miércoles, 23 de septiembre de 2020

El alma de la espada - Reseña

«Kagawa utiliza elementos de la mitología japonesa y su folklore para desplegar una historia épica… Una aventura repleta de acción.» Kirkus Reviews

«Este primer volumen de la nueva serie de Kagawa no decepciona. Es una experta en colocar personajes realistas dentro de mundos mágicos verosímiles. Los lectores no saldrán de casa hasta devorar el capítulo siguiente.» Booklist

Hace mil años se concedió un deseo, y con él se forjó una espada de ira y relámpago: Kamigoroshi, la Asesina de Dioses. Un arma lo suficientemente poderosa para confinar eternamente al temible ogro Hakaimono.
Pero ahora el demonio se ha liberado.
Yumeko, una chica mitad zorro kitsune con capacidad de urdir ilusiones, tiene una misión que cumplir: llevar su fragmento del antiguo y poderoso Pergamino de las Mil Oraciones al Templo de la Pluma de Acero, y así evitar la venida del Heraldo del Cambio, el Gran Dragón, que concederá un deseo al portador del pergamino. Pero ahora ella tiene un nuevo enemigo, más peligroso que cualquiera con quien se haya enfrentado. El demonio Hakaimono es libre por fin, y ha poseído a la persona en la que Yumeko confiaba su protección, Kage Tatsumi, el valeroso guerrero del Clan de la Sombra.
Hakaimono tiene un solo objetivo: romper la maldición de la espada, liberarse, y sumir al mundo en el caos y la destrucción. Pero para hacerlo necesitará el pergamino, y Yumeko es la única que se interpone en su camino.


El alma de la espada es la secuela de La sombra del zorro, y es imposible hacer una reseña sin spoilear el final de la primera parte. Están todos avisados. Los que quieran evitarlos, pueden leer la síntesis en el último párrafo.

Dicho esto, sigamos el ejemplo del libro y vayamos directo a los bifes. Atrás quedó el paseo por las praderas de Iwagoto; los espíritus malignos se congregan para formar un ejército, se escapó uno de los demonios mas fuertes de la historia que además anda con muchas ganas de cortar a nuestros protagonistas en pedazos, y el descenso del dios dragón está cada vez más cerca. Claramente, el curso de acción inmediato tiene que ser sentarse a tomar el té y dedicarle unos cuantos capítulos a intrigas de la corte.

Les prometo que dentro de la narrativa tiene más sentido.

Cada capítulo está narrado por un personaje, siendo los principales Yumeko y Hakaimono. Yumeko tuvo que madurar tras los sucesos del primer libro, ahora tiene una misión clara y tendrá que usar toda su astucia y su magia para cumplirla. La urgencia de la trama no impide que haya momentos en donde la relación con sus compañeros de viaje se desarrolle o se deje llevar por su naturaleza bromista. Todavía se puede ver inocencia en su forma de ser y aprenderá por las malas las consecuencias que traen sus poderes.




Hakaimono es MALO. Sus hobbies son pasear por las montañas, burlarse de Tatsumi y separar extremidades de los cuerpos de aquellos que le falten el respeto; y faltan varios capítulos para llegar a las montañas. Teme que pasar tanto tiempo obligado a convivir con humanos lo haya ablandado, porque a veces no le apetece arrancar las cabezas de sus enemigos y se conforma con cortarles un brazo. Está narrado tal cual como un villano de anime, pero debo admitir que me gusta su simplicidad. Carga con la mayoría de la acción de la novela y pude imaginarme sus peleas cuadro por cuadro mientras las relata.

La narración se va intercalando entre ambos de tal manera que uno no se satura con sus personalidades. Cabe destacar tambien los interludios del ronin y el principe samurai, en donde van forjando una sólida amistad... ¿o tal vez algo más? Debo admitir que dentro de un libro tan directo, la discreción con la que crece su relación es refrescante.

La construcción del mundo ya no toma un plano tan destacado como en la primera parte, pero seguimos encontrando nuevas criaturas y leyendas del folklore japonés que están muy bien integradas a la fantasía. No solo aparecen los distintos seres que descuartiza Hakaimono, también tenemos tengus, gatos con dos colas y guerreros históricos como Benkei y Yoshitsune entre otros.

El alma de la espada es un libro de transición. Se enfoca hacia el objetivo de salvar el mundo de la destrucción, pero sin soltar los momentos que dejan el corazón calentito. Es el segundo libro de una trilogía, así que termina con final abierto y más preguntas que respuestas. Muy recomendado para aquellos que gusten de la cultura japonesa o que quieran meterse de a poco con algo mas amigable a la mentalidad occidental. Para los que no, les puede llegar a parecer un poco intenso, pero no deja de ser un buen libro de fantasía con un mundo sólido.

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Infernales. La hermandad Brontë - Reseña

En un inhóspito y alejado pueblo de Inglaterra, a mediados del siglo diecinueve, tiene lugar un suceso extraordinario: tres muchachas pobre y poco saludables se convierten en novelistas de fama internacional. Escribiendo desde las infancia, las Brontë -Charlotte, Emily, Anne- junto con Branwell, único varón de la cofradía de hermanos, componen poemas, cuentos, y obras de teatro por los que desfilan reinos y batallas, crímenes y ardides, parentescos dudosos y amores prohibidos. Con el tiempo, Charlotte llegará a ser una celebrada autora; Emily mantendrá el anonimato mientras su Cumbres Borrascosas escandaliza Gran Bretaña; Anne publicará La inquilina de Wildfell Hall, una de las primeras novelas feministas; Branwell, poeta maldito, llevará el ideal romántico hasta los limites de la autodestrucción y será increíblemente proscripto de la historia.

Infernales es la biografía más completa sobre la familia Brontë escruta en castellano y, al mismo tiempo, la apasionante historia de una hermandad marcada con sangre y literatura.

Mi primer encuentro con los Brontë fue hace muchos, muchos años, cuando de casualidad llegué a su biografía mientras exploraba la Encarta 2003. Su historia me resultó tan apasionante que la pasé a mano a uno de mis cuadernos —era algo que solía hacer con todo lo que me interesaba. A pesar de esto, no leí ninguna de sus obras hasta que a eso de los quince años encaré Cumbres Borrascosas, que no me gustó, aunque sí disfruté de las adaptaciones cinematográficas que vi. Si bien en ese entonces y en los años posteriores no hice un esfuerzo por leer a las demás hermanas, siempre me paraecieron de lo más interesantes.

Este 2020, las hermanas Brontë fueron las elegidas para protagonizar #UnAñoCon, la tercera edición de nuestra lectura conjunta anual —originada en el #Clubdelectura.uy, con apoyo de Escaramuza—, en la que leemos y comentamos libros del autor elegido cada dos meses. De esta manera, pudimos leer Jane Eyre, Agnes Grey, Shirley y Cumbres Borrascosas. ¡Aún están a tiempo de unirse para leer juntos Villette y La inquilina de Wildfell Hall!

Si bien Jane Eyre me encantó, no pude terminar Agnes Grey ni empezar Shirley por cuestiones de tiempo y organización, muy 2020 todo. Respecto a Cumbres Borrascosas, sigue sin terminar de gustarme, así que tal vez esa historia no sea para mí. Pero no estamos acá para hablar de las obras de estas hermanas, sino para comentar el libro de Laura Ramos.




Hay biografías escritas con un tono frío e impersonal, que se limitan a soltar datos y contarnos los hechos clave en la vida de quienes las protagonizan. Otras, como esta, juegan con una narración más literaria, que involucra al lector y que lo hace sentir espectador de algo más que información. Como si se tratara de una novela, no una biografía. Una historia.

Si bien lo que le sucedió a la familia Brontë no es ficción, la ficción fue uno de los grandes pilares de su vida. A través de este libro, somos testigos de la importancia que tuvo para los cuatro hermanos la creación de mundos inventados, personajes, relatos que se volvieron tan parte de su cotidianidad como las tareas escolares o la vida en el páramo. Puedo decir que los avances en su literatura temprana —la Ciudad de Cristal, los mundos de Angria y Gondal— son lo que más disfruté leer. Me pareció maravillosa la forma en que la autora une la evolución de la cronología de estos mundos con los eventos de la vida de los Brontë.

¿Y la vida de los Brontë? Tremenda. La biografía realiza un muy buen retrato de la época y de la situación social de la familia, así como de sus sueños, pretenciones y desilusiones. Bastantes fracasos. Mucha muerte. Con un tono sensible o sarcástico según toca, llegamos a conocer a actores normalmente invisibilizados en la cultura general, como Patrick y Maria Brontë, los padres de la familia, y Maria y Elizabeth, las dos hermanas mayores, que fallecieron durante la niñez. Sobre todo, Branwell. El hermano de la discordia, que tiene un papel central en este libro y cuya figura se analiza con muchísima atención. 

Conocer la vida de las Brontë es una forma de entender mejor su literatura. Si bien podemos separar la obra de la vida de los autores a la hora de analizarla, basta con leer sobre Cowan Bridge, el colegio para hijas de clérigos en el que Maria y Elizabeth se enfermaron para entender más el internado de Jane Eyre. O saber sobre los inicios de la vida de Anne como institutriz para que nos quede clara la inspiración de Agnes Grey. O los paisajes de Haworth, en los páramos de Yorkshire, para recordar la ambientación de Cumbres Borrascosas. Creo que se entiende mi punto.

También me encantó saber más sobre la forma en la que veían y encaraban el mundo. Cada uno de los hermanos tiene una personalidad bien definida, súper especial y distinta a lo que se acostumbraba en la época. La inteligente y sensata Charlotte, la salvaje Emily, la dulce Anne. Y Branwell, con sus ínfulas de poeta maldito. Aunque a veces tienen comportamientos cuestionables —vistos desde una óptica actual, tal vez—, es imposible no tomarles cariño a través de las palabras de la biógrafa, de citas, testimonios, cartas y diarios. Se vuelven más cercanos de lo que uno esperaría.

La edición, además, es excelente. Incluye mapas, árbol genealógico, guía de personajes y locaciones de las novelas, fotos y una extensa bibliografía. Así, con el mismo amor y entusiasmo que leí aquella entrada de la Encarta hace ya tantos años, leí este libro. Llena de curiosidad, de ganas. Se convirtió fácilmente en uno de mis libros de no ficción favoritos

De más está decir que lo recomiendo, ¿verdad?




miércoles, 2 de septiembre de 2020

Silber. El primer libro de los sueños - Reseña

Misteriosas puertas con tiradores en forma de lagartija, figuras de piedra parlantes y una niñera enloquecida con un hacha en la mano... Últimamente, los sueños de Liv Silber son bastante inquietantes. Sobre todo uno de ellos le preocupa muchísimo. En ese sueño se encuentra en un cementerio, de noche, observando a cuatro chicos que llevan a cabo un sombrío ritual. Los chicos guardan una relación muy real con la vida de Liv, puesto que Grayson y sus tres mejores amigos existen de verdad. Hace poco que Liv asiste al mismo instituto que los cuatro, quienes en realidad parecen bastante simpáticos. Sin embargo, lo que resulta realmente inquietante —mucho más inquietante que el cementerio por la noche— es que los chicos saben cosas sobre ella que durante el día jamás manifiestan... hasta que llega la noche y, con ella, el sueño. Liv ignora cómo lo saben, es un misterio absoluto, y ¿quién se resiste a investigar un buen misterio?





Debo empezar esta reseña con una confesión: creí que este libro era middle-grade, así que me llevé una buena sorpresa al descubrir que era juvenil. ¿Me molestó? No, solamente me desconcertó por un par de páginas. Después, seguí con mi vida. Más o menos. En verdad, me desconcertó por una gran cantidad de motivos, a veces para bien y otras no tanto, pero sin duda este libro no fue para nada lo que esperaba. Lo disfruté, eso sí, y ahora les voy a contar bien por qué.

Este no viene siendo un buen año de lectura; no porque no pueda leer o porque no me haya encontrado libros increíbles, sino porque he vivido muchos cambios a lo largo de los meses, y varios son de horarios y rutinas. Mientras me adapto a ellos y a distribuir mi energía de forma diferente, la lectura y el blog van retomando de a poco un lugar más prioritario en mi vida. No me gusta verlo como una tarea, así que también me costó un poco más por ese motivo. Está claro que eso repercute en los seguidores, los comentarios y las visitas, pero soy humana y adulta, y tengo que hacer lo que puedo con el tiempo que tengo. ¿Y qué tiene que ver todo esto con el libro? Que hacía meses que no leía algo con tanta facilidad. No me refiero a rapidez, que eso lo tengo entrenado, sino a leer sin esfuerzo y con ganas. Cuando me paraba a mirar, ya había leído ciento y algo de páginas, cosa que no me pasó mucho este año.

Es por eso que voy a empezar hablando de la prosa desenfadada de la autora, de lo bien que canaliza la voz de una adolescente escéptica, sarcástica y curiosa como Liv a través de la narración en primera persona. La historia fluye gracias a que la prosa y la voz son amenas, son interesantes y divertidas, con mucha personalidad y algunas referencias que no se hacen pesadas. Creo que, más allá de que pueda caer bien o mal Liv —es una adolecente, cosa que noto que muchos olvidan cuando leemos juvenill—, está muy bien trabajada y nos lleva por la historia con mucha energía y un fuerte carácter. Aprovecho a seguir hablando un poco más de Liv en este párrafo, ya que estoy. Una chica inquieta, cuyos padres tienen trabajos que los obligan a mudarse de país constantemente. Ella y su hermanita Mia —un personaje con aun más carácter, que personalmente adoré— no han tenido un hogar real o amigos veraderos, tan solo a Lottie, su niñera. Sin embargo, no por eso son tímidas. Más bien, lo opuesto.

Así como Liv me parece un personaje tridimensional y bien logrado, la mayoría de los secundarios también tienen este nivel de trabajo. Su familia, sus nuevos amigos, los nuevos vínculos familiares que llegan como sorpresa. Todo esto funciona muy bien. Ahora, tal vez algunos de ellos tienen menor desarrollo más allá de unos simples rasgos caracterizadores, como Jasper, pero supongo que se ampliará en este tipo de personajes en las próximas entregas. A pesar de eso, me parece que todo esto se da de forma natural y que los secundarios tienen vida, objetivos y una influencia en Liv y en su historia. No quiero decir demasiado: es un libro fácil de spoiler y, así de raro como es, mejor no saber mucho.

Y es que sí, acá hay de todo: sueños extraños, ritos satánicos —no esperaba ese nivel de oscuridad—, un secundario inglés —estamos en Londres, aunque la autora sea alemana— con un baile de otoño con temática victoriana, un blog con chismes por una persona anónima que parece saberlo todo... Yo qué sé, a veces me dejaba con un signo de interrogación en la cara, pero admito que me intrigó en todo momento. Tal vez el contenido liceal adolescente no me entusiasmó tanto, pero no podemos olvidar que es una novela juvenil y que claramente no soy el público objetivo, aunque pueda disfrutar del libro. Encaja perfecto en la novela y seguro que era lo que habría querido encontrar cuando era más chica. Estoy segura de que habría disfrutado muchísimo más de este libro a los quince años, porque este era el tipo de contenido que buscaba y disfrutaba. Ahora, a los veintisiete, es un poco distinto, pero no por eso lo veo como algo negativo. Creo que no está de más la aclaración.

Como negativo, en verdad, encuentro algunos detalles. Cierto comentarios no del todo atinados —de todas maneras, es un libro de 2013 y se lo tengo en cuenta—, un par de situaciones que no me convencieron, pero fuera de eso no me disgustó. Me parece que, además, el final es perfecto porque da a entender que lo verdaderamente bueno recién empieza, y que para eso tenemos que leer el siguiente. Aun así, si ignoramos esa última página y que cierta trama no se resuelve en este primer libro, podemos quedarnos perfectamente con una novela autoconclusiva si es lo que deseamos. Por el momento, es lo que voy a hacer yo, más que nada porque tengo muchísimos pendientes. En un futuro, tal vez siga con esta saga.

Así que, como conclusión, puedo decir que lo disfruté, y que también disfruté mucho leer de esta manera tan suelta y ligera, como hacía tiempo no lo conseguía. Es algo que agradezco mucho, así que ténganlo en cuenta si están con bloqueo lector o con ganas de algo ágil. Luego me cuentan, ya saben.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Booktag de la #MMEUY


¡Hola a todos! Hoy les traigo una entrada diferente ya que, como sabrán, no suelo hacer booktags. De hecho, no me gustan mucho, pero este es especial. ¿Por qué? Porque lo hicimos Santi y yo para los participantes de la #MMEUY y me parecía lindo traerlo al blog también. Si no saben qué es la #MMEUY, pueden leer más sobre nosotros en este link. De paso, les recuerdo que pueden hacer el  booktag en cualquier red, la que prefieran, y que tenemos una versión para escritores y otra para bloggers, booktubers y bookstagrammers.

La #MMEUY 2020 ya casi llega a su fin, lo que me da un poco de pena. También me daba algo de pena haber logrado la mitad de mi objetivo —que sí cumplí el año pasado—, pero como ya comenté en Twitter, mis circunstancias son otras y, además, es otra novela. Todos los proyectos son diferentes y no valen en función de la cantidad de palabras por sesión ni nada de eso. Somos más que nuestra productividad y, como siempre decimos, la maratón es para motivarse, no para presionarse. Entonces, me reconcilié con la realidad, que es que estoy escribiendo menos y con menos frecuencia que con mis últimos dos tres o cuatro proyectos, y me recordé lo importante: estoy escribiendo.

Sin más dilaciones, ¡pasemos al booktag!


Versión para escritores

Punto de partida: ¿brújula o mapa?
Me considero «brujumapa». Tengo una idea de lo que va a pasar, hago una planificación bastante flexible. Sin embargo, dejo mucho espacio a la improvisación. He probado ser mapa o brújula y ninguna de las dos cosas me funciona, necesito el punto medio.

El equipo: ¿cómo desarrollás a tus personajes?
A los principales les asigno una personalidad del MBTI, eneagrama, signo zodiacal, casa de Hogwarts y les ideo una carta astral. Lo más importante, de todas formas, es trabajar su conflicto interno, sus metas y cómo se relaciona todo esto con la trama. A los secundarios los trabajo un poco menos, pero intento que sean coherentes y que aporten a la historia.

El camino: ¿cómo son tus sesiones de escritura?
Hasta hace un tiempo, ocupaba todas las mañanas con sesiones de escritura y ejercicio. Ahora que tengo un trabajo fijo, no puedo permitírmelo, así que son sesiones cortitas de mañana y en los ratos que tengo libres durante el día. Hago lo que puedo con el tiempo y la energía que tengo, digamos.

Los aliados: ¿te juntás a escribir o escribís en solitario?
Con la situación actual, ya no he podido juntarme a escribir, pero es algo que hice en la #MMEUY pasada y en las #MiniMMEUY y que me encanta. Me parece súper rico compartir tiempo y espacio con otros escritores amigos, inspirador y motivador sobre todo. Durante abril, hicimos algunas reuniones de escritura virtuales, que fueron lindas, aunque no es lo mismo.

Los archivos: ¿cómo te documentás?
Investigo todo lo que puedo mientras voy craneando la idea, y luego al planificar. Antes de empezar a escribir, tengo todo listo en la carpeta de la historia para poder buscar la información que necesite. También investigo mientras escribo: muchas veces me ayuda no solo a salir del paso, sino a elegir por dónde seguir o a ambientar un lugar de forma más creíble de lo que imaginaba al principio. Sé que dicen que no conviene investigar al escribir porque distrae, pero a mí de hecho me ayuda a meterme más en el ambiente y hasta me guía por la trama.

Plot twist: ¿qué te ha ayudado a salir de un bloqueo?
Establecer una rutina que me motive a escribir. Les hablé más extensamente de eso acá.

El clímax: ¿finales abiertos o cerrados?
Me gustan los finales que cierran el arco planteado en ese libro, digamos, pero que dan lugar a que la historia continúe. Me cuesta un poco #soltar, así que dejo finales que me permitan retomar la historia si tengo ganas, pero que no queden abiertos de más. 

Epílogo: ¿cómo corregís tus historias?
Corrijo superficialmente, dejo pasar un buen tiempo, corrijo superficialmente de nuevo, la paso a betas y luego corrijo con base en sus comentarios.



Versión para BBBs

Prólogo: ¿qué te llama la atención al elegir un libro?
Admito que soy débil ante una portada bonita, pero también me fijo mucho en el autor o autora y en las temáticas. Si se acerca a lo que quiero leer y/o al mood que tengo en ese momento, me interesa.

La aventura: ¿qué te gusta encontrar en un libro?
Personajes que superan mis expectativas, worldbuilding interesante y relaciones no normativas.

Planes: ¿cómo te organizás para reseñar?
Asigno un día a la semana para reseñar y, en general, lo cumplo. Antes anotaba en una libreta, pero ahora tengo más internalizada la estructura que uso y escribo las reseñas siguiéndola: introducción, trama, personajes, ambientación, prosa, conclusión. Varío si el libro lo pide.

Plot twist: ¿qué hacés si un libro no te gusta como esperabas?
Hago una reseña sincera pero respetuosa y lo regalo, dono o sorteo.

Momento oscuro: ¿qué es lo que menos te gusta encontrar en un libro?
Machismo/racismo/homofobia/etc., prosa pretenciosa, lecciones morales y tramas/personajes aburridos.

Clímax: ¿qué te gustaría encontrar en un libro nacional?
Menos grisura; siento que si un libro uruguayo no es lento, triste o melancólico, no se lo considera bueno. En infantil/juvenil, más autores jóvenes y diversos. Más fantasía, más riesgos. Creo que acá se suele ir siempre a lo seguro. HOT TAKE (o no).

Victoria: ¿qué necesita un libro para ganarse tus cinco estrellas?
Tocarme el corazoncito(? y que no lo pueda soltar. Que mi mente siga en el libro incluso después de terminar de leerlo.


Eso es todo. Pueden encontrar el booktag y las plantillas descargables para historias aquí. ¡Hasta la próxima!

miércoles, 19 de agosto de 2020

Hora de brillar - Reseña

La autora premiada de El odio que das regresa con una historia poderosa sobre hip hop, la libertad de expresión y la importancia de luchar por tus sueños, aunque la suerte parezca estar en tu contra.

Bri quiere ser una de las mejores raperas de todos los tiempos. Como hija de una leyenda del hip hop underground que murió antes de que alcanzar el éxito, Bri tiene unos zapatos gigantes que llenar. Pero cuando su primera canción se hace viral por los motivos equivocados, se encuentra en el centro de la controversia y los medios la retratan como una amenaza mayor que un rapero. Y con un aviso de desalojo que intimida a su familia, Bri ya no solo quiere tener éxito: debe tenerlo. Incluso si eso significa convertirse en lo que el público quiere.





Después de haber leído El odio que das y de que se anunciara este libro, ambientado en el mismo universo, tuve clarísimo que iba a querer leerlo. Conozco muy poquita gente a la que no le haya gustado el primero, y por un buen motivo: es una novela excelente, con muchísima fuerte y un claro tono de denuncia. He de decir que, si bien Hora de brillar no tiene esa misma fuerza, no pierde el tono de denuncia y se adentra en otros problemas que también vale la pena conocer. 

Aunque la novela se ambiente en el mismo universo y, por lo tanto, en Garden Heights, el barrio de Starr, los personajes no interactúan entre sí. El vínculo es el efecto que tuvo sobre Bri y sobre el barrio lo sucedido en El odio que das. Las repercusiones en el barrio, por ejemplo, y entre las pandillas. La violencia y la estigmatización que enfrentan en las escuelas, también. A ver, no es un libro cómodo de leer, pero eso está bien. Es como tiene que ser. Y lo que se denuncia en este libro tiene que ser denunciado, escuchado. No tiene que seguir sucediendo.

A decir verdad, si tengo que decir por qué me gustó menos que el otro libro de la autora, diría que porque se me hizo un poco lento. Me costó mucho más arrancar y llegar a la mitad que todo el resto, pero creo que es también por cómo se construye la trama, el tejido de vínculos entre los personajes y la causlidad en general, que la segunda mitad fluye tan bien y es tan inevitable. Por lo tanto, no sabría qué decirles respecto a esto. Una trama lenta no es algo malo per se, es solo que yo tenía que leerlo rápido y no estaba pudiendo. 

Me parece que, en términos generales, el tema de este libro es la búsqueda de la identidad y el duelo, aunque no me refiero necesariamente al duelo por una muerte, sino por la pérdida en general. No quiero entrar en detalles para no spoilear a nadie, pero estoy segura de que quien leyó entiende a qué me refiero. Eso está muy bien llevado y es transversal a todas las tramas y subtramas de la novela, en mayor o menor medida.



Nuestra protagonista, Bri, tiene un carácter muy fuerte y la meta de ser una gran rapera, como lo fue su padre, pero más que nada, como lo han sido otras mujeres antes que ella, a las que admira. Y quiere salir del barrio, poder ayudar a su familia, que pasa una mala racha económica bastante complicada. Me pareció un personaje muy honesto, lleno de fallos que la vuelven humana y con quien se puede empatizar. Si bien se ve a la legua qué consecuencias negativas van a traer sus decisiones impulsivas, esto solo hace que valoremos más su crecimiento al avanzar la novela. Me pareció muy bien logrado. 

Respecto al resto de los personajes, hay algunos entrañables como el hermano y la madre de Bri, y otros que no terminan de caerme bien —aunque estén bien logrados— como la tía Pooh y Malik. En general, todos están bien hechos y no pasan desapercibidos, tengan mayor o menor relevancia. En lo personal, conecté menos, pero dudo que sea cosa del libro sino de cómo lo leí. Y en cuanto al romance, me gustó que fuera tan natural y sencillo, no un drama agregado a la trama.

La prosa está muy bien; como dije antes, el motivo de que la primera parte se me hiciera más lenta fue otro. Creo que la de Bri es una voz muy sincera y que llega mucho, y se transmite súper bien. Puede que algunos diálogos, sobre todo las referencias a cosas frikis, me sonaran algo forzados a veces, pero nada más. En cuanto a las canciones, no sé bien qué decirles. Es obvio que algunas cosas se van a perder con la traducción, y traducir rap es súper difícil. Considero que se hizo un buen trabajo, aunque igual querría leer la versión en inglés para tener mejor idea de lo que se quiso transmitir.

No sé si tengo mucho para decir respecto a la ambientación, ya que estamos en el mundo real, aunque el barrio es inventado. Eso sí, se siente vivo, y creo que es por sus personajes y por cómo interactuan con el lugar. Parece un trabajo más fácil del que realmente es. Aunque no aparecieran los personajes del otro libro, me gustó que sus decisiones y vivencias tuvieran efectos sobre la vida de Bri y los demás.

En definitiva, es un libro más que recomendable. Lo disfruté, me hizo reír en voz alta y en una ocasión me hizo casi emocionar, que acá saben que no es fácil. Creo que tal vez sea mejor conocer a la autora con El odio que das para tener el contexto completo, pero de todas maneras se puede leer de forma independiente, así que no duden por eso. Después me cuentan, ¿sí?

miércoles, 12 de agosto de 2020

La bruja de Near - Reseña

LA BRUJA DE NEAR NO ES MÁS QUE UNA VIEJA HISTORIA QUE SE SUELE CONTAR PARA ASUSTAR A LOS NIÑOS.
SI EL VIENTO TE LLAMA POR LA NOCHE, NO DEBES ESCUCHARLO.
EL VIENTO ESTÁ SOLO Y SIEMPRE BUSCA COMPAÑÍA.
NO HAY EXTRAÑOS EN EL PUEBLO DE NEAR.

Estas son las verdades que Lexi ha escuchado toda su vida. Pero cuando un verdadero extraño –un joven que parece
esfumarse como el humo– aparece por la noche cerca de su casa, en el páramo, ella descubre que, al menos uno de esos dichos ya no es cierto.
A la noche siguiente, los niños de Near comienzan a desaparecer de sus camas y el misterioso joven se convierte en el primer sospechoso.
Mientras se intensifica la búsqueda de los niños, lo mismo ocurre con la necesidad de Lexi de saber más acerca de la bruja (que podría ser más que un viejo cuento para dormir), acerca del viento que parece hablar por la noche a través de las paredes y acerca de la historia de este chico sin nombre.

En parte cuento de hadas y en parte historia de amor, la primera novela de Victoria Schwab es completamente original y, sin embargo, dolorosamente familiar: una canción que escuchaste hace mucho tiempo, un susurro llevado por el viento y un sueño.


El nombre Victoria Schwab ya es, en este blog, indicador de que vamos a leer algo bueno. Puede que mejor o peor que los otros libros de la autora, pero sin duda de calidad. Por eso, cuando tuve la oportunidad de leer su novela debut, ni lo dudé. Además, admito que hay cierto egocentrismo involucrado, ya que la premisa se parece un montón a la de mi novela debut —no había leído este libro entonces y dudo muchísimo que ella leyera Lunas en los foros literarios, ja—, entonces me ganó la curiosidad. La similitud se queda en la premisa y, apenitas, en la atmósfera, si se lo preguntaban. También sé que es un libro que no le suele gustar a todo el mundo, pero tuvo todos los ingredientes para gustarme a mí, que es, si no les molesta que lo diga así, lo que me importa más. Hoy me desperté muy Leo season, perdón.

Hablemos un poquito de esa premisa, pues. Como bien dice la sinopsis, en la pequeña aldea de Near aparece un desconocido, un evento inusual por allí. Además, justo empiezan a desaparecer niños. Lexi, la protagonista, duda menos de este extraño que de la legendaria bruja de Near, un personaje que flota entre lo verídico y el mito que creció entorno a su existencia. Es una novela con mucho aire a cuento antiguo, a leyenda. De inmediato atrapa la curiosidad de los lectores y, al menos en mi experiencia, esa partecita de nosotros que fue un niño inquieto y ávido de historias aterradoras. La tensión se vuelve más intensa página a página, y cada vez hay más cosas en juego. Creo que decae un poco hacia el final, que se me volvió algo confuso, aunque puede ser porque lo leí en circunstancias poco favorecedoras para la concentración, así que no me tomen la palabra con esto. En general, es una trama sólida e interesante que, aunque no es vertiginosa, no pierde el interés en ningún momento.

Me gustó Lexi como protagonista. Es una muchacha fuerte en varios de los sentidos de la palabra, no solo en el físico. El padre muerto, la madre ausente —psicológicamente— y la necesidad de proteger a su hermanita me hicieron pensar, sin poder evitarlo, en Katniss. Sin embargo, creo que allí acaban los parecidos: Lexi tiene otro tipo de sensibilidad y otra forma de encarar las cosas. Más allá de que no pueda ni quiera encajar en los roles tradicionalmente femeninos, parece estar más en contacto con sus sentimientos. Es inteligente y decidida, aunque tal vez esto último la lleva a más de un problema. Y, como se trata de Victoria Schwab, no son problemas sin consecuencias.

Los demás personajes son, como es fácil sospecharlo, pocos. Estamos en una aldea pequeña, donde todo el mundo se conoce. Se nos presenta a la familia de Lexi, a su tío Otto, a sus amigos y a los demás niños del pueblo, que empiezan a desaparecer. Por lejos, los personajes más fascinantes son las dos hermanas brujas que viven solas en una cabaña apartada de todos. Sus diálogos, su caracterización y el rol que juegan en la historia fueron de mis aspectos favoritos de la novela. Por otro lado, el extraño que llega a Near, Cole, no me interesó demasiado en la novela, así como tampoco lo hizo su relación con Lexi. Creo que hasta me habría gustado que hubiera ido por otros derroteros, le habría encontrado más sentido y habría cuadrado mejor con el marco de tiempo y la atmósfera de la historia, en mi opinión.

Podríamos decir que el páramo en el que se ubica Near es otro personaje, y podríamos decir que la bruja de Near es parte de la ambientación. Me encantó toda esta narrativa y adoré las descripciones. Es una novela sumamente atmosférica, sensorial. Además, para una novela tan corta y un mundo tan chiquito, las tradiciones y leyendas se sienten vivas. Tienen una profundidad que está muy bien lograda y que me deja con ganas de saber más sobre las brujas, sobre el páramo, sobre ese mundo que no llegamos a explorar del todo...

Como se imaginarán por el párrafo anterior, solo tengo palabras positivas para la prosa. De las descripciones y el efecto que tienen ya hablé, pero en general todo se siente dispuesto para meternos en ese ambiente de cuento antiguo. Hay algo hasta onírico en la forma en que está narrada la novela, tal vez por el lenguaje o por cómo juega con los elementos de la naturaleza. Además, aunque tiene este aire a sueño y a cuento y a veces puede parecer lenta, la verdad es que la trama se mueve muy rápido y es fácil de leer.

Al final de la novela hay contenido adicional: un relato que tira a novela corta sobre el pasado de Cole. Así, expandimos un poco lo que le cuenta a Lexi sobre él mismo y conocemos sus sentimientos al respecto de primera mano. Si bien estaba conforme con la backstory que nos fue dada, reconozco que el relato fue más interesante de lo que esperaba y que me dejó con ganas de que fuera más largo o de que se hubiera profundizado en la ciudad en la que vivía o en las dinámicas de los lugares más poblados que Near. Una vez más, me quedé también con ganas de saber más sobre los brujos. Sé que es una novela autoconclusiva y que a veces insistir con volver a ciertas historias no lleva a buen puerto, pero me encantaría leer más sobre este universo, aunque no fuera sobre estos mismos personajes. Hay un potencial enorme allí. También me parece importante comentar lo linda que es la edición, incluso si la letra me resultó muy chiquita.

En definitiva, es una novela más que recomendable. Disfruté montones de la narración atmosférica y de la ambientación, así como de la magia que se nos presenta y de algunos personajes muy excéntricos. Leer a Victoria Schwab siempre es un acierto, así que vayan a leerla y después me cuentan qué les pareció a ustedes.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Largo pétalo de mar - Reseña

En plena Guerra Civil española, el joven médico Víctor Dalmau, junto a su amiga pianista Roser Bruguera, se ven obligados a abandonar Barcelona, exiliarse y cruzar los Pirineos rumbo a Francia. A bordo del Winnipeg, un navío fletado por el poeta Pablo Neruda que llevó a más de dos mil españoles rumbo a Valparaíso, embarcarán en busca de la paz y la libertad que no tuvieron en su país. Recibidos como héroes en Chile -ese «largo pétalo de mar y nieve», en palabras del poeta chileno-, se integrarán en la vida social del país durante varias décadas hasta el golpe de Estado que derrocó al doctor Salvador Allende, amigo de Victor por su común afición al ajedrez. Víctor y Roser se encontrarán nuevamente desarraigados, pero como dice la autora: «si uno vive lo suficiente, todos los círculos se cierran».

Un viaje a través de la historia del siglo XX de la mano de unos personajes inolvidables que descubrirán que en una sola vida caben muchas vidas y que, a veces, lo difícil no es huir sino volver.

Hacía muchos años que no leía un libro de Isabel Allende. Tal vez, les diría, desde mi adolescencia. No pasó nada en particular, solo no se dio la ocasión. Este llegó a mí en el Infoblog del año pasado, cortesía de Penguin Random House, así que supuse que era mi oportunidad de volver a encontrarme con la autora.

Si no han leído a Isabel Allende aún, tal vez el formato les resulte novedoso. Si no es la primera vez, seguramente reconozcan la estructura narrativa de la autora, que le he visto en más de una ocasión y que se siente como reencontrarse con una amiga. Tal vez, por este motivo, también sea bueno espaciar su lectora —para no saturarse de un estilo tan distintivo—, pero si vienen de una pausa larga como yo, no creo que tengan problema. La de este libro, así como sucede en otras obras de la autora, no es una historia puntual: es la historia de vida de Víctor Dalmau y aquellos que son relevantes para él. También es, como bien dice la sinopsis, «un viaje a través del siglo XX», marcado en particular por distintas guerras y dictaduras. No es que se trate de una lección de Historia constante, pero es un libro del que van a aprender un montón y que da los detalles necesarios para que nadie se sienta perdido con los vaivenes de los personajes.

A pesar de que el inconfundible protagonista es Víctor, vamos a conocer de primera mano las vicisitudes que atraviesan los demás personajes importantes, como Roser, Ofelia, Felipe y demás familiares de estos. Los puntos de vista son variados: tenemos a gente con mayor o menor educación, de clase alta, clase baja y clase media, con ideologías de izquieda o de derecha, en distintos lados tanto en las guerras como en las dictaduras. Así, la disparidad de opiniones y experiencias hace que conocerlos se sienta más real, más allá de que la postura de la autora frente a ciertos eventos resulta bastante clara —y, por suerte para mí, solemos coincidir.

Es muy difícil para mí contarles mucho más sobre el libro sin empezar a revelar cosas de la trama que preferiría que descubrieran solos. Puede que lo mejor sea decirles que en estas páginas van a encontrar situaciones muy duras, como las que he mencionado, pero también vínculos preciosos como el de Víctor y Roser, realidades de todo tipo y un gran panorama cultural, tanto español como lationamericano, que la autora conoce muy bien y siempre ha sabido retratar en sus libros. Esta novela está poblada de figuras ilustres, felices y menos felices, pero por nombrar un par podría hacer mención a Pablo Neruda y a Salvador Allende, que hacen aparición en más de un momento.

Aunque Víctor no me parece un mal protagonista, mi personaje preferido fue Roser. Por su entereza y su templanza, por esa ternura escondida detrás de una figura dura y siempre dispuesta a ir con la verdad de frente. Amé el vínculo que tiene con Víctor a través de los años y me encantó que la autora haya incluido un personaje así en el libro. Que se le dé ese lugar tan importante, también.

Creo que los vínculos —familiares, románticos, amistosos— son una temática central en la novela, además de lo político y lo humano. No se guían solamente por lo que debe ser, sino por lo que los personajes van construyendo con el pasar de los años. Se siente, por lo tanto, mucho más genuino y entrañable. Cuando llegamos al final, tenemos la sensación de conocer a estos personajes desde siempre —y un poco es así— y, si son como yo, es posible que les dé nostalgia recordar cómo eran al empezar la novela. Crecen, si crecerán, y se convierten en más que meros espectadores de la Historia.

Respecto a la prosa, tal vez no es la más ágil del mundo. Poco diálogo, mucha narración, mucho resumen narrativo. No se hace pesada ni aburre, pero sé que no es para todo el mundo. A mí me enganchó y, si bien no pude leer rápido por motivos externos, no siento que me haya costado. A tener en cuenta nada más. La autora sabe lo que hace y seguro es una experienca disfrutable.

En definitiva, me parece un muy buen libro, sobre todo para los amantes de la Historia —y del siglo XX en particular—, y que puede ser una excelente opción para los que no han leído nada de Isabel Allende con anterioridad. Si ya vienen leyendo libros de la autora esta temporada, les diría de espaciarlo, pero darle una oportunidad en algún momento, porque vale la pena conocer a estos personajes. ¿Qué me dicen?

miércoles, 29 de julio de 2020

TESLA Mundos Alternos I - Reseña

En el presente libro, el lector encontrará la perspicacia de Sherlock Holmes, el desconcierto de Jack el Destripador y la perversidad de Dorian Gray. Participará de un desenlace inesperado para la dulce Alicia de Lewis Carroll, acompañará a Wilhelmina Murray de Bram Stoker al otro lado de un espejo mágico, revivirá el oscuro destino de Drácula y la insaciable curiosidad de Víctor Frankenstein. 
Se acercará a personajes fascinantes y gélidos como la almirante Calíope, o la esbelta Eshima, se preguntará qué será de Aleska en el bosque del silencio y cuál el destino de la dulce Charlotte en el hemisferio de las brumas. Lo perseguirán los susurros de Nikola Tesla y la omnipresencia inquietante de Nole Mask.

El portal del tiempo, el trueno, un lugar para traficar almas, la división Oculus de realidad virtual, la noria del prater de Viena dibujada en un cielo rojo, la caravana con un monje loco, los barrios miserables de trols y fallecidos digitales, el amor de dos hombres, la pasión entre dos mujeres o la frivolidad de una ciudad de neón, viajan vertiginosamente entre las palabras que dan forma a relatos sobre dos universos ficticios que hablan de las verdades más profundas del corazón y de la vida: amor, odio, miedo, muerte y redención.

El alma de los personajes transita por el erotismo, el suspenso, el ingenio, el desengaño, la valentía, la extrañeza y la venganza, ellos dejarán una marca imborrable en el lector quien reconocerá además, temas de actualidad como el impacto de las redes en la vida de las personas, los alcances individuales y colectivos de la sociedad de consumo, el dominio de las masas, la inteligencia artificial, la crisis del paradigma patriarcal o la responsabilidad de los humanos con respecto a la Tierra y a sus semejantes.


[Hola, estimados. Este pequeño paréntesis es para recordarles que esta reseña se las trae Juan, no yo, y que va a estar reseñando cositas cada dos meses ♥.]


TESLA Mundos alternos I es un compilado de cuentos de ciencia ficción creado por el grupo Escritores Alternos, compuesto por Ana G. Broggio, Natalia Arcieri y Ximena R. Molinari. El contenido es muy variado en su estilo narrativo, hay cuentos cortos autoconclusivos, novelas cortas de un par de capítulos e historias inconclusas, que adivinando por el título del libro, podrían ser continuadas en futuras entregas.

He tenido el placer de asistir a varios seminarios de ciencia ficción coordinados por las autoras, y no me queda duda de que su conocimiento del género y sus raíces es amplísimo. En este libro se tocan varios subgéneros, como el steampunk (futurismo victoriano, máquinas con muchos engranajes que funcionan a vapor), cyberpunk (inteligencias artificiales, tecnología dominando a las personas, piensen en Blade Runner o Matrix) y biopunk (modificaciones corporales, implantes cibernéticos, las personas siendo menos personas y más máquinas).

El libro se divide en dos mundos o épocas, aparentemente vinculadas:

  • La Esfera Completa, basado en un siglo XIX mucho más avanzado que el nuestro, con trenes a base de energía atómica y un planeta dividido en dos: el hemisferio cercano, que se rige por las leyes naturales que todos conocemos, y el hemisferio de las brumas, a donde van a parar seres de todo tipo, atravesando espejos y haciendo pactos sobrenaturales. Esta mitad del libro hace un fino equilibrio entre la ciencia y la magia, llevando la trama adelante de la mano de múltiples invenciones ficticias de Nikola Tesla: una caja que cumple los deseos más profundos, un guante que magnifica las sensaciones del cuerpo o un paraguas que no es un paraguas y puede traer tus peores pesadillas a la realidad.
  • Akihabara, 2043, basada en la ciudad real de Akihabara, Japón, se convierte en la meca tecnológica mundial, gobernada desde las sombras por la Corporación Tesla. Rompiendo con lo esperado, una buena parte de los cuentos de este mundo es llevado adelante por las investigaciones de Sherlock Holmes en esta ciudad corrompida, acompañado como siempre de Watson, mientras salen a la busca de Jack el Destripador. Otros cuentos se enfrentan a cuestionamientos más clásicos del género, como el límite entre la libertad y el control y la humanización de la inteligencia artificial.

Los cuentos son extremadamente diversos; sobre todo en la primera mitad tienden a ser dramas humanos con la tecnología como mero disparador, destacando «El motor del alma» e «Historia gitana» y sus capítulos siguientes (que espero continúen en la próxima entrega). En la segunda mitad lo inhumano toma protagonismo. «El séptimo proyecto» y muy especialmente «Ojos inteligentes» se apropian de mensajes ya transmitidos en otras obras, pero le dan un lavado de cara que impacta de forma diferente.  Varios tocan temas de diversidad sexual, de erotismo y de decadencia además de los habituales en el género.

El hecho de tener tres autoras y dos mundos hace al libro muy variado, pero también muy caótico. Hay historias que cuesta entender a la primera lectura, sobre todo las que tienen referencias cruzadas. Que sea a su vez una compilación con secuelas deja muchos aspectos de los mundos sin analizar, muchas veces la explicación se limita a «lo inventó Tesla, así que funciona». Cuánto estén dispuestos a cuestionar el contexto queda a criterio del lector.

TESLA: Mundos alternos I es un libro muy bueno para picotear. Alguien más nuevo en el género puede ir leyendo y decidir que subgénero de la ciencia ficción le atrae más antes de comprometerse con novelas y sagas pesadas. Los lectores experimentados podrán encontrar varios guiños y un estilo distinto pero inspirado en los clásicos. Ojo, también puede pasar que apaguen la cabeza hasta llegar al siguiente cuento. Recomendado con pinzas.

miércoles, 22 de julio de 2020

¿Cómo me concentro para escribir?



Escribir es difícil y lleva trabajo. Aunque puede ser una actividad disfrutable —no para todos, no todo el tiempo—, siempre requiere de bastante esfuerzo y tiempo libre para poder llevarla a cabo, así que elegir el momento y la manera no es una cuestión menor. En muchas ocasiones, el momento de escribir es nada más y nada menos que el tiempo libre que se puede tener, que a veces no es mucho o en el mejor momento del día.

Tengo que avisar de antemano que es muy posible que todo lo que diga en esta entrada no les sirva para nada a muchos de ustedes. Después de todo, cada escritor es diferente y la funcionan distintas cosas, sobre todo al momento de escribir. Por lo tanto, lo que voy a hacer es contarles qué me funciona a mí y qué he ido aprendiendo, por si alguna de estas cosas termina por servirles. Y tal vez sea un poquito largo, perdón.


El caos

Escribo desde niña. Sé que esto suena muy cliché, pero es cierto: guardo todo lo que escribo desde el año 2000 —acabo de darme cuenta de que son veinte años y me siento muy vieja— y ya desde esos primeros tiempos tenía intenciones de seguir escribiendo siempre. Esto lo digo para que sepan que, desde entonces, mis tiempos y rutinas de escritura han cambiado mucho. Cuando era niña, podía escribir cuando tuviera ganas, básicamente. Tenía montones de tiempo libre y lo hacía cuando quería, total. Y eso que tenía bastantes ambiciones respecto a la escritura, pero no me ponía horarios ni pensaba en eso. Tampoco era lo suficientemente constante como para terminar nada, al menos hasta los doce o trece años. 

Cuando estaba en el liceo, a veces escribía en las clases que me aburrían. Escribía a la vuelta, casi todos los días, para poder compartirlo en el foro literario en el que participaba. Me cuesta mucho escribir de tarde, pero en esa época era lo que más me servía. No sé si llegó a ser un hábito, pero escribir me entusiasmaba y me distraía bastante de otras cosas.

Algunos ya saben también que siempre tuve bastantes problemas para conciliar el sueño. Incluso, allá por la prehistoria, este blog se llamaba Sin melatonina. En fin, esto ocasionó que escribiera de noche, a veces de madrugada. Terminé casi todas mis novelas a eso de las cinco o seis de la mañana, con la adrenalina de estar sobre el final y tras una noche en vela. 

Después, de más grande, la facultad y otras cosas hicieron que me costara muchísimo concentrarme para escribir. A veces, ni siquiera tenía ganas y, si las tenía, se iban en cuanto me ponía a hacerlo. Por eso es que muchos de mis proyectos publicados empezaron cuando todavía estaba en el liceo y los terminé muchos años después. Fue una época de poca motivación y de dificultades para centrar la atención. Cuando encontraba tiempo, claro. Ese fue otro gran problema.

Entonces, como verán, nunca tuve un hábito de escritura real. Nunca fui muy constante y terminé por desmotivarme muchísimo, al punto de plantearme dejar de hacerlo por completo. Total, ¿para qué? Es obvio que hay otras cosas detrás de esta desmotivación que fui resolviendo en terapia, pero la escritura siempre estuvo muy ligada a mi ánimo


El descubrimiento

El año pasado fue uno de los más productivos de mi vida, sobre todo en cuanto a la escritura. Sabemos, espero, que no valemos en función de nuestra productividad, pero me hizo muy feliz poder meterme en proyectos, nuevos y viejos, como hacía años que no lo conseguía. ¿Qué es lo que cambió? Bastantes cosas.

La primera es que estaba en un mejor momento, después de un par de años turbulentos. No voy a mentir respecto a eso. La segunda es que, por fin, logré terminar un par de proyectos que tenía pendientes desde 2011 y 2012. Me costó un montón y terminé agotada, pero valió la pena. Sobre todo porque en agosto, durante la #MMEUY, encontré una historia que me motivó lo suficiente como para aceptar el desafío de escribir todos los días e intentar terminarla. 

Lo conté por Twitter en su momento, pero escribir todos los días fue un ejercicio que me cambió la forma de escribir. Descubrí que, si me lo proponía, podía hacerlo. Y que, con el paso de los días, ya no me costaba tanto sino que se volvía hasta algo necesario para empezar mi día. No creo que escribir todos los días sea la clave, pero sí con una frecuencia que haga que nos acostumbremos a ello. Que sea parte de nuestra rutina, que nos salga solo. Con la novela anterior, escribir 500 palabras era un desafío inmenso. Con esta, mi promedio estuvo en las 1300 diarias y hasta lo disfrutaba. 

La cantidad de palabras tampoco dice nada, pero escribir mucho, seguido y disfrutarlo es algo que me parecía imposible conseguir. Tampoco creí que fuera a ser capaz de concentrarme de verdad y de no abandonar a la primera de cambio. Tenía cero confianza en lo que podía lograr, pero a raíz de esta experiencia, sé que puedo hacer lo que me proponga. Y eso es muy importante.

Entonces, después de toda esta perorata sobre mi vida y sobre lo que aprendí, ¿cómo me concentro para escribir ahora? Encontré un par de elementos constantes que me sirven un montón y que hacen que todo fluya con más facilidad. Cuando sé que voy a escribir, trato de que todos estos elementos estén presentes para poder funcionar mejor. Esa es mi manera de planificar una jornada de escritura.




Tomar el hábito

Como decía más arriba, si hacemos que escribir sea parte de nuestra rutina, como el café con leche al desayunar, nos va a salir solito. Conseguir que algo se vuelva un hábito lleva más o menos un mes, dicen, así que no es algo que salga de la noche a la mañana. Instancias como la #MMEUY o el NaNoWriMo pueden ser muy buenas excusas para intentarlo.

Insisto en que tampoco es necesario escribir todos los días para que se vuelva un hábito, pero sí sería bueno que fuera algo relativamente constante. Los momentos en que escribí más y mejor fueron aquellos en los que lo hacía con frecuencia. El año pasado descubrí que podía escribir bastante y disfrutarlo porque ya estaba acostumbrada a hacerlo. Hasta me cansaba más o menos cuando alcanzaba cierta cantidad de palabras, que era la que acostumbraba escribir.

Escribir todos los días me ayudó hasta a dormir mejor. Yo, que siempre había tenido problemas para dormir y madrugar era una especie de infierno, empecé a levantarme de mañana para aprovechar el día. Así, las mañanas se convirtieron en mi hora favorita para escribir y terminé por dormir a horas más saludables y sentir que empezaba el día realizada, habiendo hecho algo que me gusta y cumplido una meta. Ni yo lo puedo creer del todo.


Música (pero no esa música)

Aunque a veces funcionaba, en general no soy muy de escribir con música. Me terminaba distrayendo más que otra cosa —lo que es una pena, con lo que disfruto de hacer playlists de mis historias o personajes. A pesar de eso, mi capacidad de prestar atención es muy limitada y siempre termino haciendo otra cosa, aunque no quiera. El año pasado también descubrí las playlists de Spotify con música de piano de fondo o instrumental

Al usarlas para escribir, creaban una especie de efecto burbuja que me ayudaba a concentrarme, a veces al punto de ni siquiera escucharlas. Eso no importaba, hacían que la atmósfera se volviera óptima para trabajar y para meterme en la historia. También las recomiendo para otro tipo de tareas porque el efecto es el mismo. Mis favoritas son Peaceful Piano, Piano de fondo, Wake Up Gently, Focus Now, Deep Focus, Read & Unwind, Calm vibes, Piano in the Background, Bookclub, Lo-Fi Cafe... Ya se imaginan. Hay un montón similares y hasta pueden crear las suyas propias. El punto es que sea música así, inocua, que ayude a la concentración en vez de distraer.


Un tecito

Parece un chiste, pero ni tanto. Me sirve montones tener esta especie de «ritual» de calentar agua mientras se prende mi computadora, hacer el té, tomarlo y escribir, pensar, lo que sea. Además, es algo que hacer con las manos. No sé ustedes, pero yo no sé estar quieta. Me cuesta horrores hacer una sola cosa a la vez, por eso termino distrayéndome a la primera de cambio. Con la música de fondo y un té en las manos, lleno esos cupos, digamos, y puedo concentrarme en escribir más tranquila.

Además, amo tomar té, para qué mentir. Y sí, un café o una cocoa o cualquier otra bebida sirve para lo mismo, acá es a gusto del consumidor. No recomiendo hacerlo con comida porque puede ser más complicado si se vuelve un hábito, pero una tacita de café para tener al lado mientras escribimos funciona bastante bien.


Y básicamente es eso. No es que tenga muchos secretos, sino un par de cosas que, después de muchos años de rebotar entre horarios y en general pasarla mal, terminaron por funcionarme y hacer que mi vida sea más relajada y feliz. Cuando sé que voy a escribir, me duermo más contenta y me levanto con más ganas. Después de empezar el día escribiendo, paso el resto de la jornada con la satisfacción de haberlo hecho. De haberme demostrado a mí misma que puedo.

¿Cómo hacen ustedes para concentrarse? ¿Planifican sus días de escritura? ¿Creen que algo de todo esto pueda serles útil? No dejen de comentármelo ♥

miércoles, 8 de julio de 2020

La luna en la puerta - Reseña

Una novela con tintes de misterio sobre el poder del arte, firmada por una de las autoras jóvenes del momento.

Judith Salazar tiene diecisiete años y prestigio en las calles como la mejor rapera de Santa Ana, el barrio obrero, duro y asfixiante en el que siempre ha vivido con sus padres y su hermano Saulo. Pero un día Judith se queda sin palabras y sin rimas: el día en que su hermano decide suicidarse.

Ahora solo le queda el hombro de Chaim y una enorme necesidad de entender los motivos que llevaron a su hermano a quitarse la vida. Los graffitti, tatuajes y unas cartas del desaparecido serán las pistas; la amistad y amor con Chaim, su refugio, y la poesía, su razón por vivir. Pero ¿puede el arte salvar a una persona?




Me moría por leer este libro, así que cuando lo encontré en Biblioteca País, pegué un par de grititos y no lo pensé dos veces. A esta altura, Andrea Tomé ya es una invitada de la casa. Pueden leer las reseñas de Corazón de mariposa, Entre dos universos, Desayuno en Júpiter y El valle oscuro. Hasta tienen una entrevista. Así que eso, por supuesto que iba a querer leer esta novela. Incluso si toca temas que suelo evitar en literatura, porque sé que Andrea tiene mucho cuidado y trata todo con delicadeza y honestidad. Me alegra poder decir que no cometí un error.

La sinopsis cuenta claramente de qué se trata, así que no me voy a extender demasiado sobre la trama. Lo que sí quiero decir antes de hablar del libro en sí es que se tocan temas que pueden ser triggering para algunas personas, y aunque insisto en que Andrea los trata con mucha sensibilidad, es mejor que estén sobre aviso. Me refiero al suicidio, la homofobia, la violencia, el abuso. Cada uno decide si leer o no. 

La historia está contada de una forma muy especial. Por un lado, tenemos la narración de Judith en primera y segunda persona, siempre hablándole a Saulo, y por otro, tenemos la de Chaim, en primera. Además, varias cartas. Algunas son de Judith a Saulo, pero otras son de Saulo. Y es la forma que tenemos de ir acercándonos a lo que pasó en realidad, a los motivos que lo llevaron a quitarse la vida. Este es de esos libros que me hacen empezar la reseña con la prosa más que con la historia en sí, porque creo que tiene un peso muy grande. Todos los narradores tienen una voz propia, reconocible y muy fuerte. No se comunican de la misma manera y eso genera sensaciones variadas e intensas. En particular Judith, que en ocasiones rompe con los formatos habituales. También se intercala cierta poesía. Me gusta un montón cuando una novela se sale de las convenciones para transmitir más y, en mi opinión, mejor.

¿Y quiénes son estos personajes cuya voz es tan fuerte? En primer lugar, Judith, protagonista indiscutible aunque no acapare los focos. Como es obvio, la vemos transitar el duelo de la muerte de su hermano, que además fue un suicidio e implica otras cosas para Judith y para su familia. Su padre es muy difícil, su madre no se atreve a enfrentarlo. Por suerte está su abuela, que es un personaje precioso. Y Reyes, su mejor amiga. Me encantó la forma apasionada y decidida que tiene de enfrentar la vida, incluso si durante la historia no es exactamente la persona que siempre fue. Y aunque tampoco vuelva a serlo al reconstruirse.

Por otra parte tenemos a Chaim, que es caótico y dulce y todo lo que está bien en el mundo y soy el meme del patito con un cuchillo si alguien opina otra cosa. Inmigrante húngaro, judío, problemático en el instituto y con una gran tendencia a meterse en líos en el barrio, lo que es todo un tema para su familia ahora que su hermano está en la cárcel. Un gran amigo. La persona que más se acerca a Judith.

Y Saulo... Saulo es un misterio que tienen que descubrir mientras van leyendo la novela. Después de todo, sus problemas y sus vínculos y el papel que jugó Santa Ana en todo eso son las piezas clave para entenderlo todo. De hecho, puede que Santa Ana sea más un personaje enorme que la ambientación de la novela. Una fuerza de cuyo poder es imposible escapar. Así es como lo sienten y describen los personajes: un hogar y una especie de condena. Y Saulo, que siempre dijo que lograría irse, terminó haciéndolo de otra manera. Así es como abre la novela, con una despedida que no es la imaginada por los demás. Y así es como la violencia a la que están habituados los que viven en Santa Ana no deja de escalar, como si ese fuera el lenguaje en el que se habla allí. A pesar de esto, hay espacio para la belleza. Para el arte. El arte es otra pieza clave, es muchas veces el motor que mueve a los personajes o la forma en la que entienden el mundo. La de Santa Ana es una atmósfera muy compleja de explicar, pero la autora la transmite muy bien. 

Como todo lo que leo en digital, fui un poco más lento porque no estoy habituada a hacerlo desde casa. Igual, es un libro corto que se lee en unos pocos días, que engancha a pesar de que a veces duele. Lo que se cuenta llega mucho, de distintos frentes. Ya saben que solo un libro me hizo llorar, y aunque este no me sacó lágrimas, estuvo muy cerquita y sí me dejó el pecho apretado. Hasta terminé soñando con asuntos personales, pero en un tono bastante tranquilo. No sé, es una novela intensa, sea corta o no

No creo que esta sea una reseña a la altura de la novela o de todo lo que me gustó la novela, pero ahora mismo estoy agotada y es lo mejor que puedo hacer. Por lo tanto, quiero enfatizar lo buena que es, en todos los aspectos, y lo mucho que merecen que la lean. Si son de Uruguay, pueden encontrarla en Biblioteca País. Si no, los invito a buscar la novela en sus librerías de confianza, sobre todo ahora que los autores y la industria editorial necesitan todo el apoyo posible