lunes, 18 de septiembre de 2017

Seraphina - Reseña

Todo el mundo sabe que cualquier dragón que se precie puede aspirar a ser un buen político, profesor o matemático; no como esos absurdos humanos, que prestan tanta atención a sus emociones que acaban olvidando cómo pensar...
En un reino mágico y sombrío en el que humanos y dragones conviven con una paz inestable, Seraphina es una música joven y talentosa (pese a ser humana) que acaba de entrar en el coro de la corte. Allí, las intrigas políticas son el pan de cada día. Poco después de su llegada, una noticia atraviesa los muros de palacio: un miembro de la familia real ha sido asesinado. Inmediatamente, los cimientos de esa fachada de paz se resquebrajan.
Para investigar el crimen, Seraphina se alía con el perspicaz Lucian Kiggs, capitán de la guardia real. Pero todo el mundo tiene secretos, y ella no es una excepción: lo que oculta haría que la condenaran a muerte.
En una carrera a contrarreloj, Kiggs y Seraphina intentarán destramar una telaraña de mentiras, a cual más turbia, mientras ella hace todo lo posible para que las suyas no salgan a la luz.

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Demoré mucho en escribir esta reseña, pero también demoré mucho en leerlo. Esto no es algo necesariamente malo; en realidad, es culpa de las circunstancias. Fue el último que empecé cuando estuve en Buenos Aires en julio, pero no llegué a terminarlo allá, así que acá lo leía en clase, cuando me aburría. Lo terminé recién por agosto, así que se imaginarán que me duró bastante. Y después caí en una espiral de cosas negativas y de estudios y obligaciones, así que dejé la reseña para más adelante.

En fin, que lo leí de a pedacitos —en inglés— y en realidad eso estuvo muy bien. ¿Por qué? Porque la historia se volvió una partecita de mi día a día, y sus personajes amigos a los que volver cuando escapaba de la cotidianeidad. Además, no es una historia vertiginosa, de esas que se leen en una noche. Y está bien. Es de esas que te van enredando en su argumento, despacio, hasta que es imposible salir. Que forman una base sólida de ambientación y desarrollo de personajes, que se vuelven reales.

Qué decir además de los personajes. También están trabajadísimos; sobre todo Seraphina, que es una protagonista fuerte, de una manera muy especial, y muy inteligente. Todos sus talentos, lejos de hacerla odiosa, se vuelven parte de lo que nos hace, como lectores, tenerle cariño. Porque no solo hay cosas buenas, sino que lucha con una historia personal y unos problemas que le trancan la vida. Y aun así, sale adelante como puede. Para no quererla. Me gustó además esa cosa suya tan racional, tan en choque con su lado emocional. Muy, muy trabajado todo. Ni hablar de los secundarios, que son, en su mayoría, entrañables. Y los que no, son increíblemente reales. No son un telón de fondo, son gente. No tengo la historia tan fresca ahora mismo como para hablar en profundidad de ellos, pero quiero hacer una mención especial a Orma, que me pareció un personaje fascinante y muy tierno. También me cayeron en gracia Kiggs y Griselda, y la relación entre los tres me pareció excelente. Muero por saber para qué lado va todo eso.

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La ambientación fue otro de los grandes puntos a favor de esta novela. Sin ser especialmente novedosa, representa un mundo ficticio medieval muy bien logrado, consistente y creíble. Para esto, la autora se basa fuertemente en la política y la religión, que son parte importante de la vida de los personajes y que se refleja en todo momento, con peso en varios momentos de la trama. Lo que sí tiene un punto novedoso es la inclusión de los dragones, que sin ser los primeros dragones de la literatura u otros medios capaces de tomar forma humana o de contener una sabiduría distinta a la de estos, son muy particulares. Lógicos, fríos, con un conocimiento inmenso de la matemática y otras ciencias, representan una otredad para los humanos que resulta difícil de manejar. Esto no es nada que no podamos encontrar en nuestro mundo en la actualidad, y verlo representado en la ficción es excelente para razonar y meditar sobre nuestra forma de ver las cosas. En ese sentido, es otro gran trabajo por parte de la autora.


Todo esto está enmarcado por una muy buena narración, que se condice con lo que venía contándoles de la trama; no es vertiginosa, pero mantiene la tensión. Además, es coherente con el período retratado, así que sin ser especialmente recargada, tiene un punto bonito y elegante que se vuelve muy disfrutable.

Así que, en conclusión, es una novela maravillosa, que me atrapó y que se volvió parte de mi cotidianidad, algo que acepté con gusto. Además, hace hincapié en un problema muy actual, a pesar de estar basada en una época medieval: la importancia de ser uno mismo, de aceptar que se puede ser diferente, de aceptar al otro también y de mantener la paz. Una narración que considero muy buena, una ambientación trabajadísima y creíble, personajes tremendamente humanos... Muero por leer la continuación. Espero que ustedes también le den una oportunidad.

jueves, 14 de septiembre de 2017

La magia de ser nosotros - Reseña

Sofía había creído que, después de todo lo vivido con Héctor, con lo mucho que se resistieron y lo dulce que fue dejarse llevar, todo estaba claro. Iban a empezar una vida juntos pero... la magia parecía haberse desvanecido.
Una Sofía resignada y un Héctor devastado deben enfrentarse a la normalidad de nuevo, sin aquello que habían encontrado en el otro y que los hacía brillar. Es hora de aceptar los errores, asumir las consecuencias y emprender un viaje quizá en busca de respuestas..., quizá en busca del final de una historia que dio sentido a lo que algunos llaman destino, pero nadie de debería subestimar el poder de la magia.







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Después de haber leído La magia de ser Sofía y de haber tenido la maravillosa oportunidad de conocer a la autora en persona y entrevistarla, era más que obvio que iba a querer leer esta segunda parte. Como con la otra, volví a leerlo en cosa de una noche, de forma frenética. Son libros de esos que no se pueden parar de leer, así que no les recomiendo que los empiecen antes de dormir como hice yo. Muchas gracias a Penguin Random House por el ejemplar, es maravilloso poder continuar con la lectura sin dejar pasar tanto tiempo entre uno y otro ♥. No creo que sea fundamental tener fresco el otro, porque igual pasa algún tiempo, pero a mí me sirvió porque soy muy olvidadiza.

Antes de empezar a hablar del libro en sí, tengo que contarles algo tragicómico. ¿Se acuerdan de mi problema personal en el libro anterior? —Si no, no tienen más que ir a la reseña y burlarse de mí un rato—. Bueno, yo pensaba que, con todo el pescado vendido, ya no iba a volverme a pasar. Error, Sofía. Una vez más, veo reflejadas en esta historia situaciones de mi vida. Sí, no sé, mi vida es un poco sitcom creo. Cuando empecé a ver por dónde venía la mano, empecé a reírme bastante fuerte cosa que no hay que hacer si es de madrugada. En fin, esta situación tiene que ver con el problema central de La magia de ser nosotros, que ya no es la relación de Héctor con Lucía, sino otro, del que voy a hablar en el siguiente párrafo, y desde ya aviso que es un spoiler, pero no lo voy a marcar, así que tengan cuidado. No creo que sea tan grave, igual. Ya saben, si no quieren saber nada, eviten el siguiente párrafo y ta.

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En esta segunda parte, un montón de meses después de que Héctor se fuera con Lucía, tenemos a una Sofía que lucha por superarlo y sentirse bien con ella misma, mientras que Héctor está totalmente hundido en la depresión, una bastante fuerte y esperable. Todo esto funciona como una especie de preludio a lo que se viene, porque todos sabemos que las cosas no van a quedar así. Cuando la verdadera historia comienza, todos sabemos también que no va a ser fácil, que hay demasiado de por medio, demasiadas cosas rotas como para arreglarlas así nomás. Y a todo esto se suma un ingrediente sumamente peligroso: la distancia. Acá es cuando me río, porque los que me conocen saben que mi novio vive en Argentina y que el tema de vernos, de nuestro futuro incluso, es una cuestión que tiene mucho peso. Verlo reflejado en un libro, con los mismos personajes, con una protagonista Sofía... Speechless estoy.

Pero dejando de lado la autorreferencialidad aunque admitamos que era un poco imposible no mencionarlo aunque sea, la trama de esta novela apunta más a la sanación de los vínculos que a otra cosa. Si bien hay ciertos aspectos en los que las metas propias, el autoconocimiento y el amor propio son pilares, creo que el enfoque es más bien ese. Por supuesto, es un proceso largo, lleno de drama, reacciones inmaduras y mucha negación, pero también amor y ganas de estar bien. Bastante humano, la verdad. Aunque reconozco que a veces me enojaba con los personajes, también hay que admitir que se supone que son personas. Y las personas, mal que nos pese, nos mandamos mil cagadas

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Hay otra trama con bastante peso que es la de Oliver, el mejor amigo de Sofía. Oliver, que sigue siendo Oliver, pero con la cabeza un poco cambiada después de lo de Clara. Sin embargo, en este libro va a encontrar... ¿Cómo es la expresión? «La horma de su zapato», esa. Y va a llegar en forma de pelirroja despeinada y malhumorada, una que no le va a bancar la pavada ni va a dejarse pasar por arriba. ¿Cómo puede terminar esto? Bueno, ya lo verán ustedes. Sinceramente, disfruté montones de esta subtrama, que le quita un poco de drama al libro y lo vuelve más divertido. Un buen equilibrio, digamos. La foto que elegí no es casual; en mi mente, Mireia siempre tuvo la cara de Ygritte, la de Game of Thrones. Me parece apropiada, eh. Como mención, me gustó también cómo todos sus procesos emocionales afectaron su relación con Sofía, que es bastante linda, pero no perfecta, y eso vuelve todo mucho más humano.

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Una vez más, el Alejandría no es solo un café, sino el marco de casi todas estas interacciones, o quizás el eje. Como sea, es un personaje más. Es tan importante en la vida de Sofía que, cuando todo se resumió en la decisión spoiler Alejandría o Héctor spoiler, las cosas empezaron a irse a la mierda. Sinceramente, tampoco me parece una decisión sana, aunque es verdad que eran cosas relativamente incompatibles. De cualquier forma, no soy muy fan de la resolución de este asunto, que me pareció un truco al que se le notaron los hilos. Si bien me quedé ojiplática y me dejé llevar por el drama, no me terminó de convencer que justo pasara lo que pasó. Tampoco es que esto me arruinó el libro ni nada parecido, ¿eh? El verdadero final sí me dejó satisfecha, diría que bastante. Y estoy segura de que los verdaderos fans, los que se leyeron todas sus novelas, van a disfrutar un montón del epílogo.

Así que, llegados al final, no me arrepiento para nada de haber decidido leer estos libros, después de tener a su autora pendiente durante mucho tiempo. Y no queda duda de que voy a seguir leyéndola, porque ya veo que los suyos son libros disfrutables y fáciles de leer, adictivos y con personajes muy humanos, con los que es fácil empatizar. Con sus más y menos, esta bilogía me parece una gran lectura para esas semanitas de otoño-invierno en las que podemos darnos el gusto de tirarnos a leer con un buen té o café. Y si hay algún gato en nuestra falda, mejor que mejor.

Como el anterior, este libro tiene una playlist propia en Spotify:

lunes, 11 de septiembre de 2017

Heartless (Sin corazón) - Reseña

Mucho antes de convertirse en el terror del País de las Maravillas; la Reina de Corazones era una chica que tan solo quería enamorarse…
Catherine es una de las jóvenes más deseadas de Corazones. Es la favorita del Rey. Pero ella quiere vivir bajo sus propias reglas y tomar las riendas de su vida.
Pero ¿a qué precio?
«Meyer combinó elementos de la oscuridad y de la luz; del destino y del libre albedrío; del amor y del odio; en una historia inolvidable sobre cómo la Reina de Corazones dejó de ser una joven que soñaba con el verdadero amor y la libertad y se convirtió en una cruel mujer a la que todos recuerdan por su frase Que le corten la cabeza».
–School Library Journal




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Empiezo esta reseña como la de Hija de las tinieblas, con una disculpa. Tenía planificada esta reseña para mucho antes, pero la vida se me complicó un poco y recién ahora empiezo a estar al día como me gustaría. Además, no poder leer este libro en tiempo y forma fue frustrante, ya que cada vez que lo agarraba, prácticamente se leía solo. Muchas gracias a América Latina por el ejemplar. Hacía montones que quería leerlo, ya que Marissa Meyer me gusta mucho después de haber leído su saga Cinder. ¿La verdad? No era lo que esperaba, pero en el buen sentido. Estoy súper satisfecha con esta lectura y sin duda se va a mis mejores del año.

Como imagino que la mayoría ya sabe, este libro es un retelling de Alicia en el país de las maravillas, solo que esta vez, la historia que se cuenta es la de la reina de Corazones. Muy a lo Wicked, algo que la autora confiesa al final del libro. De hecho, cuenta que la idea le surgió porque quería que el autor de Wicked escribiera algo así, hasta que le sugirieron que lo hiciera ella. Y bueno, me alegro de que haya sido así, porque le salió muy bien.

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Es que, la verdad, esto es lo que un retelling de Alicia tiene que ser. No un intento de crear un País de las Maravillas oscuro, que parece más bien inspirado en las películas de Burton que en el libro original cofcofSusurroscofcof. Al no haber «extraños» entrando en este mundo, tenemos una ventaja que es el factor naturalidad. Todo lo que sucede es lo habitual allí, aunque no lo sea para nosotros. Además, todos los personajes, los muy conocidos o no, se muestran desprovistos de ese halo reverencial que veo en la mayoría de estos retellings. Hay toneladas de pequeños homenajes al libro original, en detalles o en factores clave para la historia. Esto, sin embargo, no entorpece la lectura, y además hay un glosario al final que explica algunas de estas cosas y los chistes imposibles de traducir del inglés.

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Como decía, esta es la historia de Catherine Pinkerton, la hija de los marqueses de la Ensenada de la Tortuga de Piedra, una chica muy bonita, cuyo sueño es abrir una pastelería con su mejor amiga y criada, Mary Ann. Sin embargo, estos planes se ven oscurecidos por el creciente interés del rey de Corazones, algo que sus padres encuentran maravilloso. Entonces, Catherine queda divida entre el querer satisfacer a sus padres y ceder ante los deseos del rey... Y, bueno, seguir sus propios sueños. La Catherine que conocemos al inicio del libro es amable, aunque nada conformista. Es soñadora, es trabajadora y es decidida. Es fácil tomarle cariño y desearle éxito, incluso al punto de llegar a olvidar el papel que le toca cumplir —aunque nos lo recuerdan cada tanto, muy a su pesar—. La Catherine del final... Ya iremos a eso.

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Hay otra cuestión que le complica la vida a Catherine, y esta es la aparición de Jest, el bufón de la corte. Jest oculta montones de secretos, pero a su vez es imposible para Cath dejar de pensar en él, a pesar de que el rey ya ha empezado a cortejarla. Si bien cuestiones como el instalove y el amor imposible son clichés que normalmente me aburren, creo que la forma en que se trabajaron en esta historia los hacen no solo superables, sino disfrutables. Pega esa atmósfera de cuento de hadas que envuelve a toda la novela. En definitiva, la historia es dulce, aunque tiene un aire trágico que no abandona hasta el final. Después de todo, empezamos el libro sabiendo que es la historia de la reina de Corazones, ¿no? 

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Y por si esto fuera poco, la aparición del Jabberwocky —nada que ver, pero recientemente una amiga dio una presentación oral sobre este poema y me enteré de que el nombre de la criatura fue mal traducido y en realidad es Jabberwock, Jabberwocky es el poema. Me explotó la mente. Eso, sigan— promete causar estragos en Corazones. Si bien en un momento me pareció que era un recurso un poco flojo, traído de los pelos, usado solo para darle un poco de acción a la trama, ya que no tenía nada que ver con el resto, llegados al final me di cuenta de su importancia. Al final, todo esto resulta fundamental. Y si bien cierto aspecto me resultó predecible —aunque no creo que la intención de la autora fuera hacerlo impredecible, tampoco—, no su última utilización. El que leyó, seguro me entiende. Igual, necesito saber si fui la única que pensó en American McGee's Alice con la espada Vorpal.


Como sea, es una historia entretenida, en un punto entrañable, y oscura de una forma encantadora. La narración, tal como en las otras novelas de la autora, es sencilla y ágil, a pesar de que en este libro se toma más trabajo y está más cuidada. Además, como ya dije, tiene esos pequeños detalles y referencias a la historia original. Atrapa muchísimo. Si no hubiera sido por las circunstancias de mi vida, creo que me lo leía en una noche, sin parar. En parte agradezco que no fuera así, porque lo pude disfrutar de a poquito durante más días. También vale la pena eso.

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Dejé el final para el final. Tengo miedo de spoilear, y a la vez siento que hay poco spoileable porque ya sabemos de quién estamos hablando. Todo el libro tiene el aire trágico de lo inevitable, que no quiere decir que no deseemos que pase algo que lo impida. Lo que no sabemos es el cómo y el porqué, y obviamente eso no lo voy a decir acá. Teniendo todo esto en cuenta, la construcción de Catherine y su desarrollo son maravillosos; aunque algo apurado, creo que se transmite perfecto el por qué llegó a ser quien es y como es. El final es demoledor, intenso, terrible. La última línea es para pararse de pie y aplaudir

En definitiva, ¿qué más decir? Es una novela increíble e intensa, oscura de a ratos. Personajes que tienen vida propia, a pesar de ser prestados. Un mundo consistente y una prosa ágil, atrapante. Lo único negativo es que seguramente se queden con hambre al leerla. En más de un sentido. Además, la edición de VRYA es hermosísima; en negro y rojo, lo que resulta muy adecuado. Obvio que la recomiendo, pero para ya ya ya.

jueves, 7 de septiembre de 2017

¡Entrevista a Elísabet Benavent!

Hoy no traigo una reseña, sino que, como dice el título, vengo con una entrevista a la conocida autora española Elísabet Benavent. Hace poco, cuando anduvo por Uruguay, tuve la maravillosa oportunidad de conocerla —gracias a Penguin Random House— y de entrevistarla. Me encontré con una persona muy cálida y adorable, también muy divertida. No quiero decir mucho, ya que la entrevista es bastante larga —casi treinta minutos, diez páginas de Word (¡gracias, Majo, por ayudarme a pasarla!)— y pueden descubrirlo ustedes mismos.
También tuve la suerte de poder asistir a la firma de libros que tuvo lugar en el CCE (Centro Cultural de España), que estuvo preciosa, a pesar de que el día no ayudó y de que era martes.
No se olviden, además, de que tienen disponible mi reseña de La magia de ser Sofía.

Sin más dilación, ¡pasemos a la entrevista!


Primero que nada, te quería preguntar cómo empezaste a escribir ficción


Pues empecé muy jovencita; a mí siempre me ha gustado mucho escribir. Contaba un profesor mío de la universidad que todos encontramos de alguna manera alguna forma artística con la que autorreferenciarnos, ¿no? Para algunos es pintar, para otros es escribir poesía; yo desde muy jovencita escribía historias para mí y para mis amigas, las leíamos los fines de semana y demás. Pues esas historias, en un momento dado, empiezan a cambiar, empiezan a coger más importancia, y ya no hablan de mí ni de mis amigas, hablan de personajes de ficción. Los personajes empiezan a crecer, a desarrollarse, a contar cosas que ya no solo me han pasado a mí o me preocupan a mí, sino cosas que veo a mi alrededor. Y un poco esa parte de mi vida que era un rinconcito empieza a tomar importancia, y ya al final se vuelve muy importante, y yo necesito escribir. Se empieza así; lo tienes como una forma de expresarte, de volcar tus ansiedades, tus miedos, tus ilusiones, y empiezas poco a poco a darle tiempo, y con ese tiempo va creciendo.


¿Y ahora qué es lo que te inspira a escribir?

Me inspiran mucho, como siempre, cosas que me cuenta mi círculo de amigas, historias que escucho, el feedback con la lectora, muchísimos mensajes privados que recibo a través de las redes sociales, muchas veces compartiendo experiencias personales, o un comentario en una firma. Cualquier opinión sirve también para nutrir un poco ese imaginario común en el que en realidad vivimos todas, porque todas, da igual el país, da igual casi hasta la edad, hemos vivido, vivimos o viviremos cosas muy parecidas o nos inquietarán las mismas cosas, y yo quiero pensar que me inspira la realidad, la realidad que nos rodea a todos.




¿Tenés alguna rutina para escribir?

Para mí escribir nunca será cien por cien trabajo porque es una pasión, pero hay que imponer cierta rutina de trabajo, porque no puedes estar siempre a expensas de las musas, ¿no? Decía Picasso: «que las musas te pillen trabajando», es un poco eso. Hay que tener disciplina, no tanto rutina como disciplina. Yo intento escribir todos los días, aunque sea una nota en el móvil o un post-it o cualquier cosa. Creo que hay que sentarse delante del ordenador para que salgan las ideas. Hay veces que te pasarás diez horas delante del ordenador y no saldrá nada, pero a lo mejor sale el germen de algo que al día siguiente, un poco más inspirada, se convierte en más páginas.

Yo creo que soy una persona además a la que la rutina la calma. Me gusta levantarme siempre a la misma hora, seguir los mismos pasos, ir a la oficina, y creo que por eso mismo me monté la oficina junto con mi compañero, Jose, fuera de casa, para tener que salir y tener esa rutina que creo que es muy sana.



¿Escribís con música?

Pues a veces sí, y hay veces en las que me es imposible. Hay veces en las que cojo una canción que me induce a un estado de ánimo. O, por ejemplo, una parte complicada, o trágica, o divertida. Cojo una canción que me induce a ese estado de ánimo y, muchas veces, de tanto repetirla, se convierte en ruido blanco; no escucho nada, ni siquiera la canción. Solo tengo la sensación que me despierta. Eso para los de alrededor es muy incómodo; tienen que escuchar a través de los auriculares cómo escucho doscientas veces la misma canción, pero yo no la oigo. Me cuesta mucho escuchar música en español por la letra, porque se me va la cabeza a la letra. Escucho bastante música en inglés mientras escribo, y hay veces en las que necesito apagarlo todo, porque a lo mejor estoy más complicada, se me está atravesando algún diálogo, entonces en esos momentos necesito silencio. Depende un poco del día, de la hora, de si estoy más cansada o menos cansada, de la inspiración. Creo que la música es una gran fuente de inspiración, y a lo mejor una frase en una canción que has escuchado en un taxi te puede dar la idea de por dónde seguir una historia, qué le pasa a un personaje. Yo creo que la música es parte un poco de todas las artes, ¿no?


Desde el momento en que llega la idea hasta el momento en que termina el manuscrito, ¿cómo es tu proceso?

Creo que el proceso más complicado es el del principio, cuando tienes la idea, pero no tiene aún forma. Lo comento con más gente que escribe y la sensación que te da es como que has cazado una idea en lo alto, pero tienes que bajarla, y hasta que no la bajas no sabes si vale. Entonces ese proceso de bajarla, de los personajes, de «a ver, interactúan en esta historia estos personajes, ¿esos personajes cómo son? Son así». Esa parte es muy divertida porque estás conociendo a personas que no existen, pero al final, en tu cabeza, parece que estás creando una vida que existe. Y esa parte es muy divertida, pero las tramas son un poco más complicadas, porque te surge una idea, pero luego bajar esa trama, complementarla con subtramas, con una trama complementaria… Ahí empieza a ser un poquito doloroso el proceso. 

Yo solo funciono así: se me ocurre una cosa, ideo a los personajes, paso mucho tiempo conociendo los personajes, haciéndome preguntas muy absurdas acerca de ellos, hasta conocerlo absolutamente todo, hasta cosas que nunca usaré en el libro, como cuál es su comida preferida, dónde pasó las primeras vacaciones o a dónde fue por primera vez en un avión. Cosas muy absurdas, pero vas armándote la personalidad, y luego ya empiezas a escribir. Empiezas a escribir y la historia ya se irá contando. Luego claro hay que revisar muchas cosas porque tiene que tener una estructura, un ritmo, pero a mí me gusta escribir muy libre, dejarme llevar, no tener nada muy encorsetado porque creo que así la historia te sale más natural. Es más, las veces que he seguido un esquema un poco más recto, luego he notado que el texto es menos libre, y a mí me gusta escribir en un proceso libre.


¿Te parece que eso tiene que ver con el género que escribís? Porque si escribieras algo como fantasía, por ejemplo, ¿cambiaría eso tu forma de escribir?

Yo creo que sí que cambiaría, sobre todo con la fantasía. A mí me gusta mucho la literatura fantástica, sobre todo Tolkien, por ejemplo. No me imagino que Tolkien siguiera el mismo proceso creativo que yo; una persona que inventó el alfabeto élfico, que se inventó una lengua… La manera de escribir probablemente fuera diferente. Hay partes que son inherentes al género y hay partes que son tu forma de ser, tu forma de proceder; creo que es una mezcla. Supongo que el género marca mucho. Marca en cuanto a cómo son los personajes ya. El género manda un poco, ¿no? Ciertas pinceladas que la historia ya lleva consigo, en cuanto a que son historias románticas. Entonces ya hay elementos que siempre se van a repetir. Puede ser que en el proceso se vea también.


¿Qué es lo que te llama la atención del género, lo que te hace querer escribirlo?

Pues que somos nosotras ¿no? Que está ahí. Bueno, lo primero, que me gusta mucho el chick-lit, porque me parece que le da una vuelta a la realidad. Como lectora, cuando me leo uno de estos libros, a veces tratan temas muy complicados. Por ejemplo, Marian Keyes habla de alcoholismo, de familias desestructuradas, pero nos da una visión de la realidad siempre muy optimista. Me gusta ese optimismo del género; no es oscuro, tiene luz. Me gusta el código con el que se expresan las protagonistas, porque me siento identificada, yo hablo así con mis amigas. Me gusta del género que la moda siempre tiene un poquito de, no importancia capital, pero sí siempre aparece, porque a nosotras nos gusta. Habla de nosotras, de lo que nos preocupa, del amor, del trabajo, del sexo, de las amigas, de la familia, del futuro. Yo me encuentro muy cómoda en este género porque me siento entre amigas, es estar hablando con mis amigas, de ahí nació Valeria. Valeria nace porque yo me mudo lejos de mi casa y echo de menos a mi grupo de amigas y las recreo en una novela. Creo que eso es lo que más me gusta del género, que es como estar entre amigas siempre.



¿Pensaste en algún momento en cambiar de género, para probar o algo?

Siempre tienes la tentación de cambiar, de probar, de «¿cómo se me daría?» Pero creo que me viene grande, creo que me metería en un problema del que no sabría salir. No, por ahora me siento muy cómoda con los códigos, con el lenguaje, con el tipo de personajes. Creo que incluso con Sofía di un giro que por ahora no quiero seguir. Sofía era un poco más lento, quizá con menos diálogo, un poco más drama en algunos puntos, un poco más reflexivo. Esta vez, para la siguiente, me planteo una cosa mucho más rápida, incluso frívola; una cosa más divertida, más rápida sobre todo. Creo que hay muchas cosas dentro del género para ir probando, ir tanteando, antes de cambiar de género, que me viene grande. Me encantaría poder escribir un buen drama, o poder escribir una novela negra quizá, o ciencia ficción; yo soy una gran lectora de ciencia ficción, pero no me veo capacitada, por ahora no. Quizá dentro de unos años, no lo sé, por ahora no.


¿Qué te gusta leer y cuáles son las cosas que más te influencian?

Me gusta muchísimo la novela negra, mucho, mucho. La novela negra, la de terror, la de zombis, que no me pega nada. La fantástica, también. Lo que pasa es que en la fantástica me quedé un poco colgada con Tolkien y vuelvo a él muchas veces. Cuando no sé qué leer, vuelvo a El hobbit, a El señor de los anillos. Leo poca romántica, desde hace unos pocos años hasta aquí, porque me da mucho miedo contagiarme con el tono cuando estoy escribiendo. Por ejemplo, de romántica me gusta muchísimo Christina Lauren. Marian Keyes para mí es un referente. Hace unos meses tuve la oportunidad de conocerla y es una persona encantadora, es divertidísima, e irradia esa luz… Es admirable. 

Me dejo recomendar mucho; los libros que me recomiendan mis amigas van a la lista de pendientes. Voy con un poco de retraso con la lista de pendientes. El otro día conté que tengo treinta pendientes este año. Este verano he leído a destajo, pero solo he podido ponerme con ocho, así que me queda mucho por leer. Es que me gusta de todo. Yo creo que la clave está en leer de todo, que no hay que limitarse a un género y que no hay que tener prejuicios con los géneros. Que a lo mejor per se no te gusta la histórica, pero llega un libro de histórica, le das la oportunidad y te encanta. No creo mucho en los géneros, creo que cada persona tiene libros que le gustarían ahora, a lo mejor ahora no, pero dentro de unos años sí… Creo que hay que dar una oportunidad, que hay que quitarse los prejuicios.


¿Qué tanto de vos hay en los personajes? 

Hay mucho; no solo de mí, sino de mi mundo, de mis amigas, de todo lo que me cuentan, de lo que veo, de lo que me preocupa, pero hay personajes en concreto que son muy yo. Valeria tiene un punto muy yo; Carmen —de la saga Valeria— también. Silvia —de la bilogía Universo Silvia— y Sofía, Sofía es muy yo. Esa manera de darle vueltas a las cosas, no lo puedo evitar.


¿Qué es para vos lo más difícil a la hora de escribir? 

A veces el proceso es muy fácil y a veces es muy complicado en partes diferentes. Depende más del momento que del proceso en sí. Hay un punto en el que tienes toda la historia en la cabeza y te preguntas: «¿cómo voy a volcar todo esto en el papel?, ¿me voy a equivocar?, ¿lo voy a saber hacer como quiero hacerlo?, ¿se me entenderá cuándo...?» En ese punto, yo por lo menos me agobio mucho. «Madre mía, tengo que volcar todo esto, ¿sabré hacerlo, no sabré hacerlo?, ¿cómo lo he hecho en anteriores ocasiones?» Pero yo creo que depende del momento también, a lo mejor suele coincidir con un momento en el que estás más inseguro o estás cansado…

Hay veces en que lo más complicado es dejar marchar el personaje, en ocasiones ha sido casi imposible. Con Martina y con Pablo me costó muchísimo; a día de hoy sigo sin dejar marchar del todo a Pablo. Entonces creo que cada proceso es diferente en cada momento; hay cosas que se hacen más cuesta arriba que otras.


Si te dieran la posibilidad de vivir adentro de una de tus novelas, ¿cuál sería?

Ay, nunca me han hecho esta pregunta. No sabría decir, porque por un lado te diría Valeria, por otro te diría Silvia y por otro te diría Martina, pero creo que si me tuviera que quedar solo con una, me quedaría con Martina. A pesar de por todo lo que pasa Martina. Pero quizás porque tengo el corazón partido con Pablo, que es un poco el niño de mis ojos. Creo que me quedaría con vivir en Martina, también porque me gusta mucho el mundo de la alta cocina y me parece apasionante esa pasión con la que vive Pablo su trabajo. Me encantaría poder conocer a alguien como Pablo, que me enseñara la cocina, que me hablara de música con esa pasión, alguien enamorado de la vida. Que no me quejo de mi marido, eh, que no lo cambio. Creo que me quedaría o con Valeria, o con Martina.


¿Y si te dieran la posibilidad de que una de tus protagonistas fuera tu mejor amiga?

Es que tengo la suerte de que una de mis mejores amigas es muy Lola; o sea yo tengo a mi Lola; entonces, pensando en que en la saga Valeria son todas un poco protagonistas, y Lola un poco más que las demás, más que Carmen y Nerea quizá… Yo diría Lola, pero porque tengo la suerte de tener una Lola en mi vida. Creo que es la sal de la vida, que todas tenemos una Lola en nuestra vida en mayor o menor medida, y que es un poco el contrapunto de muchas cosas, y hay que estar muy agradecida de tenerla. Habrá quien sea la Lola de alguien, también. Yo creo que elegiría a Lola, o a Silvia.


¿Esperabas que tus libros tuvieran la repercusión que tienen? ¿Te lo imaginabas?

Para nada. Es más, cuando firmé el contrato, en la primera reunión que tuve en la editorial, estaba asustadísima; yo no sabía a lo que iba, o sea, sabía a lo que iba, iba a firmar el contrato, pero no sabía cómo era este mundo. No, yo aún me considero una recién llegada. Estoy aprendiendo muchísimas cosas… ¡Y lo que me queda por aprender! Me dijeron el número de ejemplares de la tirada. Me pasé semanas soñando que se me caían libros encima, porque pensaba «¿pero quién va a comprar este libro? Por Dios santo, ¿quién me va a leer?». Y era una pesadilla recurrente. Es que de verdad, de verdad, de verdad, a día de hoy, sigo sintiéndome sorprendida de la acogida, de la aceptación y el cariño. Y toda esta familia que se está creando en las redes es una cosa que todos los días me sorprende. Creo que nunca hay que perder esa sorpresa, porque esa sorpresa tiene otra parte, otro contrapunto que es el agradecimiento, y me siento muy, muy agradecida, y soy consciente de que lo que ha pasado es porque hay personas detrás que han confiado en los libros, que le han dicho a una amiga «léete este libro, que te va a gustar», que han prestado un libro, que lo han recomendado, que han hablado bien de ellos. A día de hoy me sigue sorprendiendo; estoy muy, muy agradecida.


¿Y cómo te llevás con tus lectores?

¡Quiero pensar que me llevo muy bien! Además, es un contacto directo y diario; intento mantener las redes sociales al día. Instagram más o menos lo llevo a rajatabla, en Facebook se me acumula un poco más, pero contesto a todos los mensajes privados que me llegan, leo todos los comentarios y me gusta tener esa relación porque yo creo que lo bueno de esta época 3.0 es que tenemos la suerte de tener unas plataformas que nos permiten recibir el feedback de los lectores en tiempo real. Te ayuda a aprender de tus errores, de tus aciertos, de hacia dónde quieres ir, incluso a compartir un poco de tu opinión, de hacia dónde quiero ir ahora, ¿qué me espera en el futuro? Tus miedos, tus ansiedades, parte de tu vida personal también. 

Yo no soy muy de compartir vida personal personal; jamás, por ejemplo, he sacado a mis sobrinos en una red social o demás, pero trocitos de vida sí, pero porque te das cuenta de que esas personas que están en las redes sociales se han convertido ya casi en familia, y pasan contigo los buenos y los malos momentos. A veces sin darse cuenta y a veces dándose cuenta. Cuando tú pasas un mal día y alguien te escribe en una red social «oye, ¿estás bien?», jolín, llega, llega mucho, y te das cuenta de esa relación, de ese vínculo casi mágico que se ha creado gracias a las redes.


¿Cómo te llevás con las críticas? 

Esto lo decía una compañera mía de profesión: «las críticas no le dan gusto a nadie, pero son necesarias». No se puede pretender gustarle a todo el mundo, caerle bien a todo el mundo y que todo el mundo opine que haces todo bien. Es que además no sería ni siquiera sano. Las críticas son muy sanas, siempre y cuando sean constructivas. Yo siempre contesto a todos los mensajes, sean positivos o negativos, menos a los que llegan al insulto. Los que llegan al insulto, al ataque abierto, «eres una no sé qué», evidentemente a eso no se contesta. Pero si alguien se acerca a través de una red social, o en una firma, me ha pasado también, «oye, este libro no me ha gustado nada», yo pregunto «ostras, pues dime por qué», porque también está bien saber. Muchas veces será por una cuestión personal, no he conseguido que se sintiera identificada, no he conseguido que la protagonista le cayera bien, no he conseguido que se enamorara de la protagonista. Otras veces será porque he cometido un error más flagrante, «esto no lo he hecho bien». Muchas veces «aquí he echado en falta algo»; me lo apunto, sí. 

Además, llevo notas de las críticas negativas porque creo que no es que tengamos que hacerles más caso, sino que vamos a aprender mucho más de ellas que de las positivas. Con las positivas te llega el calor de la lectora, que se haya tomado la molestia de escribir una buena opinión en Amazon o en Itunes o en un blog, pues se ha tomado un tiempo, lo ha hecho cariño, y se agradece muchísimo. Pero es que a la persona que ha hecho lo contrario, o sea, que ha hecho lo mismo pero con una opinión contraria, también hay que apreciarle el tiempo y el interés. Son constructivas, se aprende y hay que tenerlas en cuenta. Y son sanas, sobre todo.


¿Cambió mucho tu vida desde que empezaste a publicar?

En algunas cosas, totalmente, y en otras, nada. Solo en cuanto al trabajo; yo trabajaba en una oficina, en un trabajo muy gris que no me gustaba nada y que me estaba robando las ganas de vivir. Era un trabajo muy de oficina, muy corporativo, y yo me sentía un poco encerrada allí, no acababa de verme muy identificada con el trabajo. Pero, claro, en un momento de crisis… ¿A dónde iba a ir yo? «¡Ay, me lanzo a la escritura!». Pues no, tienes un trabajo, y piensas… A nadie le da gusto que suene el despertador; cuando me suena el despertador, hoy en día, tampoco me levanto dando saltos de alegría y riéndome a carcajadas, «¡qué bien, son las seis de la mañana!». Pero, en cuanto al trabajo, sí ha cambiado; a lo mejor no me despierto tan contenta aunque vaya a trabajar de lo que me gusta, porque no me gusta madrugar —soy ave nocturna; soy de dormir poco, en realidad—, pero cambian las rutinas de trabajo, cambia el espacio de trabajo. Muchas cosas las echo de menos; echo de menos a mis compañeros, ese ambiente de trabajo. Ahora, gracias a Dios, tengo a Jose, que me hace mucha compañía y me ayuda mucho.

En lo primordial, mi vida no ha cambiado. En cuanto a mis amigos, mi rutina social, mi familia, mi marido… Eso no ha cambiado. Ha cambiado que de repente tengo una familia muy grande dentro de las redes sociales, que nos lo pasamos muy bien y comparto muchas cosas con ella. Ha cambiado mi vida laboral completamente. He aunado mi pasión con mi trabajo; por eso te decía antes que nunca voy a considerar escribir un trabajo al cien por cien porque no puedo hacerlo, disfruto demasiado para considerar que es mi trabajo. 

En lo que más he cambiado es en los viajes. Yo antes no viajaba nada por trabajo; iba de mi casa a la oficina y de la oficina a mi casa. Ahora, pues eso, plantearte una gira de firmas de cuatro meses, o este primer viaje, cruzar el charco. Es el primer viaje internacional que hago para promocionar un libro, y pues evidentemente con muchísima ilusión, muchísima alegría, y muchos nervios. Muchísimos nervios.

En lo pequeño, en lo personal, no ha cambiado tanto. Pero sí que es verdad que sonrío más, sonrío más ahora.


¿Cómo se siente tener lectores en otros países y viajar?

Es increíble. Ayer, antes de coger el avión, hablaba con mi madre por teléfono. Mi madre es muy sufridora, y si me voy de Madrid a Barcelona ya sufre, pues imagínate coger un avión de trece horas. Estaba tranquilizándola «es un vuelo directo, no tenemos que hacer trasbordo»; las madres se aturullan también con estas cosas. Y estaba tranquilizándola y llegó un momento en el que mi madre me dijo: «madre mía, si esto te lo llegan a decir hace cuatro años». Y yo le contesté: «ni hace cuatro años, ni hace dos, ni hace uno». Yo sigo preguntándome cómo puede ser esto. Es increíble pensar que algo que escribiste en tu casa —sobre todo Valeria, que yo cuando escribí Valeria, o Silvia, sabía que nadie me iba a leer—, que haya llegado a otras personas, que haya cruzado el charco… Se siente raro, porque dices «¿cómo ha podido pasar?». Y a la vez es muy emocionante, y da vértigo también, porque piensas «qué bien ha salido todo, qué bonito es todo, no vaya a hacer algo que lo estropee». ¿No? Siempre se tiene esta parte de responsabilidad, el vértigo este de decir «cuídalo, ve con cuidado, ha ido todo tan bien, es todo tan bonito…». Yo creo que hay que quedarse en lo positivo siempre, no en el miedo. Tengo una amiga que dice «está saliendo todo tan bien que seguro salgo a la calle y me atropellan». No hay que pensar así, hay que quitarse un poco ese miedo. Es increíble. Es que no hay palabras.


¿Qué consejo le darías a las personas que están empezando a escribir o que tienen intenciones de publicar?

Que no lo dejen, que no se dejen desanimar por nadie, porque lo van a intentar. Hay mucha gente que les va a decir, por el camino, cosas como una frase que me dijeron a mí en una ocasión, que me hizo polvo, como que «que cantes y bailes en ropa interior delante del espejo no te convierte en Madonna». Y yo a las personas que les digan eso les contestaría que si quiero ser Madonna, de puertas para adentro soy Madonna y que no tienen que opinar de nada. Todo el mundo opinará, todo el mundo les dirá que es muy difícil. Que no pierdan la fe, que no pierdan la fe en sí mismos, que la magia sucede, la magia está ahí fuera. Que no pierdan la fe en su trabajo, que peleen por ello, que sean autoexigentes —sin pasarse, sin castigarse—. Que sueñen, que sueñen mucho y muy alto. Que lean muchísimo. Que confíen en los demás, también. En alguien de su alrededor que les vaya a decir cuándo algo está bien y cuándo está mal, que se respalden en alguien. Y que tiren para adelante siempre, que lo intenten. Que el «no» ya está escrito. Dice mi madre que la suerte es para los valientes. Si no lo intentas, seguro que no va a salir. Que adelante, que a por todas, a comerse el mundo.



Muchas gracias a ella por la entrevista y por la experiencia preciosa que fue conocerla
¡Espero que les haya gustado!

lunes, 4 de septiembre de 2017

Virtud y verdad - Reseña

Un año después de la tragedia, los hermanos Becker deben seguir adelante con sus vidas. Zane no consigue afrontar la pérdida y Derek y Arabia regresan a casa para ayudarla. Jake se ha vuelto más reservado, Louis oculta un peligroso secreto, y Emily Wathson sigue creyendo que las cuatro virtudes del alma están encarnadas en Arabia, Derek, Jake y ella misma; de tal forma que, solo si están juntos, alcanzarán la auténtica felicidad gracias al amor.
En su nuevo camino les esperan celos, envidias y drogas. Pero también el amor de sus vidas, las primeras experiencias y los corazones rotos.
Y es que esta atípica familia sigue viviendo su mayor aventura: vivir.





Hola, personitas. Quizás algunos recordarán que a principios de año reseñé la primera parte de esta trilogía, Amor y virtud. Quizás también recordarán que no tuve feeling con la novela, pero que estaba dispuesta a darle una oportunidad a su secuela, dado que además me la recomendaban muchísimo personas de confianza. Bueno, lo hice y me alegro. Muchas gracias a Rolly, la autora, que generosamente ofreció el ejemplar ♥. 

En términos generales, me gustó más que el primero, y creo que también lo disfruté más. Encima, lo leí rapidísimo. Rolly es testigo, porque le dije «voy a tratar de leerlo tal y tal día, que tengo clases que me aburren», y a las horas ya le había escrito para decirle que lo había terminado. Espero que esto les diga algo sobre el libro.

Voy a hacer de esta una reseña de qué me gustó y qué no por varios motivos. El primero, porque creo que va a ser más claro para mí y para quien lea. El segundo, porque reseñar secuelas siempre me cuesta mucho, y más si tengo que aplicar mi esquema de siempre, que no es infalible. El último, porque hace mucho que no hago una así, y se me van a desacostumbrar (?).

Si alguien no quiere seguir leyendo por cuestiones de spoilers o pereza o lo que sea, desde ya le voy diciendo que Virtud y verdad está mejor que su predecesor, que vale la pena seguir, a pesar de algunas cositas que no me convencieron. Pero que lea y eso.

Lo que me gustó:

  • Lo primero que notarán, supongo, es que la leí rapidísimo. Y sí, esto fue un gol; no porque el primero no se leyera rápido ni nada, sino porque quedé totalmente enganchada. Con las mil y una cosas que tengo que hacer, con dos o tres lecturas pendientes —que salieron antes que esta reseña, así que pueden adivinar, si quieren—, igual preferí dedicar mi noche a terminar la novela. Para mí, eso dice mucho.
  • Sentí una conexión más profunda hacia los personajes, así como también noté un mayor desarrollo de cada uno de ellos. Son muchos, así que al principio me costó reenganchar quién era quién y si me gustaban (?), pero después al toque ya me había acostumbrado.
  • Me gustó especialmente el rumbo que tomó el personaje de Emma, con mucha más madurez y empatía, sin por eso dejar de ser ella misma. 
  • Que la novela se enfoque en las relaciones interpersonales entre la familia y los amigos, y no solo en las románticas. No siempre se le da la importancia merecida a esas cosas, en muchas novelas lo que más pesa es el romance y los demás, bueno, figuritas de cartón. Acá la familia y los amigos son fundamentales y esos nexos se exploran hasta más que los otros. Y me parece muy bien.
  • Que no haya personajes perfectos. Todos, sin excepción, tienen sus cosas buenas y sus fallos, y motivos por los que se llevan mejor con unos o con otros. Eso los vuelve humanos, y sobre todo, fáciles de querer o de considerar cercanos.
  • Que por fin pasara algo entre spoiler Arabia y Jake spoiler. Por un lado me parecía evidente en el buen sentido y quería que pasara, pero había tan pocas señales, tan poco interés demostrado, que tenía miedo de que cuando pasara, porque iba a pasar, fuera poco natural o forzado. Por suerte, no fue así, y lo disfruté mucho spoiler mientras duró spoiler.
  • Esta vez, el carácter errático de la trama —es decir, a lo serie de TV más que siguiendo un hilo conductor, que es más bien tenue— no se me hizo agotador, sino que me enganché bastante y casi ni pensé en ello.
  • Que se hable del sexo sin idealizarlo. Que cada uno tenga distintas visiones de esto. Importantísimo.
Lo que no me gustó:

  • Esto puede ser una cosa mía, pero sentí que todos los problemas se magnificaban y se tomaban decisiones muy drásticas sin razonarlo demasiado. Obviamente se puede deber a las situaciones de mierda que están viviendo, pero me daba ganas de meterme en la historia y sacudirlos hasta que entraran en razón.
  • La subtrama de Louis me gustó en sí misma, pero en conjunto con las demás, se me hace un poco forzada, como para darle algo que hacer al personaje mientras pasan otras cosas. Es el hermano del que me suelo olvidar un poco, a tener en cuenta.
  • A Jake le pasa de todo. Y casi que no me creo a veces tanta mala suerte o tanta inoportunidad. Muchas veces se lo genera él mismo, pero a veces es gratuito. Y tampoco me gusta la forma en que su familia lo trata, pero bueno, eso no es algo que esté mal con la novela. 
  • Derek me cae horrible. Tampoco es algo malo con la novela, es que no me gusta ese tipo de gente. Pero si vamos a algo relacionado con Derek que no me convenció, es su relación con Emily, que noté un poco descafeinada en este libro.
  • Hablando de Emily, sentí que había muy poco foco en ella y Zane —sobre todo Zane— en esta novela, por lo que conecté menos. Tengo la esperanza de que esto cambie en el siguiente libro, sobre todo por su portada.
  • Dave es todo lo que está mal, pero demasiado todo lo que está mal. Su última aparición se me hizo un poco demasiado.
  • El final me pareció demasiado abrupto. Asumo que es la intención, me costó caer y no sé si es algo que me termine de gustar. Quizás debería habérmelo visto venir por spoiler el arco del personaje spoiler, pero me descolocó bastante. Necesito el siguiente libro para entender mejor esto y ver cómo me siento.

Bueno, en definitiva, eso es lo que me pasó con la novela. Aunque parezca que está bastante balanceado en cuanto a cosas positivas y negativas, debo dejar claro que me parece que en este caso las positivas tienen más peso que las negativas, sean más o menos. Es decir, si leyeron, que espero que sí, van a entender por qué lo digo. Por lo tanto, mi valoración de esta novela fue buena en general, mejor que la del libro anterior.

Además, el cliffhanger del final deja montones de ganas de tener ya el siguiente, como si con todo lo anterior no tuviéramos suficiente. Por lo tanto, puedo decir que sí, me quedé con ganas de seguir leyendo y agradezco que me hayan dicho que siguiera con la saga *tira papelitos*.

En resumen, es una novela de personajes, y estos personajes están bien construidos, por lo que es fácil empatizar. Engancha montones y deja pila de ganas de seguir con el siguiente. Así que sí, una secuela que supera a su predecesor y que marca un muy buen camino para el cierre de la trilogía. A leer.

jueves, 31 de agosto de 2017

Un mal principio - Reseña

Estimado lector:
Siento decirte que el libro que tienes en las manos es extremadamente desagradable. Cuenta una triste historia acerca de tres niños con muy mala suerte. Aunque son encantadores y muy listos, los Baudelaire llevan una vida llena de desgracias e infortunios. Ya desde la primera página de este libro, cuando los niños están en la playa y reciben terribles noticias, y a lo largo de toda la historia, todo tipo de desastres les van pisando los talones. Casi se podría decir que tienen imán para las catástrofes.
Sólo en este librito tan corto los tres jóvenes y simpáticos niños se enfrentan a un codicioso y repulsivo malvado, se ven obligados a llevar ropa que pica, sobreviven al desastre de un pavoroso incendio, a un complot para despojarlos de su fortuna y a tener que tomar gachas frías para el desayuno.
Yo tengo la triste obligación de escribir estos desagradables acontecimientos, pero a ti nada te impide cerrar inmediatamente este libro y leer algo más alegre, si eso es lo que prefieres.
Con el debido respeto,
Lemony Snicket.

Voy a empezar este libro con una serie *ba dum tss* de disclaimers (¿desafortunadas?). La primera de ellas es que, a pesar de haber leído la edición española, me niego a decirle a esta saga otro nombre que no sea Una serie de eventos desafortunados, que es como la conocí. La segunda, que llevo queriendo leer este libro desde niña, más concretamente, desde que vi la película y me enamoré por completo. Sin embargo, me fue imposible encontrar los libros hasta ahora, así que muchas gracias a Penguin Random House por la oportunidad. La tercera es que estoy usando imágenes de la película porque, vamos, aunque quiera ver la serie, no es la que se ganó mi corazoncito. Quizás más adelante le dé una oportunidad. No creo que me extienda mucho, porque es un libro muy corto y porque es probable que ya conozca la historia, pero hay varias cosas que sí quiero decir.

Aunque este es en primer lugar un libro para niños, es de esos que pueden ser disfrutados perfectamente por un adulto, así que espero que eso no los eche para atrás. Yo, con mis veinticuatro años recién cumplidos *llora*, la pasé muy bien leyéndolo. Y lo leí en nada, un par de horas antes de acostarme. No solo es cortito, sino que la narración es muy fluida y amena. Sencilla, pero con un toquecito particular. Además, me encanta eso de que el narrador nos interpele directamente todo el tiempo.

Los personajes son el punto fuerte de estos libros. Los tres huérfanos Baudelaire, bien definidos e identificables —algo que me parece crucial en un libro para niños, e importante también en general—, que además participan de forma activa, utilizando sus fortalezas para salir adelante. Los adultos, en general inútiles, como el señor Poe, o amables pero distraídos, como Justicia Strauss. Ninguno de ellos puede ayudar de veras a los hermanos. Pero el mejor, en cuanto a caracterización, es sin duda el Conde Olaf, el clarísimo antagonista de este libro y de toda la serie. Interesado en la fortuna de los Baudelaire, no va a parar hasta conseguir su propósito, y si puede hacer sufrir a los hermanos mientras tanto, mejor. Como sus amigos, es un ser despreciable, rozando lo cómico. Voy a decir que, a pesar de que no suelo soportarlo, Jim Carrey hace un trabajo espectacular en la adaptación cinematográfica.

La trama en sí es bastante simple, y contar de qué trata sería spoilear casi todo. Además, es probable que ya conozcan la mayor parte de los hechos, dado que tanto la película como la serie tuvieron bastante éxito. Sí puedo decir que tiene un ritmo ágil y ameno, que la comicidad está en cada rincón, a pesar de lo trágico que siempre subyace, y que es súper entretenido de leer. En realidad, me quedé con gusto a poco, con la necesidad imperiosa de seguir con el siguiente.

Mi edición traía el primer capítulo de La habitación de los reptiles, el segundo libro, pero preferí no leerlo todavía, porque pretendo leer el segundo con la misma avidez, y quiero disfrutarlo lo más que pueda. La verdad es que los insto a que, si es posible, consigan los dos juntos —que ya están en Uruguay, al menos—, porque esto de no tenerlo a mano es terrible. Aunque tengo alguna idea de lo que pasa, por la película, creo que voy a disfrutar muchísimo de revivirlo en mayor profundidad.

No quiero terminar esto sin decir que gracias a la película conocí a Emily Browning, actriz que adoro y que me ha servido como inspiración para algún personaje. Me hizo feliz ver que la actriz de la serie, Malina Weissman, se le parece bastante. Como ya dije, no vi la serie y no puedo —ni quiero— compararlas, pero estoy más que dispuesta a mirarla y disfrutar de la historia, aunque en mi mente los personajes tengan otras caras. Además, por lo que vi por ahí, tuvo una buena recepción. Ya les contaré, supongo.

En fin, sin irme más por las ramas, no puedo no recomendar que lean estos libros. Primero, porque si estuvieron en contacto con las adaptaciones, es un must. Y si no, porque realmente valen la pena. Ya sea para regalárselo a un niño o para leerlo como adulto, es una historia súper disfrutable y divertida, con un toquecito medio tragicómico que la hace diferente a otros libros. La verdad, no sé a qué esperan.

lunes, 28 de agosto de 2017

Hija de las tinieblas - Reseña

«SU COLUMNA VERTEBRAL ERA ACERO; SU CORAZÓN, UNA ARMADURA; Y SUS OJOS, FUEGO».
Nadie espera que una princesa sea brutal. Pero Lada, la hija de Vlad Drácula, siempre lo fue. En cambio, su hermano Radu es un joven gentil, inteligente y sensible. Todo lo que Lada y su padre desprecian.Cuando Drácula condena a sus hijos al destierro y los deja en manos del sultán otomano, Lada y Radu conocen a Mehmed. Por primera vez, Radu siente que tiene un verdadero amigo y Lada tal vez encuentre en él a alguien por quien valga la pena sentir algo. Para Radu, el imperio otomano es su hogar. Para Lada, el enemigo. Ella será capaz de sacrificarlo todo con tal de volver a su amada tierra.Lada, Radu y Mehmed crean un triángulo oscuro y apasionado, que desafiará todas las reglas,lealtades y sentimientos.Kiersten White nos trae una impactante historia sobre intrigas políticas, en la que se cortarán cabezas, se empalarán cuerpos y se romperán corazones.

Voy a empezar esta reseña pidiendo disculpas para todos lados, porque esta reseña estaba programada para hace como diez días atrás, pero no pude leer y reseñar antes de hoy. Julio y agosto fueron meses especialmente complicados para mí, siendo lo más leve una época agitada en la facultad y lo más grave que falleciera mi abuela a principios de mes, después de una enfermedad muy larga. No quiero usar estas cosas de excusa, pero la verdad es que tuve la mente en otros lados y se me hizo difícil leer lo que tenía pendiente.

Dicho esto, volvamos a lo que nos compete. Vi este libro por primera vez en una review de Goodreads, en inglés, y me volví loca cuando supe que VRYA lo iba a traer en español. Muchas gracias a Librería América Latina por hacer posible que lo leyera. La cosa es que venía toda hypeada, y aunque el libro fue diferente a lo que esperaba, no me decepcionó para nada

Fuente
Aunque parezca una novela de fantasía, se trata más bien de ficción histórica, con el cambio de que en vez de tener a Vlad el Empalador, tenemos a Lada la Empaladora, o eso se supone —en este libro no llega a tener ese apodo—. En esta historia, contada en tercera persona, pero desde la perspectiva de los dos hermanos, Lada y Radu, tenemos una aventura intensa y brutal, como promete la sinopsis.

Me vi envuelta por la trama, que era difícil de soltar, aunque no de lectura vertiginosa. No estoy segura de si esto aumentó mi incapacidad de leer en tiempo y forma o si la percibí como lenta porque no estaba bien, así que no me atrevería a afirmar nada. Lo que sí puedo decir es que engancha y que me tuvo metidísima en la vida de estos personajes y en sus destinos. Creo que no hay grandes sorpresas, pero no es eso lo que atrae de la novela, sino cómo se ven entremezclando los hilos. No sé si me explico. La cosa es que la historia vale la pena y está lo suficientemente bien construida como para ser consistente.

Los personajes tienen un gran peso. Hay tres en particular que son los ejes entorno a los que gira la trama, y son Lada, su hermano Radu y Mehmed, uno de los hijos del sultán. Lada, como se nos dice, es realmente brutal. Amiga de la lucha y la violencia, no se permite mostrar sus sentimientos ni flaquear. En palabras de Radu, no acepta más que la perfección para ella misma. Y aunque es fría y calculadora, y de ética dudosa, creo que en realidad lo que le falta es toneladas de amor. Radu, por otro lado, es lo contrario a su hermana. Bello, más inclinado a buscar la forma de enfrentar las situaciones a través de las palabras y la manipulación. Mehmed en sí no tiene rasgos tan fácilmente identificables como los otros dos, pero ejerce una especie de fuerza que tiene a estos hermanos pendientes de él. No sé si definir esta situación como un triángulo, porque Mehmed no duda sobre lo que quiere, pero hay algo medio turbio ahí que fue interesantísimo de leer. No quiero contar más para no arruinarles nada.

Hay un amplio set de secundarios, que palidece frente a la construcción de los principales, pero que tampoco son acartonados. Creo que ninguno de ellos está ahí porque sí, que todos cumplen una función, aunque sea minúscula. Y si no se nota ahora, sin duda se viene en los siguientes libros, porque esta autora no parece dejar nada al azar en este sentido.

Fuente
Antes de escribir esta reseña, leí algunas cosas en Goodreads. Respecto a la ambientación, parece que hay opiniones encontradas, sobre todo desde aquellas personas que viven o bien en Rumania o bien en Turquía. Y aunque esto supongo es normal, dado que la autora es estadounidense y ya sabemos cómo son, no me corresponde hablarlo a mí. Yo voy a opinar estrictamente sobre lo que leí y cómo lo sentí, pero esto no quiere decir que no crea importante darle cabida a las voces que hablan desde esos lugares tan importantes.

En lo personal, sentí que la ambientación era altamente inmersiva. Sabiendo que era probable que la autora se tomara ciertas licencias, igual disfruté como chancha, dado que ni Valaquia ni el imperio Otomano son lugares frecuentados por la literatura juvenil, así que leí todo con suma curiosidad. Me interesó tanto que terminé buscando información sobre ese período histórico en particular y sobre sus mayores figuras y un poco me spoileé sin querer. ¿Es spoiler si ocurrió en la Historia? Debatan.

Solo había leído otra cosa de esta autora, un relato romántico en la antología Un regalo de mi gran amor. Obviamente, no se parecía en nada a esta novela. La prosa también me resultó diferente, apegada al tipo de trama, claro. Sin ser demasiado sencilla, tampoco es súper recargada, pero intenta ser más o menos fiel al período que relata. Es decir, no sonar muy contemporánea. Todo lo contrario al relato que leí. Como dije arriba, hay cosas que no puedo afirmar por las semanas que vengo teniendo, pero creo que puedo decir que no es una prosa de las que te obligan a leer el libro en una noche, sino a disfrutarlo en más tiempo. Me parece que está bien así.

Así que, para ir cerrando, les cuento que es una novela que me gustó muchísimo, que a pesar de las dificultades logré disfrutar y cuyo final me dejó sin aliento, por lo que necesito el siguiente con fuerza. Es bien distinto a la mayor parte de la literatura juvenil histórica que anda por ahí, así que ya tienen un motivo más para darle una chance. La verdad, fascinante.