Belerofonte, @Multiverseros, Rebel Legion, Federación Uruguaya de Go, Universidad ORT, XUruguay Videojuegos, Frikantec, AUCH, Embajada de Francia en Uruguay y Distribuidora Origen.

20 hs > LECTURA CONJUNTA Y PRESENTACIÓN PROCER ZOMBIE II: Lectura conjunta Procer Zombie I y II (Silva Bros) + Charla con autores. (Espacio Perifoneo, en zona de talleres)


DOMINGO 17

Desde 15 hs> DESAFÍOS LITERARIOS: Trivias, dígalo con mímica, puzzles, cadáver exquisito, codenames, etc. ¿Cansado de tener una enorme cantidad de datos de libros y no poder demostrarlo en una cancha de fútbol?

15 hs > MINI-CONCURSO: Inspírate para crear tu historia y/o ilustrarla. Demostrá que tan creativo te volvés cuando hay consignas, talento, competencia y premios incluidos.

17hs y 19hs > CACERÍA LITERARIA: ¡La convención se convierte en un campo minado de pistas dispuestas de forma estratégica para pasar un buen rato de cacería! Pasate por el stand del #ClubdelecturaUY .Atención: No nos hacemos responsables si los premios no alcanzan tu cuota de "espectaculares".
Stands aliados en la causa : Belerofonte, Multiverseros, Rebel Legion, Federación Uruguaya de Go, UniversidadORT, XUruguay Videojuegos, Frikantec, AUCH, Embajada de Francia en Uruguay y Distribuidora Origen. — con Stephanie Campi, Rodolfo Santullo, Agustina Aguilera, Silva Bros, Ignacio Alcuri, Montevideo Comics, Marcel Sirer, Origen Distribucion, Ambassade de France en Uruguay, Silva Bros, Frikantec, Antares Outpost Uruguay Rebel Legion, Multiverseros y Universidad ORT Uruguay.

Yo voy el domingo, ¡nos vemos! 

lunes, 14 de mayo de 2018

El año que el mundo se vino abajo - Reseña + Algunas cositas de la Feria del Libro de Buenos Aires

«Siempre había creído que cuando algo terrible estuviera a punto de suceder, de alguna manera, lo adivinaría, que esas cosas se presienten, como cuando el aire se carga de humedad antes de una tormenta y sabes que más vale ponerte a cubierto hasta que amaine... Ahora sé que no es así, ni mucho menos.»
A sus dieciséis años, perder a su madre es lo más espantoso que le ha tocado vivir a Pearl, un golpe brutal, inesperado, que sacude los cimientos de su vida. El dolor es tan insoportable que no puede evitar canalizarlo hacia su hermana recién nacida, a quien echa la culpa de la tragedia y no podrá perdonar jamás. Y ahora nadie, ni su padre, ni su abuela, ni su mejor amiga ni desde luego su hermanita conseguirán echar abajo el muro defensivo que ha erigido a su alrededor. Pero ¿y si la madre de Pearl no hubiera desaparecido del todo? ¿Y si siguiera, en cierta forma, presente? El mundo puede dar un vuelco en cualquier momento y, cuando eso ocurre, lo más importante es encontrar algo a lo que aferrarse...
Una novela que no sólo devorarás hasta el final, sino que te sorprenderá por sus pinceladas de fantasía y humor, y que, sobre todo, te emocionará y te dará que pensar. 

Había poquito de este libro y, sinceramente, no estaba en mis planes leerlo hasta que Nazarena, de La Libélula Libros, me lo ofreció. Muchísimas gracias por el ejemplar para reseñar ♥. No era que no me llamara la atención ni nada, sino que tenía otras cosas en la mente y por el momento no era prioridad. Me alegra haber tenido esta oportunidad de leerlo, porque hacerlo valió la pena.

Como siempre, parece que a mí los libros me llegan mucho tiempo antes de que pasen cosas, pero los agarro apenas después de que pasen —sin darme cuenta—. En este caso, la novela trata del duelo de la protagonista tras la muerte de su madre y yo lo agarré poquito después de que falleciera una amiga. Quizás eso me hizo estar un poco más sensible y juzgar menos a Pearl, la protagonista de la novela. El duelo tiene un componente más complicado: el nacimiento de su hermanita prematura, hija biológica de su padrastro —que es prácticamente un padre para Pearl—. Sin contar demasiado sobre los eventos de la historia, se puede decir que el fin y el medio de la novela es el desarrollo de Pearl, su crecimiento y lograr sanar después de hechos tan tristes. Esto, a través de su relación con familia y amigos, que cambia tras la muerte de su mamá.

No sorprenderá a nadie, entonces, que sea una novela de personajes. Por lo tanto, corresponde hablar un poco de nuestra narradora en primera persona, Pearl. Y voy a empezar diciendo que estoy segura de que a muchas personas les debe de haber caído mal. Quiero que quienes lean esta novela hagan un ejercicio de simpatía y tengan en cuenta: es una adolescente que acaba de perder a su madre de forma inesperada. No pueden esperar que no tenga efectos. A algunos les cuesta más que a otros sobreponerse.

Pearl está enojada, está triste y se siente incomprendida. La muerte de su madre afectó todas sus relaciones, tanto familiares como afectivas, y se aísla muchísimo. Su malhumor y su negación a entender a los demás puede ser un motivo de que caiga mal, pero para mí es solo parte de la construcción del personaje y lo que hace que se sienta más creíble. Donde queda flojo es justamente en lo demás. No siento que conozca del todo a Pearl, aunque se da a entender en un flashback que tiene una personalidad bastante relajada y cierto sentido del humor. De cualquier manera, como personaje en duelo funciona y no me fue difícil entenderla y seguirla a través del año que se nos narra. Quizás el fuerte de la novela no está tanto en los personajes en sí, sino en sus relaciones. Por ejemplo, Pearl con su padre, con su hermana, con su abuela, con su mejor amiga, con el vecino. Estos otros personajes me parecieron mejor construidos y contribuyen muchísimo al desarrollo de la historia.

El padre es una persona muy cansada y muy triste, que busca que sus dos hijas sean felices mientras lucha para mantenerse en pie tras la muerte de su esposa. Que Pearl lo responsabilice de esta muerte y que sea de trato difícil puede llegar a resultar molesto a veces, pero la relación de estos dos a través de ese año tan complicado para mí es el centro de la novela, junto con el proceso de Pearl de entender quién fue su madre, por qué admirarla y por qué dejar de idealizarla. Su abuela paterna es un personaje que entra un poco como comic relief, mueve la trama y ayuda a Pearl a entender alguna que otra cosita. La amiga es un gran ejemplo de cómo las relaciones más cercanas pueden verse afectadas por lo que nos hace daño y que es muy difícil a veces saber ayudar a quienes amamos cuando sufren. Y obviamente hay que hacer mención a su relación con la bebé, que es complicadísima y la que peor hace sentir a Pearl.

La relación que quizás no me hizo tanta ilusión fue la que tiene con cierto chico que le gusta. Aunque me parece interesante que se explore cómo una pena tan grande puede complicarnos a la hora de iniciar una relación de este tipo —y aunque también me gustan las historias en las que el romance no es lo principal sino un elemento más—, me pareció que en el fondo no estaba aportando nada y que la novela no habría cambiado demasiado si no estuviera ahí. Es obvio para quien leyó que esta persona tiene apariciones en momentos clave; no digo que la novela pudiera avanzar sin ellos, sino que da bastante igual que sea él o que sea otro. De cualquier manera, me parece algo bastante personal y capaz que a otros les parece lindo que las cosas se den así. No tengo muchas más quejas, para ser honesta.

Estamos en Londres, y aunque la ambientación es contemporánea y no se centra demasiado en lo londinense, se sintió natural. También fue muy natural la prosa, que se hizo ligera y fácil de leer. Es de esos que se podrían terminar incluso en una noche. Ya lo dije más arriba, pero se nos narra en primea persona el año posterior a la muerte de la madre de Pearl. Se nos cuentan algunas cosas según avanzan los meses, por lo que no es tan lineal.

En definitiva, es una novela que recomiendo, que entretiene y que nos da varias oportunidades para reflexionar. Incluso tiene algo que está ahí a medio camino del realismo mágico y que no sé si termino de entender —si alguien leyó y tiene ganas de debatirlo, yo encantada—, así que es más de lo que aparenta ser a primera vista. ¿Se animan?

///

Estoy escribiendo esto agotadísima pero feliz, porque este fin de semana fuimos a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Ya les había dicho que con cinco booktubers uruguayas íbamos a participar de unas charlas con autores como parte de la delegación de Uruguay —Montevideo es la ciudad invitada—, pero ahora les voy a dejar algunas fotos de momentos lindos —no tengo las de las charlas, pero ya las verán por ahí— y el video que hizo una de ellas para que tengan más idea de lo que vivimos. Fue muy emocionante y sigo maravillada con la experiencia que vivimos. ¡Muchísimas gracias al Ministerio de Educación y Cultura y a la Intendencia de Montevideo por hacerlo posible!

Zesu, yo, Sarah, Federico Ivanier, Romina, Lucía y Lula
en la embajada de Uruguay en Argentina.

Zesu, Roy Berocay, Fernando González y yo.

Representando al #Clubdelectura.uy

Con Andrea Izquierdo, que me firmó Otoño en Londres :)

Cenando con Gabriela Armand Ugon y Federico Ivanier.

En el Jardín Botánico Carlos Thays.


lunes, 29 de enero de 2018

Cuentos de Terramar - Reseña

Los cinco cuentos reunidos en este libro, que fueron ganadores de los Premios Locus y Endeavour en 2002, exploran y extienden el mundo creado en las Historias de Terramar. El volumen también contiene un ensayo sobre los habitantes, las lenguas, la historia y la magia de Terramar. Esta aclamada continuación del reino mágico de Terramar confirma a Ursula K. Le Guin como una de las más brillantes escritoras de nuestro tiempo.











No tenía pensado reseñar este libro, ni siquiera tenía pensado leerlo todavía, pero pasaron cosas. Como muchos sabrán, hace unos días la autora de este libro, Ursula K. Le Guin, falleció a los 88 años. Con la importancia que tuvo para la fantasía, la ciencia ficción y la literatura en general, es una pérdida para todos nosotros. Además, es mi escritora favorita, junto con Neil Gaiman, por lo que la noticia fue especialmente difícil de tragar. 

Entonces, no sé, aunque en frío pensé que me iba a costar muchísimo, sentí la necesidad de agarrar uno de sus libros, uno que no hubiera leído. Refugio, consuelo, homenaje, no importa mucho. Esta antología era el único libro de Terramar que me quedaba por leer. No había mejor cierre ni mejor lugar al que volver. Y lo bien que hice, porque Terramar esperaba con los brazos abiertos.

Algunos supongo que ya conocen el mundo de Terramar; si no, escribí un especial sobre esta saga hace un tiempito, con links a artículos de gente que la tiene mucho más clara. Estos cuentos de alguna forma completan el universo creado por las novelas, con historias que podrían leerse por separado, pero en realidad llenan los espacios dejan los otros cinco libros. En el prólogo que escribe Ursula, ella misma nos comenta qué lugar y qué importancia tienen, y también manifiesta su visión de la fantasía y critica ciertos aspectos de la fantasía actual.

El primero, «El descubridor», tiene lugar unos trescientos años antes de la época de las novelas y nos narra, entre otras cosas, el origen de la escuela de magos de Roke. Este cuento es uno de los más largos del libro y cuenta la historia de Nutria —cuyo nombre verdadero es Medra— y todas sus peripecias para encontrar su lugar en el mundo. Para cualquiera involucrado con la saga es evidente por qué me emocionó tanto este cuento (¡Roke!), pero hay más que eso. A lo largo de la saga descubrimos —y se critica— el lugar ocupado por las mujeres en la magia. Solo hay hombres de poder, magos, y después están las brujas, que hacen cosas de menor categoría e impuras, y los hechiceros, que son hombres que hacen las mismas cosas de bajo nivel que las brujas, y por lo tanto se los mira por encima del hombro también. Por lo tanto, leer qué lugar ocupaban ellas antes de Roke, su postura revolucionaria frente al trato que recibían las personas de poder en la época oscura, el rol en Roke hasta que finalmente fueron desplazadas... Cambia muchísimo las cosas. Y pone en tela de juicio el celibato, algo no fuera de lo común entre los hombres de poder que consideran que para ello deben mantenerse «puros».

Esto último se retoma y desafía, en cierta forma, en el siguiente relato, «Rosaoscura y Diamante», que es, antes que nada, una historia de amor. Aquí tenemos al hijo de un comerciante que tiene dones como para ir a estudiar a Roke, mientras que su mejor amiga de la infancia es la hija de una bruja, y aunque tiene dones, no puede ser más que eso. La historia se centra en las decisiones de Diamante; ¿seguir los pasos de su padre? ¿Dar rienda suelta a su poder y estudiar en Roke? ¿Hacer caso a lo que siente y ser feliz con Rosaoscura? Nada de esto es compatible, sabiendo lo que sabemos de los magos, y por lo tanto es una historia difícil, pero muy linda.

«Los huesos de la Tierra» es un relato más bien sencillo, que tiene lugar en la bien conocida isla de Gont, de donde nuestro Ged es originario. La historia ocurre mucho tiempo antes, sin embargo, e involucra a dos magos y un terremoto. Estos magos son Dulse —Heleth— y su aprendiz, quien es ni más ni menos que Ogión, el maestro de Ged. Los sucesos narrados en este corto relato son más bien sencillos, aunque significativos a nivel emocional. Y las líneas finales, para quien ama la saga, son sumamente emocionantes, aunque no lo parezcan.

Después tenemos «En el Gran Pantano», un relato en el que un mago desconocido llega a un pueblito perdido y muy pobre cuyo ganado muere por causa de una enfermedad, y entonces se dedica a curarlo, aunque es recibido con cautela y disgusto, excepto por Regalo, dueña de la lechería. En este cuento se explora más que nada el comportamiento humano ante lo desconocido, sobre todo cuando se trata de alguien con poder. Lo genial de Ursula es la capacidad que tiene de conocer a las personas y que sus personajes sean reales, casi palpables, aunque sean súper secundarios. No quiero arruinar lo que sucede al final, en la resolución, porque aparece un personaje bien conocido por quienes hayan leído la saga, en cierta etapa de su vida, y casi que pegué un gritito en ese momento.

La última historia es la otra más larga y se trata de «Dragónvolador», que corre en paralelo con Tehanu y nos prepara para el último libro de la saga, En el otro viento. De hecho, el paralelismo es enorme, y aunque lo sospechaba durante la lectura, más que parecerme predecible, me pareció correcto. Esta historia nos cuenta la vida de Dragónvolador —Irian—, que como Nutria, no halla su lugar en el mundo y la búsqueda de la identidad es lo que la motiva a convencer al casquivano —sí— mago Marfil de que la lleve a Roke, aunque este cree que lo hace solo para reírse de sus antiguos maestros. De esta manera, el último relato cierra de forma circular una crítica que empieza desde «El descubridor»: ¿qué lugar tienen las mujeres en Roke y como personas de poder en general? Los maestros de Roke se resisten o lo cuestionan, así como enfrentan en general los cambios que hay en Terramar a raíz de los acontecimientos de La costa más lejana. Volver a Roke después del primer relato genera una sensación rara, como de nostalgia y enojo a la vez, algo que no sentí en mi primera lectura de la saga, obviamente. Me parece acertadísimo el orden, dado que plantea y discute varios de los mismos problemas en distintas épocas y desde distintas perspectivas.

El libro finaliza con «Una descripción de Terramar», que es básicamente como leer entradas de una enciclopedia, pero sobre la cultura, historia, lenguas, religión y mitos del archipiélago, por lo que es altamente disfrutable y se agradece.

Creo que dejé claro qué fue lo que más me gustó de leer estos relatos, sobre todo porque a mi parecer se rellenaron esos espacios —en especial, el de las mujeres— que durante los primeros libros de la saga estaban vacíos u olvidados. Hay quienes dicen que esto ya había quedado cubierto en Tehanu o En el otro viento, pero para mí esto nos da una perspectiva nueva y más justa, más interesante además. Además, la discusión sobre el celibato de los magos no afecta solamente Terramar, sino gran parte de la fantasía, en las que el sexo y la magia parecen ser incompatibles, siendo la magia algo puro y el sexo algo que la contamina o destruye. En una sociedad como la nuestra, esta visión de la sexualidad no es sorprendente, pero está bueno analizar por qué persiste en mundos de fantasía también. 

En general, disfruté muchísimo de estos relatos; Terramar sigue siendo un mundo que me sorprende y me hace sentir en casa, mi saga de fantasía favorita y que más me llega. No recomiendo que lo lean si no empezaron al menos con la saga, pero aprovecho a decirles que tienen que leer los libros de Terramar. O cualquier cosa que haya escrito Ursula, si es por eso.

Y qué mejor forma de despedirnos de ella que empapándonos de su obra, ¿no?

“I think," Tehanu said in her soft, strange voice, "that when I die, I can breathe back the breath that made me live. I can give back to the world all that I didn't do. All that I might have been and couldn't be. All the choices I didn't make. All the things I lost and spent and wasted. I can give them back to the world. To the lives that haven't been lived yet. That will be my gift back to the world that gave me the life I did live, the love I loved, the breath I breathed.”

jueves, 14 de diciembre de 2017

Cosas que escribiste sobre el fuego - Reseña

Ignasi y María estaban destinados a despedirse desde el principio.
Cuando María llega al instituto, todo el mundo conoce su historia: su madre se encuentra en coma en el hospital tras recibir una brutal paliza. Pero el pasado oscuro que acompaña a María no logra ensombrecer su paso y, en poco tiempo, se convierte en el centro de todos los círculos. Sus sonrisas y ocurrencias la hacen brillar entre la multitud.
Ignasi lleva años en el mismo instituto y si algo lo define es su capacidad para pasar desapercibido. Nadie repara en él, salvo sus dos amigos de toda la vida. El silencio es su escondite y lo conoce muy bien. Por eso enseguida se da cuenta de que, tras las risas y cumplidos de María, hay alguien que calla un secreto.
Cuando los caminos de María e Ignasi se cruzan, sus vidas se complican. Y es que, si te une el silencio, el equilibrio se rompe cuando se empieza a oír la verdad...


Antes de empezar con la reseña en sí, quiero pedirles disculpas por haberme demorado tanto. Como conté en un tweet, ayer de mañana tenía que hacerme un estudio de la vista y me pusieron gotitas anestésicas y otras para dilatar las pupilas. Por lo tanto, al terminar, veía todo súper brillante y se me borroneaba todo lo que tenía cerca, así que era imposible leer. Recién tirando a la noche mejoró un poco, así que por eso estoy con la reseña recién ahora. Yo estoy bien y eso, pero no esperaba que durara tanto —me dilataron las pupilas hace poco, sin anestesia, y duró mucho menos— y no pude prever lo que iba a pasar. No sé qué habría hecho si no fuera por la ayuda de mi divina amiga Majo ♥. Probablemente igual publique esto con la fecha y hora de ayer, más que nada por un tema de organización, pero aclaro acá todo para que no haya confusiones.

En general, solo tengo cosas buenas que decir de este libro. Ya había leído con anterioridad Al final de la calle 118, de esta autora, y me había gustado bastante salvo por el final —un final que provocó opiniones muy diferentes en general, así que tampoco debería quitarles ganas de leer—. Al igual que en este libro, Clara Cortés toca temas intensos y crea personajes con historias dolorosas y a veces bastante fuertes. Esto es importante porque ya veo que es una constante en sus novelas que los personajes sean quienes mueven la trama, y no la trama a los personajes

Voy a hablar de esto ahora porque anduve viendo por ahí comentarios de que esta novela no tiene trama o que no pasa nada y me indigné un montón. Más bien, me pregunté qué tipo de literatura andarían consumiendo, si necesitan tener una trama muy clara o masticada o lineal para poder disfrutar de una novela. El proceso de los personajes para pelear con sus demonios internos, su relación y lo que esto trae consigo, todo eso es la trama. Que se profundice en eso y la historia narre mucho sobre sus emociones no hace que no haya trama. Quiero dejarlo claro porque me parece alarmante la facilidad con la que veo que varios dicen «no pasa nada» sobre algunos libros.

Así que, como ven, la historia gira en torno a la relación de María e Ignasi, y de cómo su encuentro hace que empiecen a tener lugar ciertos procesos internos, quizás los de Ignasi más volcados en María y los de María, en su propia vida. Esto también es una constante. Ignasi orbita un poco alrededor de María; si bien tiene sus propios problemas, vemos que su principal interés es ella. María, por otra parte, le da cierta entrada a Ignasi, que se vuelve un gran apoyo, pero se enfoca en ella misma y sus problemas. Y quién puede culparla, la verdad. De esta manera, surge una cierta dependencia entre ellos, en el vínculo que los une y en la forma que tienen  de hacerse sentir bien, pero que termina por no ser sana. Todo esto fue interesantísimo de leer y también muy intenso, ya que se hace énfasis justamente en las emociones y vivencias de ambos personajes. Quizás un problema podría ser que este enfoque desdibujara a los secundarios, pero no los eché de menos especialmente.

Ignasi, nuestro protagonista y narrador, es quien cuenta su historia con María. La cuenta, así como lo digo, después de un tiempo de estos hechos, y es un narrador que se involucra, que nos revela ciertas cosas al narrar y que nos permite elaborar teorías mientras tanto. Como personaje, quizás pueda parecer una persona débil, poco definida y triste, pero creo que eso es quedarse en la superficie. Es una persona rota, sí, pero no es débil. No se nos dice tanto de su situación familiar como la de María, pero lo que no se dice se sobreentiende. Y también vemos qué tipo de persona es en cómo se lleva con sus amigos, que son los secundarios más firmes de la novela.

María es un poco más compleja, pero puede ser también porque la vemos a través de los ojos de Ignasi y porque leemos las cosas que escribe para desahogarse, que se incluyen en la novela —y más sobre el final entendemos por qué— de forma muy acertada, para mí. También leí muchas cosas sobre lo reprochable de su comportamiento, pero a mí me parece coherente con lo que ha vivido y con el impacto emocional que provoca todo lo que sabemos de ella. En el fondo, es una niña perdida y que busca agradar, cierto afecto y cierta tranquilidad. Leí por ahí que es muy egoísta; yo no lo veo tan así. Sí tiene actitudes egoístas —como la mayor parte de la gente, vaya—, pero no creo que esto sea parte de su personalidad sino de su situación. Y esto no es justificarla, es ejercitar la empatía y entender que a veces las personas se comportan mal porque no están bien y no saben manejarlo. Así de simple (o no tan simple).

No tengo mucho que decir sobre la ambientación en general, salvo que los lugares están bien presentados de una forma que se entrelaza con la historia y con las necesidades de la trama. Es decir, es un pueblo normal, del que tampoco se dice demasiado, pero que encaja con lo que se nos va contando. No es como esos libros en los que vemos a los personajes en lugares en blanco que nunca se nos describen, ni es excesivamente descriptivo. Creo que las descripciones son justas pero acertadas

La narración para mí es lo mejor de esta novela. Sabía que Clara escribía muy bien porque ya había leído otra de sus novelas, como les comenté más arriba, pero es genial poder ver lo mucho ha mejorado y cómo se va superando a sí misma, supongo —espero— de libro a libro. Hay algo en la prosa que mueve la historia del papel al cuerpo de uno, ¿cómo explicarlo? La intensidad de las emociones se transmite perfectamente, y a la vez no es una prosa que desaparece. No, es de esas que da gusto leer, de las que suenan y que se pueden leer en voz alta y disfrutar. Y otra cosa a mencionar: es una prosa compleja, que utiliza recursos estilísticos varios, y no por eso se hace pesada. Importa, porque no sería la primera vez que una buena novela pierde por sobrecargarse y volverse pedante, pero esto no pasa acá. De hecho, se hace muy fácil de leer; lo devoré prácticamente en una noche o poco más. Se mezclan esta facilidad, la belleza y las ganas de saber qué es lo que pasa y todo invita a seguir. Además, me parece muy bien utilizado el recurso de que Ignasi cuente lo que pasa y que veamos la perspectiva de María a través de sus apuntes.

En definitiva, es una novela preciosa y no me equivocaba al pensar que Clara Cortés tenía muchísimo más para dar y que iba a seguir superándose —¡y lo que nos espera, con el futuro que tiene!—, era cuestión de tiempo. Además, el libro cuenta con ilustraciones preciosas, que emociona mucho ver. No hay nada que no recomiende de este libro, aunque supongo que si sienten que este tipo de argumentos menos definidos o más basados en los personajes no son para ustedes, quizás no la disfruten de la misma manera. Yo los invito a probar, igual, porque vale mucho la pena y es de las cosas más bellas que leí este año.


Para mí, si este libro fuera una película, esta sería la banda sonora.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Lumen - Mini reseña + Actividades literarias

DESDE HACE SIGLOS, LA HERMANDAD DE GUARDIANES ACTÚA EN LAS SOMBRAS Y VELA POR MANTENER EL EQUILIBRIO.

Alexia y sus amigos no imaginan que un simple juego en el cementerio despertará a una Sombra de un panteón olvidado. Al sentirse amenazada, Alexia descubre que posee una habilidad hasta ahora desconocida y entra en contacto con los Guardianes, que tratan de aclarar el origen de su poder.

Junto a la Hermandad, tendrá que sobrevivir al ataque de criaturas fantásticas y enfrentarse a los Renegados para restablecer el Equilibrio. Descubrirá que nada es lo que parece y que todo es posible en una ciudad donde nunca había pasado nada…. hasta ahora.




Esta es una entrada un poco cargada de cositas, así que voy a ser relativamente breve en todo para no atomizarlos con información. Lo primero es hablar sobre esta novela que tuve la suerte de poder leer. No es tan común la urban fantasy fuera de Estados Unidos, así que ya la considero un éxito solo por eso. Sin embargo, como libro en sí no terminó de colmarme, aunque pasé un buen rato. Y además, qué portada más bella, por favor, mírenla.

Fuente
La historia, como bien dice la sinopsis, trata de la vida de Alexia después de los misteriosos acontecimientos en el cementerio y de sus aventuras con los Guardianes. Vamos a descubrir a un grupo variopinto de personajes con una misión muy especial, con ciertos poderes —el Lumen, una denominación que en verdad me encantó— y que guardan más de un secreto. La trama está llena de acción, pero llenísima, y quizás eso deja poco lugar a la introspección, pero no carece de ella. Me parece un acierto, de todas formas, que una novela de este tipo tenga agilidad, tanto en el ritmo como en la narración, que es muy amena.

Quizás lo que no terminó de llenarme es que se me hizo superficial, y no en el sentido frívolo, sino en que realmente no alcancé ni a los personajes ni a la trama. Creo que va tan rápido, que cuenta tanta cosa y de tanta gente, que al final no terminé de conectar. Pero no porque potencialmente no pudiera, sino porque no tuve tiempo. No llegué a sentir las cosas. Y esto es un problema, pero no imposibilitó todo el disfrute porque igualmente se me hizo entretenida.

Tengo la sensación de que, de cualquier manera, esto podría solucionarse en la próxima novela de esta autora, que sin dudas voy a querer leer, porque como dije, potencial hay. Así que voy a estar bien al tanto. Además, no puedo dejar de mencionar que esta es una novela autopublicada, y que por lo tanto llevó un esfuerzo enorme que tenemos que considerar. Está muy bien y muy cuidada, eso sí, cosa que se agradece y se tiene en cuenta. Ojalá pronto tengamos más de esta autora. Por ahora, les dejo el booktrailer:




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El miércoles pasado tuve el gusto de asistir a la avant premiere de Wonder (Extraordinario), adaptación de La lección de August de R. J. Palacio, que leí y reseñé el año pasado. Muchísimas gracias a Penguin Random House por invitarnos a mí y a otros bloggers y booktubers de la comunidad ♥.

Además de que fue una experiencia súper linda y de que nos trataron muy bien —nunca había ido a un prestreno y fue todo nuevo para mí—, la película me pareció excelente como adaptación, y como ya dije en algún tweet, quizás hasta me gustó más que el libro. Ah, sí, me puse polémica. Bueno, para ser sincera, el libro me gustó, pero no me fascinó. Y la con la película realmente sentí cosas. Además, el casting es genial y saben cómo transmitirte todo eso.

Así que queda totalmente recomendada la película; para los que leyeron el libro y esperan una adaptación fiel y que transmita todos esos sentimientos tan intensos —la van a tener, tranquilos—, pero también para los que no se animaron con el libro y prefieren arrimarse a la película primero. No creo que se arrepientan.


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También de la mano de Penguin Random House, el jueves pasado tuvimos la oportunidad de charlar con el autor uruguayo de literatura infantil y juvenil Federico Ivanier. Si me siguen desde hace algún tiempo, sabrán el amor que le tengo a este autor, que es de mis favoritos de la infancia. Pueden leer algo más al respecto en este especial sobre otra de sus novelas. Sin embargo, la charla de hoy tenía como motivo la reedición de su novela Música de Vampyros, del año 2009. Muchísimas gracias también a Penguin por el ejemplar ♥.

Leí esta novela por allá cuando salió en aquel año, y si bien recuerdo haberla disfrutado —no será mi preferida, pero todo lo de Ivanier me gusta, así que ya saben que está buena—, necesitaría una relectura para poder darles una opinión completa. Espero que pueda suceder pronto, aunque tengo un diciembre medio complejo. Lo que sí recuerdo es algo que Federico también comentó durante la charla: el enfoque del vampirismo en esta novela no es el típico que podemos encontrar en las que salieron con el boom de Crepúsculo. Es más, borren ese otro libro de sus cabezas. Acá el enfoque es el de la adicción, con un trabajo impresionante sobre la psiquis de los personajes principales. Creo que es una novela que debe leerse con atención y sin prejuicios —que seguro tenemos después del boom—, porque aporta una lectura diferente sobre estas criaturas particulares.

En sí, pudimos disfrutar de una charla sobre escribir, sobre sus novelas y sobre su proceso creativo. Federico Ivanier es un autor simpático, con el que es fácil charlar y que no tiene ningún problema para hablar y dejarse llevar por el hilo de sus pensamientos, así que fue muy divertido escucharlo. De hecho, se nos pasó volando, charla va charla viene, sanguchito y masitas de por medio. El ambiente fue muy cálido, cosa que también ayudó. Creo que todos nos fuimos contentos ese día. 


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Así que nada, estas fueron algunas de las cosas que me pasaron la semana pasada. El viernes también fue la reunión número 40 del #Clubdelectura.uy, un proyecto hermoso al que me encanta ver crecer y evolucionar cada vez más ♥. Si viven en Uruguay, no sé qué están esperando para acercarse al club, porque realmente es una movida preciosa.

¿A ustedes cómo les fue esta semana? Ahora que se nos viene fin de año encima, ojalá que las últimas lecturas sean preciosas y que estén a la altura de todo lo que venimos leyendo. ¡Abrazos para todos!

jueves, 9 de noviembre de 2017

Desayuno en Júpiter - Reseña

Cuando Ofelia y Amoke se conocen, sus mundos parecen completamente contradictorios. Ofelia es el caos, la apasionada por la astronomía que ha suspendido la Selectividad y que pasa su año sabático en Gales con su padre, vendiendo mermelada orgánica, cazando liebres con su amigo Harlon y tratando de encontrar su propósito en la vida.

Amoke es el orden, una solitaria y responsable estudiante de Biología que pasa todo el tiempo que no está en la universidad cuidando de su hermano Tayo y leyendo libros de Charles Darwin. Lo único que Ofelia y Amoke tienen en común son Virginia Wonnacott (una excéntrica y ermitaña novelista de noventa y dos años), la Asociación Hiraeth (una peculiar ONG) y la sensación de no tener una vida completa.

Cuando Virginia Wonnacott le ofrece trabajo a Ofelia como su asistente personal, los mundos de estas dos chicas se juntan. Mediante discusiones, libros de segunda mano, cartas y WhatsApps de madrugada, Ofelia y Amoke se entrelazan en un viaje para encontrar un futuro que no sabían que existía y descubrir los sentimientos de la una hacia la otra. 

Quise leer esta novela desde que fue anunciada; mentira, quizás desde un poco antes, cuando solo sabía el título y ya me gustaba porque decía «Júpiter» y yo con esas cosas soy medio obsesiva. Cuando la sinopsis estuvo disponible, me pasó como ya me había pasado con otros libros: que parecía escrita para mí; encajaba a la perfección con todas las cosas que me gustan. Entonces, obvio, lo quise. Muchas gracias a Stephanie por regalármelo en mi cumpleaños.

El año pasado leí las dos anteriores novelas de Andrea. Corazón de mariposa me gustó y ta, pero pude apreciar ciertas cosas del estilo narrativo. Entre dos universos me pareció superior, aunque ciertas partes se me hicieron algo pesadas. Ahora, Desayuno en Júpiter, es claramente mi favorita de las tres, y de mis mejores lecturas del año. Muchas gracias, Andrea, por escribir una historia tan mágica. Realmente imaginaba que iba a seguir creciendo como escritora, se notaba, pero superó mis expectativas (que eran bastante altas).


Parte de la playlist de la novela, que me parece perfecta.

Como bien dice la sinopsis, se podría decir que la trama gira en torno a dos cosas: la relación entre Ofelia y Amoke, las dos protagonistas (y narradoras en primera persona, de forma alternada), y su trabajo con Miss Wonnacott, una escritora nonagenaria bastante difícil. Pero hay más, mucho más, y son estos matices lo que hacen que la historia se vuelva tan cálida y tan inmersiva.

Fuente
Desde que estas dos se conocen, la historia se va desenvolviendo despacio. Eso es algo fundamental: no es una historia de las que se leen en una noche (aunque pueden, si quieren), sino de esas que fueron escritas para disfrutarse despacio, como el chocolate que te guardás en la mesita de luz y comés cuadradito a cuadradito. De esta manera, la trama y los personajes se vuelven parte de tu vida, y la familiaridad al volver es casi un cosquilleo. Según van pasando los días y Ofelia y Amoke van conociéndose, también somos testigos de lo que le cuenta Miss Wonnacott a Ofelia, su biografía, digamos, y tenemos ese relato del pasado, que es tremendamente triste y poderoso. Y no solo esto, sino que las historias personales y familiares de ambas protagonistas tienen un papel fundamental, más allá de la relación entre estas. Todo influye, como los hilos de un tejido en continua creación. Como la vida misma, supongo.

Porque, a pesar de que las voces narrativas son las de Ofelia y Amoke, no son los únicos personajes con peso. Los secundarios tienen vida, no son figuras de papel para sostener a los principales. Incluso los más pequeñitos tienen razón de ser. Como dije, las familias de ambas tienen un papel importante, sobre todo por lo que representan para ellas (como apoyo y como punto de partida) y por la figura del hermano, que se repite en ambas, y que han sufrido y sufren también por su parte. Quizás los más importantes, en este sentido, sean Harlon, un amigo de Ofelia muy especial, y Miss Wonnacott, a la que conocemos bien gracias al relato de su pasado.

Fuente
De cualquier manera, hablemos un poco de las protagonistas. De la fragilidad y de la fuerza que tienen, sí, al mismo tiempo. De cómo Ofelia se viste con ropa vintage y gusta de la música indie y descubre cosas sobre sí misma que no esperaba. De cómo Amoke parece calma y en realidad lleva tormentas por dentro. De la forma en que la vida (¿o la muerte?) las une, y de cómo, muy despacio, se van haciendo amigas, y supongo que no es spoiler decir que más, y de cómo sus miedos y sus vidas les juegan en contra a veces. De la forma maravillosa en que esta novela nos transmite tanto sobre el amor y sobre la amistad, sobre el descubrirse y quererse a uno mismo. También habla de la importancia de la familia, pero no en el sentido tradicional sino en la fuerza que a veces transmite y que a veces no hay feeling y que está bien, no sé. Y en medio de todo eso están Ofelia y Amoke y el cariño inmenso que se tienen, una cosa mágica y preciosa.

Creo que la ambientación y otros ciertos detalles hacen de esta una historia aún más memorable. Todo tiene lugar en una pequeña localidad en Gales, que de por sí no tiene nada fuera de lo común, pero que Andrea llena de un realismo mágico bastante particular. Diría que me recordó a la película Restless en ciertos detalles, pero también vi por ahí que es de las favoritas de la autora, así que asumo que es algo que le gusta ver y hacer. No sé, hay pequeños detalles que hacen que un lugar en teoría realista se vuelva... más. Creo que ese aspecto está muy bien manejado.

Fuente
Además, me hizo muy feliz la cantidad de tabúes y prejuicios que se rompen. Ya sean raciales, sexuales u otras cuestiones, como lo que pasa con las mentes y los cuerpos de la gente después de la guerra o durante enfermedades jodidas, estas cosas se hablan y se sienten. Son parte de las vidas de los personajes, a veces cotidianas, y la forma en que luchan con lo malo y descubren o se enorgullecen de lo bueno es terriblemente emotivo. También me hizo feliz la naturalidad con la que se dan las cosas entre Ofelia y Amoke, a pesar de que ambas tienen sus dudas, por motivos bien diferentes. Me encanta cómo lo ven sus respectivas familias, el contraste que muestran. Me encanta Harlon, con todo lo que eso implica, aunque hablar de Harlon y sus peculiaridades es quizás decir demasiado, pero la caza de liebres y todo lo que vamos sabiendo, también despacio, lo volvieron entrañable y una figura clave de esta novela.

La prosa es otro elemento que suma es la bellísima prosa. Si ya en sus otros libros se dejaba ver una evolución, en esta novela se nos confirma. Lo que en Entre dos universos se me hacía recargado, acá encuentra la forma de expresar belleza e imágenes con sus palabras. Es una novela extremadamente sensorial, y esto se logra a través del lenguaje. Casi sinestésica. Transmite muchísimo a nivel emocional también, y las voces de las dos protagonistas, aunque comparten el tono algo lírico y los detalles quirky de la novela, expresan muy bien sus formas de ser.

¿Qué tengo para criticar, entonces? No sé, ¿que se terminó? No, en serio, quizás que un par de cosas las pude predecir con tiempo, pero fueron pequeñas y no estoy tan segura de que la autora no haya querido que nos diéramos cuenta en esos instantes.

Así que eso, supongo que es redundante decirlo a esta altura, pero es una novela que me encantó, que me hizo feliz y que releería encantada, con más tiempo. La recomiendo a todos, por los temas que toca y porque es realmente preciosa. Y me muero de ganas de leer la siguiente novela de Andrea, que sale en unos días y que tiene lugar en uno de mis países favoritos: Japón.

No sé, vayan a leer, por favor. Y después me cuentan.


Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.

Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.

Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.

Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.
Lo que siento por ti, Idea Vilariño




Los aesthetics de la reseña fueron hechos por la misma autora, sacados de su cuenta de Twitter.

jueves, 12 de octubre de 2017

El inventor de juegos - Reseña

Iván Dragó participa en un concurso de juegos. Inventa un juego y recibe una carta en la que le dicen que ha resultado elegido entre otros diez mil chicos. Esta situación le cambia la vida. Sus padres desaparecen y se ve obligado a vivir primero con su tía y luego con su abuelo, el famoso inventor de juegos Nicolás Dragó. En la ciudad de Zyl, cuna de los juegos, se abrirá para él un mundo de aventuras y misterios.












Qué decir de este libro. Tengo que dar algunas vueltas para escribir la reseña, me temo. Mi primer encuentro con El inventor de juegos fue por error. Pasaba por una librería a preguntar si había algo nuevo de Neil Gaiman, mi escritor favorito, y la vendedora me entendió cualquier cosa y me pasó este. Por supuesto, le dije muchas gracias, chau chau, y me fui porque no estábamos entendiéndonos y porque me dio mucha vergüenza socially awkward af. El segundo encuentro fue todavía más random. En uno de mis viajes a Resistencia a ver a mi novio, agarré una de las películas que estaban pasando en el ómnibus. Sin saberlo hasta mucho después, era la adaptación de este libro. El final, precisamente. Por suerte, no recordaba gran cosa cuando empecé a leer. Muchas gracias a loqueleo (Santillana) por permitir que hubiera un tercer encuentro. 

Lo empecé a leer hace relativamente poco; acá también tengo que dar un par de vueltas para explicar la situación. Desde que recuerdo, me mareo si leo en vehículos en movimiento, por lo que suelo evitarlo. Ese sábado, como casi todos, tenía una hora y media de viaje en ómnibus para ir a danza, y me negaba a perder ese tiempo cuando tenía tantas cosas que hacer. Así que me llevé los lentes, guardé el libro en la cartera y le recé al diosito de los transportes urbanos para que el ómnibus no se moviera demasiado. ¿Y qué pasó? LO LOGRÉ, leí casi sin que me doliera la cabeza y sin querer vomitar al bajar. Estoy muy orgullosa de mí y siempre voy a recordar este libro por eso. Ah, qué intensidad

En fin, sin dar más vueltas, también pasó otra cosa en ese viaje: me metí tantísimo en el libro que no quería llegar a destino, y me dolió terriblemente tener que guardarlo para bajarme. La verdad es que no tenía ningún tipo de expectativa, ni buena ni mala, y sin embargo, bastaron unas pocas páginas para que me tuviera enamorada. Aunque fue igual de lindo leerlo de adulta, tengo la sensación de que si lo hubiera leído de niña, habría sido de mis favoritos.

Lo primero que me atrapó fue lo absurda que es la historia, pero de una forma adorable. No es una trama que se tome en serio a sí misma, ni que se preocupe por añadir o no elementos fantásticos en algo que de otra forma sería bastante realista. Hay hechos que ocurren sin ninguna explicación, y muchos de ellos no la necesitan, ni para nosotros ni para los personajes, porque se rompería el hechizo. No paro de dar vueltas a cómo explicar la sensación que da la forma en que esta historia está construida, porque me recuerda a algo de mi infancia y no logro recordar qué es. A grandes rasgos, es una trama bastante simple, pero que no necesita de muchas florituras para llegar a los lectores.

A su vez, los personajes no cuentan con mucha profundidad, pero tampoco se echa de menos. Es una historia más bien de hechos, de atmósfera quizás. Iván Dragó, nuestro protagonista, es un niño que viene de una familia de inventores de juegos y cuya vida da un vuelco luego de enviar un juego al concurso de Juegos Profundos y de que sus padres desaparezcan en una competición de globos. Estos hechos ponen en marcha una serie de sucesos, todos relacionados con Juegos Profundos y un nombre que no para de repetirse: Morodian.

Morodian es claramente el personaje estrella, a pesar de que solo se lo nombra en las dos primeras partes de la novela y aparece bastante poco hacia el final. Lo que tiene de bueno es que se lo anticipa, su nombre se llena de bruma e incertidumbre, como una mala palabra o un miedo que no se nombra. Lo malo es que su verdadera aparición no es tan impresionante como uno espera, así que no llega tanto. Pero ya voy a hablar de esto más hacia el final.

La novela está dividida en tres partes: «El ganador del concurso», que cuenta lo que mencionaba arriba y la experiencia de Iván en el colegio Possum, cuyo edificio no para de hundirse y los profesores y alumnos tienen prohibido llegar a los finales de las cosas; «Zyl», donde Iván viaja al pueblo de su abuelo, antes conocido como «La ciudad de los juegos», ahora caído en desgracia; y por último, «La compañía Juegos Profundos», que es fácil de intuir, y además nos narra el desenlace de la historia.

Las tres partes están tocadas por lo mágico y lo absurdo. Que el colegio Possum se hunda, piso por piso, y haya que tener cuidado para evitar la catástrofe es claramente ilógico, pero tiene sentido dentro del mundo de la novela, como el televisor que a cierta hora pasa Lucha sin fin —lo que me recordó a mi papá y su infancia mirando Titanes en el ring— y Anunciación se haya vuelto invisible debido al juego del hombre invisible. Zyl, la ciudad de los juegos, está llena de estos elementos, que dotan al universo de la novela de una cierta ternura. Las figuras de gente en la estación de tren, para que los viajeros piensen que hay más habitantes en la ciudad; una escuela dedicada solamente a la creación de juegos; una pieza de rompecabezas que causa la caída en desgracia de todo el lugar. Todo esto vuelve a Zyl un lugar mágico, salido de un cuento, en el mejor de los sentidos. La compañía es el pico de toda esta magia disparatada. Los proyectos de juegos son resultado de una mezcla de científicos locos y algo que está más allá de la lógica. Mi parte favorita son los libros-juegos, que se convierten en cosas... a veces peligrosas. Es todo tan demente que hasta cuadra con todo lo que venimos leyendo.

Una de las cosas que ayudan a que el libro funcione es la forma en que está escrito. Me recordó un poco a Una serie de eventos desafortunados, aunque sin que el autor intervenga de la misma manera. La forma de contar es muy cálida, muy cercana, de todos modos. Y el humor que maneja es bastante sutil, también despreocupado, con cierto aprecio por la ironía. Sobra un poco hablar acá de la ambientación, pero de la mano con la narración viene el hecho de que yo no tenía mucha idea de dónde pasaban las cosas, y aunque no se dice explícitamente, mi perspectiva cambió cuando los personajes empezaron a hablar y utilizaban el voseo. No es algo raro, dado que el autor es argentino, pero me tomó un poco por sorpresa y me dejó pensando. ¿Por qué una novela situada en un lugar indefinido no puede ser voseada? Ah, por nada, en realidad, puro prejuicio. Y lo más loco: funciona. No suena raro, ni forzado, ni desconcertante.

Mi única queja con el libro es el final. Morodian no cumplió con mis expectativas, y el desenlace se me hizo apresurado, casi torpe. Las últimas páginas me dejaron con gusto a poco, me parecieron perezosas. Me enoja porque todo el libro es excelente y merecía un final a la altura, algo que estoy segura el autor podría haber dado. Como sea, aunque me haya dejado un poco inquieta, no borra la sensación de maravilla que logró el resto del libro, y no sería justo tampoco. Es un buen libro en sí mismo y no vamos a quitarle eso.

Se habrán dado cuenta de que la reseña tiene imágenes de la película, y habrán reconocido quizás a David Mazouz (Gotham) o a Joseph Fiennes (Shakespeare In Love). ¿No que el libro era argentino? Bueno, la película es argentino-canadiense, y fue filmada casi en su totalidad en Argentina. Es muy interesante todo, la verdad, y me da ganas de mirarla —esta vez, bien, no solo el final— porque tiene pinta de ser entretenida, al menos. Les voy a dejar el tráiler y ustedes me dirán qué tal:



Así que bueno, salvo el detalle del final, me encontré con una novela increíble que ojalá hubiera podido leer de niña. La tercera fue la vencida, y al tercer encuentro tuve el privilegio de disfrutar de una historia singular, atrapante y bien escrita, que no debería pasar desapercibida. Los insto a todos a buscarla y a dejarse maravillar por el mundo de inventos y juegos de Iván Dragó.