miércoles, 17 de julio de 2019

Un mapa de sal y estrellas - Reseña

Nour es una niña de once años cuyo padre acaba de morir. Su madre, cartógrafa que dibuja los mapas a mano, decide mudarse de Nueva York a Siria, su tierra natal, junto a sus hijas, pero la ciudad de Homs deja de ser su hogar cuando comienzan los bombardeos, y a la familia no le queda más salida que huir de ese lugar donde la vida se extingue. La búsqueda de un lugar seguro se convierte en un viaje que los lleva a atravesar siete países. Encontrar un hogar es cada día un sueño más lejano pero también una esperanza a la que aferrarse.

Novecientos años atrás, Rawiya, otra joven de dieciséis años, emprende también un viaje en busca de fortuna que la lleva a través del mundo junto a un cartógrafo decidido a crear un mapamundi. Jennifer Zenab Maccani entrelaza estas dos vidas en un libro tan delicado como estremecedor, que nos recuerda la necesidad de apreciar los detalles de la vida: los aromas y colores del hogar, el arte de contar historias y los vínculos irrompibles de la familia.


No puedo negar que este libro lo pedí por impulso. Normalmente soy mucho más cuidadosa con lo que pido porque implica una lectura concienzuda y una reseña honesta, y no me gusta mucho reseñar libros que no disfruté. En cualquier caso, este me llamó la atención especialmente y, aunque dudé, decidí hacerle caso a mi instinto, que en verdad suele ser más certero de lo que creo a veces. ¿Hice bien? No sorprenderá a nadie esto: .

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Esta es una de esas novelas que cuentan dos historias al mismo tiempo, como bien dice la sinopsis. Una de ellas está contada prácticamente en la actualidad —2011 no está tan lejos, pero fue hace un tiempo ya— y otra, unos ochocientos años atrás. Es Nour, la protagonista de la primera, quien nos cuenta la segunda, la de Rawiya, ya que es lo que su recientemente fallecido padre le contaba antes de dormir. Después de la muerte de su papá, Nour y su familia —dos hermanas y su madre— se vuelven al país natal de sus padres: Siria. Allí esperan empezar una nueva vida, que se ve interferida por los horrores de la guerra. Por eso, para Nour es importante recordar a Rawiya, la heroína de las historias que le contaba su papá, con quien se sentirá identificada a veces, un modelo a seguir para ella. Ambas recorren los mismos lugares y sus historias serán diría yo que análogas.

He de admitir que no es una historia fácil. Si bien no es de las que te hacen llorar todo el tiempo, creo —ya saben que yo no soy de llorar con libros—, es bastante triste y dura y da muchísima rabia ver por todo lo que tiene que pasar esa gente. De Rayiwa y sus aventuras no puedo decir demasiado, más que lo preciosa que resulta. Es la típica leyenda de viajes increíbles, criaturas despiadadas y guerreros feroces. Amo que tenga una base histórica, pero creo que es la parte que menos llena. Esto no quiere decir que no la haya disfrutado.

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Nour no es una aventurera, es una refugiada. Su objetivo es sobrevivir en un mundo cada vez más difícil. Junto con su madre, sus hermanas, Abú Sayid y más gente que encuentra en el camino, llegar a un lugar seguro no va a ser nada fácil. Asimilar la pérdida de su hogar, con todo lo que eso implica, tras la pérdida de su padre, tampoco. Más cuando vivió casi toda su vida en Nueva York y en verdad recién está aprendiendo lo que es ser Siria. Recién entrando en la adolescencia, además. No tengo ni que decirles el sufrimiento que atraviesa esa familia, sin dejar de intentar mantenerse unida, tener motivos para celebrar y hasta permitirse la esperanza.

Es imposible no encariñarse con los personajes. Nour cuenta las cosas de una forma muy madura, muy sensible, sin dejar de tener su edad. La tenacidad de la madre, la calidez de Huda, la ferocidad de Zahra, la amabilidad de Abú Sayid, el vínculo hermoso con Sitt Shadid y su familia. La importancia que se le da a estos nexos, a la memoria, a disfrutar de las cosas simples, a compartir así sea la comida más humilde. Todo esto es tan importante, tan lindo en medio de lugares tan feos. Me preocupé mucho por todos y pasé muy mal con algunos. Dudo que me olvide de ellos fácilmente.

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Algo que quiero destacar de Nour es que es sinestésica. Esto quiere decir que sus percepciones sensoriales son distintas: puede ver el color de un sonido, de un aroma, etcétera. Obviamente, las implicaciones de esto para una narración en primera persona son enormes. En este caso, la pluma de la autora es lo suficientemente experimentada como para que aporte a la sensibilidad de la protagonista y le dé un aire poético a lo que cuenta, demás de que se relaciona con elementos de la trama. Me pareció muy bien utilizado como recurso, y eso que es peligroso utilizarlo.

Otra de las cosas que amé de este libro es que es una gran oportunidad para aprender. Amo la historia y la geografía y acá tenemos mucho de eso. Más allá de que la mamá de Nour y Al-Idrisi son cartógrafos, algo muy importante en el correr de la novela, se le da una importancia enorme al territorio y a la cultura. A lo que implica ser de un lugar, al respeto por los demás. Incluso las religiones son vistas desde esa óptica. A veces para nosotros, occidentales, es muy fácil ver estos lugares a través del cristal de los noticieros, y por eso está bueno darnos la oportunidad de aprender más. Me pareció fascinante todo.

Así que nada, espero realmente que decidan leerlo, especialmente por este último punto. Es un libro precioso, de los que te hacen sufrir un poco, pero que terminan por dejarte el pecho calentito porque aprendiste algo, porque te cambió algo. Vale la pena, ¿confían en mí?

miércoles, 10 de julio de 2019

La hermana perla - Reseña

CeCe D'Aplièse nunca ha encajado en ningún lugar. Tras la muerte de su padre, el misterioso multimillonario Pa Salt, que adoptó a las seis hermanas desde distintas partes del mundo, se encuentra en una encrucijada: ha dejado la escuela de arte y su hermana Star se distancia de ella para perseguir su sueño.
A la desesperada decide huir de Londres y descubrir su pasado. Las únicas pistas que tiene son una fotografía y el nombre de una mujer pionera que vivió en Australia hace un siglo.
De camino hacia Sidney hace parada en el único lugar donde se ha sentido ella misma: las playas de Krabi en Tailandia, donde conoce al misterioso Ace.
Cien años antes, Kitty McBride, hija de un reverendo de Edimburgo, viaja a Australia como dama de compañía de la acaudalada Sra. McCrombie. En Adelaida su destino se ve unido a la rica familia, incluidos los idénticos aunque muy diferentes gemelos, el impetuoso Drummond y el ambicioso Andrew, heredero de una fortuna en la industria de la perla.


A esta altura varios sabrán lo mucho que amo estos libros. Voy a decir desde un inicio que, a pesar de ser una saga, se pueden leer independientes, con menor o mayor grado de spoilers —aunque si les interesa una hermana o un país en particular, no pasa nada, no tienen por qué leer todos. También quiero recordarles que pueden leer mis reseñas de La historia de Maia, La hermana tormenta y La hermana sombra. En esta última comenté que había sido mi libro favorito por diversas razones, y si bien creo que sigue siéndolo, La hermana perla me sorprendió para bien.

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¿Por qué me sorprendió? En ningún momento dudé de la pluma maravillosa de Lucinda Riley, que se siente como volver a casa y charlar con una amiga muy querida. Tampoco dudé de sus magníficas descripciones de lugares exóticos (Tailandia, Australia, en este caso; tuve la oportunidad de leer este libro en verano y disfruté mucho la ambientación) ni de la documentación que trasluce no solo en lo histórico sino también en la actualidad. Mucho menos dudé de su capacidad de hacernos sentir que los personajes son reales, tangibles, humanos. ¿De qué dudé? De que fuera a empatizar con la protagonista, CeCe, dado que hasta el momento era mi menos favorita de las hermanas y me había molestado mucho su actitud con Star en el libro anterior, especialmente porque empatizo mucho más con Star.

Pues me tendré que comer mis palabras. Tener la oportunidad de conocer a CeCe en primera persona, entender sus dudas y sus inseguridades y cómo se apoyó en Star por esos motivos, sus aspiraciones artísticas... Todo eso hizo que le tomara muchísimo cariño y que dejara de verla como una caprichosa malhumorada. El desarrollo de CeCe es de los que más me han sorprendido, especialmente en el plano romántico. En general, aunque hubiera alguna que otra vuelta de tuerca, los romances de los libros anteriores no fueron difíciles de predecir. Acá, todo indica que las cosas se van a dar con determinada persona y que al final esto va a retomarse de cierta manera. Sin embargo, pasan otras cosas y se ponen en cuestión temas muy importantes —algo que me encantó—, de forma explícita aunque nada se concretara en la historia. No quiero decir mucho más, pero quien haya leído sabrá a qué me refiero. También me gustó cómo avanzó la relación con Star ahora que ambas han madurado.

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La historia de Kitty, que corre en paralelo mientras CeCe la va descubriendo, me pareció súper telenovelesca, pero me encantó. Tenemos a una chica trabajadora, humilde, que por motivos ajenos a ella termina descubriendo un oscuro secreto de su padre y siendo enviada a Australia con una mujer de clase alta, bien lejos de su hogar en Escocia. Allí es donde conoce a la familia Mercer, que se entretejerá con su destino para nunca más soltarse. Si bien en general no me gustan demasiado los triángulos amorosos, entiendo el dilema de Kitty en cuanto a estos dos hermanos —más sensato que emocional—, y salí con el corazón destrozado en todo momento. No fue lo más interesante sobre ella, sino cómo pasó de ser casi intrascendente a volverse la dueña de una compañía perlera exitosa. Además, una madre amorosa y una buena jefa para con sus empleados, de origen aborigen, a los que tuvo la decencia de tratar como seres humanos y crear vínculos de amistad, incluso, algo raro en la época.

Toda la situación de los aborígenes en Australia, tanto en el pasado como en el presente, me resultó súper interesante y a veces hasta indignante. No me sorprende, sin embargo, teniendo en cuenta cómo es el mundo y cómo pesa el colonialismo aún hoy en día. Me gustó el encare de la autora, que no se centró en «blancos buenos salvadores» sino que le dio agencia a sus personajes aborígenes también. No me gustó mucho que usaran un inglés «roto» que los hiciera sonar tontos, pero supongo que puede ser cosa de la traducción también que se sienta así.

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Así que, como ven, me encantó el libro y ahora estoy remil hypeada con La hermana luna, que cuenta la historia de Tiggy. Sé que ya salió en español, así que es una cuestión de esperar. Además, leo estos libros con mi abuela —se los presto cuando los termino de leer y después los comentamos—, así que estamos las dos re impacientes. Son novelas apasionantes, que se leen rapidísimo y con anhelo aunque sean bastante largas tanto en cantidad de páginas como en acontecimientos. Los personajes, les aseguro, son de los que se vuelven parte de tu familia literaria. Además, sigue estando sin resolver el misterio de Pa Salt, ese que mantiene hilada la trama. Yo no dejaría pasar la oportunidad de leer estos libros. Ustedes, ¿tienen ganas?

miércoles, 3 de julio de 2019

Ríos de Londres - Reseña

El joven agente de la Policía Metropolitana de Londres Peter Grant era un agente novato más hasta que un día, durante la investigación de un terrible asesinato, recibe cierta información de un testigo ocular muy especial: un fantasma. Tras descubrir que la magia existe, Grant ingresará en el departamento secreto que se encarga de las investigaciones sobrenaturales y, junto al inspector Nightingale, se encargará de tareas tan singulares como negociar treguas entre el dios y la diosa del Támesis, desenterrar tumbas en Covent Garden y perseguir a un espíritu maligno y vengativo que está sembrando el caos en la ciudad de Londres.







Hay libros que sabés que te van a atrapar desde la primera página. Que son una delicia. Que son de esos que querés leer entre mantas, con un tecito y sin prestarle atención a nada más. Este es de esos. Bastaron un par de páginas para que me hundiera en la historia y en el misterio que da inicio a todo. Hacía tiempo que tenía ganas de leerlo y, como pueden ver, la espera valió la pena.  

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Como se darán cuenta, esta es una novela policial. Sin embargo, también incluye elementos fantásticos, como la magia y criaturas sobrenaturales. Es decir, es un combo de misterio, fantasía y, además, mucho humor. Además, también hay una subtrama que es la que, en definitiva, le termina dando nombre a la novela, relacionada con los ríos de Londres, que están personificados. Es casi un lío familiar no resuelto y hay bastante comedia involucrada, pero tiene más peso del que parece en primera instancia. La actualización de criaturas folklóricas y deidades también tiene un rol clave. Otros lectores lo han dicho: tiene un aire a American Gods, de Neil Gaiman, pero más centrado en el humor.

La ambientación destaca por esto mismo. En un principio pensé que se trataba de una época algo más antigua, de fines del siglo XIX o de principios del XX, pero la historia transcurre en la actualidad. Por supuesto, la ubicación temporal también juega un papel importante en el desarrollo de la historia, diría clave, y me gustó que se tuviera en cuenta. Si bien existen un montón de criaturas mitológicas, esto no es un dato conocido por toda la población. Hay una especie de Acuerdo, del que no se habla con claridad, que podemos suponer que evita ciertas revelaciones y ciertos desastres. En general, podemos decir que el mundo de esta novela es prácticamente igual al nuestro, pero bajo la superficie de la normalidad se esconde un montón de magia. Y es tarea del inspector Nightingale y de nuestro protagonista, Peter Grant, investigar los casos relacionados con ella.

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Es Peter quien nos narra la historia en primera persona. Este dato es importante porque tiene una voz muy fuerte; el humor de la novela es muy inglés y Peter se caracteriza por ser sarcástico e irreverente en la mayoría de los casos. Este joven de ascendencia africana nos cuenta la forma en la que percibe su ciudad y es, como suele suceder, una mezcla de amor y resignación. Además, tiene una situación familiar bastante compleja. Por otro lado, se muere de ganas de crecer en su carrera, aunque es bastante escéptico con sus posibilidades y sabe que es demasiado distraído. He de decir que pude empatizar con Peter, pero hubo cosas respecto a su forma de ver a las mujeres que no me convencieron demasiado. Puedo entender que en las deidades el sexo tiene una valor más allá de lo humano, pero no me gustó que Peter entrara en el estereotipo de personaje masculino normalito que vive rodeado de mujeres hermosas a las que no se puede resistir, cosa que afecta las descripciones. Esto es personal, obviamente.

Si hay algo que no le falta a esta novela es personajes variados e interesantes. Para empezar, tenemos a Lesley May, la compañera policía de Peter, que es mucho más eficiente y atenta que él y, aunque la envidia un poco por eso, se alegra. También le gustaría que fueran más que amigos, pero no de forma romántica. No es un libro que se enfoque demasiado en el romance. Dentro de Scotland Yard también tenemos al intimidante Seawoll, de Homicidios, y al inspector Neblett, el jefe de Peter. Los padres de Peter, especialmente en referencias a la carrera como músico de jazz de su padre o a los orígenes africanos de su madre, tienen una gran importancia en la construcción del personaje.

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Más adelante aparece el inspector Nightingale, que es el nuevo mentor de Peter. Este hombre se encarga de un departamento muy especial, que investiga crímenes sobrenaturales, y es, atención, un mago. A partir de entonces Peter conocerá a fantasmas, como Nicholas Wallpenny, algún trol —aunque ese fragmento en particular me pareció algo clasista—, vampiros y deidades del Támesis, como madre y padre Támesis y sus hijos, nombrados como los afluentes de este río. Especialmente, Beverly, Tyburn y Oxley. De hecho, vamos a estar metidos en una disputa familiar entre ríos, pero no quiero hablar demasiado de eso. Me gustó la diversidad racial entre los personajes, que además creo que se maneja bien. No quiero hablar del antagonista porque se trata de una novela policial y no tiene gracia, pero sí diré que me gustó la manera en que se maneja, que a pesar de todo no es un villano malvado sin profundidad, sino algo más extraño, y que no se resolvió de una forma violenta sin sentido.

La novela está escrita de forma desenfadada, pero se nota un cuidado detrás. Se apoya muchísimo en el humor a través del sarcasmo de Peter y su forma de ver Londres, pero también hay momentos muy oscuros e intensos. De hecho, hay un par de escenas muy fuertes que tal vez no sean para los más sensibles, al menos no sin aviso. De cualquier manera, engancha un montón y se lee súper rápido, aunque me habría gustado haber podido tomarme mi tiempo para disfrutarla más (pero la vida no me lo estaría permitiendo).

Así que si tienen ganas de leer un policial lleno de humor, con mucha magia (pero una mirada que no pierde de vista la ciencia), una ambientación londinense en la actualidad y personajes variadísimos, este es para ustedes. Perfecto para leer ahora en invierno con algo calentito. Yo no lo pensaría dos veces.

miércoles, 26 de junio de 2019

Escuadrón - Reseña

El inicio de la nueva trilogía young adult de Sanderson: Top Gun en el espacio.

El mundo lleva siglos en guerra; la humanidad está atrapada en un planeta constantemente atacado por unos alienígenas decididos a destruirla. Los pilotos son los únicos héroes dispuestos a combatir el enemigo.
Spensa es una joven que siempre ha soñado convertirse en piloto y defender a la Tierra. Pero su destino se cruza con el de su padre, un piloto que fue asesinado tras abandonar a su equipo, anulando sus opciones de asistir a la escuela de vuelo. De pronto, el ataque alienígena ha hecho duplicar la flota aérea de los humanos, facilitando que Spensa ahora sí pueda volar al espacio…

BRANDON SANDERSON es el gran renovador de la fantasía del siglo XXI, con diez millones de lectores y los derechos cinematográficos de toda su obra vendidos.

Brandon Sanderson es de esos autores que no necesitan presentación. Escribió y sigue escribiendo un montón de novelas de fantasía y ciencia ficción, sagas para adultos, jóvenes y niños... Casi imposible seguirle la pista sin comprometerte de verdad.  Escuadrón no es la primera vez que me encuentro con Sanderson, pero sí el primero de sus libros que reseño. La premisa me llamaba muchísimo y, apenas tuve la oportunidad de leerlo, me tiré de cabeza. Lo devoré casi todo durante una maratón de lectura de la comudidad BBB y creo que fue la mejor manera de pasar un sábado de junio.

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El mundo que nos plantea Sanderson en esta novela no es la Tierra, aunque los antepasados de sus habitantes provienen de allí. Se llama Detritus y fue habitado por estos tras una persecución y un aterrizaje accidentado. Desde entonces, son atacados por los krell sin descanso, lo que los obliga a vivir bajo la superficie. Excepto que, con el tiempo, decidieron luchar. Y Spensa, nuestra protagonista, se muere por luchar. Esto, básicamente, es el argumento de la novela. No suena a nuevo, no suena a complejo, pero la verdad es que tampoco importa demasiado. El enfoque es maravilloso, la historia te atrapa de inmediato y los personaje están muy cuidados. De eso voy a hablarles ahora mismo.

Si lo han visto en persona, sabrán que es un libro largo, de más de quinientas páginas. Sé que eso a varios los asusta y a otros los entusiasma. He de decir que, una vez que te enganchás, esas páginas pasan rapidísimo. Y vaya si te enganchás, porque es una novela llenísima de acción, de secretos y de momentos muy intensos. También me gusta mucho el enfoque toma, como decía arriba. Me refiero en particular a cómo se trata al heroísmo, a la cultura en contra de la supuesta cobardía —una cultura que marcó la vida de Spensa— que hace que los pilotos, la profesión más admirada en esta sociedad, prefieran morir con honor a salvar sus vidas y ser considerados cobardes. Claramente, dentro del libro esto se cuestiona y se critica, a veces directamente en palabras de personajes como Cobb, un veterano que ahora da clases, o según las experiencias que Spensa va acumulando.

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Spensa, como protagonista, es bastante diferente a lo que solemos encontrarnos. Es una bolita de rencor y violencia, llena de ganas de demostrarles a todos que no es una cobarde, que su padre tampoco lo era y que va a ser una digna piloto. Es bajita y parece fácil subestimarla, pero si la hacés enojar, te destroza. Me hizo acordar tanto a una amiga en ese sentido que al toque le tomé cariño, pero es verdad que puede ser un poco intensa. Por suerte, y quiero resaltarlo, con el correr de la novela va soltando un poco esa fantochada suya y dejando que otros se le acerquen, incluso cuando la posibilidad de perderlos es tan cercana —y, cuando esto sucede, el impacto es devastador. Spensa es inteligente, valiente —sí—, leal a sus amigos y con un fuerte sentido de la justicia. Hay un montón de veces que te dan ganas de gritarle, pero cuando ves todos los palos que le ponen en la rueda desde lugares de poder, se te pasa un poco.

Hay un montón de personajes en esta novela, pero los que más me importan son el escuadrón de Spensa, que cada vez va quedando más chico entre muertes y renuncias, y su profesor, Cobb. Cobb fue compañero del padre de Spensa, testigo de lo que le sucedió y... esto pesa. Me pareció un personaje admirable. Respecto al escuadrón, y sin entrar en cada uno de ellos, me gustó el lugar que toman en la vida de Spensa. Salvo Rodge, a quien ya conocía y con quien sí tiene confianza, todos los demás son un desafío para que Spensa ejercite tanto la irreverencia como la compasión. Me gustó especialmente una escena en la que se pone énfasis en la amistad femenina, el apoyo mutuo y las ganas de tener algún momento de normalidad. Fuera de esto, los adultos también son interesantes, especialmente Férrea, de quien tenemos bastante introspección. Me gustó que no hubiera villanos, sino antagonistas. Y luego está M-bot, la nave que encuentra y que está controlada por una inteligencia artificial dañada. Es un personaje delicioso.

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La sociedad de este planeta está construida con mucho cuidado, a partir de los restos de la flota que tuvo que aterrizar para escapar de los krell. Incluso las cosas a las que se dedican o en las que creen tienen que ver con las ocupaciones de los habitantes originales. Sin mencionar, además, lo que provoca en cualquier cultura tener que vivir bajo tierra porque afuera espera una muerte casi segura. Ya hablé de la idiosincrasia de los pilotos así que no voy a seguir mucho con eso, pero quiero resaltar lo mucho que me gustó la academia donde estudian y las diferencias entre vivir en la superficie o en las cavernas. Además, la precisión con la que están descritas las distintas naves, las maniobras, los componentes de las naves... No me sorprende porque es Sanderson, pero vale mucho la pena resaltarlo. En cuanto a los krell, en este primer libro vamos a verlos poco y saber muy poco, hasta casi el final del libro. Pero, déjenme decirles, va a valer la pena que sea así.

Ya conocía la prosa del autor, pero en este libro se me hizo especialmente fluida, tal vez porque es una novela más orientada a un público juvenil, tal vez por la temática. En verdad, lo más destacable es la manera en que une acción e introspección, cataratas de datos e información con plot twists que hacen que uno nunca quiera dejar de leer. Son más de quinientas páginas que se pasan volando y que nos dejan con muchas ganas de seguir con el siguiente.

Sí, es una saga, otra cosa que no sorprende teniendo en cuenta al autor. Sé que a veces da pereza, pero yo me quedé con montones de ganas de seguir con la historia y me parece excelente poder leer una continuación. Lo recomiendo un montón a los que sean fans de este tipo de historias, pero también lo veo una buena puerta de entrada para los que no conozcan tanto. ¿Qué me dicen? 

miércoles, 19 de junio de 2019

Entre vidas - Reseña

La Ecuménica y el Hotel Vista Roja unen a Manuela y Ela sin saberlo. La guerra que cambió el mundo entra en sus vidas a pesar de los años que las separan. Manuela ha decidido que el pueblo se le queda pequeño. En el año 40 tiene que enfrentarse a sus miedos y dejar atrás a su familia. Ela está obsesionada con la Guerra a pesar de que en el año 80 nadie quiere hablar de ella. El Memorial se acerca y una excursión con su colegio hará que su vida dé un vuelco. Dos chicas de diecisiete años y un hecho que cambiará sus vidas para siempre.










Es la tercera vez que tengo la oportunidad de leer a esta autora, a la que también entrevisté el año pasado. Antes de empezar con la reseña, les cuento que pueden leer las de Infortunium y El Imperio del Sueño, si quieren saber más sobre la autora y sus obras anteriores. Y, sin más dilaciones, hablemos de Entre vidas.

Como muchos sabrán, la autora publicó mediante una campaña de crowfunding en Verkami.Tuve la suerte de poder apoyarla como mecenas y leer el libro en su versión digital. Esta versión incluía un relato extra, conseguido gracias a haber cumplido una de las metas de la campaña. La versión física incluye una imagen extra sobre la guerra. Sobre todo con las maravillosas ilustraciones de Mónica Marqués, que pueden ver en esta entrada. En fin, se imaginarán que toda esta campaña disparó el hype de maneras alucinantes y sí, se imaginan bien. Por suerte, puedo decir que es un libro a la altura del hype. Y eso no es poco. De hecho, creo que de las tres novelas que voy leyendo de Laura, es la que más me gustó. La más completa, la más consistente y la que más emociones me despertó. Y, como siempre, con fuerte crítica social detrás y situaciones que podrían considerarse alegóricas de nuestra realidad. No sé, ¿ya tienen ganas de leer? Sigamos.

Se desprende de la sinopsis que esta es una historia contada en dos tiempos. En el de Manuela, en los años 40, y en el de Ela, en los años 80. Estamos en una especie de mundo alternativo que nos cuenta una guerra paralela a la que sería nuestra Segunda Guerra Mundial, que es la Ecuménica. Esto es por gusto y es, como les decía, alegórico. La diferencia es que aquí los perseguidos, los que causan todo el daño a la sociedad y hay que eliminar y lo que se imaginan son los artistas. El ser artista, dicen los Nantes —ya sabemos el paralelo de quiénes son—, es genético y ensucia la sangre. Y por lo tanto, son una lacra de la sociedad. Esto empieza a de poco, a la vez que la guerra. Y de pronto lo invade todo y no hay cómo escapar.

Manuela, cuya narración está en tercera persona, es una muchacha de pueblo que se va a la ciudad en busca de una vida diferente. Para no seguir soportando a su padre alcohólico ni tener que depender de un esposo. Así es que consigue un puesto de trabajo en el Hotel Vista Roja. Vamos a tener la oportunidad de conocer más sobre la rutina y los habitantes de este hotel, pero muy pronto las cosas van a torcerse y... Se imaginan. La verdad, creo que la de Manuela es la historia más dura. No siempre es fácil leer sus capítulos y a veces la crudeza llega mucho. Está muy bien logrado, la verdad, y creo que contrasta muchísimo el optimismo y la ligereza del principio con los capítulos finales, mucho más oscuros y densos. Esa ingenuidad sobre el futuro y la desesperanza del final, tras haber vivido la guerra de cerca.

Me encanta también la atmósfera conseguida en esta parte. Se nota más vieja, aunque sean unos años 40 distintos a los nuestros. Esto se ve en la tecnología, la forma en que la gente se entera de las cosas, cómo se tratan entre sí. Igual, hay diferencias: ya en esta época, las distintas orientaciones sexuales están normalizadas y me parece excelente. Los personajes secundarios también me parecieron muy bien desarrollados. Desde la enigmática Úrsula hasta otros más entrañables como Virtudes, Piedad o Genoveva, o incluso otros más ambiguos.

Por otro lado tenemos a Ela, cuarenta años después. Su historia es, en cierto sentido, más sencilla. Sin embargo, hay momentos muy intensos pues es donde más importa el peso que tiene la memoria. La memoria de hechos terribles, de crímenes de lesa humanidad, de todo esto tan espantoso que muchos se empeñan en olvidar porque «hay que mirar al futuro» y «avanzar» y todas esas pavadas tan terroríficamente parecidas a las que dicen acá sobre la dictadura. No pude evitar sentir esa cercanía y que me llegara mucho la reticencia de Ela a olvidar lo sucedido y las consecuencias que tiene en el fururo. En este mundo en el que vivimos, dudo que nosotros podamos darnos el lujo de hacerlo. De todos modos, lo que le sucede a Ela es un poco más drástico: es incapaz de sacarse el tema de la cabeza, de sentir la Ecuménica como algo personal y la necesidad imperiosa de acercarse a los lugares donde más se sufrió la guerra. ¿Por qué? Misterio.

Ela nos narra en primera persona y esto ayuda mucho a transferirnos esa confusión que sufre. Poco a poco, algunas cosas que vive empiezan a ser incoherentes y ella misma lo nota. Me encantó cómo se trabajó esto y el impacto que tiene en la lectura. Es difícil hablar de los personajes que la rodean porque, primero, sufren esta ambigüedad con la que Ela los percibe y, segundo, porque en muchos casos es spoiler. Me gustaron, también, pero no sé si al mismo nivel que los de los capítulos de Manuela.

Ya he hablado antes de la prosa de Laura, pero creo de verdad que este es el libro que más llega. Además, la ambientación en un mundo que no es el nuestro para contarnos cosas muy vigentes es algo que me parece súper adecuado. Estas dos virtudes se conjugan muy bien y creo que el efecto del libro es el esperado. Se lee muy rápido, pero con el corazón en el cuello. Y genera muchas cosas, no sé.

Así que nada, si no fueron mecenas ya y por lo tanto felices poseedores de un ejemplar, los invito a adquirir uno porque vale la pena. Porque es necesario, al igual que la memoria lo es. Y de eso se trata este libro, en gran parte.


Yo sé que la canción habla de otra cosa,
pero igual creo que pega bastante bien...

miércoles, 12 de junio de 2019

Cuerpos de carbón - Reseña

Tres jóvenes que no se conocen entre sí son obligados a reunirse por la fuerza. Quien los convoca se mantiene en el anonimato y les exige mediante amenazas que le entreguen una información que para ellos es desconocida.
El tiempo los apremia y sus vidas están en peligro. Tendrán que poner en juego su perspicacia y su inteligencia emocional para que la desesperación y el miedo no les ganen.

Una novela que no da tregua, apasionante, despiadada. Una historia donde el tiempo es clave porque la vida depende de ello.








Me hace muy feliz poder reseñar esta novela. Ya tuve el placer de leer Te ama, León y de entrevistar a su autor el año pasado, pero más allá de eso, por lo que significa que esta novela exista. Hace un buen tiempo, en un evento de bloggers y booktubers junto con el Plan Nacional de Lectura en la Feria del Libro, Marcos nos leyó su cuento «La llamada», que está disponible en Cuento contigo. Con los chicos del #Clubdelectura.uy le pedimos que por favor lo continuara y, efectivamente, así lo hizo, y no solo eso, sino que el libro está dedicado al club. Es muy lindo y muy emocionante y me encanta poder contarles esto. Apenitas antes de que el libro saliera, Marcos vino a visitarnos a una reunión del club y dejó un libro para que fuera sorteado y... no lo gané yo, pero sí mi novio, así que se lo retuve porque tenía que leerlo (tranquis que ya se lo devolví).

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Al igual que en su anterior novela, tenemos una historia de misterio, un thriller juvenil que, como bien dice la sinopsis, no da tregua. Voy a empezar por ahí porque ya veo que es la principal característica de los libros de este autor: me lo leí en una noche, con muchas ganas y velocidad. Es una novela que engancha mucho, que pasa muy rápido y en poco tiempo y que no deja de tirarnos datos, escenas de acción y otros sucesos impactantes. El lenguaje es muy claro y permite que pasemos las páginas casi sin respirar porque hay que seguir.

La historia comienza con una llamada y dos secuestros que parecen no tener nada que ver. Los involucrados van a tener que ponerse a pensar en por qué los reunieron y qué quieren de ellos, y cuando las cosas empiecen a cerrar y las pistas los dirijan al meollo del asunto... las cosas se ponen todavía más peligrosas. Es muy difícil hablar de lo que pasa en este libro sin spoilear, así que voy a dejar eso por ahí. Diré, nada más, que me gustan los temas que toca y lo que se critica, algo que todos sabemos en verdad y dejamos pasar porque es demasiado grande como para hacer algo al respecto, a veces...

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En cuanto a los personajes de esta novela, tenemos varios protagonistas, aunque la más destacada es Olivia. También están Romina y Tiago, además del detective Ariel Frigman y, alguna que otra vez, Fideo. Debo admitir que esta es una de las partes que más flojean en el libro. Me costó encontrarles profundidad a estos personajes, a pesar de que nos adentramos en sus historias personales, miedos y metas, en algunos más que otros. El detective Frigman en particular me resultó cliché e innecesario, funcional alguna que otra vez, nada más. Creo también que es difícil cuando la novela transcurre en tan poco tiempo.

A pesar de esto último, también tenemos capítulos previos a ciertos eventos del presente de la novela que nos ayudan a tener una idea más completa de lo que pasó y por qué, aunque nos deja con más dudas de las que responde, y por lo tanto más ganas de leer. Los cambios de perspectiva ayudaron mucho a que la tensión y el interés no decayeran en ningún momento.

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La ambientación me desconcertó un poco. A pesar de que podría tratarse de Uruguay, de Montevideo y de la Ciudad de la Costa, en verdad nada nos lo garantiza. No hay ningún indicio real, en verdad, y los personajes hablan de tú, cosa que me chocó un poco ya que sentí los diálogos algo forzados a veces. En verdad creo que los entornos no tienen tanta relevancia en cuanto a la trama, pero sí sabemos que se trata de nuestro mundo porque hay más de una referencia cultural, en particular sobre juegos, que nos lo demuestran. No sé si esto es algo que les pasa a ustedes o si solo a mí me deja pensando. Soy un poco de enredarme con algunas cosas.

En definitiva, tenemos un thriller atrapante, con crítica social y muchísima intriga. De esos que se leen en unas horas porque cuesta mucho dejarlos y tenemos que saber qué pasó. Me alegra montones haber podido leerlo y espero que Marcos siga escribiendo libros del estilo o, por qué no, que nos sorprenda con alguna otra cosa. Todo es bienvenido.

miércoles, 5 de junio de 2019

La sombra del zorro + Catwoman. Soulstealer - Doble reseña

Hace mil años, el gran dios Dragón fue invocado para conceder un deseo terrible, y la tierra de Iwagoto se sumió en una era de oscuridad y caos. Ahora se concederá un nuevo deseo a aquél que sea el poseedor del Pergamino de las Mil Oraciones.
Criada por monjes en un templo escondido, Yumeko ha sido entrenada para ocultar su naturaleza. Mitad zorro kitsune, mitad humana, su habilidad para transformarse sólo es comparable con su inclinación por las travesuras. Hasta el día en que su hogar es arrasado por demonios del averno y se ve obligada a huir con el mayor tesoro del templo, una parte del antiguo pergamino sagrado.
Kage Tatsumi es un misterioso samurái del Clan de la Sombra, un guerrero que ha recibido la orden de recuperar el pergamino a cualquier precio. Pero el destino pronto une a Tatsumi y Yumeko. Con la promesa de guiarlo hasta el tesoro anhelado, Yumeko establece una peligrosa alianza que le ofrece su mejor esperanza de supervivencia. Pero él busca lo que ella ha escondido, ¿y si su engaño es descubierto?
Con un ejército de demonios pisándole los talones, y acompañada por el más insólito de los aliados, los secretos de Yumeko son más que una cuestión de vida o muerte. Son la clave del destino del mundo.

Desde mi experiencia con la saga Las guerras del loto, de Jay Kristoff, soy muy cuidadosa a la hora de elegir novelas con ambientación japonesa, especialmente si se trata de mundos de fantasía inspirados en Japón. Quienes leyeron mis reseñas sobre esa saga sabrán que terminé reconciliándome, pero de todas formas me mantengo cauta al respecto. Por eso, cuando me encontré con esta novela, decidí tomarla con pinzas. Le tenía un poco más de fe por la autora, pero aun así no quería ilusionarme. Entré a sus páginas con cuidado y salí muy contenta de haberle dado una oportunidad.

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Debo ser sincera, de todas formas: esta novela contiene un montón de tropos y clichés. ¿Por qué no me molesta ni me importa? Porque funcionan. Porque están bien usados y, además, son todos los que me gustan. Profecías, objetos mágicos, guerreros, brujas, fantasmas y otras criaturas mitológicas. Un shinobi que no puede permitirse sentir a cargo de proteger, para su conveniencia, a una medio kitsune ingenua. Un ronin irreverente, un espadachín misterioso. Todo un grupo de outcasts camino a cumplir una misión de la que, a fin de cuentas, no saben demasiado. ¿El enemigo? Una fuerza sobrenatural nacida de los mismísimos infiernos. No quiero contar demasiado de esta aventura porque es tan, tan satisfactorio ir descubriéndola de a poco... Es, en cierta forma, episódica y casi se siente como ver una serie.

Los personajes son el gran sí de la novela. Variados, profundos y entrañables. Yumeko me gustó muchísimo porque su ingenuidad no se hace pesada. Es curiosa, amable y está unida de forma ineludible con la naturaleza y el mundo espiritual. Tatsumi es un shinobi —ninja— que carga con una espada legendaria poseída por un demonio, por lo que no puede darse el lujo de dejarse controla por sus emociones. Estos son los personajes que nos narran la aventura, pero por el camino se encontrarán con Okame-san, un ronin sarcástico pero querible, y algunos otros personajes no tan amistosos. Me encantó la dinámica entre los personajes principales, el humor, los vínculos y la forma en la que entienden el mundo, cada uno de ellos. También disfruté de los villanos y de cómo, a pesar de tener menos profundidad —ahí se me hicieron muy de anime de los viejos, no sabría explicarlo—, insinúan algo mucho más oscuro y difícil de vencer.

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La ambientación, al final, me terminó pareciendo preciosa. No se llena la boca de cosas que no entiende, sino que toma los mitos de forma respetuosa para crear un mundo delicado y lleno de magia. Es muy fácil sentirse parte del universo creado, de lo bien descrito que está y lo importante que es para la trama. Además, la prosa transmite muy bien la fascinación de Yumeko hacia todo lo que conoce. El japonés utilizado no me pareció incorrecto y hacia el final hay un glosario, además de que la novela en sí cuenta con bastantes notas al pie, sin interrumpir la inmersión en la historia. Para que todo fuera aún mejor, leí con la banda sonora de La princesa Mononoke de fondo y me pareció de lo más apropiado.

Podría hablar muchísimo más de este libro, pero elijo no hacerlo porque quiero que se adentren en él como yo, sabiendo poco y con más intriga que otra cosa. Es una novela preciosa, que disfruté montones a pesar de los clichés, que me importaron poco y nada. Me quedo con sus personajes y con la ambientación maravillosa, con una historia que me atrapó montones. Muero de ganas de leer la segunda parte y espero, de corazón, que ustedes también elijan meterse en este mundo increíble.



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Selina Kyle es Catwoman. Y cuando el murciélago no está en la ciudad, la gata sale a jugar. Ha llegado el momento de saber cuántas vidas tiene esta gata.

Selina Kyle es una ladrona.
Dos años después de huir de los suburbios de Gotham, Selina Kyle regresa bajo la identidad de la rica y misteriosa Holly Vanderhees. Con Batman fuera en una misión trascendental, pronto se da cuenta de que este es el mejor momento para hacerse con la ciudad.
Luke Fox es un héroe.
Luke quiere demostrar que está preparado para enfundarse en su traje de Batwing y proteger a los ciudadanos de Gotham. Para ello, se propone atrapar a una nueva ladrona que merodea por las calles y que, junto con Poison Ivy y Harley Quinn, está causando estragos en la ciudad.
En Gotham nadie es lo que parece.
A pesar de haber trabado algunas amistades inesperadas, Selina juega desesperadamente al gato y al ratón: durante el día coquetea con el guapísimo Luke Fox y por la noche lucha contra Batwing.
La inteligencia de Catwoman podría convertirse en la ruina de Batwing, pero una amenaza del pasado la persigue... ¿Será capaz de llevar a cabo el atraco más cercano a su corazón?

De esta colección de libros, Catwoman era uno de los que más me atraía. No solo porque es un personaje de DC que siempre me gustó mucho, sino porque la autora es nada más ni nada menos que Sarah J. Maas, una de mis escritoras favoritas. Además, había leído Wonder Woman de Leigh Bardugo y me pareció una buena novela. A decir verdad, tenía preocupaciones para con este porque había leído también reseñas tirando a negativas, pero, al final, ni muy muy ni tan tan. Me pareció un buen libro, pero no me maravilló.

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A diferencia de otros lectores, no voy a meterme en si fue una buena representación del icónico personaje que ya todos conocemos. No porque me parezca mal, sino porque carezco de tal conocimiento. Soy consumidora ocasional y no me cambia demasiado que alteren una backstory o que le den nuevas motivaciones o intereses amorosos a estos personajes. Respecto a este tema en particular, desde el vamos tenemos un origen muy claro para esta Selina Kyle, a la que vamos a conocer más que nada durante su adolescencia. La conocemos cuando vive sola con su hermana Maggie y trata de mantenerlas a ambas, de pagar las cuentas del hospital de Maggie mientras se arriesga en peleas clandestinas. Luego, años más tarde, tenemos el producto de su entrenamiento en la Liga de Asesinos

Aquí volvemos a algo que hay que tener en cuenta: son novelas juveniles, con enfoque en un público adolescente. ¿Qué quiere decir? En este caso, que fueron específicamente planificadas para que sus protagonistas fueran adolescentes y apeleran a ese público en particular. No quiere decir que nadie más pueda leerlas ni que los cómics u otros medios no sean para ellos, sino que la idea central es otra. Por lo tanto, es de esperar que se centre en otros aspectos. Quizás por eso fans más metidos en este universo puedan sentirse extrañados, pero creo que a la vez es una buena puerta de entrada para lectores de estos autores que quieran empezar a meterse.

No sé si es necesario a esta altura que les cuente sobre la maravillosa prosa de Sarah J. Maas, lo genial que es para las escenas de acción y para provocar tensión entre los personajes, pero lo destacto de nuevo porque puedo. Si bien creo que la disfruté más en sus novelas de fantasía, la narración fluye muy bien. En cuanto a la ambientación, no sé si me sentí del todo en Gotham, pero habría que chequear qué es Gotham para mí en particular.

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Los personajes —y me refiero a los de la novela, no como adaptación— los encontré sólidos y diversos. Me gustó que la historia no solo se centrara en un romance, y que este romance no fuera empalagoso sino más bien una atracción que potencialmente podría ser algo más. También fue un punto a favor tener a Poison Ivy y Harley Quinn y, más que la dinámica entre ellas, resaltaría la amistad que se genera entre las tres. Selina me hizo acordar un poco a Celaena, la protagonista de Trono de cristal. No tuve problemas con ella y disfruté de sus conflictos, pero a veces era demasiado eficiente en cosas.

En definitiva, dudo que sea la mejor adaptación, pero tampoco creo que busque eso. Es un libro entretenido, que engancha y que puede abrirle las puertas del universo de DC a un montón de gente que por ahí ni se lo planteaba. Para mí, rinde.

Y, ¿ustedes? ¿Leyeron alguno?

miércoles, 29 de mayo de 2019

La ciudad de los fantasmas - Reseña

Desde que Cass estuvo a punto de ahogarse (está bien, sí, se ahogó, pero no le gusta pensar en eso), puede correr el Velo que separa a los vivos de los muertos… y entrar al mundo de los espíritus. De hecho, Jacob, su mejor amigo, es un fantasma.
Así que las cosas ya son bastante extrañas en su vida, pero se van a volver más extrañas aún.
Cuando a los padres de Cass les ofrecen realizar un programa de TV sobre los lugares más embrujados del mundo, la familia parte hacia Edimburgo, Escocia. Allí hay tumbas, castillos y pasadizos secretos rebosantes de fantasmas. Y cuando Cass conoce a una chica que comparte su «don», se da cuenta de cuánto le queda por aprender del Velo… y de sí misma.
Cass tendrá que aprender rápido: la ciudad de los fantasmas es más peligrosa de lo que había imaginado.




Hacía montones de tiempo que quería leer a Victoria Schwab, pero no había tenido la oportunidad. Cuando supe que íbamos a tenerla por estos lares, me emocioné un montón. Supongo que la mayoría acá está al tanto o fue al precioso evento de Puck en la Alianza en el que pudimos conocer a la autora. Una de esas oportunidades únicas. También tuve la suerte de verla en la Fería Internacional del Libro de Buenos Aires, a la que volví a asistir —esta vez por mi cuenta, con mi novio y amigos— y comprar y que me firmara más de sus libros después de una larga cola en la que hasta hice amigos. Gracias a estas instancias puedo decir que me pareció una persona adorable, que me transmitió mucha ternura y ganas de seguir escribiendo también. Fue una gran experiencia y por eso agradezco mucho a Puck y a todos los involucrados tanto en Montevideo como en Buenos Aires.

Hoy vengo a contarles sobre la primera novela middle-grade de la autora que he leído. Creo que la sinopsis resume bien el contenido, así que no voy a demorarme mucho describiendo la trama. Sí voy a decirles que es una de esas novelas que habría amado leer de preadolescente. No quiere decir que ahora no, pero en esa época la habría disfrutado especialmente. Es una novela de suspenso, misterio, no diría terror, pero tal vez se acerque a esa categoría. Acompañamos a Cass, nuestra protagonista, en su fantasmal recorrida por Edimburgo. Allí, el Velo que la separa del mundo de los muertos se volverá mucho más fino. Y así empiezan los problemas. Es una historia sencilla, digamos, pero que nos plantea un mundo que potencialmente tiene mucho para dar. Se lee en dos patadas porque logra enganchar, y mucho. 

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Cass, la protagonista, es una preadolescente que tuvo el infortunio de ahogarse. Aunque Jacob, su mejor amigo-fantasma, logró salvarla, ahora puede traspasar el Velo y sentir cuándo hay espíritus cerca. Me gustó mucho lo cercana que se hace, su sentido del humor y cómo, a pesar de lidiar con fuerzas que no entiende, siempre lucha por las personas que quiere. Me gustó su voz y su historia se me hizo dinámica. Me quedé con ganas de conocerla mejor, eso sí.

También me gustó mucho la forma en que se relaciona con los demás, especialmente con Jacob. Me pareció una amistad preciosa, aunque temo por su futuro debido a ciertas cosas que se dicen y que no quiero spoilear. Y qué alivio que se tratara de una amistad y no una amistad-romance. Ya lo sabía porque lo había leído en otras reseñas, pero me gustó lo que leí. Respecto a los demás secundarios, los padres de Cass me parecieron muy peculiares y me hicieron reír, al igual que la gente que los rodea. Mención especial a Lara, que me cayó muy bien y a la que me gustaría conocer más. Siento que tal vez la historia flojee en la antagonista, que no tiene demasiado desarrollo aunque cumple con la función de ser inquietante.

Había leído una de las novelas para adultos de Victoria, así que tenía curiosidad por su narración en una middle-grade. La verdad es que me gusta lo que encontré: sin ser una prosa complicada, tampoco se pasa de simpleza. No subestima a sus lectores, digamos, y eso me parece excelente. La narración fluye, es dinámica, como decía, y hace que siempre se quiera saber más. Ideal para esta novela.

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Uno de los puntos fuertes es la ambientación. Pasamos de Estados Unidos a Edimburgo, una ciudad hermosa que muero por conocer y que amé recorrer de la mano de Cass. Llena de fantasmas, mitos e historia, es perfecta para una historia como esta. El programa de los padres de Cass —los Inspectros, que es un juego de palabras mucho más divertido en inglés, pero la traducción funciona— es la excusa perfecta contarnos más sobre la ciudad sin que se convierta en una guía turística. Más allá de lo bien recreada que esté la ciudad, cosa que asumo que es así porque de verdad me sentí en Edimburgo al leer, me maravilló lo bien que maneja la autora las atmósferas, las sensaciones que te dan los lugares al leer. A veces el tono se ponía muy oscuro y, aunque no llegaba a dar miedo, sí diría que resultaba inquietante. Me preguntó cómo se manejará el siguiente volumen, que tiene lugar en París.

En resumen, es una novela middle-grade muy entretenida, misteriosa y que engancha muchísimo. Amé conocer a esta autora y creo que voy a seguir perdiéndome en sus mundos por mucho, mucho tiempo. Ustedes, ¿qué opinan?

miércoles, 22 de mayo de 2019

La puerta del bosque - Reseña

Alice, una chica de diecisiete años, y su madre se han pasado la mayor parte de su vida de un sitio para otro, siempre un paso por delante de la extraña mala suerte que les pisa los talones. Pero cuando la abuela de Alice, la esquiva autora de un libro de cuentos espeluznantes, muere en su finca del bosque, Alice descubre hasta dónde puede llegar su mala suerte. Especialmente cuando su madre desaparece y deja un extraño mensaje:

NO TE ACERQUES AL BOSQUE DE LOS AVELLANOS

Para recuperarla, Alice tendrá que adentrarse en el mundo en que nacieron las historias de su abuela y donde quizás encuentre la razón del estremecedor final de la historia






Sabía que este libro me iba a gustar. Me atraía muchísimo y lo miraba con ojitos cariñosos cada vez que se me cruzaba. Lo que no sabía era que me iba a gustar tanto. Lo leí durante la #LCBosque, así que probablemente puedan leer otras reseñas además de la mía. Esto fue bueno porque pude comentar con otros lo inquietante y macabro que es el libro a veces. No esperaba que lo fuera y me sorprendió para bien.

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La historia me succionó casi de inmediato. Tiene varios de los elementos que hacen que algo me atrape y me gusta, y si leen este blog desde hace tiempo seguro se van a ir dando cuenta. Nos cuenta la historia de Alice, una chica que desde siempre ha vivido huyendo, aunque no tiene claro de qué. De una especie de mala suerte que las persigue a ella y a su madre. Su madre, hija de Altea Proserpina, una escritora de cuentos infantiles ermitaña a la que Alice nunca llegó a conocer, aunque le fascina. Así, mientras nos cuenta sobre su vida nómada y la estabilidad que han ganado a regañadientes en el último año, nos damos cuenta de que hay algo más. Y entonces todo cambia, todo se precipita y lo que ella creía cuentos de hadas se vuelve una realidad siniestra imposible de evitar.

En verdad, la trama va volviéndose cada vez más oscura y menos urbana. Pasamos de un Nueva York apabullante a la quietud sombría de los bosques para adentrarnos de a poco en ese mundo alternativo que es el Interior. La historia va volviéndose cada vez más bizarra conforme vamos perdiendo urbanidad. Más fantasiosa, digamos.

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Una de las cosas que me atraparon fue que la protagonista es bastante particular. Dentro de ella hay un enojo que a veces no sabe controlar. Tiene un carácter bastante fuerte e incluso puede llegar a darle miedo a otros personajes. Es bastante cínica, qué decirles. No es mala, eso sí. Y demuestra compasión en más de una ocasión. En verdad, es una persona que no tiene claro cuál es su origen, su hogar. Su identidad. Estos son los motores de la novela, aunque lo que parezca mover la trama sea la búsqueda de su madre y sobrevivir al Interior. Creo que saber quién es y por qué está allí es lo más importante en esta novela. Y no decepciona.

Alice es nuestra protagonista, pero estoy encantada con los personajes secundarios. La madre de Alice, Ella, es la persona más importante para ella y se ha encargado de sacarlas adelante desde siempre. Su actual esposo y la hija de este me hicieron reír, aunque también sentí compasión por ellos. Ellery Finch, que termina ayudando a Alice cuando su madre desaparece, empezó como un cliché de hipster y vaya giros que dio. Muy satisfecha con eso. Altea Proserpina es tan mítica que a esta altura yo también soy fan. Y no quiero hablar de muchos más porque ya entramos en el terreno del spoiler, pero qué interesante fue conocer a cada uno de ellos.

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Los cuentos de hadas son cruciales en esta novela. En particular, los del libro de Altea. Son cuentos vivos, Historias con H mayúscula. No voy a contarles más para no arruinarles la sorpresa, pero sí voy a decirles que hay un par de cuentos incluidos en la novela y son excelentes. Retorcidos, inquietantes, imposibles de dejar de leer. Aunque no los lean de noche, no sean como yo. A mí estas cosas me fascinan, además de que la combinación de cuentos de hadas con la realidad, libros imposibles de encontrar, personajes misteriosos como Altea... bueno, me puede. Toda la parafernalia alrededor de esta mujer, sus fans y lo difícil que es conseguir el libro o información, fa, me atrapó pila.

Me gustó mucho la prosa. Prolija, aunque no de una sencillez carente de contenido. Sabe cómo inquietar al lector, enganchar y que sus palabras transmitan las cosas más bellas y las cosas más horribles. Me alegró que no fuera un lenguaje recargado, sino lo que necesitaba la historia. Muy bien en este aspecto.

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Creo que la ambientación se lleva el premio. Más allá de que la atmósfera está logradísima independientemente de dónde transcurra la acción, utiliza muy bien los ambientes para transmitir sensaciones. En Nueva York, la de ser observada constantemente. En la carretera, la de vulnerabilidad. En los bosques, la de no saber qué sucede. Las descripciones no apabullan, pero nos sentimos ahí. Perseguidos entre la muchedumbre neoyorquina, en la ruta solitaria, en el bosque intermedio o en el misterioso Interior. Cada vez más cerca de la fantasía, del horror, del centro de toda la cuestión. Como les digo, muy logrado.

No sé si hace falta que lo diga, pero es una novela que me encantó. Me atrapó, me hizo sentir algún que otro escalofrío —ojo, no es terror— y disfruté montones la lectura. Para mí, súper recomendado y quiero que me cuenten después qué tal. ¿Qué les parece?


La canción es muy este libro, ¿no les parece?

miércoles, 15 de mayo de 2019

Lo bueno de llamarse Andrómeda - Reseña

Andrómeda tiene una vida acomodada, sencilla, y se asfixia en ella. No encuentra sentido al día a día, pero un fortuito viaje a Lisboa lo cambiará todo. En su aventura llena de contrastes conocerá a Cruz, un pícaro callejero; Vasco, marinero de humor cambiante y al eminente can Arquímedes III, entre tantos otros seres peculiares. Pero el descubrimiento crucial sucede cuando encuentra, tan lejos de casa, a otra Andrómeda, con quien tiene una conversación pendiente desde hace mucho tiempo.

Estas páginas esconden un relato íntimo, envolvente y cercano, lleno de realismo mágico que toma forma en la línea del horizonte, donde las decisiones cuentan y el norte aparece en el lugar más inesperado.






Me hizo muy feliz cuando la autora me preguntó si quería leer su nueva novela. Al haber leído ya La máquina de besos e Invicta, sentía muchísima curiosidad por esta nueva obra, además tan distinta a las anteriores. Por supuesto, le dije que sí, así que muchísimas gracias a ella y a Click (Planeta) por el ejemplar. Al ser una lectura en digital, tardé un poquito más en leerlo porque lo hago cuando estoy fuera de casa, pero igual creo que no me tomó tanto tiempo como esperaba. Antes de empezar con la reseña, les cuento que tuve la suerte de entrevistar a la autora el año pasado, si les interesa saber más de ella, y pueden leer la entrevista haciendo clic aquí. También, la autora subió algún que otro especial con información sobre la novela en su blog, que sirve un montón para complementar la lectura.

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Cuando digo que me llamaba la atención lo diferente a sus anteriores novelas, lo digo en serio. Las que yo leí estaban ambientadas en el siglo XIX, como mucho a principios del XX, mientras que esta es romántica contemporánea. No sabía qué esperar y me daba mucha curiosidad. Además, mi papá viajó hace relativamente poco a Portugal y vino con mucho entusiasmo y cuentos lindos, por lo que la ambientación fue un gran aliciente. Así que, con toda esa curiosidad mezclada, empecé a leer el libro en mis ratos libres, en el ómnibus si no me mareaba demasiado, esperando para entrar a clase... Como en verdad no es tan largo y se lee bastante rápido a partir de cierto momento, me llevó mucho menos de lo que esperaba. Y sí, es bastante distinto a sus libros anteriores, pero se nota la autoría.

Esta es una novela de autodescubrimiento, más allá de que haya romance. Nos enfrentamos a la vida de Andrómeda, que ella encuentra anodina y vacía, sin nada que la motive a seguir. Lo intenta, de verdad lo intenta, pero las cosas recién empiezan a cambiar durante este viaje a Lisboa. Y pasa lo que pasa en muchos libros de este estilo: conoce gente, lugares, historias. Hasta a un perrito precioso que le da un toque de ternura importante a la novela.

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Volviendo a la ambientación y la prosa, lo que sucede es que la primera parte de la novela se convierte un poco en un paseo por Lisboa y la trama se pierde. A veces da la impresión de que no pasa nada, pero en verdad es donde se sientan las bases para lo que viene. Quizás esa sea la parte más lenta, y como además está contada, en muchos momentos a modo de reflexión, puede costar un poco más. Después de eso, el ritmo se agiliza y empieza a pasar más, aparecen otros personajes, hay más cantidad de diálogo y movimiento. Sigue habiendo una carga importante de reflexión de Andrómeda, gran cantidad de opiniones —que a veces comparto y a veces no, pero eso no viene al caso—, pero se hace más ameno porque se intercala con eventos más emocionales e interesantes. Como si la narración también subiera una de las cuestas portuguesas que nuestra protagonista recorre en alguna que otra ocasión.

Nuestra protagonista de peculiar nombre es quien nos narra la historia en primera persona, como se imaginarán. En algunos aspectos, me costó entender a Andrómeda, pero en otros realmente sentí lo que sentía y me llegó muy fuerte. Es de ese tipo de persona que puede ser muy tranquila, pero que en su interior tiene una pasión enorme por aprender, por descubrir, por sentir. También tiene una gran sensibilidad y es capaz de sentir compasión por los más vulnerables, pero puede ser muy ingenua, impulsiva y dejarse llevar por las cosas.

Los personajes que conocemos en esta novela son quienes llevan a Andrómeda de la mano por Lisboa y por este viaje que tanto va a cambiarla. Uno de los primeros que aparecen es Cruz, un mago y pastor —pastor de animales, no religioso— por el que conoce un albergue y, allí, a Vasco y a Arquímedes III, un perrito precioso. Aunque Cruz me cayó bien y me gustó el lugar que parecía tener en la novela, habría preferido que spoiler no sintiera ningún tipo de atracción por Andrómeda, que además se me hace un poco forzada en cuanto a intensidad spoiler. Respecto a Vasco, es un tipo Darcy en muchos aspectos. Es callado, taciturno y parece no llevarse muy bien con Andrómeda, pero pronto descubrimos que tiene un buen corazón, es amable y tiene na sensibilidad particular. A mí me cayó bien, aunque spoiler reconozco que me sorprendió la velocidad con la que pasan las cosas entre ellos y el nivel de intensidad, no sé si me convence spoiler. Respecto a los demás secundarios, quiero destacar a Hugo, el hermano de Andrómeda, que me gustó mucho, y cómo en general todos parecen aportar algo. La que no me convenció fue Lara pues juega un papel que preferiría que no existiera en estas novelas, pero eso ya es personal.

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Y en una última nota sobre la ambientación y la prosa, admito que ya tenía ganas de conocer Portugal, pero este libro no hizo más que aumentarlas. Sin haber estado, no podía evitar buscar imágenes de los lugares visitados y desear estar ahí y poder ver todo con mis propios ojos, saborear los pastéis de Belém, tomarme el Eléctrico... En el blog de la autora tienen más información sobre qué lugares decidió retratar, cómo y por qué. Yo, la verdad, estoy segura de que si tengo la oportunidad de conocer Lisboa, voy a acordarme de los pasos de Andrómeda. La narración transmite muy bien todas las emociones de la protagonista en Portugal, pero lo sensorial también juega un papel muy importante. Esto ya lo había notado en anteriores obras de la autora, pero acá creo que es fundamental para que nosotros, lectores, podamos entrar de verdad en la cabeza de Andrómeda. No solo las reflexiones y lo que se dice directamente es importante acá, sino también lo que podemos deducir por cómo experimenta las cosas.

Así que, para terminar, es una novela preciosa que da muchas ganas de viajar. A veces es un poco lenta y parece que la trama se pierde, pero toma ritmo. Aunque no me convenció del todo el aspecto romántico, sí me gustó que el libro se enfocara en la protagonista y en su necesidad de crecer. Ustedes, ¿piensan leerlo?