miércoles, 31 de julio de 2019

El príncipe del sol - Reseña

“Esta historia comienza con el príncipe que vivía en el reino del sol… y con la chica que quería salir de ahí”. 

La nación del sol y el reino de la luna han logrado mantener la paz durante un milenio, pero hoy todo parece estar perdido, los vientos de guerra amenazan ambos territorios.
Emil es el príncipe heredero a la corona del sol, y ese siempre ha sido el deseo más grande de su corazón… pero no en estas circunstancias. Ahora lo que más quisiera es evitarlo a toda costa. Elyon es una solaris con un espíritu libre y soñador. Lo que más anhela es descubrir nuevos lugares y tener muchas aventuras. Y hará lo que sea para lograrlo. Es por eso que convence a Emil de emprender un arriesgado viaje por Fenrai antes de que los rumores sobre los siniestros planes del reino de la luna se vuelvan realidad. Pero la travesía se torna cada vez más peligrosa y desconcertante cuando descubren la verdad detrás de algunos secretos que era mejor no revelar. ¿Valdrá la pena poner en riesgo su vida para salvar el lugar que los ha visto crecer?

Estoy segura de que muchos conocen a la autora por su canal de booktube, Clau Reads Books. Desde hace un tiempo, Clau venía contándonos sobre la novela que estaba escribiendo, sus avances y pormenores, y del proceso de publicación una vez fue aceptada por una editorial.Cuando llegué a la novela, ya sentía una cierta cercanía con los personajes y su mundo. Pero no nos adelantemos. Conseguí el libro en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, a la que Clau volvió a asistir. Tuve la suerte de poder ir al evento en el que ella participaba y que me firmara el libro.

Debo decir que, aunque estaba relativamente hypeada, también me quise tomar esta publicación con cautela por los motivos obvios. Luego, leí algunas reviews en Goodreads que me hicieron bajar a tierra el libro, cosa que siempre hace que lo termine disfrutando más. A modo de recomendación personal, les diría que tomaran este libro como un middle-grade que va poniéndose más maduro y complicado hacia el final. Creo que con esa actitud es más fácil que el libro se ajuste a sus expectativas. No lo digo como algo negativo, sino porque es muy fácil que la experiencia de un lector se vea afectada por lo que espera.

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Entonces, si hablamos de la historia general, es bastante sencilla y un poco genérica. La novela se divide en tres partes bien distinguibles entre sí: una más bien introductoria, otra en la que los personajes van adentrándose en la trama y una última para el desenlace, que es la más intensa y, con diferencia, la que más me gustó. Al principio me costó un poco engancharme, pero conforme pasaban las páginas se me hizo más fácil tomarle el ritmo. Igual, hubo partes que se me hicieron un poco cuesta arriba o predecibles. En general, es una historia de aventuras con algo de intrigas de la corte, aunque no se centra en esto especialmente sino en la búsqueda de la reina Virian, desaparecida hace meses. Esta desaparición ocasiona que se inicie el Proceso para coronar a Emil, nuestro protagonista, pero él y su grupo de amigos terminan por elegir un camino diferente, que implica innumerables peligros. Me gustó que sus decisiones tuvieran consecuencias, que se ven perfectamente en la última parte del libro, que es la mejor escrita y la más intensa e interesante de todas.

Aunque los principales personajes son el grupo de amigos, hay dos claros protagonistas: Emil y Elyon, que son bastante opuestos. Emil es más tranquilo, bastante miedoso e inseguro, especialmente ahora que tiene una gran responsabilidad sobre sus hombros. Elyon es valiente, decidida y soñadora. Su sueño es poder vivir aventuras en lugares desconocidos, todo lo contrario a Emil, que no quiere salir de su ciudad si es posible. Ambos, de todas maneras, ocultan más de un suceso importante en su pasado que define lo que son ahora, y eso me pareció muy bien. Creo que los dos crecen a lo largo de la trama y me gustó el vínculo que tienen. Más allá de que la autora nos haga sufrir al final.

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El resto del grupo se difumina un poco, pero me gustó la variedad. Mila me cayó muy bien por lo serena, valiente y porque amo que haya personajes LGBT naturalizados. En verdad, en este mundo están naturalizados y me parece precioso. Gianna también me pareció interesante, pero sospecho que vamos a conocerla mejor en el siguiente libro. De Gavril me quedé con las ganas de saber más, pero no me cayó mal. Ezra, el hermano mayor de Emil, me gustó mucho y también me intriga saber más de su relación con Bastian, del que no quiero decir mucho. Creo que todos ellos son un gran soporte y proporcionan visiones útiles para el desarrollo de la trama, pero tuve un problema: para mí todos tenían una edad menor que la que decía el libro. No pude imaginarme a los de 17 con más de 13, 14. Esto fue un problema, porque hay intenciones de casar a Emil y... bueno, eso. Por este motivo también considero que se asemeja más a leer un middle-grade, pero al final termina volviéndose todo más maduro y oscuro. 

Sobre otros personajes más secundarios, como Rhea, Zelos y los demás, tengo poco que decir salvo que algunos me gustaron más, como la primera, y otro menos, especialmente porque se me hicieron vagos o cliché. Es más, algunos nombres, al ser tomados de otras obras de fantasía —no lo veo mal, ojo—, me complicaron visualizar a esos personajes en particular. Por ejemplo, el rey Arthas, incluso a veces Elyon. Los villanos, bueno, creo que en este primer libro vimos recién la punta del iceberg, así que esperaba algo así. Y respecto al plot twist final, si bien casi toda la novela me pareció predecible, ese me agarró por sorpresa

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Donde tuve más altibajos fue con la narración y con la ambientación, que van muy de la mano. Creo que la autora tiene mucho potencial y lo demuestra con momentos preciosos, con la tensión construida sobre todo al final, con recursos excelentes. Pero le falta trabajo editorial y muchas partes se ven muy amateur. Obviamente, va a mejorar con el tiempo, pero es importante mencionarlo. Respecto al mundo, hay cosas que me encantaron y otras que se me volvieron muy genéricas y, en verdad, superficiales. Ojalá en el segundo volumen se profundice en la magia, en la historia y en la cultura de Fenrai, porque podría ser muy, muy interesante. Insisto, el potencial está.

No puedo terminar la reseña sin resaltar el precioso trabajo en la edición. La portada con los detalles en dorado, las ilustraciones, el mapa... Como objeto, es precioso y sin duda vale la pena tenerlo en formato físico.

En conclusión, es una novela que tira más al middle-grade y que mejora según pasan las páginas. Empieza de forma más bien inocente y luego toma un cariz más serio y oscuro, cosa que la autora maneja muy bien. Creo que es tiene mucho potencial y realmente espero con ganas el segundo libro. Ustedes, ¿conocían a la autora? ¿Piensan leer esta novela? Mientras tanto, les dejo la playlist para que puedan ir metiéndose en la historia...



miércoles, 24 de julio de 2019

¿Y si fuéramos nosotros? - Reseña

Arthur está en Nueva York solo por el verano, pero si Broadway le ha enseñado algo es que el universo te puede enviar un impresionante romance cuando menos te lo esperas.
Ben piensa que el universo debe ocuparse de sus propios asuntos. Si el universo lo apoyara, no estaría en camino a la oficina del correo llevando una caja con las pertenencias de su exnovio.
Pero cuando Ben y Arthur se encuentran en el correo, ¿qué es exactamente lo que el universo les tiene reservado?
Tal vez nada. Al fin y al cabo, se separan.
Tal vez todo. Al fin y al cabo, se reúnen.
Pero ¿qué sucede si no pueden lograr una primera cita exitosa… o una segunda… o una tercera?
¿Qué sucede si Arthur se esfuerza demasiado para hacerlo funcionar… y Ben no se esfuerza lo suficiente?
¿Qué sucede si la vida no es realmente como una obra de Broadway?
Pero ¿y si lo es?


Primero que nada, queridos lectores de este blog, tengo que sincerarme con una cosa: nunca leí, por separado, a Adam Silvera o a Becky Albertalli. No porque no quisiera, sino porque así se dieron las cosas. Cuando tuve la oportunidad de leer este, fue un sí enorme. Con todo lo que se habla de estos autores, quería conocerlos más. Y la historia se veía tan linda que, ¿por qué no? Estoy contenta de haberlo hecho, porque fue un libro muy lindo de leer.

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La verdad es que, igual, no fue lo que esperaba. Y esto lo digo como algo positivo, eh. Creía que iba a encontrarme con un libro ligerito, súper soft y sencillo, y aunque es verdad hasta cierto punto, también es otras cosas. Si bien empieza con algo parecido al insta love —que, hagamos una salvedad, más que insta love es atracción y ganas de conocerse— y la relación se da bastante rápido —porque tienen un tiempo limitado para ello—, no todo es perfecto o mágico. A veces las cosas son agridulces, a veces la química no funciona, a veces hay malentendidos. A veces el amor decepciona y esto está muy bien plasmado en el libro. Y no es un libro que se centre solo en el amor, sino también en la amistad, en la familia, los miedos sobre el futuro, las cosas que nos hacen ser nosotros mismos, etcétera. Muy apropiado para una novela juvenil, más real, más tangible.

Esto no quiere decir que no haya cosas criticables. Sí, que se gusten de una lo hemos visto antes. Sí, la forma en que se buscan es un poco demasiado. Sí, los malentendidos son demasiado dramáticos y tal vez innecesarios. Sí, el romance es muy intenso —aunque, vamos, son adolescentes, ser intensos es parte de la adolescencia. Aunque lo noté, nada de esto hizo que disfrutara menos de la novela, a decir verdad. Lo único que a veces me saturó un poco fue la gran cantidad de referencias a cosas, pero muchas estaban justificadas por el contexto.

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Como pueden ver, es una novela de personajes, narrada a dos voces en primera persona. Primero conocemos a Arthur, un chico muy burbujeante, por decirlo de alguna manera. Bastante alegre e ingenuo, que recién está llegando a Nueva York y mira todo con ojos entusiasmados, desde su vida cómoda y más bien feliz, a pesar de una o dos cosas. Por otro lado, Ben es un poco más complicado. De padres latinos con una vida más bien modesta, está cursando la escuela de verano tras terminar una relación relativamente larga. Estas diferencias hacen que, a la vez, ambos sientan ciertos complejos a la hora de relacionarse, cuya superación será fundamental, además del apoyo mutuo en las situaciones que los hacen infelices. Y por eso es que tienen varias primeras citas, hasta lograr una que los deje realmente contentos con lo que están empezando.

Por suerte, esta no es una de esas novelas donde los personajes que no sean los protagonistas se desdibujan. No, acá los amigos y las familias de ambos tienen mucha relevancia. Desde el mejor amigo de Ben, Dylan, que parece estar encontrando el amor —por fin— en Samantha —que es un personaje que adoro—, hasta Ethan y Jessie, los amigos de Arthur que se comunican por videollamada desde Georgia, incluso las amigas de la oficina donde Arthur es becario o Hudson, el ex de Ben, y Harriett, la amiga de este y ex de Dylan. Todos tienen su peso, sus complejidades. Las familias, además de mostrarnos distintos tipos de realidades familiares, nos muestran bastante sobre diferencias étnicas y religiosas y cómo se pueden llevar de manera armoniosa, dado que la familia de Arthur es judía y la de Ben, católica. Todo esto hace que la novela sea más creíble.

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Respecto a cómo está escrita la novela, la gran ventaja de que tengamos ambas perspectivas es que sabemos lo que está pasando por las cabezas de los dos. Hay poco espacio para la incertidumbre en ese sentido, pero tenemos mucho más para explorar de cada uno. No conozco a los autores como para saber qué tanto hay de cada uno, pero la lectura se me hizo amena. Me parece que ambos personajes equilibran bastante bien la historia sin que uno tome más peso que el otro, por ejemplo. La narración también es fluida y divertida, exceptuando, ya saben, eso de la cantidad de referencias. La ambientación neoyorquina me pareció preciosa y me sentí más identificada con Arthur, que todavía no perdió el sentido de la maravilla y se entusiasma con todo lo que ve. Me dio mucha ternura, además. 

En cuanto al final, sé que a muchos no les gustó. A mí me pareció bien. Agridulce, maybe, pero realista. Prometedor, en verdad. No quiero spoilear, así que cada uno verá qué le parece. A mí no me disgustó. Así que nada, creo que es un libro muy lindo, sin perder cierto realismo, a pesar de algunas cosas. Muy recomendable para el verano, que es donde transcurre la historia, además. Ustedes lean y después me comentan qué les pareció, ¿sí?

miércoles, 17 de julio de 2019

Un mapa de sal y estrellas - Reseña

Nour es una niña de once años cuyo padre acaba de morir. Su madre, cartógrafa que dibuja los mapas a mano, decide mudarse de Nueva York a Siria, su tierra natal, junto a sus hijas, pero la ciudad de Homs deja de ser su hogar cuando comienzan los bombardeos, y a la familia no le queda más salida que huir de ese lugar donde la vida se extingue. La búsqueda de un lugar seguro se convierte en un viaje que los lleva a atravesar siete países. Encontrar un hogar es cada día un sueño más lejano pero también una esperanza a la que aferrarse.

Novecientos años atrás, Rawiya, otra joven de dieciséis años, emprende también un viaje en busca de fortuna que la lleva a través del mundo junto a un cartógrafo decidido a crear un mapamundi. Jennifer Zenab Maccani entrelaza estas dos vidas en un libro tan delicado como estremecedor, que nos recuerda la necesidad de apreciar los detalles de la vida: los aromas y colores del hogar, el arte de contar historias y los vínculos irrompibles de la familia.


No puedo negar que este libro lo pedí por impulso. Normalmente soy mucho más cuidadosa con lo que pido porque implica una lectura concienzuda y una reseña honesta, y no me gusta mucho reseñar libros que no disfruté. En cualquier caso, este me llamó la atención especialmente y, aunque dudé, decidí hacerle caso a mi instinto, que en verdad suele ser más certero de lo que creo a veces. ¿Hice bien? No sorprenderá a nadie esto: .

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Esta es una de esas novelas que cuentan dos historias al mismo tiempo, como bien dice la sinopsis. Una de ellas está contada prácticamente en la actualidad —2011 no está tan lejos, pero fue hace un tiempo ya— y otra, unos ochocientos años atrás. Es Nour, la protagonista de la primera, quien nos cuenta la segunda, la de Rawiya, ya que es lo que su recientemente fallecido padre le contaba antes de dormir. Después de la muerte de su papá, Nour y su familia —dos hermanas y su madre— se vuelven al país natal de sus padres: Siria. Allí esperan empezar una nueva vida, que se ve interferida por los horrores de la guerra. Por eso, para Nour es importante recordar a Rawiya, la heroína de las historias que le contaba su papá, con quien se sentirá identificada a veces, un modelo a seguir para ella. Ambas recorren los mismos lugares y sus historias serán diría yo que análogas.

He de admitir que no es una historia fácil. Si bien no es de las que te hacen llorar todo el tiempo, creo —ya saben que yo no soy de llorar con libros—, es bastante triste y dura y da muchísima rabia ver por todo lo que tiene que pasar esa gente. De Rayiwa y sus aventuras no puedo decir demasiado, más que lo preciosa que resulta. Es la típica leyenda de viajes increíbles, criaturas despiadadas y guerreros feroces. Amo que tenga una base histórica, pero creo que es la parte que menos llena. Esto no quiere decir que no la haya disfrutado.

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Nour no es una aventurera, es una refugiada. Su objetivo es sobrevivir en un mundo cada vez más difícil. Junto con su madre, sus hermanas, Abú Sayid y más gente que encuentra en el camino, llegar a un lugar seguro no va a ser nada fácil. Asimilar la pérdida de su hogar, con todo lo que eso implica, tras la pérdida de su padre, tampoco. Más cuando vivió casi toda su vida en Nueva York y en verdad recién está aprendiendo lo que es ser Siria. Recién entrando en la adolescencia, además. No tengo ni que decirles el sufrimiento que atraviesa esa familia, sin dejar de intentar mantenerse unida, tener motivos para celebrar y hasta permitirse la esperanza.

Es imposible no encariñarse con los personajes. Nour cuenta las cosas de una forma muy madura, muy sensible, sin dejar de tener su edad. La tenacidad de la madre, la calidez de Huda, la ferocidad de Zahra, la amabilidad de Abú Sayid, el vínculo hermoso con Sitt Shadid y su familia. La importancia que se le da a estos nexos, a la memoria, a disfrutar de las cosas simples, a compartir así sea la comida más humilde. Todo esto es tan importante, tan lindo en medio de lugares tan feos. Me preocupé mucho por todos y pasé muy mal con algunos. Dudo que me olvide de ellos fácilmente.

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Algo que quiero destacar de Nour es que es sinestésica. Esto quiere decir que sus percepciones sensoriales son distintas: puede ver el color de un sonido, de un aroma, etcétera. Obviamente, las implicaciones de esto para una narración en primera persona son enormes. En este caso, la pluma del autor es lo suficientemente experimentada como para que aporte a la sensibilidad de la protagonista y le dé un aire poético a lo que cuenta, demás de que se relaciona con elementos de la trama. Me pareció muy bien utilizado como recurso, y eso que es peligroso utilizarlo.

Otra de las cosas que amé de este libro es que es una gran oportunidad para aprender. Amo la historia y la geografía y acá tenemos mucho de eso. Más allá de que la mamá de Nour y Al-Idrisi son cartógrafos, algo muy importante en el correr de la novela, se le da una importancia enorme al territorio y a la cultura. A lo que implica ser de un lugar, al respeto por los demás. Incluso las religiones son vistas desde esa óptica. A veces para nosotros, occidentales, es muy fácil ver estos lugares a través del cristal de los noticieros, y por eso está bueno darnos la oportunidad de aprender más. Me pareció fascinante todo.

Así que nada, espero realmente que decidan leerlo, especialmente por este último punto. Es un libro precioso, de los que te hacen sufrir un poco, pero que terminan por dejarte el pecho calentito porque aprendiste algo, porque te cambió algo. Vale la pena, ¿confían en mí?

miércoles, 10 de julio de 2019

La hermana perla - Reseña

CeCe D'Aplièse nunca ha encajado en ningún lugar. Tras la muerte de su padre, el misterioso multimillonario Pa Salt, que adoptó a las seis hermanas desde distintas partes del mundo, se encuentra en una encrucijada: ha dejado la escuela de arte y su hermana Star se distancia de ella para perseguir su sueño.
A la desesperada decide huir de Londres y descubrir su pasado. Las únicas pistas que tiene son una fotografía y el nombre de una mujer pionera que vivió en Australia hace un siglo.
De camino hacia Sidney hace parada en el único lugar donde se ha sentido ella misma: las playas de Krabi en Tailandia, donde conoce al misterioso Ace.
Cien años antes, Kitty McBride, hija de un reverendo de Edimburgo, viaja a Australia como dama de compañía de la acaudalada Sra. McCrombie. En Adelaida su destino se ve unido a la rica familia, incluidos los idénticos aunque muy diferentes gemelos, el impetuoso Drummond y el ambicioso Andrew, heredero de una fortuna en la industria de la perla.


A esta altura varios sabrán lo mucho que amo estos libros. Voy a decir desde un inicio que, a pesar de ser una saga, se pueden leer independientes, con menor o mayor grado de spoilers —aunque si les interesa una hermana o un país en particular, no pasa nada, no tienen por qué leer todos. También quiero recordarles que pueden leer mis reseñas de La historia de Maia, La hermana tormenta y La hermana sombra. En esta última comenté que había sido mi libro favorito por diversas razones, y si bien creo que sigue siéndolo, La hermana perla me sorprendió para bien.

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¿Por qué me sorprendió? En ningún momento dudé de la pluma maravillosa de Lucinda Riley, que se siente como volver a casa y charlar con una amiga muy querida. Tampoco dudé de sus magníficas descripciones de lugares exóticos (Tailandia, Australia, en este caso; tuve la oportunidad de leer este libro en verano y disfruté mucho la ambientación) ni de la documentación que trasluce no solo en lo histórico sino también en la actualidad. Mucho menos dudé de su capacidad de hacernos sentir que los personajes son reales, tangibles, humanos. ¿De qué dudé? De que fuera a empatizar con la protagonista, CeCe, dado que hasta el momento era mi menos favorita de las hermanas y me había molestado mucho su actitud con Star en el libro anterior, especialmente porque empatizo mucho más con Star.

Pues me tendré que comer mis palabras. Tener la oportunidad de conocer a CeCe en primera persona, entender sus dudas y sus inseguridades y cómo se apoyó en Star por esos motivos, sus aspiraciones artísticas... Todo eso hizo que le tomara muchísimo cariño y que dejara de verla como una caprichosa malhumorada. El desarrollo de CeCe es de los que más me han sorprendido, especialmente en el plano romántico. En general, aunque hubiera alguna que otra vuelta de tuerca, los romances de los libros anteriores no fueron difíciles de predecir. Acá, todo indica que las cosas se van a dar con determinada persona y que al final esto va a retomarse de cierta manera. Sin embargo, pasan otras cosas y se ponen en cuestión temas muy importantes —algo que me encantó—, de forma explícita aunque nada se concretara en la historia. No quiero decir mucho más, pero quien haya leído sabrá a qué me refiero. También me gustó cómo avanzó la relación con Star ahora que ambas han madurado.

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La historia de Kitty, que corre en paralelo mientras CeCe la va descubriendo, me pareció súper telenovelesca, pero me encantó. Tenemos a una chica trabajadora, humilde, que por motivos ajenos a ella termina descubriendo un oscuro secreto de su padre y siendo enviada a Australia con una mujer de clase alta, bien lejos de su hogar en Escocia. Allí es donde conoce a la familia Mercer, que se entretejerá con su destino para nunca más soltarse. Si bien en general no me gustan demasiado los triángulos amorosos, entiendo el dilema de Kitty en cuanto a estos dos hermanos —más sensato que emocional—, y salí con el corazón destrozado en todo momento. No fue lo más interesante sobre ella, sino cómo pasó de ser casi intrascendente a volverse la dueña de una compañía perlera exitosa. Además, una madre amorosa y una buena jefa para con sus empleados, de origen aborigen, a los que tuvo la decencia de tratar como seres humanos y crear vínculos de amistad, incluso, algo raro en la época.

Toda la situación de los aborígenes en Australia, tanto en el pasado como en el presente, me resultó súper interesante y a veces hasta indignante. No me sorprende, sin embargo, teniendo en cuenta cómo es el mundo y cómo pesa el colonialismo aún hoy en día. Me gustó el encare de la autora, que no se centró en «blancos buenos salvadores» sino que le dio agencia a sus personajes aborígenes también. No me gustó mucho que usaran un inglés «roto» que los hiciera sonar tontos, pero supongo que puede ser cosa de la traducción también que se sienta así.

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Así que, como ven, me encantó el libro y ahora estoy remil hypeada con La hermana luna, que cuenta la historia de Tiggy. Sé que ya salió en español, así que es una cuestión de esperar. Además, leo estos libros con mi abuela —se los presto cuando los termino de leer y después los comentamos—, así que estamos las dos re impacientes. Son novelas apasionantes, que se leen rapidísimo y con anhelo aunque sean bastante largas tanto en cantidad de páginas como en acontecimientos. Los personajes, les aseguro, son de los que se vuelven parte de tu familia literaria. Además, sigue estando sin resolver el misterio de Pa Salt, ese que mantiene hilada la trama. Yo no dejaría pasar la oportunidad de leer estos libros. Ustedes, ¿tienen ganas?

miércoles, 3 de julio de 2019

Ríos de Londres - Reseña

El joven agente de la Policía Metropolitana de Londres Peter Grant era un agente novato más hasta que un día, durante la investigación de un terrible asesinato, recibe cierta información de un testigo ocular muy especial: un fantasma. Tras descubrir que la magia existe, Grant ingresará en el departamento secreto que se encarga de las investigaciones sobrenaturales y, junto al inspector Nightingale, se encargará de tareas tan singulares como negociar treguas entre el dios y la diosa del Támesis, desenterrar tumbas en Covent Garden y perseguir a un espíritu maligno y vengativo que está sembrando el caos en la ciudad de Londres.







Hay libros que sabés que te van a atrapar desde la primera página. Que son una delicia. Que son de esos que querés leer entre mantas, con un tecito y sin prestarle atención a nada más. Este es de esos. Bastaron un par de páginas para que me hundiera en la historia y en el misterio que da inicio a todo. Hacía tiempo que tenía ganas de leerlo y, como pueden ver, la espera valió la pena.  

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Como se darán cuenta, esta es una novela policial. Sin embargo, también incluye elementos fantásticos, como la magia y criaturas sobrenaturales. Es decir, es un combo de misterio, fantasía y, además, mucho humor. Además, también hay una subtrama que es la que, en definitiva, le termina dando nombre a la novela, relacionada con los ríos de Londres, que están personificados. Es casi un lío familiar no resuelto y hay bastante comedia involucrada, pero tiene más peso del que parece en primera instancia. La actualización de criaturas folklóricas y deidades también tiene un rol clave. Otros lectores lo han dicho: tiene un aire a American Gods, de Neil Gaiman, pero más centrado en el humor.

La ambientación destaca por esto mismo. En un principio pensé que se trataba de una época algo más antigua, de fines del siglo XIX o de principios del XX, pero la historia transcurre en la actualidad. Por supuesto, la ubicación temporal también juega un papel importante en el desarrollo de la historia, diría clave, y me gustó que se tuviera en cuenta. Si bien existen un montón de criaturas mitológicas, esto no es un dato conocido por toda la población. Hay una especie de Acuerdo, del que no se habla con claridad, que podemos suponer que evita ciertas revelaciones y ciertos desastres. En general, podemos decir que el mundo de esta novela es prácticamente igual al nuestro, pero bajo la superficie de la normalidad se esconde un montón de magia. Y es tarea del inspector Nightingale y de nuestro protagonista, Peter Grant, investigar los casos relacionados con ella.

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Es Peter quien nos narra la historia en primera persona. Este dato es importante porque tiene una voz muy fuerte; el humor de la novela es muy inglés y Peter se caracteriza por ser sarcástico e irreverente en la mayoría de los casos. Este joven de ascendencia africana nos cuenta la forma en la que percibe su ciudad y es, como suele suceder, una mezcla de amor y resignación. Además, tiene una situación familiar bastante compleja. Por otro lado, se muere de ganas de crecer en su carrera, aunque es bastante escéptico con sus posibilidades y sabe que es demasiado distraído. He de decir que pude empatizar con Peter, pero hubo cosas respecto a su forma de ver a las mujeres que no me convencieron demasiado. Puedo entender que en las deidades el sexo tiene una valor más allá de lo humano, pero no me gustó que Peter entrara en el estereotipo de personaje masculino normalito que vive rodeado de mujeres hermosas a las que no se puede resistir, cosa que afecta las descripciones. Esto es personal, obviamente.

Si hay algo que no le falta a esta novela es personajes variados e interesantes. Para empezar, tenemos a Lesley May, la compañera policía de Peter, que es mucho más eficiente y atenta que él y, aunque la envidia un poco por eso, se alegra. También le gustaría que fueran más que amigos, pero no de forma romántica. No es un libro que se enfoque demasiado en el romance. Dentro de Scotland Yard también tenemos al intimidante Seawoll, de Homicidios, y al inspector Neblett, el jefe de Peter. Los padres de Peter, especialmente en referencias a la carrera como músico de jazz de su padre o a los orígenes africanos de su madre, tienen una gran importancia en la construcción del personaje.

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Más adelante aparece el inspector Nightingale, que es el nuevo mentor de Peter. Este hombre se encarga de un departamento muy especial, que investiga crímenes sobrenaturales, y es, atención, un mago. A partir de entonces Peter conocerá a fantasmas, como Nicholas Wallpenny, algún trol —aunque ese fragmento en particular me pareció algo clasista—, vampiros y deidades del Támesis, como madre y padre Támesis y sus hijos, nombrados como los afluentes de este río. Especialmente, Beverly, Tyburn y Oxley. De hecho, vamos a estar metidos en una disputa familiar entre ríos, pero no quiero hablar demasiado de eso. Me gustó la diversidad racial entre los personajes, que además creo que se maneja bien. No quiero hablar del antagonista porque se trata de una novela policial y no tiene gracia, pero sí diré que me gustó la manera en que se maneja, que a pesar de todo no es un villano malvado sin profundidad, sino algo más extraño, y que no se resolvió de una forma violenta sin sentido.

La novela está escrita de forma desenfadada, pero se nota un cuidado detrás. Se apoya muchísimo en el humor a través del sarcasmo de Peter y su forma de ver Londres, pero también hay momentos muy oscuros e intensos. De hecho, hay un par de escenas muy fuertes que tal vez no sean para los más sensibles, al menos no sin aviso. De cualquier manera, engancha un montón y se lee súper rápido, aunque me habría gustado haber podido tomarme mi tiempo para disfrutarla más (pero la vida no me lo estaría permitiendo).

Así que si tienen ganas de leer un policial lleno de humor, con mucha magia (pero una mirada que no pierde de vista la ciencia), una ambientación londinense en la actualidad y personajes variadísimos, este es para ustedes. Perfecto para leer ahora en invierno con algo calentito. Yo no lo pensaría dos veces.