miércoles, 16 de octubre de 2019

El valle oscuro - Reseña

Okinawa, Japón, Segunda Guerra Mundial.
Momoko Akiyama es la temperamental hija de un matrimonio de intelectuales para la que la guerra siempre ha sido una molestia lejana. Sus únicas preocupaciones son, por orden de aparición: los disidentes políticos que llegan a su casa de noche y se van de noche, las escapadas de su hermano Takuma los miércoles de madrugada y el acoso escolar.
Jun Kobayashi, la hija del sepulturero, es violentamente tímida y a duras penas puede pronunciar una frase sin tartamudear... un opuesto casi perfecto de la fanfarrona Momoko.
Pero, para bien o para mal, son las personas más importantes en la vida de la otra, y todo lo que creían de su mundo pronto cambiará para siempre.
Con una carta de alistamiento.
Con una mentira.
Con una traición.
Con un hombre escondido en un arcón.
Con la guerra llamando a sus puertas.

No es ningún secreto, creo, para nadie que me conozca, lo mucho que me gusta e interesa la cultura japonesa. Aunque ahora me tomé una pausa para poder centrarme en la facultad, estudié tres años de japonés e hice danza japonesa —y a veces sigo participando en eventos culturales, aunque no pueda ensayar como antes por una cuestión de tiempos. Cuento esto para que vean por qué tenía tantas ganas de leer este libro, que se me fue quedando atrás por una cuestión de organización, pero no de voluntad —si vieran mi mesa de luz entenderían mejor. Además, vengo siguiendo la evolución de la autora desde hace tiempo —tienen los libros anteriores reseñados en este blog—, la sigo en redes y me cae muy bien, así que tenía que leer este. Por supuesto, fue un placer

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Hasta el momento, las novelas de la autora que venía leyendo eran más que nada contemporáneas, ambientadas en culturas occidentales. Si bien siempre encontré personajes complejos y un tono más bien profundo, en general los problemas tratados eran más bien de tipo personal. En El valle oscuro tenemos de eso, sí, pero también hay un gran elemento que juega un papel fundamental, ya sea agazapado en el horizonte como una futura amenaza o en todo su esplendor: la guerra. Esto cambia un poco las prioridades y los riesgos de los personajes, que además de lidiar con sus conflictos internos y los peligros inmediatos, se ven acorralados por una situación tan complicada e ineludible como la Segunda Guerra Mundial. Por si se lo estaban preguntando: sí, es una historia dura, triste y llena de pérdida. Pero también es una historia que muestra los claroscuros de las personas, por qué seguir adelante, por qué vale la pena quererse. Y, además, tiene ese toque de realismo mágico que también pudimos apreciar en Desayuno en Júpiter, por ejemplo.

No deja de ser, de todas maneras, una novela que se centra muchísimo en los personajes y en su evolución. El protagonismo lo tienen Momoko y Jun, claramente, pero la vida y la guerra hacen crecer y cambiar a todos a su alrededor, por lo que notamos muy bien el desarrollo de los secundarios. Incluso a veces hay capítulos narrados por ellos cuando se da la necesidad. En esos casos, también me parece que sus voces son claras y distinguibles de las principales.

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Como queda bien claro en la sinopsis, Momoko y Jun tienen personalidades bien dispares. Momoko es más bien temperamental, curiosa, dramática. Jun encierra timidez, resignación, miedo. Sin embargo, no es en el temperamento donde reside la fuerza, sino que también en la resistencia, y eso es parte de lo que ambos personajes van a aprender durante el desarrollo de la novela. Ambos me parecieron personajes por los que es muy fácil sentir empatía y cariño, y son ojos bien distintos los que nos muestran la realidad de su contexto —además, no podemos olvidar las diferencias socioeconómicas. La relación me pareció preciosa. Es un friends to lovers que crece de a poco, muy dulce y sufrido, pero de los que te llenan el pechito de calor, ¿me explico? La forma en la que se apoyan en épocas tan duras, cómo arriesgan todo para poder salvarse o protegerse entre sí... Precioso. Me encantó, de verdad, el desarrollo que tuvieron. Se sintió real, aunque doliera.

Si volvemos a los secundarios, hay más de un personaje entrañable y sin duda unos cuantos que están llenos de claroscuros, como dije antes. Takuma, el hermano de Momoko, o el padre de Jun son claros ejemplos de lo primero. Los padres de Momoko me parecieron personas muy valientes y generosas. Ryo me dio ternura la mayor parte del tiempo. La yamamba Miyamoto está del lado más claro que oscuro, pero cuesta. Yoichi, el otro hermano de Momoko, o spoiler la tía Otsuka spoiler son más complejos y nos demuestran que la gente no es fácil de conocer o catalogar. Incluso Emiko Araki, la compañera de clase de Momoko que la acosa en la escuela, tiene sus lados humanos. Me parece un gran acierto por la profundidad que le da a los personajes.

Es importante resaltar, además, la forma en la que todos los personajes influyen en los demás, de alguna forma u otra. A veces no se nota tanto, pero los hilos están ahí y son muy claros al terminar de leer la novela. Como en la vida, podría decirse, solo que un poco más evidente (o más fácil de ver). Como verán, estoy evitando un poco hablar de la trama para que puedan meterse ustedes mismos. Creo que es de esos libros que hay que encarar sabiendo más bien poco. Con la sinopsis es más que suficiente. 

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Sin embargo, sí quiero hablar de algunos otros elementos de la novela, como por ejemplo, la ambientación. Si ya es difícil escribir una novela ambientada en una cultura que no es la propia o escribir una novela histórica, por separado, la conjunción de ambas cosas es bastante más complicada. Se nota, de todas maneras, un gran trabajo de documentación que además la autora comenta al final del libro. Hay un gran respeto por la cultura y por el idioma, que no se desparrama por la novela solo para demostrar conocimiento, sino porque importa. Son estos detalles los que hacen que la ambientación se sienta real, importe e influya en la vida de los personajes.

Además, no podemos olvidar detalles muy relevantes de la ubicación elegida. Okinawa fue uno de los primeros lugares en ser ocupados por los estadounidenses, una zona que sufrió muchísimo la guerra. También tenemos que tener en cuenta la relación de Okinawa con el resto de Japón, que al ser étnicamente diferente en cuanto a su origen, despierta tensiones, discriminación y ciertos olvidos. Por supuesto, ambos elementos son reflejados por la novela.

Otro de los puntos fundamentales de El valle oscuro es su prosa. Diría yo, se parece más a la de Desayuno en Júpiter que a la de las novelas anteriores, aunque en ellas ya podemos ver algunos recursos narrativos que la autora utiliza de forma más constante en esta. La forma en la que se dicen las cosas, los silencios, las cadencias... hasta la forma en la que se juega con el formato para dar énfasis, todo esto hace que el mensaje llegue con mucha más fuerza

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Y por todo esto es que El valle oscuro es una novela muy recomendable. A pesar de la tristeza y de los momentos crudos, la ternura y la profundidad de sus personajes compensan la pena. Tanto si les atrae por el contexto histórico como por los toques de realismo mágico, diría que es una lectura disfrutable y difícil de olvidar. Creo, tal vez, que mi única crítica es que me habría gustado más desarrollo en Jun respecto a ciertos aspectos —quienes lean entenderán—, pero es un poco cosa mía eso. Así que nada, ¿les interesó? ¿Lo piensan leer? Yo, por mi parte, quedo a la espera de la próxima novela de Andrea que logre hacer llegar a mis manos. Todavía no sé si traerán a Uruguay La luna en la puerta, pero crucemos los dedos para que suceda —si saben algo, ¡cuéntenme! Por ahora, les dejo la invitación a leer esta novela. Lo vale.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Rule - Reseña

El rey se está muriendo; su heredero acaba de ser asesinado y la rebelión se prepara en el Este. Pero el reino tiene unauúltima opción antes de sumergirse en un caos sin alguien que los lidere. O, mejor dicho, tiene tres opciones…
Zofi ha pasado su vida caminando a través de las Regiones externos con su banda de Viajantes. Haría cualquier cosa para proteger a su gente. Pero nadie puede descubrir hasta dónde ha llegado.
Akeylah fue criada en la Región Este, rodeada por susurros de una posible rebelión y abusada por su padre. Desesperada por escapar, toma una decisión que amenaza al reino entero.
Ren crece en Kolonya, sirviendo como una doncella y creando su camino lejos de la sala de los sirvientes. Pero si alguien alguna vez descubre lo que ha hecho, podría ser ahorcada por traición.
Cuando el rey convoca a las chicas, ellas llegan esperando que las ejecuten. Sin embargo, cuando se reúnen, conocen la verdad: son las hijas ilegítimas del rey y una debe convertirse en su heredera. Pero alguien en Kolonya conoce sus secretos, y esa persona no se detendrá hasta evitar que las hermanas se aparten de su destino… para gobernar.

Me sentí atraída por este libro desde que supe de su existencia, más o menos. Cuando supe que venía para acá, me emocioné un montón. No fue fácil esperar para leerlo y, además, me tocó una lectura similar pero un poco más lenta antes de poder sumergirme en él. Al final, fue una alegría descubrir que se leía en nada, que las páginas pasaban volando. Tal vez no era lo que esperaba, pero eso es algo bueno, porque superó mis expectativas.

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Lo más importante en este momento es empezar con un trigger warning. En este universo existe la magia, que funciona con la sangre, por lo que si a alguien le hace daño leer sobre cortes, tal vez no sea el libro indicado. Hacer uso de esta magia se llama «diezmarse» y se utiliza para aumentar las capacidades del cuerpo, como la fuerza o la velocidad, entre otras. Es algo bastante común en la gente de ese mundo, más que una excepción, aunque sus usos pueden sobresalir entre los Talones, los soldados. También hay formas de extender el tiempo que pueden durar estos efectos, como bien se nos muestra. Poro otro lado, están las artes vulgares, que son tabú y están prohibidas, y es cuando se utilizan estos diezmos con fines más siniestros, como por ejemplo maldecir a alguien, generar ilusiones, incluso matar. Este sistema mágico me resultó bastante interesante, incluso si parece un poquito turbio. Se ajusta al tono general de la novela, creo.

Explicada la magia, pasemos a la trama. Cuando se habla de secretos en una novela, en general espero cosas predecibles y no tan grandiosas y terribles como lo hacen ver. A lo mejor soy yo, que estoy un poco desencantada y carezco de imaginación para esas cosas. Sin embargo, y para mi sorpresa, los secretos de estas tres chicas son en verdad mortales. Incluso ya siendo bastante jodidos desde el punto de partida, cuando vemos cómo encajan en la trama y de qué manera pueden afectarlas, se vuelven todavía peores. Y además alguien los conoce y no va a dudar en utilizar ese conocimiento en su contra.

La verdad es que me compadecí de las tres en más de una ocasión, pero tampoco puedo decir que me cayeran bien siempre. Nuestras protagonistas tienen personalidades bien complejas y distintas, forjadas por sus vidas lejos de las comodidades de la realeza. A veces cuesta más empatizar con una que con otra, pero se entienden bien sus motivaciones, sus miedos y sus conflictos.

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Empezamos con Zofi —linda variante de mi nombre, esta ganó puntos de entrada ya por eso—, que es una Viajante. Este pueblo nómade habita más que nada zonas desérticas y es independiente, indomable. Por lo tanto, se los trata de vagabundos y se los mira por encima del hombro. Zofi tiene un carácter fuerte, es inquieta y prefiere la acción. Todo lo contrario a Akeylah, que nació en la Región Este, donde se fragua la rebelión contra Kolonya. Esta muchacha pertenece a una familia que la odia y que la menospreció siempre, por lo que aprendió a estar callada y ser obediente, inofensiva, para poder cuidar su integridad. Y por último tenemos a Florencia —un nombre que nunca me gustó, acá perdió puntos—, apodada Ren —que siempre me gustó, acá los recuperó—, que al trabajar como criada en el Palacio tiene mucho más claros los tejemanejes de la corte y cómo moverse en ese entorno.

Aunque haya dicho que Zofi ganó puntos por el nombre, la verdad es que no tengo una favorita, ya que tengo motivos para que las tres sumen y resten puntos conmigo. En esto, me sentí como con Tres coronas oscuras, que tiene un argumento similar, pero sigue otros caminos, tal vez más oscuros —pun intended.

La narración, aunque en tercera persona, se centra mucho en nuestras protagonistas, por lo que los secundarios tal vez no están tan trabajados como ellas. Sin embargo, cumplen una función muy clara y aportan a la trama, que es bastante importante. No creo que haya ninguno que esté de relleno y de todos podemos desconfiar bastante. Y me gusta cómo se juega con eso durante toda la novela. Ya saben que suelo adivinar plot twists por la costumbre de fijarme en ciertos detalles y construcciones, y en este caso fue así, pero este me pareció bien logrado y coherente.

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La ambientación me llamó la atención también. El reino que habitan las protagonistas está dividido en regiones controladas por Kolonya, en el centro. Estas regiones solían ser reinos, pero se unieron a Kolonya a regañadientes tiempo atrás para defenderse de Genal, un reino vecino —del que proceden, en realidad— con el que han mantenido varias guerras. Me gustó que hubiera diferencias culturales claras, además de geográficas y étnicas, entre las regiones y Kolonya, así como también varían los cánones de belleza, la moda, etc. Además, aunque tenemos nuestra buena tajada de intrigas de la corte, no estamos en el típico palacio basado en el medioevo europeo, sino que Kolonya está rodeada de selva, por ejemplo, y la cultura se ajusta a esto. Me habría gustado tener más detalles, pero supongo que habrá tiempo para eso en la secuela —hasta donde sé, hay un segundo libro llamado Rise con el que se concluye la historia.

Todo el tema cultural que menciono es muy importante, porque la forma en la que se ve a las protagonistas depende de eso. Ren es kolonense y, por lo tanto, tiene esa manera de ver el mundo y se ajusta a las normas de su entorno a la perfección, a pesar de su anterior estatus social. Las otras dos... Una debe vivir con el estigma de se considerada una vagabunda y una salvaje, mientras que la otra viene de una zona empobrecida donde se gesta una rebelión que acaba de destruir varios barcos de Kolonya y, con ellos, cientos de vidas. Todos estos factores cuentan a la hora de desarrollar a los personajes y la historia.

En cuanto a la prosa, en general me pareció correcta, pero lo que más quiero destacar es lo rápido que se lee este libro. Cuando me fijaba por qué página iba, no lo podía creer. Venía, como ya dije, de una lectura muy lenta y sentí que este pasaba volando. Tal vez mi única queja respecto a esto sea que me pareció que la traducción podía ser mejorable, pero es algo que noté más bien en ciertos detalles.

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Y si tengo que hablar de otro aspecto que no me convenció, es cómo se tratan los intereses románticos. Niguno de los tres me resultó interesante, en ninguna de las tres relaciones noté química. Uno de estos tres romances funciona un poco mejor porque suma a las intrigas de la trama, que es el de Ren, pero los demás se me hicieron flojos. Me alegró que uno de estos intereses fuera una mujer, pero no soy fanática del insta-love —y la persona elegida no deja de ser algo turbia— y no terminó de cuajar para mí. El otro... ni fu ni fa, pero los indicios de que las cosas van a cambiar me dan algo de esperanza. Solo espero que no termine en un triángulo. Fuera de esto, tengo quejas menores, como lo fácil y rápido que se aceptan algunas cosas, el poco desarrollo de los secundarios que mencionaba antes, pero nada que realmente me sacara de la historia.

Entonces, si tengo que llegar a una conclusión, es que se trata de una novela muy ágil y rápida de leer, a rebosar de intrigas de la corte, de secretos de verdad mortales y que ponen en riesgo a nuestras protagonistas y de elementos turbios. Si bien creo que se le podría haber dado más profundidad, y tal vez la veamos en la segunda y última parte, disfruté muchísimo de este libro y su lectura me entusiasmó mucho, así que lo recomiendo sobre todo si están con ganas de una lectura rápida, entretenida y que los mantenga enganchados todo el tiempo. Después me cuentan.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Her Crown of Fire - Reseña

In the dull, everyday world, seventeen-year-old Rose Evermore struggles to plan beyond her final year of high school. But when fire suddenly obeys her every command and her dreams predict the future, she becomes hungry for more of this strange power.
Under her dreams’ guidance, Rose lands in the fantasy realm of Lotheria–with a tagalong. Tyson, her best friend since childhood, winds up there with her, just as confused and a hell of a lot more vulnerable. In Lotheria, Rose is welcomed and celebrated as a fire mage at the Academy, while the very un-magical Tyson is forced into hiding under threat of death from the headmasters of Rose’s new school.
As Rose’s talent in fire magic draws unwanted attention and Tyson struggles to transition from high school student to blacksmith, Rose must find a way to return Tyson to their own world before the headmasters discover and execute him–no matter the cost.

Me hace muy feliz poder estar escribiendo esta reseña. Algunos de ustedes tal vez recuerden cuando les compartí las mini reseñas de The Soul Trilogy hace un par de años, que fue como conocí a esta autora y a este mundo en particular. Ahora, años después, esta historia tiene un radical —de verdad es muy diferente— lavado de cara y se publica con editorial, como siempre supe que merecía. Tengo que agradecerle a la editorial y a la autora por confiar en mí y dejarme leer el ARC hace unos meses. El libro se publica el próximo 1 de noviembre, así que ya pueden ir preparándose para comprarlo apenas salga, porque viene con todo. Eso sí, está en inglés y no tengo idea de si saldrá traducido en algún momento, pero si pueden leerlo, de verdad vale la pena y es ideal para practicar la lectura en este idioma.

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Como la sinopsis está en inglés, ya les cuento yo de qué trata. Se trata de una novela de fantasía que empieza en nuestro mundo, con una Rose muy confundida sobre su futuro. Entonces empiezan a pasar cosas raras. Pájaros muertos, fuego. En determinado momento, Rose y su amigo Tyson terminan por caer en otro mundo, totalmente distinto al nuestro, pero al que Rose pertenece. El problema es que Tyson, no, y por lo tanto está en peligro de muerte. Mientras Rose aprende a controlar sus poderes y a especializarse en la magia de las runas, conoce a otros estudiantes que son tanto de su mundo como de este y además descubre que las cosas son bastante más complicadas de lo que parecen, Tyson se queda con el herrero. En distintos frentes, intentan encontrar la manera de regresar a su mundo. Pero, ¿de verdad ambos quieren volver? ¿Podrán hacerlo? Hay mucho más en juego que sus propias vidas.

Sé que hasta acá parece, bueno, más de lo mismo. Tengamos en cuenta que no soy muy buena resumiendo cosas. En fin, puede parecer algo que ya leímos antes, pero no es tan así. La autora no solo logra crear algo que se siente diferente, sino que no tiene problema en mostrarnos una historia bastante cruda en la que las consecuencias de los actos de los personajes son difíciles y, sobre todo, permanentes. Y cuando uso esta palabra, no lo hago a la ligera, quiero que entiendan eso.

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Desde el momento en el que entramos en Lotheria notamos que no se trata de un mundo amable donde la magia es algo feliz. No, ser mago implica tener una posición social, pero también una obligación y años de servicio después de graduarte. Significa jugarte la vida en una guerra de la que Rose, al menos, no sabe lo suficiente. Y este no es ni siquiera el destino más terrible. Sea como sea, Rose tampoco tiene muchas opciones. Y además quiere aprender más sobre su magia, ese poder que ahora sí puede explorar y conocer como se debe. Aunque la academia en la que estudia sea estricta y guarde montones de secretos.

En esa academia y en la ciudad vecina es donde Rose conocerá a un montón de gente nueva, hará amigos, todo lo que podemos esperar. Sin embargo, lo que sí no deben esperar son las típicas relaciones (y por relaciones me refiero a de todo tipo) de estas historias. Hay amistades, pero llevan su tiempo. Hay algún que otro sentimiento interesante, pero no son los que uno imagina. No quiero ponerme a hablar de todos los personajes porque, de verdad, a veces se me mezclan sus arcos argumentales de la versión actual con la anterior y no quiero decir cosas que no son. Sí diré que me parecen más maduros que antes y también, a mi pesar, más trágicos. Y los malos, bua, son complejos y detestables. El combo que necesitamos.

Así que, si voy a hablar de un personaje, que sea de Rose. Esa chica valiente, atrevida, irreverente y deseosa siempre de hacer lo que cree correcto. Una chica que debe hacerse cargo de las consecuencias de su ímpetu, y a veces estas son devastadoras. No quiero spoilear, pero vuelvo a insistir con que son permanentes. Como ya conocía a nuestra protagonista de la versión vieja, ya le tenía cariño, pero igual fue interesante conocer esta versión suya más madura y que enfrenta desafíos mucho más sombríos que antes. He de decir que la autora logra transmitir muy bien lo que pasa por la cabeza de Rose y que me muero por darle un abracito.

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El mundo al que nos introducen, Lotheria, es bastante oscuro, como les digo. Además, Rose no recibe toda la información de inmediato, sino que la va descubriendo de a poco, como puede, y debido a eso se mete en muchos problemas. Es de corte medieval en algunos aspectos, aunque tengo la sensación de que no se corresponde tanto con nuestro medioevo. Hay magia, y hubo reinas, aunque ahora tenemos un gobernador y a los directores de la academia. Además, hay una guerra con la gente del norte y muchos otros países de los que vienen algunos estudiantes a la academia, incluso. Es un mundo que fue construido con cuidado y amor y que se siente real. Tal vez no sea un mundo lindo y que uno quiera visitar, es verdad, pero no deja de ser muy interesante y completo. Me encanta comprobar cómo creció desde la versión anterior.

Y qué decir de la prosa, que es incluso más maravillosa que antes. Si ya me parecía fluida y bella, ahora noto la evolución. Engancha mucho, se adapta a la tensión del momento a la perfección y además no me resulta agotadora, incluso si hay descripciones complejas. Por eso, aunque esté en inglés, la recomiendo como práctica del idioma.

Entonces, sin decir demasiado, pero lo justo para que se queden con las ganas y lean, voy a cerrar la reseña con un pequeño test para que vean en qué rama de la magia se especializarían si fueran a la academia —a mí me salió Politics y no entiendo por qué, me niego, jaja—. Por mi parte, no puedo más que recomendarles que lean esta novela, que se empapen de su mundo y de la voz de Rose, que tiene mucha fuerza y de seguro logra conquistarlos. ¿Se animan?

miércoles, 25 de septiembre de 2019

La melodía de Diana - Reseña

Diana no sabe cómo expresar sus sentimientos. Ella habla a través de su música, pero ha olvidado cómo hacerlo. La convivencia ha empezado a hacer mella en su relación y siente que está atrapada lejos de todo lo que le importa. Diana tiene un secreto que solo conoce Pedro, su anciano amigo saxofonista.
Sus amigas tienen sus propios problemas: Irene, que siempre ha querido ser madre, siente que le falta algo, y Victoria está atrapada en una relación tóxica de la que no sabe cómo salir.
Entre todos, ayudarán a Diana a escuchar su propia melodía.









Tuve la suerte de leer a Carmen Amil antes al corregir otra novela suya, Sin bragas y a loco, y también de poder encontrar esta novela gracias a la promoción del día de San Valentín de este año. Tenía montones de ganas de leerla de nuevo y esta novela prometía. Como suele suceder cuando leo en digital, me metí en ella en ratos libres y tiempos muertos, por lo que leía de a pedacitos y bastante cortado.

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En esta novela tenemos una clara protagonista, que es Diana, pero no es la única historia que cuenta. También tenemos las de sus amigas Victoria y, en menor medida, Irene. En general, podríamos decir que es una novela que trata de insatisfacciones, de sueños sin cumplir y de conseguir la fuerza y la voluntad para salir de ese lugar. Para poder ser las personas que quieren ser, para poder amar de una manera plena, para poder trabajar de lo que de verdad les gusta, para no estar atadas a un mismo rol en la vida sin poder disfrutar de otro. Para liberarse de las frustraciones, de los miedos. En los tres casos, en la medida que sea, el motor de la trama es ese y me pareció sólido.

La trama principal nos cuenta sobre Diana, una mujer que acaba de dar el paso de irse a vivir con su pareja, casi una década mayor que ella que sí tiene experiencia con la independencia. Al estar viviendo juntos por primera vez, empiezan a darse cuenta casi de inmediato de ciertas incompatibilidades que hacen que todo se haga cuesta arriba. Diana empieza a plantearse preguntas sobre sí misma, sobre lo que quiere en la vida y sobre lo que puede hacer para ser feliz.

Por otro lado está Victoria. Es una persona bastante hermética y controladora, que esconde un interior frágil. Aún aferrada a su ex, que ya está metido en otra relación y solo aparece para tener relaciones de tanto en tanto, se siente una estúpida. Cuando alguien nuevo aparece de pronto en su vida, las cosas empiezan a cambiar.

Y por último tenemos a Irene, que está felizmente casada y tiene un hijo, por el que dejó de lado su trabajo. Aunque fue una decisión propia, lo extraña y se embarca en la tarea de volver a la vida profesional, aunque a veces sea difícil.

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¿Qué decir? Es una novela muy emocional. Creo que la autora transmite muy bien lo que sienten los personajes, especialmente Diana en primera persona, y que los lectores puedan sentir empatía, aunque no hayan vivido una situación similar. Me encanta la manera en que todos los personajes se sienten humanos, posibles, cotidianos. Admito que a veces las resoluciones a algunos problemas me parecieron algo inverosímiles, pero no las emociones que se plantean a lo largo de la novela. Las cosas se toman su tiempo para pasar, los personajes dudan, los personajes crecen y maduran.

Me gustó especialmente que la novela tocara temas como el final de una relación, lo que pasa cuando hay amor pero no compatibilidad, el enamoramiento inesperado de personas que parecen las más inadecuadas. Me gustó que hubiera problemas en la amistad de Diana, Victoria e Irene, algo que no siempre se tiene en cuenta. Todo esto volvió más humana la historia.

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Nunca estuve en España, pero tal como me ocurrió en la anterior novela de la autora, me sentí cómoda en los lugares donde se ambienta la historia. Para mí, fue una manera de conocer un lugar nuevo y acompañarlo de las aventuras y sueños de Diana. No puedo desunir la prosa de la ambientación y de Diana, porque el vínculo es muy fuerte. Es a través de las palabras que conocemos a la protagonista, que se muestra fuerte, pero tiene un lado frágil que busca crecer. Es a través de la ciudad que lo logra, de la gente que allí conoce y que le da la mano para que pueda saltar. Me gusta lo natural que se sintió esto, lo mucho que llega la narración al lector. No siempre me gustó Diana, pero lo veo normal. Es lo que tiene la primera persona y lo que tiene una persona que necesita crecer. No siempre es cómodo leerlas.

Entonces, la verdad, me alegra mucho haber podido leer esta novela. Así pude constatar el crecimiento como autora de Carmen Amil y conocer a un montón de personajes muy humanos, en una búsqueda que nos toca a todos: la de uno mismo. ¿Qué les parece?

miércoles, 18 de septiembre de 2019

La luna sobre el Soho - Reseña

Cuando examina el cadáver de Cyrus Wilkins, bajista de jazz por las noche y contable de día, muerto de un ataque al corazón durante una actuación en el Club 606 del Soho, el detective de Scotland Yard y aprendiz de mago Peter Grant no puede evitar fijarse en la canción que emerge del cuerpo. Está claro que la muerte de Cyrus tuvo causas sobrenaturales. Con la ayuda del inspector jefe Thomas Nightinghale, el último mago de Inglaterra, y de la hermosa aficionada al jazz Simone Fitzwilliam, Peter descubrirá una amenaza muy real que lo llevará hasta su padre, el trompetista Richard «Lord» Grant.








Con lo mucho que disfruté Ríos de Londres, la primera parte de esta serie de libros, estaba visto que iba a querer leer el segundo, La luna sobre el Soho. Me lancé sobre él apenas me fue posible, con cierta expectativa, pero también consciente de que podía ser inferior al primero, como a veces pasa. Por suerte, creo que me gustó todavía más. Tranquilos que la reseña va sin spoilers de este o del primero, como siempre, o en su defecto, les avisaré.

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Este volumen continúa las aventuras de Peter Grant, nuestro mago-policía favorito. No voy a explayarme aquí sobre él o sobre lo que ocurrió en el libro pasado, ya que eso pueden verlo en la reseña de este, pero sí les diré que sigue siendo el mismo torpe sarcástico y curioso de siempre. Una maquinita de tomar malas decisiones, impulsivas, pero con el objetivo de hacer el bien, siempre. Esta vez tenemos el caso de un músico de jazz fallecido en extrañas circunstancias, mientras que en segundo plano también tenemos una serie de muertes poco decorosas, en las que las víctimas —hombres— aparecen con sus genitales arrancados. Algo fuerte, sí, diría yo. Como en ambos casos los fallecidos presentan vestigia, esos restos de magia que Peter puede detectar, caen dentro de su competencia y él y su maestro deberán investigarlos también

Como el jazz es, en particular, un tipo de música que disfruto un montón, me hizo feliz que el libro girara bastante en torno a eso. Además, esto da la excusa de conocer un poco mejor al padre de Peter, que solía tocar mucho tiempo atrás, y de explorar un poco más sus vínculos familiares. Su madre, por ejemplo, es de mis personajes favoritos. A través de este caso, Peter va a conocer a quien pronto se convertirá en spoiler un interés romántico, lo que me pareció turbio desde un inicio spoiler, Simone. Es un personaje que me cayó simpático, es todo lo que puedo decir. 

En cuanto al otro caso, Peter va a trabajar más con Stephanopoulos, que es un personaje que también me gusta mucho. Toda esta parte es bastante más turbia y compleja, pero nos lleva a que Nightingale cuente más sobre su pasado, sobre su formación como mago y sobre posibles enemigos muy poderosos relacionados con la magia. Si bien no se resuelve de una forma tan cerrada como el otro caso, creo que abre la puerta a que haya situaciones más complejas en los próximos libros, que seguro voy a querer leer.

Por supuesto, también tenemos a Leslie, que aparece poco debido a lo que pasó al final del primero libro, y que me da mucha pena porque la adoro y merece algo mejor, aunque lo que se insinúa al final de este libro me tiene muy entusiasmada

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Me gustó montones, como siempre, la forma en la que el autor describe Londres. Aunque nunca estuve ahí, la cantidad de detalle —que nunca está porque sí— y de historias sobre los lugares es perfecta para que el lector se sienta ahí, y conmigo funcionó. Esta vez, la novela se enfoca mucho en el Soho, como se puede inferir por el título, y es donde transcurre la mayor parte de la acción. La narración también sigue siendo tan fluida y sarcástica como en el anterior, gracias a la voz de Peter, pero sigue teniendo el mismo defecto —según mi opinión— que es la forma en la que se refiere a las mujeres y, en esta ocasión, a otros grupos. Creo que el tema del racismo y la población racializada sigue estando on point, así que en verdad no maneja mal todos los temas. Insisto, esto es según mi opinión y en realidad, por suerte, son algunos comentarios o descripciones las que me hicieron poner los ojos en blanco, nada más. Como verán, en estos aspectos opino más o menos lo mismo que con el primer libro.

Si tengo que compararlos, diría que este me gustó más. No por la narración o la ambientación, sino porque los casos me interesaron bastante más que en el primero. Además, nuestros personajes están más adentrados en este mundo, conocemos más sobre el pasado de Nightingale y se insinúan cosas muy, muy interesantes para las próximas entregas. Si les gustó el primero, diría que es un must. Si no lo leyeron todavía, los insto a hacerlo porque son libros muy entretenidos, llenos de magia, misterio y humor.



miércoles, 11 de septiembre de 2019

Brillarás - Reseña

El día que mi hermana murió, creí que nada volvería a brillar jamás. Ni siquiera yo.
Entonces encontré la lista, una serie de deseos que ella anhelaba cumplir antes de morir.
Volver a ver a la abuela, nadar en el mar al amanecer, ir a un recital de rock...
Mi hermana no tuvo tiempo. Pero yo, aunque jamás hubiera hecho algo así antes, estaba decidida a cumplir sus sueños. Y sin darme cuenta, emprendí el viaje de ser yo misma. Sin darme cuenta, empecé a vivir.
Porque, para brillar, no hace falta ser perfectos. Solo amar la vida.








En primer lugar, le tengo que agradecer a Santiago, del blog Lector de mil historias, dado que gané este libro firmado en un sorteo suyo hace meses. He de admitir que no era el que esperaba ganar en ese sorteo, si ganaba algo, por lo que demoré un poco el decidirme a leerlo. Además, me guiaba un poco por opiniones de otras obras de la autora, entonces estaba algo insegura. Para contarles brevemente qué me pareció este: creo que, si esas otras opiniones son ciertas, y de hecho son de gente en quien confío, pues entonces se nota que este género es aquel en el que Anna K. Franco brilla de verdad.

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Yo de este libro esperaba drama, romance e introspección, y eso es exactamente lo que encontré, por lo que desde el vamos me puedo dar por satisfecha. La historia empieza, como podemos ver, con la muerte de la hermana de Val, la protagonista. Hilary, una hermana tan perfecta que Val solo pudo ser su sombra. Hasta que entonces, tras una enfermedad terrible, muere y solo queda ella, con sus padres y con su vida anodina. Cuando encuentra la lista con los deseos de su hermana antes de morir, decide cumplirlos para honrarla y ello actúa como un catalizador: de ahí en más, se desencadena una serie de eventos que la llevan por un camino que no esperaba, el suyo propio. A través de los deseos de Hillie, Val podrá empezar a conocer distintas personas y realidades y, sobre todo, qué cosas son las que realmente le gustan, le interesan y le apasionan. Además, es una vía para poder mejorar la relación con sus personas cercanas y no tan cercanas, a pesar de unos cuántos secretos...

Creo que ese es un resumen sincero de la novela porque, en verdad, decir que se trata solo de un romance sería injusto. A pesar de que la carga romántica es grande y tiene mucho impacto en los eventos de la historia, no se trata de eso. Lo más importante acá es Val, su desarrollo y sus descubrimientos. Tengo la sensación de que, a demás, Val es un personaje difícil. Al principio me chocó mucho toda su rabia y su egoísmo, después hice un alto para decirme una cosa: no solo es una adolescente, que vive todo de forma más intensa y dramática de por sí, sino que además acaba de perder a su hermana y está atravesando un duelo. Que sea así es normal, y no tiene por qué gustarnos. Me gustó la forma en que madura a través de la historia y, aunque a veces toma decisiones demasiado impulsivas, creo que hay un crecimiento en ella hacia el final de la novela.

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Respecto al romance, me pareció en general bastante dulce. Es la primera vez que Val se engancha de verdad, aunque no la primera vez que sale con un chico. Es cierto que es todo muy dulce en un punto y tal vez muy dramático en otro, pero sirve para que Val conozca otras realidades, haga uso de la empatía y tome ciertas decisiones sobre su vida. Creo que es una historia linda y que, al igual que ella, evoluciona y se transforma en algo que puede terminar siendo sano para los dos, aunque al principio tuviera mis dudas al respecto.

De entre los secundarios, es obvio que voy a empezar por Luke por ser el interés romántico. Es un chico dulce, inteligente, que sufre una vida muy complicada. Algunas de sus actitudes, la verdad, no me cerraron, pero no me pareció un personaje plano. Después, me gustó bastante cómo se trató a la familia de la protagonista, que no es invisible como en otras novelas juveniles. Sus padres, por ejemplo, están atravesando un duelo, cada uno a su manera, y eso se traduce en actitudes y problemas que muchas veces Val no entiende. Además, retoma el contacto con su abuela, a quien su padre le retiró la palabra, que es un personaje precioso y muy extravagante. Me habría gustado, sí, saber más sobre las amigas de Val, que creo que brillan por su ausencia, pero sé que hay una continuación, Serás, que cuenta la historia de Liz, así que veremos qué pasa con eso.

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Respecto a la ambientación, me pareció que el Nueva York presentado está muy correcto. Que la autora estudió el lugar a conciencia y sabía por dónde mover a sus personajes, pero en verdad me dio algo de pena que, siendo argentina, eligiera Estados Unidos. Ya sé que justo yo no soy quién para decir eso, pero me habría encantado esta misma historia, así como es, en una ciudad argentina. Esto no es precisamente una crítica, sino algo bastante subjetivo. En cuanto a la narración, también me pareció correcta. Me gustó que fuera directa y se acoplara a la mentalidad de una adolescente, con todos sus claroscuros e intensidades, pero que también tuviera momentos de reflexión acordes a Val y su vida, con una prosa muy linda y profunda incluso, de la que se podrían resaltar unas cuantas partes. El libro lo leí en dos o tres noches, creo, así que considero que fluye bastante bien.

Entonces, para resumir, podría decir que empecé este libro algo vacilante por causa de opiniones de gente en quien confío, pero de otros libros de la autora, y que me encontré con algo de más calidad de la esperada, que me entretuvo, me dio reflexiones muy lindas y bien escritas y que además cuenta una historia de crecimiento con una protagonista bien adolescente, que madura. Creo que lo podemos considerar un éxito. Además, la maquetación es divina, al final incluye una playlist de la novela y la solapa puede cortarse para convertirse en un marcapáginas. Precioso para tener en físico. ¿Qué opinan?

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Toda la verdad de mis mentiras - Reseña

¿Puede mantenerse una amistad a pesar de las mentiras?

Una despedida de soltera en autocaravana.
Un grupo de amigos...
...y muchos secretos.

Elísabet Benavent, @Betacoqueta, con 1.000.000 de ejemplares vendidos vuelve con una novela original, una propuesta diferente que aborda las contradicciones de un grupo de amigos que se ve obligado a mentir para dejar de sentir.

Un road trip divertido, surrealista, donde todo puede suceder. Una aventura en carretera que habla de la verdad que se esconde detrás de todas las mentiras.





Elísabet Benavent ya es, podríamos decir, una amiga de la casa. Novela nueva que saca, novela que quiero leer, y esta no fue la excepción. Además, los road trips me pueden y tenía ganas de ver cómo se desenvolvía la autora con una novela autoconclusiva, ya que no he tenido el gusto de leer Mi isla aún. La verdad sea dicha, me gustó y lo leí casi que en una noche, como me pasa siempre con sus libros.

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Como siempre, se trata de una historia divertida, ligera en muchas partes y con más profundidad en otras, que mezcla el humor con momentos emocionales más serios y bastante romance. El libro empieza con una declaración muy fuerte: Coco, la protagonista, admite ser una mentirosa. La mayor de todas sus mentiras es que finge seguir enamorada de su ex, pero solo lo hace para esconder que está enamorada de su mejor amigo, que además es el ex de una de sus mejores amigas. Bruto lío, para qué mentir. Me hizo gracia leerlo, porque algunos sabrán ya que cada vez que leo un libro de Elísabet Benavent, siento que me habla directamente, que toca temas que me interpelan. En esta ocasión, me hizo reír porque estoy de novia con quien solía ser uno de mis mejores amigos y entendí bastante bien algunas cosas —él también, porque por supuesto le fui a contar.

Por suerte, nuestra historia fue más sencilla que esta, que está llena de engaños, secretos y envidias ocultas. Todos los personajes ocultan algo o saben cosas de los demás que no van decirle a nadie, o tal vez sí. Todos tienen algo turbio detrás, a pesar de la aparente amistad. Y digo aparente porque aquí está por verse quién es amigo de quién realmente y a qué costo. Lo que empieza como un road trip por la despedida de soltera de Blanca, una de las amigas de Coco, se convierte poco a poco en una situación complicada. Hay tensiones por todos lados, miradas difíciles de interpretar, desencuentros. Al final, ¿qué decirles? Tanta cosa tapada tiene que salir por algún lado.

No quiero decir más porque, como se imaginarán, la gracia es que ustedes mismos se vayan dejando envolver por la espiral de secretos y mentiras que ocultan los personajes. Debajo de toda la comedia aparente hay mucho drama y es algo que me sorprendió bastante del libro. No porque en los demás no hubiera de esto, sino porque casi todos los personajes son bastante egoístas de un modo u otro, y se lastiman a pesar de ser amigos. El tema de traicionar, perdonar, redimirse es central en la novela.

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Coco es nuestra protagonista, aunque hay capítulos desde el punto de vista de Marín intercalados. Como siempre, esto ayuda mucho a poder entender mejor a las dos partes involucradas en el romance. Es algo que a la autora se le da muy bien, además, porque tener este conocimiento no hace que se pierda ni la intriga ni las ganas de saber qué va a pasar. Respecto a Coco, me gustó mucho que tenga un carácter fuerte, ganas de salir adelante por sí misma y aprender siempre. A veces no estaba de acuerdo con su accionar, pero en general me pareció bastante coherente. A Marín me costó más tomarle cariño por lo aparentemente perfecto que es; me cayó mejor cuando empezó a equivocarse, a ser más humano y menos idealizado por Coco, que me parece que es algo que la autora hace por gusto. Como pareja, me pareció que desde un inicio funcionan bien, es lo que tiene cuando hay años de amistad detrás. En el caso de ellos, además, convivencia. Y el tema de que haya tensiones, pero no se puedan resolver por las demás personas involucradas siempre es un ingrediente interesante.

Los secundarios, sus compañeros de viaje, ocultan tanto como ellos. Marín y Aroa ocultan los motivos de su ruptura. A Blanca le pasa algo que la desmotiva y no quiere decir nada. Gus parece estar enamorado de alguien, cosa rara en él, pero no quiere decir de quién. Loren parece saber todo de todos, pero no piensa decir nada. Y así, pasan los días. Un caldo de cultivo ideal para que todo explote. No quiero entrar en cada uno porque prefiero que los vayan descubriendo.

Se imaginarán, recorremos bastante la costa porque la idea es ir de playa en playa todos juntos, de camping en camping, y pasarla bien. La ambientación hace que sea ideal como lectura de verano. Yo, que estoy en pleno invierno, los leía tan desabrigados y sentía frío —tal vez es una tara mía, ojo—, así que sugiero de verdad su lectura para tiempos más plácidos. Podía imaginarme a la perfección los lugares, como siempre, aunque no conozco España, y eso me gustó mucho.

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Y también como siempre, la prosa de Elísabet Benavent hace que la novela se lea en un suspiro. Si no en una noche, en dos, pero en nada. Es rápida, llena de humor y de sarcasmo cuando toca, pero capaz de tocar la fibra sensible si se lo propone. Pone en cuestión más de un tema complejo, se mete bastante en las emociones de los personajes y hace que entendamos sus acciones incluso cuando se están portando como imbéciles. En esta ocasión, al tener un personaje poeta, que es Gus, se atreve con la poesía, que comparte en las páginas en más de una ocasión. Si bien no es el tipo de poesía que yo en general leo, me pareció que estaba muy bien y que era pertinente para la novela, no un elemento decorativo porque sí, que es un riesgo que corría y que no me habría gustado notar, personalmente.

Lo que sí no me gustó tanto fue el final. No por lo que pasa, que está bien y me dejó satisfecha, sino porque creo que fue demasiado abrupto en algunas cosas. En lo disruptivo que se siente por el cambio de ambientación y el tiempo que pasa, digamos. Creo que, funcionar, funciona, pero no me dejó la misma sensación que sus otros libros. Tampoco creo que fuera necesario escribir una secuela para contar lo que se cuenta, pero sí lo sentí muy rápido.

Entonces, a modo de resumen, es una novela ideal para el verano, que tiene personajes que ocultan más de lo que dicen y que promete risas, pero también secretos, drama y mucho romance. Como todo lo de la autora, es una apuesta segura y dudo mucho que pasen un mal rato. ¡Que lo disfruten!


miércoles, 28 de agosto de 2019

La misión de Rox - Reseña

Rox ha partido a la región del oeste, devastada por los monstruos, en busca de una aldea perdida habitada por Guardianes. Mientras una riada de supervivientes acude a la Ciudadela en busca de un refugio seguro, tras sus muros florece un nuevo movimiento filosófico, la Senda del Manantial, cuyo líder predica el fin del mundo conocido… para bien o para mal.
Xein, por su parte, ha sido enviado a la Última Frontera, el lugar desde donde los Guardianes defienden la civilización de la amenaza de los monstruos, y de donde pocos regresan con vida. Axlin se ha propuesto rescatarlo; mientras prepara su viaje, y al investigar sobre la Senda del Manantial con la ayuda de Dex, encuentra pistas que la conducen a una época anterior a la Ciudadela, donde podría hallarse el origen de la plaga de monstruos que asola su mundo.

En esta última entrega de la trilogía Guardianes de la Ciudadela los destinos de los protagonistas se entrelazan una vez más, condicionados por secretos y revelaciones que pondrán en peligro los cimientos de su relación, pero que también podrían suponer la clave para salvar su mundo de la tiranía de los monstruos.

Leer la tercera y última parte de esta saga era una cuestión de tiempo. Después de lo mucho que disfruté la segunda parte, El secreto de Xein (que para mí fue una mejora respecto al primero, El bestiario de Axlin), estaba clarísimo que necesitaba continuar. Tras los misterios y revelaciones del segundo libro, que fue más de intrigas que de aventuras, a diferencia del primero, necesitaba saber. Por acá ya saben que suelo anticiparme a las cosas y muchas veces adivino finales o plot twists, pero con esta saga me venía sorprendiendo mucho y me alegra decir que siguió siendo así en su mayor parte.

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Les venía diciendo que el primero fue sobre todo de aventuras, mientras que el segundo tuvo más misterios y acción dentro de un mismo escenario. Pues este último es una mezcla de las dos cosas: no perdemos las intrigas y misterios de la Ciudadela, pero también hay acción fuera de ella. Una gran combinación para un libro tan largo como este, que además busca cerrar todos los cabos sueltos. De alguna manera, para hacerlo, termina abriendo un montón de caminos más, que son una puerta hacia el pasado de este mundo y los motivos por los que los monstruos están en él. Es decir, lo que venimos esperando hace dos libros.

El anterior libro nos dejó tres frentes abiertos: el de Axlin, en la Ciudadela, el de Xein, camino a la Última Frontera, y el de Rox, en busca del enclave en el que nació. Los tres se enfrentan a situaciones que los hacen plantearse todo lo que saben sobre su mundo y los monstruos. No quiero spoilear nada de este libro ni de los anteriores, pero los que leyeron se imaginarán a qué me refiero. Estas tres líneas narrativas son muy interesantes, creo que en general por igual, ya que cuando pasaba a la trama de otro personaje me frustraba no saber qué pasaba con el que venía siguiendo. A lo mejor el que menos me interesó fue Xein, ya que no conecté tanto con él como con Axlin o Rox —a las que amo mucho mucho y no sé qué hacen perdiendo el tiempo con Xein—, pero los descubrimientos que hace en la Última Frontera también me parecen fascinantes.

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Algo que me pareció fascinante, sobre todo de la segunda novela en adelante, es lo aterradores que son los monstruos innombrables. Solo de imaginarme su existencia, se me ponían los pelos de punta. Eso es un puntazo a favor de la historia. Mucho más que los que son evidentemente horribles o los colosales, porque estos son... Bueno, como ya saben. Y la autora lo sabía, por eso escribió ciertos capítulos en los que se habla más sobre ellos. La verdad es que conocer el origen de todo fue más que interesante. Llegó un punto donde pude más o menos darme cuenta de por dónde iba la cosa, pero ya estaba súper avanzada en la trama. Valoro montones eso; en general, como les contaba, suelo adivinar los giros y eso —no porque sea especialmente inteligente, es algo que pasa cuando leés mucho y/o escribís—, pero acá muchas cosas me tomaron desprevenida y me encantó que así fuera.

Además, no es fácil mantener la tensión y la intriga por casi setecientas páginas. En algún momento, claro, la información empezó a llegar con más frecuencia, pero las ganas de saber ya eran muy altas y fue bien recibido todo. Spoiler grandote Tengo que admitir que esperaba que el origen de los monstruos fuera otro y, si bien no me decepcionó, me descolocó. Igual, me gusta la idea de que sea algo así, medio absurdo, y no algo intrínsecamente malvado spoiler. Igual, me pareció excelente cómo todas las pistas fueron dejadas a lo largo de los tres libros y cobraron sentido en este. Las descubrimos a la misma vez que los personajes, con la misma fascinación y horror que ellos.

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Tengo que decir también, ahora que ya conocemos todo lo que se podía conocer, que me encantó el desarrollo de este mundo. Se aleja bastante de los mundos de fantasía más clásicos, aunque podemos reconocer rastros de ellos en él. Es un mundo decadente, en constante peligro. Si bien varios lo relacionan con el mundo de Shingeki no Kyojin —yo misma noté esta similitud—, creo que toma otro camino. Es más viejo, más primitivo, digamos. Me encantó cómo todo se ajusta a las necesidades de la gente, a la supervivencia frente a los monstruos. Desde las formas caseras de protegerse de ellos hasta las intrigas de la Ciudadela. La manera en la que los monstruos influyen en las clases sociales más altas, el rol de los guardianes en la sociedad... Es un mundo sólido, creíble, y del que me gustaría saber más. Me atrevo a decir que como trilogía es muy superior a Memorias de Idhún, por lo excelente de su ambientación y construcción y por lo mejor desarrollados que están los personajes principales.

En verdad, el único momento en el que dudé respecto a darle cinco estrellas —igual se las di— fue con el final. El clímax se me hizo algo pobre en cuanto a la epicidad de todo lo que venía sucediendo, aunque entendí el porqué de las cosas. Me habría gustado algo más de emoción, de acción. Tal vez fueron las expectativas que me jugaron en contra, tan embalada como estaba hacia el final. Lo que pasa después, las últimas páginas, me gustaron bastante. Como cierre creo que es bastante satisfactorio.

Así que, ahora que ya terminé la saga, me quedo con el vacío de saber que se acabó, pero contenta porque me dejó satisfecha y porque me hizo encontrarme con una Laura Gallego más madura, con nuevas historias que lograron fascinarme tanto como las que leí de adolescente. Recomiendo montones estos libros a los amantes de la fantasía y a los que tengan ganas de embarcarse en una aventura llena de emociones, peligros y monstruos. ¿Se animan?

miércoles, 21 de agosto de 2019

Todo lo que sé sobre un corazón roto - Reseña

Del autor de Cómeme si te atreves

Ella no quiere creer en el amor.
Él siempre ha querido enamorarse.
Ella escribe en su diario a una escritora muerta.
Él no quiere saber nada de la muerte.
Lo que Marc sabe de Simone es lo que cuentan sobre ella en el instituto. Lo que Simone sabe sobre Marc es lo que ningún chico había hecho antes por ella. Desde que a Simone le rompieron el corazón su pasión por el dibujo ha crecido, es una vía de escape porque nunca ha hablado con nadie de lo que pasó. Aunque cuando llega Marc es su gran oportunidad para empezar a creer en las personas.
Todo lo que sé sobre un corazón roto es que en el mundo hay parejas que se conocen, se besan, se enamoran y rompen.
¿Y si la vida es demasiado triste para ser feliz?



Hacía siglos que quería leer a este autor, al que le sigo la pista desde los años de los foros literarios en mi/nuestra adolescencia. Cuando vi que había publicado por primera vez (Cómeme si me atreves), me alegré montones y lo dejé apuntado, aunque por la temática (y esta es una cuestión personal) preferí esperar para leerlo. En fin, que cuando salió este, de inmediato captó mi atención y fue por el que quise arrancar a leer a Daniel. No solo por la bellísima portada, sino por todo lo que prometía la novela.

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Hoy, a diferencia de otras veces, voy a arrancar hablando de la narración de este libro y de cómo está ordenado. No es lineal. A veces —con aviso— se nos cuentan cosas que pasaron antes. En general, la historia la cuenta la protagonista, Simone, en primera persona del presente, pero hay algunos capítulos de Marc e incluso uno en tercera persona. Y tenemos fragmentos del diario de Simone, del antes y del ahora. Esto hace que, más que una historia que podemos seguir así nomás, tengamos que reconstruir un poco lo que pasó, retroceder en el tiempo, tomar carrera. Me pareció una elección oportuna, si tenemos en cuenta el tipo de historia y el mensaje que transmite, la atmósfera que busca construir. Fue, además, lo que me hizo entender alguna que otra cosa que no me terminaba de cerrar de la novela y de cómo estaba contada, que al principio me costó mucho. Les explicaré.

Uno de los problemas que tuve era que la narración se me hacía poco natural. Tanto la forma algo barroca en que estaba contada como los diálogos, irreales en personajes de esa edad o en personas comunes, me chocaban mucho. Entonces me di cuenta de que eso no era así por casualidad. No se trata de un libro hecho para reflejar la realidad cotidiana, sino que a través de las palabras, de una prosa más poética y de unos diálogos que reflejan lo que nos pasa por el pecho y no por la mente, se crea un mundo que no es nuestro mundo y a la vez sí lo es. Más allá de las peculiaridades propias de Simone o de Marc. Cuando me hice amiga de esa idea, la lectura fluyó mucho más y ahí sí que pude disfrutarlo.

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También está cuestión de que Simone es una narradora compleja. Una chica que siente mucho, pero oculta todavía más. Que ama pintar, el arte, la poesía de las cosas, la vida sencilla con su familia. Que ama mucho, pero no se lo permite. Que no se entiende. Contradictoria, vengativa, rota. Que tiende al autoboicot hasta que se permite sanar. De la que se ha dicho mucho, pero en verdad se sabe muy poco. De pocos amigos, de palabras bellas. De futuro incierto, que cada vez toma más forma. No es fácil quererla, pero a fin de cuentas eso requiere ponerse en su lugar, y la empatía no siempre es fácil. Simone no es una persona que pueda atarse, que pueda sacrificar su libertad y su crecimiento por otras personas, por mucho que las quiera. Eso es parte de la historia, pero no todo. Hay muchas más aristas que van a descubrir cuando se lancen a sus páginas.

Llegué hasta acá sin contarles, en verdad, de qué va toda esta historia. Pero, como les conté, no es una novela lineal. Es una novela de personajes en su mayor parte y lo que contemplamos es su crecimiento. Las cosas de su pasado que los convirtieron en lo que hoy son. Lo que tienen que vivir en su último año de secundaria para poder ser quienes van a ser. Cómo lidian con la soledad, con el desprecio, con el duelo, con la fama, con la traición. Leer esta novela es acompañarlos, a veces vernos en ellos incluso. Si me pusiera a contar de verdad de qué va, siento que diría demasiado. Es de esos libros para perderse, más que para seguir un camino.

Al igual que con la narración, me costó llevarme con los personajes. Salvo con Marc, el chico de ciencias, que me conquistó desde el momento uno. Con Simone fue más difícil, pero entre ella y su familia lograron quedarse conmigo al final de la novela. Los demás secundarios tuvieron sus momentos, y aunque aprecio que hubiera cierta diversidad étnica, no siempre me gustó su representación. No es algo que enturbiara mi lectura, pero sí me chocó en algún momento, aunque fuera mínimo. Como pasa siempre con las novelas escritas en primera persona, en fin, es muy fácil que el protagonista acapare la atención y que tenga más vida que los demás. Acá pasa un poco, pero no creo que juegue en detrimento de la historia, justamente por el tipo de historia que es. Sí quiero decir que, aunque algún personaje me resultó cliché, muchos tuvieron su momento de redención —literaria, al menos— y, al final, terminó por volverse todo mucho más sororo de lo que creía y me dejó contenta.

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En cuanto a la ambientación, una de las cosas que más me gustaron es que, a pesar de que sabemos que estamos en España, se haga mención a La Ciudad y a La Capital. Le quita peso a los lugares reales y nos envuelve más en esa atmósfera como sacada de la ficción en la ficción, difícil de ubicar y que encaja a la perfección con la forma en que se cuenta la historia. Me gustó el cuidado y el amor que se nota que hay por esa Ciudad que no se nombra. Se conoce cada lugar, la importancia que le dan los personajes a estos, cómo influyen en sus vidas, en sus historias personales. El trigal, la playa, los lugares que visitan y que evitan. Estas cosas hacen que el entorno se convierta en un personaje más que, por supuesto, crece a la par que los demás. Aplaudo que una ambientación que podría haber pasado desapercibida tuviera esta importancia y este desarrollo.

En fin, ¿qué puedo decir? Tal vez no empecé la lectura con buen pie y tuve miedo de que me decepcionara, sobre todo por lo bien que me cae el autor. Por suerte, pronto entendí de qué venía la cosa, cómo leerlo, y puedo decir que lo disfruté mucho. Es una novela preciosa, sobre el duelo y sobre aprender a sanar, sobre aceptar el amor y aceptarse uno mismo. No me atrevo a recomendarla a todos, pero sin duda muchos van a saber apreciar su valor. No tengan miedo de arriesgarse.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Sophie en los cielos de París - Reseña

Tras hundirse un barco en el Canal de la Mancha, una niña de apenas un año aparece flotando en un estuche de violonchelo y es rescatada por un erudito y aventurero londinense llamado Charles Maxim. De esta forma tan extraordinaria comienza la conmovedora historia de Sophie y Charles, quien, una vez constatada la desaparición de la madre de la niña, se convierte en su tutor legal. Sin embargo, con el paso del tiempo, se apodera de Sophie la idea de que su madre sobrevivió al naufragio, y aunque Charles le advierte que eso es casi imposible, para ella el «casi» significa que existe «alguna» posibilidad, y ésta, por remota que sea, jamás debe descartarse.
Así pues, a pesar de que la única pista que tienen es una dirección parisina grabada en el estuche del chelo, Charles, que lo daría todo por verla feliz, accede a acompañarla a París para iniciar la incierta búsqueda. Allí, en una noche mágica, Sophie conoce a Matteo y sus amigos, unos jóvenes vagabundos que recorren la ciudad por los tejados y que enseguida se prestan a ayudarla para que su sueño se haga realidad.

«Una escritora con una voz profundamente personal y una imaginación fecunda.» Philip Pullman

Llegué a esta novela gracias al Infoblog del año pasado y a la generosidad de Gussi, que regaló libros a los participantes. No tenía mucha idea, la verdad, pero ya saben que no puedo resistirme a libros con protagonistas que tienen mi mismo nombre. Pasó mucho tiempo y, entre otras lecturas más urgentes, lo dejé estar, aunque nunca salió de mi mesa de luz. Ahora, en el mes de mi cumpleaños, dije «¿por qué no?» y lo tomé. Y fue un acierto.

Fuente
La novela nos cuenta una historia que, en principio, es de lo más disparatada. Por el tono de la narración y según vamos avanzando, se nota que es intencional. Que es de esos libros que funcionan tanto para niños como para adultos. De esos que mezclan situaciones insólitas con pequeñas dosis de realidad —que vienen siempre de adultos, quienes podrían arruinar la felicidad de los protagonistas — y se las arreglan para salir triunfales y que el lector se sumerja en el relato. ¿Que Charles Maxim encuentra a la bebé en la caja de un cello y decide quedársela y criarla? Sí. ¿Que usan libros en vez de platos hasta que Sophie deja de romoperlos? Precioso. ¿Que hay toda una sociedad de jóvenes y niños viviendo en los tejados de París? Dame. La fantasía toma el poder de esa manera, a pesar de que la única magia está en la forma en que se nos cuenta esta historia tan particular.

Es importante hablar de la prosa ahora. De la manera bellísima en que la autora describe las cosas, hace comparaciones inesperadas que, sin embargo, funcionan y transmiten lo que considero que es la esencia del libro. No es una narración pesada ni lenta, el libro se lee muy rápido, pero yo aconsejo que se tomen un momento para apreciar la forma en que está escrito. Es parte de lo que hace que le tomemos tanto cariño a los personajes y a sus peripecias.

Fuente
Sophie es una criaturita salvaje, una niña que creció alejada de las rígidas normas sociales de la época —no sabemos cuál, pero se intuye que no es la nuestra— y cuyas prioridades siempre son aprender, divertirse, ir más allá. Criada llena de amor y libertades por Charles, un hombre muy peculiar y con poca vocación de adulto, es quien quiere ser y no quien otros adultos a cargo quisieran que fuera. A pesar de todo, sigue convencida de que su madre no murió en el naufragio y que puede ir a buscarla. Tras un descubrimiento y ciertos apuros, Charles y ella viajan a París para intentar encontrarla. Y así es como Sophie se encuentra con Matteo y los demás tejabundos, la gente que vive y malvive en los tejados de París. Por supuesto, esto representa un desfile de personajes entrañables, insólitos, que ayudarán a Sophie a encontrarse con su madre. A pesar de los riesgos, que no faltan.

La ambientación parisina es espléndida, distinta a lo normal ya que la perspectiva se ajusta a la novela y a la experiencia de los personajes, tanto en las calles como en los tejados. Da ganas de conocer ese otro París, más cerca del cielo y de las estrellas. La prosa, como mencionaba antes, ayuda mucho.

Tal vez lo único que no me convenció fue el final. A mí los finales abiertos me gustan, y aunque este no lo fue tanto, me pareció abrupto. Quedaron algunos hilos sueltos. Se entiende que no es lo más importante y supongo que la novela va hasta donde le interesaba a la autora. No perjudicó mi lectura, pero me habría gustado que hubiera un poco más de cierre.

Este libro, bastante corto y fácil de leer, me pareció una belleza. Una novela narrada con amor, con personajes queribles y una perspectiva peculiar. De esos que, insisto, pueden ser disfrutados por grandes y chicos. Aunque pase el día del niño, igual lo pueden regalar, eh. A los adultos, también. En serio.