jueves, 28 de septiembre de 2017

La hermana sombra - Reseña

Star D'Aplièse se encuentra en una encrucijada tras la repentina muerte de su padre, el misterioso millonario Pa Salt. Ha dejado a cada una de sus seis hijas una pista sobre sus orígenes, pero Star, la más enigmática de todas, tiene serias dudas sobre la necesidad de aventurarse y perder la seguridad que la estrecha relación con su hermana CeCe le brinda. A la desesperada decide seguir la pista, que la conduce a una librería de antiguo en Londres y al comienzo de un nuevo mundo para ella.
Hace cien años Flora MacNichol jura que nunca se casará. Se siente feliz y segura en su casa en el Lake District cerca de Beatrix Potter, a quien idolatra. Pero se ve arrastrada contra su voluntad hasta Londres, a la casa de una de las personas más influyentes de la sociedad eduardiana: Alice Keppel, la amante más famosa de Eduardo VII, el hijo mayor de la reina Victoria.
Flora se debate entre el amor apasionado y la obligación hacia su familia al mismo tiempo que se siente como un peón en juego ajeno, cuyas reglas solo conocen otros, hasta que el encuentro fortuito con un misterioso caballero le proporciona las respuestas que Flora ha estado esperando toda su vida. 

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Habiendo leído los dos primeros libros de esta serie, esperaba grandes cosas de este libro. No solo porque los otros ya forman parte de mis mejores lecturas del año, sino porque todo en la sinopsis anticipaba cosas que suelen encantarme. Londres, una librería de antiguo, Beatrix Potter, la época eduardiana... Definitivamente, las posibilidades de que terminara decepcionándome por hacerme muchas ilusiones eran bastante altas. No pasó. De hecho, creo que por ahora este es mi favorito de los tres, con diferencia. Pueden leer las reseñas de La historia de Maia y de La hermana tormenta acá, sí quieren. Una cosa que no quiero olvidarme de decir: aunque se pierden detalles y se spoilean cosas, creo que es una serie que, por ahora, puede leerse en cualquier orden. No veo mal si leen este o el segundo antes del primero, por ejemplo. No será lo mejor, pero tampoco es tan grave. Dado que son muchos libros, me parece un dato importante.

Tenía mucha curiosidad por este libro desde el momento en que supe que se trataba de la historia de Star, Astérope, esa hermana de la que tan poco habíamos visto en los otros dos libros, siempre opacada por CeCe. Más bien tímida, siempre con la amargura de no haber podido realizar sus sueños por haber preferido cuidar de su hermana —que parece la más fuerte, pero esconde una fragilidad enorme, y viceversa—, tenemos a un personaje que siente mucho más de lo que dice. Star está más en la línea de Maia que la de Ally, por lo que no fue difícil sentir empatía por ella. Además, compartimos un montón de gustos en común, como la literatura, la escritura y la botánica carrera que casi estudio, sí, pero no pasó. Star también tiene un talento muy grande para la cocina, algo que le va a ser muy útil cuando su trama empiece a desplegarse.

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Disfruté montones de la ambientación de la novela. Cuando Star empieza a trabajar en la librería, yo no pude evitar imaginármela como mi librería de usados favorita de toda la vida. Creo que pude sentir la calidez y hasta el olor de ese tipo de librerías, el papel viejo y el polvo acumulado. No sé si me llego a explicar. Orlando, el dueño de la librería y jefe de Star, es uno de esos personajes un poco insoportables que no tardan mucho en ganarse nuestro corazón. Es la puerta de entrada para que Star descubra su verdadera identidad, y quien la lleva a conocer a Marguerite, el adorable Rory y Mouse, con quien va a tener una relación muy a lo Orgullo y prejuicio, cosa que seguro hará felices a unos cuantos. En general, el humor y la literatura inglesa son elementos muy presentes, tanto en la trama de Star como en la de Flora. La línea de Star, igual, no difiere tanto de la de las demás: se basa en la búsqueda de esta por su verdadera identidad y por la esperanza de un futuro. Sin embargo, yo sentí una conexión más profunda con ella.

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También sentí una conexión más profunda con Flora que con Izabela o Anna, y también me vi mucho más enganchada con su historia que con las otras dos —y eso que ya vieron que las disfruté muchísimo—. Flora es una muchacha algo diferente a lo que se espera en su época; amante de los animales y de la botánica, sin pretensiones de casarse, sin haber sido presentada en sociedad y con todas las expectativas de la familia puestas en su hermana, su mayor sueño es poder vivir en paz con sus animales, como su ídola, Beatrix Potter. Sin embargo, la vida tiene otros caminos preparados para Flora, y su evolución es algo maravilloso de ver. Su historia de amor no me convenció tanto, sin embargo, por lo rápida, pero la angustia y el drama creo que hacen que lo perdone. Qué intensidad, por favor.

La ambientación de su trama me pareció fabulosa también. Todos los entresijos de la gente de alta posición, los chismes, todo lo superficial y lo que hay en verdad detrás. Me encantó toda la parte en la que vive con Alice Keppel, lo mucho que crece y la realidad distinta que conoce, sobre todo por las figuras que se cruzan en su camino, y las que solo se mencionan al pasar, pero que sin duda quien sepa algo sobre la época va a notar con una sonrisa. 

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Las viviendas tienen un papel importante en este libro, dado que casi todas tienen nombre y se vuelven importantes para las protagonistas. La más importante, probablemente, sea High Weald, que aparece en ambas tramas. Fue rarísimo para mí imaginarme la misma casa en la historia de Star y en la de Flora, con todo lo que pasa ahí y toda la gente que la habita en el correr de los años. La resolución de la historia de Flora, con ese plot twist infernal, me dejó totalmente anonadada. Es cierto que tenía alguna sospecha, pero todos los hilos que terminan por componer su verdadera relación con Star me asombraron muchísimo, y si bien al principio quedé un poco descolocada, después me terminé riendo porque, incluso después de dos novelas similares, la autora logra sorprendernos. Me terminó gustando, para qué negarlo. Además, el final del libros nos deja en un punto de partida perfecto para la historia de CeCe, por la que no puedo esperar, a pesar de que es de mis hermanas menos favoritas. 

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Un punto recontra a favor de esta novela es la inclusión de Beatrix Potter como personaje, uno con una importancia tremenda, debería decir, a pesar de que tiene menos apariciones de lo que esperaba. Verán, uno de mis primeros juegos de PC fue Pedro el conejo y el conejito Benjamín, y lo adoraba. De hecho, lo he intentado conseguir nuevamente y no fui capaz, así que agradezco si alguien me ayuda a encontrarlo por ahí. Muero por jugarlo de nuevo. En fin, le tengo mucho cariño a los personajes de Beatrix, y tenerla ahí durante la novela fue un placer. Me encanta cómo la autora se las arregla para incluir figuras históricas en estos libros y que se sientan naturales, que todo encaja sin forzarlo —aunque seguro a la hora de escribir haya llevado un trabajo y una documentación increíbles—. Beatrix no es la única, pero sin duda quien más me gustó. 

En fin, ¿qué más decir? Este no es solo mi libro favorito de la saga hasta el momento, sino uno de los mejores de mi año. De hecho, es probable que en algún momento, dentro de mucho tiempo, termine releyéndolo. Lo recomiendo de verdad, incluso a quienes no tengan ganas de leer los otros dos y prefieran empezar por acá. Quizás sea una buena puerta de entrada para aquellos que se engancharon con series como Downton Abby y buscan algo del estilo. No sé, yo de verdad insisto en que vale la pena. De verdad, de verdad.

lunes, 25 de septiembre de 2017

La rosa y la daga - Reseña

Existe bajo el agua.
Muévete despacio.
En una tierra desértica, cada nuevo amanecer cubre los secretos que se ocultan entre las dunas. Día tras día, una joven protege los suyos a costa de la lealtad de quienes confiaban en ella.
Cuenta historias.
Miente.
No muy lejos de allí, un rey reconstruye lo irreparable y un chico recurre a la magia para desentrañar el enigma de un viejo castigo.
Pero hay verdades que es arriesgado desvelar.
Algunas están más seguras tras un candado y una llave...






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A pesar de tener montones de ganas de leer esta segunda parte, dado lo mucho que me gustó el primer libro, me tomé mi tiempo para hacerlo. Cosas de la vida, prioridades —casi siempre pongo por delante la lectura en papel sobre la digital—, estudios. Pero en julio, cuando tuve bastante tiempo libre, aproveché a meterme en este mundo nuevamente, llena de intriga y entusiasmo. Aunque no me gustó tanto como la primera, no sé si soy capaz de explicar por qué. Obviamente, tiene sus puntos flojos, pero La ira y el amanecer también los tenía. 

Es una novela bastante diferente a su predecesora. Si en la anterior teníamos intriga y desarrollo de trama en primer lugar y acción en el segundo, en este es al revés. Y está bien así. Tenemos toneladas de acción, de magia, de complot y de peleas. Después de todo, los rebeldes están planeando una guerra. En torno a eso y a la maldición gira este libro, y nuestra adorada protagonista va a intentar resolver ambas cosas.

Quizás sea esta resolución lo que no me convenció. Spoiler Tanto en lo que refiere a la maldición como a la guerra, hubo algo en la forma en que lograron enfrentar ambos escollos que se me hizo... Fácil. Más que fácil, siento que no tuvieron que esforzarse demasiado, aunque en realidad sí lo hicieron, así que quizás sea la forma en la que fue narrado spoiler. De cualquier manera, y salvo spoiler cierta muerte spoiler, se las arregla para terminar de forma satisfactoria, me parece.

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Nuevamente, Shahrzad se vuelve una protagonista decidida, fuerte y dispuesta a darlo todo por aquellos a los que ama. Su coqueteo con la magia fue una de mis cosas favoritas del libro, aunque en sí no haya tenido tanto peso. Tenemos mucho menos de Khalid, sin embargo, y hubo pocas apariciones en las que me «encantara» con su personalidad, pero igual tenemos escenas bastante lindas.

Esta vez los personajes del palacio pasan a un segundo plano y toman la delantera los rebeldes y la familia de Shahrzad. Es decir, gente como Tariq y Jahandar tienen más peso, pero también Irsa —la hermana de Shahrzad— y Rahim. El primero nunca me hizo mucha gracia y creo que pasé medio libro no queriéndolo, pero al final nos reconciliamos. Jahandar me sigue pareciendo un idiota aspiracional con pocos escrúpulos, de lo peorcito que hay por ahí. Es más, me lo imaginaba como este personaje de esta telenovela que miraba mi mamá. Irsa me gustó mucho. Si Shahrzad es el fuego, ella es el agua, así como donde Tariq es viento, Rahim es tierra. Hay una especie de paralelismo ahí que al menos yo sentí. Como sea, Irsa demostró ser fuerte de una forma diferente a la de su hermana, que tiene mucho más que ver con la estabilidad. Lo he dicho ya y lo mantengo: hay fuerza en resistir. En cuanto a Rahim, me pareció un personaje adorable spoiler aunque tenga un destino tan de mierda. E innecesario. Esto me hizo enojar spoiler.

Los personajes del palacio, como dije antes, tienen menos apariciones, pero no menos peso. Explicar por qué me deja al borde del spoiler, pero yo les aseguro que van a recibir una respuesta al leer. Y si bien dicho momento no me convenció en ciertos aspectos, toda la situación fue bastante emocionante.

Hay otro personaje, que quizás fue mi favorito de este libro, llamado Artan. No quiero contar tiene que ver con ese coqueteo de Shahrzad con la magia y todas sus escenas me gustaron, aunque lo sentí un poco olvidado —podría haberse utilizado más y mejor— al final.
mucho de él, pero

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Si en el libro anterior la acción se centraba más que nada en el palacio, acá el palacio apenas aparece, y la acción tiene lugar en el desierto, pero no en un solo punto. Esto quiere decir que vamos a conocer más lugares, y ya saben que a mí con eso me compran. Además, la prosa sigue siendo igual de bella, así que las descripciones todavía me maravillan. A pesar de que el lenguaje también en esta ocasión es más complejo en cuanto a sintaxis y vocabulario, no se me hizo pesada ni lenta en ningún momento; de hecho, la leí en una noche y poco más.

En definitiva, si bien la disfruté muchísimo, no sé si me gustó tanto como la anterior. Me sigue pareciendo una excelente novela, y celebro el hecho de que cierre la historia en este segundo volumen en lugar de haberla estirado para tener una trilogía —aunque no sé hasta qué punto habría sido una decisión equivocada—. Así que bueno, quienes hayan disfrutado del primer libro, probablemente lo hagan con este. Y quienes no, a menos que tener más acción sea algo que pueda cambiar las cosas, no creo que tengan suerte con este. Pero yo lo recomiendo igual, porque me parece una bilogía bellísima.

jueves, 21 de septiembre de 2017

La habitación de los reptiles - Reseña

Querido lector,
Si has elegido este libro porque tenías ganas de leer algo divertido, te has equivocado. Es verdad que la historia es entretenida al principio, cuando los hermanos Baudelaire pasan un tiempo con su loco Tío Monty y sus reptiles, pero no te dejes engañar. Si conoces algo de los niños Baudelaire, sabrás que hasta las aventuras más divertidas los llevan por el camino más catastrófico. De hecho, en las páginas que tienes en las manos, los tres hermanos casi se estampan con un coche, tienen que soportar una peste horrible, enfrentarse a una serpiente mortal y encontrar a un indeseable que hubieran preferido no volver a ver jamás.
Yo no tengo más remedio que dejar constancia de estos trágicos acontecimientos, pero tú eres libre de volver a colocar el libro en la estantería y buscar algo más alegre.
Con todo mi respeto, Lemony Snicket



No pasó tanto desde que leí el primer libro de Una serie de eventos desafortunados, algo que quería hacer desde mi infancia, como les conté en la reseña de Un mal principio. Y al igual que en esa reseña, en esta voy a usar solo imágenes de la película (excepto la del final), con la que crecí, y no de la serie de Netflix que tanto éxito ha tenido últimamente —aunque en algún momento pienso mirarla—. Pero pasemos a hablar del segundo libro de esta saga infantil (aunque cualquier adulto podría disfrutarla) de culto.

Después de los acontecimientos del primer libro, nos encontramos con que los huérfanos Baudelaire van camino a la casa de un nuevo pariente lejano, llevados, cómo no, por el señor Poe. En este caso, les toca ir a la casa de un tal tío Montgomery, un reconocidísimo herpetólogo. Después de la horrenda experiencia con el conde Olaf, los hermanos esperan lo peor. Sin embargo, el tío Monty resulta ser una persona de lo más agradable. Incluso llegan a sentirse felices y esperanzados durante su estancia allí. 

Pobrecitos.

Todo es alegría cuando le tío Monty les dice que planea llevarlos a Perú con él para seguir su investigación, pero se desvanece cuando el nuevo ayudante llega a su casa: Stephano, cuya verdadera identidad no es difícil de adivinar ni por nosotros, ni por los niños. Y el destino del tío Monty tampoco se esconde demasiado; el propio narrador juega con ello, llenándolo todo de una atmósfera de inevitabilidad y ansias. Todo esto da muchísima pena, porque a pesar de ser un poco excéntrico e ingenuo, incluso, es una de las pocas personas que son amables con los Baudelaire y que realmente se preocupan por su bienestar.

Luego de lo que obviamente sucede —no lo voy a decir explícitamente, pero tampoco llega al nivel de spoiler, dado que esta serie es famosa justamente por estos hechos—, depende de los hermanos evitar que Stephano se los lleve a Perú con el propósito de deshacerse de ellos y adquirir su fortuna. Para esto deberán probar que es el verdadero culpable y demostrar quién se esconde tras su disfraz de ayudante. Acá es cuando entra en juego otra de las cosas favoritas del narrador: dejar en claro lo inútiles que son los adultos cuando se los necesita más. Los Baudelaire están solos, y su destino depende solo de su ingenio y creatividad. Como siempre, en realidad. Dado lo que sabemos de ellos, de sus personalidades, ya se pueden imaginar de qué manera llevan a cabo todo esto.

Creo que ustedes ya saben que no me gusta contar demasiado de la historia en las reseñas, pero en este caso me vi en la necesidad de ello para intentar atraerlos hacia estos libros (?). Además, para explicar un par de puntos que me parecía importante mencionar. Y qué sé yo, creo que todo esto no arruina el interés que puedan llegar a tener. 

Personalmente, sabía lo que iba a pasar porque es una de las tres historias que están en la película, pero no hizo que sintiera menos pena. Siempre pensé que de haberse quedado con el tío Monty, los Baudelaire habrían sido muchísimo más felices. Además, me fascinan los reptiles, así que disfruté montones el arco, aunque mi favorito es el siguiente. Como sea, me sigue maravillando la capacidad del narrador de engancharnos en la historia, de contarnos cosas que funcionan como anzuelos y tenernos siempre al borde.

¿Si recomiendo esta secuela? Con todo mi ser. El siguiente libro es el último cuya historia conozco, así que admito que me siento un poco nerviosa. Sin embargo, estoy cumpliendo un sueño de la infancia (muchas gracias a Penguin Random House por seguir haciendo esto posible), así que cualquier miedo tonto pierde peso, porque estos libros realmente valen la pena


lunes, 18 de septiembre de 2017

Seraphina - Reseña

Todo el mundo sabe que cualquier dragón que se precie puede aspirar a ser un buen político, profesor o matemático; no como esos absurdos humanos, que prestan tanta atención a sus emociones que acaban olvidando cómo pensar...
En un reino mágico y sombrío en el que humanos y dragones conviven con una paz inestable, Seraphina es una música joven y talentosa (pese a ser humana) que acaba de entrar en el coro de la corte. Allí, las intrigas políticas son el pan de cada día. Poco después de su llegada, una noticia atraviesa los muros de palacio: un miembro de la familia real ha sido asesinado. Inmediatamente, los cimientos de esa fachada de paz se resquebrajan.
Para investigar el crimen, Seraphina se alía con el perspicaz Lucian Kiggs, capitán de la guardia real. Pero todo el mundo tiene secretos, y ella no es una excepción: lo que oculta haría que la condenaran a muerte.
En una carrera a contrarreloj, Kiggs y Seraphina intentarán destramar una telaraña de mentiras, a cual más turbia, mientras ella hace todo lo posible para que las suyas no salgan a la luz.

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Demoré mucho en escribir esta reseña, pero también demoré mucho en leerlo. Esto no es algo necesariamente malo; en realidad, es culpa de las circunstancias. Fue el último que empecé cuando estuve en Buenos Aires en julio, pero no llegué a terminarlo allá, así que acá lo leía en clase, cuando me aburría. Lo terminé recién por agosto, así que se imaginarán que me duró bastante. Y después caí en una espiral de cosas negativas y de estudios y obligaciones, así que dejé la reseña para más adelante.

En fin, que lo leí de a pedacitos —en inglés— y en realidad eso estuvo muy bien. ¿Por qué? Porque la historia se volvió una partecita de mi día a día, y sus personajes amigos a los que volver cuando escapaba de la cotidianeidad. Además, no es una historia vertiginosa, de esas que se leen en una noche. Y está bien. Es de esas que te van enredando en su argumento, despacio, hasta que es imposible salir. Que forman una base sólida de ambientación y desarrollo de personajes, que se vuelven reales.

Qué decir además de los personajes. También están trabajadísimos; sobre todo Seraphina, que es una protagonista fuerte, de una manera muy especial, y muy inteligente. Todos sus talentos, lejos de hacerla odiosa, se vuelven parte de lo que nos hace, como lectores, tenerle cariño. Porque no solo hay cosas buenas, sino que lucha con una historia personal y unos problemas que le trancan la vida. Y aun así, sale adelante como puede. Para no quererla. Me gustó además esa cosa suya tan racional, tan en choque con su lado emocional. Muy, muy trabajado todo. Ni hablar de los secundarios, que son, en su mayoría, entrañables. Y los que no, son increíblemente reales. No son un telón de fondo, son gente. No tengo la historia tan fresca ahora mismo como para hablar en profundidad de ellos, pero quiero hacer una mención especial a Orma, que me pareció un personaje fascinante y muy tierno. También me cayeron en gracia Kiggs y Griselda, y la relación entre los tres me pareció excelente. Muero por saber para qué lado va todo eso.

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La ambientación fue otro de los grandes puntos a favor de esta novela. Sin ser especialmente novedosa, representa un mundo ficticio medieval muy bien logrado, consistente y creíble. Para esto, la autora se basa fuertemente en la política y la religión, que son parte importante de la vida de los personajes y que se refleja en todo momento, con peso en varios momentos de la trama. Lo que sí tiene un punto novedoso es la inclusión de los dragones, que sin ser los primeros dragones de la literatura u otros medios capaces de tomar forma humana o de contener una sabiduría distinta a la de estos, son muy particulares. Lógicos, fríos, con un conocimiento inmenso de la matemática y otras ciencias, representan una otredad para los humanos que resulta difícil de manejar. Esto no es nada que no podamos encontrar en nuestro mundo en la actualidad, y verlo representado en la ficción es excelente para razonar y meditar sobre nuestra forma de ver las cosas. En ese sentido, es otro gran trabajo por parte de la autora.


Todo esto está enmarcado por una muy buena narración, que se condice con lo que venía contándoles de la trama; no es vertiginosa, pero mantiene la tensión. Además, es coherente con el período retratado, así que sin ser especialmente recargada, tiene un punto bonito y elegante que se vuelve muy disfrutable.

Así que, en conclusión, es una novela maravillosa, que me atrapó y que se volvió parte de mi cotidianidad, algo que acepté con gusto. Además, hace hincapié en un problema muy actual, a pesar de estar basada en una época medieval: la importancia de ser uno mismo, de aceptar que se puede ser diferente, de aceptar al otro también y de mantener la paz. Una narración que considero muy buena, una ambientación trabajadísima y creíble, personajes tremendamente humanos... Muero por leer la continuación. Espero que ustedes también le den una oportunidad.

jueves, 14 de septiembre de 2017

La magia de ser nosotros - Reseña

Sofía había creído que, después de todo lo vivido con Héctor, con lo mucho que se resistieron y lo dulce que fue dejarse llevar, todo estaba claro. Iban a empezar una vida juntos pero... la magia parecía haberse desvanecido.
Una Sofía resignada y un Héctor devastado deben enfrentarse a la normalidad de nuevo, sin aquello que habían encontrado en el otro y que los hacía brillar. Es hora de aceptar los errores, asumir las consecuencias y emprender un viaje quizá en busca de respuestas..., quizá en busca del final de una historia que dio sentido a lo que algunos llaman destino, pero nadie de debería subestimar el poder de la magia.







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Después de haber leído La magia de ser Sofía y de haber tenido la maravillosa oportunidad de conocer a la autora en persona y entrevistarla, era más que obvio que iba a querer leer esta segunda parte. Como con la otra, volví a leerlo en cosa de una noche, de forma frenética. Son libros de esos que no se pueden parar de leer, así que no les recomiendo que los empiecen antes de dormir como hice yo. Muchas gracias a Penguin Random House por el ejemplar, es maravilloso poder continuar con la lectura sin dejar pasar tanto tiempo entre uno y otro ♥. No creo que sea fundamental tener fresco el otro, porque igual pasa algún tiempo, pero a mí me sirvió porque soy muy olvidadiza.

Antes de empezar a hablar del libro en sí, tengo que contarles algo tragicómico. ¿Se acuerdan de mi problema personal en el libro anterior? —Si no, no tienen más que ir a la reseña y burlarse de mí un rato—. Bueno, yo pensaba que, con todo el pescado vendido, ya no iba a volverme a pasar. Error, Sofía. Una vez más, veo reflejadas en esta historia situaciones de mi vida. Sí, no sé, mi vida es un poco sitcom creo. Cuando empecé a ver por dónde venía la mano, empecé a reírme bastante fuerte cosa que no hay que hacer si es de madrugada. En fin, esta situación tiene que ver con el problema central de La magia de ser nosotros, que ya no es la relación de Héctor con Lucía, sino otro, del que voy a hablar en el siguiente párrafo, y desde ya aviso que es un spoiler, pero no lo voy a marcar, así que tengan cuidado. No creo que sea tan grave, igual. Ya saben, si no quieren saber nada, eviten el siguiente párrafo y ta.

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En esta segunda parte, un montón de meses después de que Héctor se fuera con Lucía, tenemos a una Sofía que lucha por superarlo y sentirse bien con ella misma, mientras que Héctor está totalmente hundido en la depresión, una bastante fuerte y esperable. Todo esto funciona como una especie de preludio a lo que se viene, porque todos sabemos que las cosas no van a quedar así. Cuando la verdadera historia comienza, todos sabemos también que no va a ser fácil, que hay demasiado de por medio, demasiadas cosas rotas como para arreglarlas así nomás. Y a todo esto se suma un ingrediente sumamente peligroso: la distancia. Acá es cuando me río, porque los que me conocen saben que mi novio vive en Argentina y que el tema de vernos, de nuestro futuro incluso, es una cuestión que tiene mucho peso. Verlo reflejado en un libro, con los mismos personajes, con una protagonista Sofía... Speechless estoy.

Pero dejando de lado la autorreferencialidad aunque admitamos que era un poco imposible no mencionarlo aunque sea, la trama de esta novela apunta más a la sanación de los vínculos que a otra cosa. Si bien hay ciertos aspectos en los que las metas propias, el autoconocimiento y el amor propio son pilares, creo que el enfoque es más bien ese. Por supuesto, es un proceso largo, lleno de drama, reacciones inmaduras y mucha negación, pero también amor y ganas de estar bien. Bastante humano, la verdad. Aunque reconozco que a veces me enojaba con los personajes, también hay que admitir que se supone que son personas. Y las personas, mal que nos pese, nos mandamos mil cagadas

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Hay otra trama con bastante peso que es la de Oliver, el mejor amigo de Sofía. Oliver, que sigue siendo Oliver, pero con la cabeza un poco cambiada después de lo de Clara. Sin embargo, en este libro va a encontrar... ¿Cómo es la expresión? «La horma de su zapato», esa. Y va a llegar en forma de pelirroja despeinada y malhumorada, una que no le va a bancar la pavada ni va a dejarse pasar por arriba. ¿Cómo puede terminar esto? Bueno, ya lo verán ustedes. Sinceramente, disfruté montones de esta subtrama, que le quita un poco de drama al libro y lo vuelve más divertido. Un buen equilibrio, digamos. La foto que elegí no es casual; en mi mente, Mireia siempre tuvo la cara de Ygritte, la de Game of Thrones. Me parece apropiada, eh. Como mención, me gustó también cómo todos sus procesos emocionales afectaron su relación con Sofía, que es bastante linda, pero no perfecta, y eso vuelve todo mucho más humano.

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Una vez más, el Alejandría no es solo un café, sino el marco de casi todas estas interacciones, o quizás el eje. Como sea, es un personaje más. Es tan importante en la vida de Sofía que, cuando todo se resumió en la decisión spoiler Alejandría o Héctor spoiler, las cosas empezaron a irse a la mierda. Sinceramente, tampoco me parece una decisión sana, aunque es verdad que eran cosas relativamente incompatibles. De cualquier forma, no soy muy fan de la resolución de este asunto, que me pareció un truco al que se le notaron los hilos. Si bien me quedé ojiplática y me dejé llevar por el drama, no me terminó de convencer que justo pasara lo que pasó. Tampoco es que esto me arruinó el libro ni nada parecido, ¿eh? El verdadero final sí me dejó satisfecha, diría que bastante. Y estoy segura de que los verdaderos fans, los que se leyeron todas sus novelas, van a disfrutar un montón del epílogo.

Así que, llegados al final, no me arrepiento para nada de haber decidido leer estos libros, después de tener a su autora pendiente durante mucho tiempo. Y no queda duda de que voy a seguir leyéndola, porque ya veo que los suyos son libros disfrutables y fáciles de leer, adictivos y con personajes muy humanos, con los que es fácil empatizar. Con sus más y menos, esta bilogía me parece una gran lectura para esas semanitas de otoño-invierno en las que podemos darnos el gusto de tirarnos a leer con un buen té o café. Y si hay algún gato en nuestra falda, mejor que mejor.

Como el anterior, este libro tiene una playlist propia en Spotify:

lunes, 11 de septiembre de 2017

Heartless (Sin corazón) - Reseña

Mucho antes de convertirse en el terror del País de las Maravillas; la Reina de Corazones era una chica que tan solo quería enamorarse…
Catherine es una de las jóvenes más deseadas de Corazones. Es la favorita del Rey. Pero ella quiere vivir bajo sus propias reglas y tomar las riendas de su vida.
Pero ¿a qué precio?
«Meyer combinó elementos de la oscuridad y de la luz; del destino y del libre albedrío; del amor y del odio; en una historia inolvidable sobre cómo la Reina de Corazones dejó de ser una joven que soñaba con el verdadero amor y la libertad y se convirtió en una cruel mujer a la que todos recuerdan por su frase Que le corten la cabeza».
–School Library Journal




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Empiezo esta reseña como la de Hija de las tinieblas, con una disculpa. Tenía planificada esta reseña para mucho antes, pero la vida se me complicó un poco y recién ahora empiezo a estar al día como me gustaría. Además, no poder leer este libro en tiempo y forma fue frustrante, ya que cada vez que lo agarraba, prácticamente se leía solo. Muchas gracias a América Latina por el ejemplar. Hacía montones que quería leerlo, ya que Marissa Meyer me gusta mucho después de haber leído su saga Cinder. ¿La verdad? No era lo que esperaba, pero en el buen sentido. Estoy súper satisfecha con esta lectura y sin duda se va a mis mejores del año.

Como imagino que la mayoría ya sabe, este libro es un retelling de Alicia en el país de las maravillas, solo que esta vez, la historia que se cuenta es la de la reina de Corazones. Muy a lo Wicked, algo que la autora confiesa al final del libro. De hecho, cuenta que la idea le surgió porque quería que el autor de Wicked escribiera algo así, hasta que le sugirieron que lo hiciera ella. Y bueno, me alegro de que haya sido así, porque le salió muy bien.

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Es que, la verdad, esto es lo que un retelling de Alicia tiene que ser. No un intento de crear un País de las Maravillas oscuro, que parece más bien inspirado en las películas de Burton que en el libro original cofcofSusurroscofcof. Al no haber «extraños» entrando en este mundo, tenemos una ventaja que es el factor naturalidad. Todo lo que sucede es lo habitual allí, aunque no lo sea para nosotros. Además, todos los personajes, los muy conocidos o no, se muestran desprovistos de ese halo reverencial que veo en la mayoría de estos retellings. Hay toneladas de pequeños homenajes al libro original, en detalles o en factores clave para la historia. Esto, sin embargo, no entorpece la lectura, y además hay un glosario al final que explica algunas de estas cosas y los chistes imposibles de traducir del inglés.

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Como decía, esta es la historia de Catherine Pinkerton, la hija de los marqueses de la Ensenada de la Tortuga de Piedra, una chica muy bonita, cuyo sueño es abrir una pastelería con su mejor amiga y criada, Mary Ann. Sin embargo, estos planes se ven oscurecidos por el creciente interés del rey de Corazones, algo que sus padres encuentran maravilloso. Entonces, Catherine queda divida entre el querer satisfacer a sus padres y ceder ante los deseos del rey... Y, bueno, seguir sus propios sueños. La Catherine que conocemos al inicio del libro es amable, aunque nada conformista. Es soñadora, es trabajadora y es decidida. Es fácil tomarle cariño y desearle éxito, incluso al punto de llegar a olvidar el papel que le toca cumplir —aunque nos lo recuerdan cada tanto, muy a su pesar—. La Catherine del final... Ya iremos a eso.

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Hay otra cuestión que le complica la vida a Catherine, y esta es la aparición de Jest, el bufón de la corte. Jest oculta montones de secretos, pero a su vez es imposible para Cath dejar de pensar en él, a pesar de que el rey ya ha empezado a cortejarla. Si bien cuestiones como el instalove y el amor imposible son clichés que normalmente me aburren, creo que la forma en que se trabajaron en esta historia los hacen no solo superables, sino disfrutables. Pega esa atmósfera de cuento de hadas que envuelve a toda la novela. En definitiva, la historia es dulce, aunque tiene un aire trágico que no abandona hasta el final. Después de todo, empezamos el libro sabiendo que es la historia de la reina de Corazones, ¿no? 

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Y por si esto fuera poco, la aparición del Jabberwocky —nada que ver, pero recientemente una amiga dio una presentación oral sobre este poema y me enteré de que el nombre de la criatura fue mal traducido y en realidad es Jabberwock, Jabberwocky es el poema. Me explotó la mente. Eso, sigan— promete causar estragos en Corazones. Si bien en un momento me pareció que era un recurso un poco flojo, traído de los pelos, usado solo para darle un poco de acción a la trama, ya que no tenía nada que ver con el resto, llegados al final me di cuenta de su importancia. Al final, todo esto resulta fundamental. Y si bien cierto aspecto me resultó predecible —aunque no creo que la intención de la autora fuera hacerlo impredecible, tampoco—, no su última utilización. El que leyó, seguro me entiende. Igual, necesito saber si fui la única que pensó en American McGee's Alice con la espada Vorpal.


Como sea, es una historia entretenida, en un punto entrañable, y oscura de una forma encantadora. La narración, tal como en las otras novelas de la autora, es sencilla y ágil, a pesar de que en este libro se toma más trabajo y está más cuidada. Además, como ya dije, tiene esos pequeños detalles y referencias a la historia original. Atrapa muchísimo. Si no hubiera sido por las circunstancias de mi vida, creo que me lo leía en una noche, sin parar. En parte agradezco que no fuera así, porque lo pude disfrutar de a poquito durante más días. También vale la pena eso.

Fuente
Dejé el final para el final. Tengo miedo de spoilear, y a la vez siento que hay poco spoileable porque ya sabemos de quién estamos hablando. Todo el libro tiene el aire trágico de lo inevitable, que no quiere decir que no deseemos que pase algo que lo impida. Lo que no sabemos es el cómo y el porqué, y obviamente eso no lo voy a decir acá. Teniendo todo esto en cuenta, la construcción de Catherine y su desarrollo son maravillosos; aunque algo apurado, creo que se transmite perfecto el por qué llegó a ser quien es y como es. El final es demoledor, intenso, terrible. La última línea es para pararse de pie y aplaudir

En definitiva, ¿qué más decir? Es una novela increíble e intensa, oscura de a ratos. Personajes que tienen vida propia, a pesar de ser prestados. Un mundo consistente y una prosa ágil, atrapante. Lo único negativo es que seguramente se queden con hambre al leerla. En más de un sentido. Además, la edición de VRYA es hermosísima; en negro y rojo, lo que resulta muy adecuado. Obvio que la recomiendo, pero para ya ya ya.

jueves, 7 de septiembre de 2017

¡Entrevista a Elísabet Benavent!

Hoy no traigo una reseña, sino que, como dice el título, vengo con una entrevista a la conocida autora española Elísabet Benavent. Hace poco, cuando anduvo por Uruguay, tuve la maravillosa oportunidad de conocerla —gracias a Penguin Random House— y de entrevistarla. Me encontré con una persona muy cálida y adorable, también muy divertida. No quiero decir mucho, ya que la entrevista es bastante larga —casi treinta minutos, diez páginas de Word (¡gracias, Majo, por ayudarme a pasarla!)— y pueden descubrirlo ustedes mismos.
También tuve la suerte de poder asistir a la firma de libros que tuvo lugar en el CCE (Centro Cultural de España), que estuvo preciosa, a pesar de que el día no ayudó y de que era martes.
No se olviden, además, de que tienen disponible mi reseña de La magia de ser Sofía.

Sin más dilación, ¡pasemos a la entrevista!


Primero que nada, te quería preguntar cómo empezaste a escribir ficción


Pues empecé muy jovencita; a mí siempre me ha gustado mucho escribir. Contaba un profesor mío de la universidad que todos encontramos de alguna manera alguna forma artística con la que autorreferenciarnos, ¿no? Para algunos es pintar, para otros es escribir poesía; yo desde muy jovencita escribía historias para mí y para mis amigas, las leíamos los fines de semana y demás. Pues esas historias, en un momento dado, empiezan a cambiar, empiezan a coger más importancia, y ya no hablan de mí ni de mis amigas, hablan de personajes de ficción. Los personajes empiezan a crecer, a desarrollarse, a contar cosas que ya no solo me han pasado a mí o me preocupan a mí, sino cosas que veo a mi alrededor. Y un poco esa parte de mi vida que era un rinconcito empieza a tomar importancia, y ya al final se vuelve muy importante, y yo necesito escribir. Se empieza así; lo tienes como una forma de expresarte, de volcar tus ansiedades, tus miedos, tus ilusiones, y empiezas poco a poco a darle tiempo, y con ese tiempo va creciendo.


¿Y ahora qué es lo que te inspira a escribir?

Me inspiran mucho, como siempre, cosas que me cuenta mi círculo de amigas, historias que escucho, el feedback con la lectora, muchísimos mensajes privados que recibo a través de las redes sociales, muchas veces compartiendo experiencias personales, o un comentario en una firma. Cualquier opinión sirve también para nutrir un poco ese imaginario común en el que en realidad vivimos todas, porque todas, da igual el país, da igual casi hasta la edad, hemos vivido, vivimos o viviremos cosas muy parecidas o nos inquietarán las mismas cosas, y yo quiero pensar que me inspira la realidad, la realidad que nos rodea a todos.




¿Tenés alguna rutina para escribir?

Para mí escribir nunca será cien por cien trabajo porque es una pasión, pero hay que imponer cierta rutina de trabajo, porque no puedes estar siempre a expensas de las musas, ¿no? Decía Picasso: «que las musas te pillen trabajando», es un poco eso. Hay que tener disciplina, no tanto rutina como disciplina. Yo intento escribir todos los días, aunque sea una nota en el móvil o un post-it o cualquier cosa. Creo que hay que sentarse delante del ordenador para que salgan las ideas. Hay veces que te pasarás diez horas delante del ordenador y no saldrá nada, pero a lo mejor sale el germen de algo que al día siguiente, un poco más inspirada, se convierte en más páginas.

Yo creo que soy una persona además a la que la rutina la calma. Me gusta levantarme siempre a la misma hora, seguir los mismos pasos, ir a la oficina, y creo que por eso mismo me monté la oficina junto con mi compañero, Jose, fuera de casa, para tener que salir y tener esa rutina que creo que es muy sana.



¿Escribís con música?

Pues a veces sí, y hay veces en las que me es imposible. Hay veces en las que cojo una canción que me induce a un estado de ánimo. O, por ejemplo, una parte complicada, o trágica, o divertida. Cojo una canción que me induce a ese estado de ánimo y, muchas veces, de tanto repetirla, se convierte en ruido blanco; no escucho nada, ni siquiera la canción. Solo tengo la sensación que me despierta. Eso para los de alrededor es muy incómodo; tienen que escuchar a través de los auriculares cómo escucho doscientas veces la misma canción, pero yo no la oigo. Me cuesta mucho escuchar música en español por la letra, porque se me va la cabeza a la letra. Escucho bastante música en inglés mientras escribo, y hay veces en las que necesito apagarlo todo, porque a lo mejor estoy más complicada, se me está atravesando algún diálogo, entonces en esos momentos necesito silencio. Depende un poco del día, de la hora, de si estoy más cansada o menos cansada, de la inspiración. Creo que la música es una gran fuente de inspiración, y a lo mejor una frase en una canción que has escuchado en un taxi te puede dar la idea de por dónde seguir una historia, qué le pasa a un personaje. Yo creo que la música es parte un poco de todas las artes, ¿no?


Desde el momento en que llega la idea hasta el momento en que termina el manuscrito, ¿cómo es tu proceso?

Creo que el proceso más complicado es el del principio, cuando tienes la idea, pero no tiene aún forma. Lo comento con más gente que escribe y la sensación que te da es como que has cazado una idea en lo alto, pero tienes que bajarla, y hasta que no la bajas no sabes si vale. Entonces ese proceso de bajarla, de los personajes, de «a ver, interactúan en esta historia estos personajes, ¿esos personajes cómo son? Son así». Esa parte es muy divertida porque estás conociendo a personas que no existen, pero al final, en tu cabeza, parece que estás creando una vida que existe. Y esa parte es muy divertida, pero las tramas son un poco más complicadas, porque te surge una idea, pero luego bajar esa trama, complementarla con subtramas, con una trama complementaria… Ahí empieza a ser un poquito doloroso el proceso. 

Yo solo funciono así: se me ocurre una cosa, ideo a los personajes, paso mucho tiempo conociendo los personajes, haciéndome preguntas muy absurdas acerca de ellos, hasta conocerlo absolutamente todo, hasta cosas que nunca usaré en el libro, como cuál es su comida preferida, dónde pasó las primeras vacaciones o a dónde fue por primera vez en un avión. Cosas muy absurdas, pero vas armándote la personalidad, y luego ya empiezas a escribir. Empiezas a escribir y la historia ya se irá contando. Luego claro hay que revisar muchas cosas porque tiene que tener una estructura, un ritmo, pero a mí me gusta escribir muy libre, dejarme llevar, no tener nada muy encorsetado porque creo que así la historia te sale más natural. Es más, las veces que he seguido un esquema un poco más recto, luego he notado que el texto es menos libre, y a mí me gusta escribir en un proceso libre.


¿Te parece que eso tiene que ver con el género que escribís? Porque si escribieras algo como fantasía, por ejemplo, ¿cambiaría eso tu forma de escribir?

Yo creo que sí que cambiaría, sobre todo con la fantasía. A mí me gusta mucho la literatura fantástica, sobre todo Tolkien, por ejemplo. No me imagino que Tolkien siguiera el mismo proceso creativo que yo; una persona que inventó el alfabeto élfico, que se inventó una lengua… La manera de escribir probablemente fuera diferente. Hay partes que son inherentes al género y hay partes que son tu forma de ser, tu forma de proceder; creo que es una mezcla. Supongo que el género marca mucho. Marca en cuanto a cómo son los personajes ya. El género manda un poco, ¿no? Ciertas pinceladas que la historia ya lleva consigo, en cuanto a que son historias románticas. Entonces ya hay elementos que siempre se van a repetir. Puede ser que en el proceso se vea también.


¿Qué es lo que te llama la atención del género, lo que te hace querer escribirlo?

Pues que somos nosotras ¿no? Que está ahí. Bueno, lo primero, que me gusta mucho el chick-lit, porque me parece que le da una vuelta a la realidad. Como lectora, cuando me leo uno de estos libros, a veces tratan temas muy complicados. Por ejemplo, Marian Keyes habla de alcoholismo, de familias desestructuradas, pero nos da una visión de la realidad siempre muy optimista. Me gusta ese optimismo del género; no es oscuro, tiene luz. Me gusta el código con el que se expresan las protagonistas, porque me siento identificada, yo hablo así con mis amigas. Me gusta del género que la moda siempre tiene un poquito de, no importancia capital, pero sí siempre aparece, porque a nosotras nos gusta. Habla de nosotras, de lo que nos preocupa, del amor, del trabajo, del sexo, de las amigas, de la familia, del futuro. Yo me encuentro muy cómoda en este género porque me siento entre amigas, es estar hablando con mis amigas, de ahí nació Valeria. Valeria nace porque yo me mudo lejos de mi casa y echo de menos a mi grupo de amigas y las recreo en una novela. Creo que eso es lo que más me gusta del género, que es como estar entre amigas siempre.



¿Pensaste en algún momento en cambiar de género, para probar o algo?

Siempre tienes la tentación de cambiar, de probar, de «¿cómo se me daría?» Pero creo que me viene grande, creo que me metería en un problema del que no sabría salir. No, por ahora me siento muy cómoda con los códigos, con el lenguaje, con el tipo de personajes. Creo que incluso con Sofía di un giro que por ahora no quiero seguir. Sofía era un poco más lento, quizá con menos diálogo, un poco más drama en algunos puntos, un poco más reflexivo. Esta vez, para la siguiente, me planteo una cosa mucho más rápida, incluso frívola; una cosa más divertida, más rápida sobre todo. Creo que hay muchas cosas dentro del género para ir probando, ir tanteando, antes de cambiar de género, que me viene grande. Me encantaría poder escribir un buen drama, o poder escribir una novela negra quizá, o ciencia ficción; yo soy una gran lectora de ciencia ficción, pero no me veo capacitada, por ahora no. Quizá dentro de unos años, no lo sé, por ahora no.


¿Qué te gusta leer y cuáles son las cosas que más te influencian?

Me gusta muchísimo la novela negra, mucho, mucho. La novela negra, la de terror, la de zombis, que no me pega nada. La fantástica, también. Lo que pasa es que en la fantástica me quedé un poco colgada con Tolkien y vuelvo a él muchas veces. Cuando no sé qué leer, vuelvo a El hobbit, a El señor de los anillos. Leo poca romántica, desde hace unos pocos años hasta aquí, porque me da mucho miedo contagiarme con el tono cuando estoy escribiendo. Por ejemplo, de romántica me gusta muchísimo Christina Lauren. Marian Keyes para mí es un referente. Hace unos meses tuve la oportunidad de conocerla y es una persona encantadora, es divertidísima, e irradia esa luz… Es admirable. 

Me dejo recomendar mucho; los libros que me recomiendan mis amigas van a la lista de pendientes. Voy con un poco de retraso con la lista de pendientes. El otro día conté que tengo treinta pendientes este año. Este verano he leído a destajo, pero solo he podido ponerme con ocho, así que me queda mucho por leer. Es que me gusta de todo. Yo creo que la clave está en leer de todo, que no hay que limitarse a un género y que no hay que tener prejuicios con los géneros. Que a lo mejor per se no te gusta la histórica, pero llega un libro de histórica, le das la oportunidad y te encanta. No creo mucho en los géneros, creo que cada persona tiene libros que le gustarían ahora, a lo mejor ahora no, pero dentro de unos años sí… Creo que hay que dar una oportunidad, que hay que quitarse los prejuicios.


¿Qué tanto de vos hay en los personajes? 

Hay mucho; no solo de mí, sino de mi mundo, de mis amigas, de todo lo que me cuentan, de lo que veo, de lo que me preocupa, pero hay personajes en concreto que son muy yo. Valeria tiene un punto muy yo; Carmen —de la saga Valeria— también. Silvia —de la bilogía Universo Silvia— y Sofía, Sofía es muy yo. Esa manera de darle vueltas a las cosas, no lo puedo evitar.


¿Qué es para vos lo más difícil a la hora de escribir? 

A veces el proceso es muy fácil y a veces es muy complicado en partes diferentes. Depende más del momento que del proceso en sí. Hay un punto en el que tienes toda la historia en la cabeza y te preguntas: «¿cómo voy a volcar todo esto en el papel?, ¿me voy a equivocar?, ¿lo voy a saber hacer como quiero hacerlo?, ¿se me entenderá cuándo...?» En ese punto, yo por lo menos me agobio mucho. «Madre mía, tengo que volcar todo esto, ¿sabré hacerlo, no sabré hacerlo?, ¿cómo lo he hecho en anteriores ocasiones?» Pero yo creo que depende del momento también, a lo mejor suele coincidir con un momento en el que estás más inseguro o estás cansado…

Hay veces en que lo más complicado es dejar marchar el personaje, en ocasiones ha sido casi imposible. Con Martina y con Pablo me costó muchísimo; a día de hoy sigo sin dejar marchar del todo a Pablo. Entonces creo que cada proceso es diferente en cada momento; hay cosas que se hacen más cuesta arriba que otras.


Si te dieran la posibilidad de vivir adentro de una de tus novelas, ¿cuál sería?

Ay, nunca me han hecho esta pregunta. No sabría decir, porque por un lado te diría Valeria, por otro te diría Silvia y por otro te diría Martina, pero creo que si me tuviera que quedar solo con una, me quedaría con Martina. A pesar de por todo lo que pasa Martina. Pero quizás porque tengo el corazón partido con Pablo, que es un poco el niño de mis ojos. Creo que me quedaría con vivir en Martina, también porque me gusta mucho el mundo de la alta cocina y me parece apasionante esa pasión con la que vive Pablo su trabajo. Me encantaría poder conocer a alguien como Pablo, que me enseñara la cocina, que me hablara de música con esa pasión, alguien enamorado de la vida. Que no me quejo de mi marido, eh, que no lo cambio. Creo que me quedaría o con Valeria, o con Martina.


¿Y si te dieran la posibilidad de que una de tus protagonistas fuera tu mejor amiga?

Es que tengo la suerte de que una de mis mejores amigas es muy Lola; o sea yo tengo a mi Lola; entonces, pensando en que en la saga Valeria son todas un poco protagonistas, y Lola un poco más que las demás, más que Carmen y Nerea quizá… Yo diría Lola, pero porque tengo la suerte de tener una Lola en mi vida. Creo que es la sal de la vida, que todas tenemos una Lola en nuestra vida en mayor o menor medida, y que es un poco el contrapunto de muchas cosas, y hay que estar muy agradecida de tenerla. Habrá quien sea la Lola de alguien, también. Yo creo que elegiría a Lola, o a Silvia.


¿Esperabas que tus libros tuvieran la repercusión que tienen? ¿Te lo imaginabas?

Para nada. Es más, cuando firmé el contrato, en la primera reunión que tuve en la editorial, estaba asustadísima; yo no sabía a lo que iba, o sea, sabía a lo que iba, iba a firmar el contrato, pero no sabía cómo era este mundo. No, yo aún me considero una recién llegada. Estoy aprendiendo muchísimas cosas… ¡Y lo que me queda por aprender! Me dijeron el número de ejemplares de la tirada. Me pasé semanas soñando que se me caían libros encima, porque pensaba «¿pero quién va a comprar este libro? Por Dios santo, ¿quién me va a leer?». Y era una pesadilla recurrente. Es que de verdad, de verdad, de verdad, a día de hoy, sigo sintiéndome sorprendida de la acogida, de la aceptación y el cariño. Y toda esta familia que se está creando en las redes es una cosa que todos los días me sorprende. Creo que nunca hay que perder esa sorpresa, porque esa sorpresa tiene otra parte, otro contrapunto que es el agradecimiento, y me siento muy, muy agradecida, y soy consciente de que lo que ha pasado es porque hay personas detrás que han confiado en los libros, que le han dicho a una amiga «léete este libro, que te va a gustar», que han prestado un libro, que lo han recomendado, que han hablado bien de ellos. A día de hoy me sigue sorprendiendo; estoy muy, muy agradecida.


¿Y cómo te llevás con tus lectores?

¡Quiero pensar que me llevo muy bien! Además, es un contacto directo y diario; intento mantener las redes sociales al día. Instagram más o menos lo llevo a rajatabla, en Facebook se me acumula un poco más, pero contesto a todos los mensajes privados que me llegan, leo todos los comentarios y me gusta tener esa relación porque yo creo que lo bueno de esta época 3.0 es que tenemos la suerte de tener unas plataformas que nos permiten recibir el feedback de los lectores en tiempo real. Te ayuda a aprender de tus errores, de tus aciertos, de hacia dónde quieres ir, incluso a compartir un poco de tu opinión, de hacia dónde quiero ir ahora, ¿qué me espera en el futuro? Tus miedos, tus ansiedades, parte de tu vida personal también. 

Yo no soy muy de compartir vida personal personal; jamás, por ejemplo, he sacado a mis sobrinos en una red social o demás, pero trocitos de vida sí, pero porque te das cuenta de que esas personas que están en las redes sociales se han convertido ya casi en familia, y pasan contigo los buenos y los malos momentos. A veces sin darse cuenta y a veces dándose cuenta. Cuando tú pasas un mal día y alguien te escribe en una red social «oye, ¿estás bien?», jolín, llega, llega mucho, y te das cuenta de esa relación, de ese vínculo casi mágico que se ha creado gracias a las redes.


¿Cómo te llevás con las críticas? 

Esto lo decía una compañera mía de profesión: «las críticas no le dan gusto a nadie, pero son necesarias». No se puede pretender gustarle a todo el mundo, caerle bien a todo el mundo y que todo el mundo opine que haces todo bien. Es que además no sería ni siquiera sano. Las críticas son muy sanas, siempre y cuando sean constructivas. Yo siempre contesto a todos los mensajes, sean positivos o negativos, menos a los que llegan al insulto. Los que llegan al insulto, al ataque abierto, «eres una no sé qué», evidentemente a eso no se contesta. Pero si alguien se acerca a través de una red social, o en una firma, me ha pasado también, «oye, este libro no me ha gustado nada», yo pregunto «ostras, pues dime por qué», porque también está bien saber. Muchas veces será por una cuestión personal, no he conseguido que se sintiera identificada, no he conseguido que la protagonista le cayera bien, no he conseguido que se enamorara de la protagonista. Otras veces será porque he cometido un error más flagrante, «esto no lo he hecho bien». Muchas veces «aquí he echado en falta algo»; me lo apunto, sí. 

Además, llevo notas de las críticas negativas porque creo que no es que tengamos que hacerles más caso, sino que vamos a aprender mucho más de ellas que de las positivas. Con las positivas te llega el calor de la lectora, que se haya tomado la molestia de escribir una buena opinión en Amazon o en Itunes o en un blog, pues se ha tomado un tiempo, lo ha hecho cariño, y se agradece muchísimo. Pero es que a la persona que ha hecho lo contrario, o sea, que ha hecho lo mismo pero con una opinión contraria, también hay que apreciarle el tiempo y el interés. Son constructivas, se aprende y hay que tenerlas en cuenta. Y son sanas, sobre todo.


¿Cambió mucho tu vida desde que empezaste a publicar?

En algunas cosas, totalmente, y en otras, nada. Solo en cuanto al trabajo; yo trabajaba en una oficina, en un trabajo muy gris que no me gustaba nada y que me estaba robando las ganas de vivir. Era un trabajo muy de oficina, muy corporativo, y yo me sentía un poco encerrada allí, no acababa de verme muy identificada con el trabajo. Pero, claro, en un momento de crisis… ¿A dónde iba a ir yo? «¡Ay, me lanzo a la escritura!». Pues no, tienes un trabajo, y piensas… A nadie le da gusto que suene el despertador; cuando me suena el despertador, hoy en día, tampoco me levanto dando saltos de alegría y riéndome a carcajadas, «¡qué bien, son las seis de la mañana!». Pero, en cuanto al trabajo, sí ha cambiado; a lo mejor no me despierto tan contenta aunque vaya a trabajar de lo que me gusta, porque no me gusta madrugar —soy ave nocturna; soy de dormir poco, en realidad—, pero cambian las rutinas de trabajo, cambia el espacio de trabajo. Muchas cosas las echo de menos; echo de menos a mis compañeros, ese ambiente de trabajo. Ahora, gracias a Dios, tengo a Jose, que me hace mucha compañía y me ayuda mucho.

En lo primordial, mi vida no ha cambiado. En cuanto a mis amigos, mi rutina social, mi familia, mi marido… Eso no ha cambiado. Ha cambiado que de repente tengo una familia muy grande dentro de las redes sociales, que nos lo pasamos muy bien y comparto muchas cosas con ella. Ha cambiado mi vida laboral completamente. He aunado mi pasión con mi trabajo; por eso te decía antes que nunca voy a considerar escribir un trabajo al cien por cien porque no puedo hacerlo, disfruto demasiado para considerar que es mi trabajo. 

En lo que más he cambiado es en los viajes. Yo antes no viajaba nada por trabajo; iba de mi casa a la oficina y de la oficina a mi casa. Ahora, pues eso, plantearte una gira de firmas de cuatro meses, o este primer viaje, cruzar el charco. Es el primer viaje internacional que hago para promocionar un libro, y pues evidentemente con muchísima ilusión, muchísima alegría, y muchos nervios. Muchísimos nervios.

En lo pequeño, en lo personal, no ha cambiado tanto. Pero sí que es verdad que sonrío más, sonrío más ahora.


¿Cómo se siente tener lectores en otros países y viajar?

Es increíble. Ayer, antes de coger el avión, hablaba con mi madre por teléfono. Mi madre es muy sufridora, y si me voy de Madrid a Barcelona ya sufre, pues imagínate coger un avión de trece horas. Estaba tranquilizándola «es un vuelo directo, no tenemos que hacer trasbordo»; las madres se aturullan también con estas cosas. Y estaba tranquilizándola y llegó un momento en el que mi madre me dijo: «madre mía, si esto te lo llegan a decir hace cuatro años». Y yo le contesté: «ni hace cuatro años, ni hace dos, ni hace uno». Yo sigo preguntándome cómo puede ser esto. Es increíble pensar que algo que escribiste en tu casa —sobre todo Valeria, que yo cuando escribí Valeria, o Silvia, sabía que nadie me iba a leer—, que haya llegado a otras personas, que haya cruzado el charco… Se siente raro, porque dices «¿cómo ha podido pasar?». Y a la vez es muy emocionante, y da vértigo también, porque piensas «qué bien ha salido todo, qué bonito es todo, no vaya a hacer algo que lo estropee». ¿No? Siempre se tiene esta parte de responsabilidad, el vértigo este de decir «cuídalo, ve con cuidado, ha ido todo tan bien, es todo tan bonito…». Yo creo que hay que quedarse en lo positivo siempre, no en el miedo. Tengo una amiga que dice «está saliendo todo tan bien que seguro salgo a la calle y me atropellan». No hay que pensar así, hay que quitarse un poco ese miedo. Es increíble. Es que no hay palabras.


¿Qué consejo le darías a las personas que están empezando a escribir o que tienen intenciones de publicar?

Que no lo dejen, que no se dejen desanimar por nadie, porque lo van a intentar. Hay mucha gente que les va a decir, por el camino, cosas como una frase que me dijeron a mí en una ocasión, que me hizo polvo, como que «que cantes y bailes en ropa interior delante del espejo no te convierte en Madonna». Y yo a las personas que les digan eso les contestaría que si quiero ser Madonna, de puertas para adentro soy Madonna y que no tienen que opinar de nada. Todo el mundo opinará, todo el mundo les dirá que es muy difícil. Que no pierdan la fe, que no pierdan la fe en sí mismos, que la magia sucede, la magia está ahí fuera. Que no pierdan la fe en su trabajo, que peleen por ello, que sean autoexigentes —sin pasarse, sin castigarse—. Que sueñen, que sueñen mucho y muy alto. Que lean muchísimo. Que confíen en los demás, también. En alguien de su alrededor que les vaya a decir cuándo algo está bien y cuándo está mal, que se respalden en alguien. Y que tiren para adelante siempre, que lo intenten. Que el «no» ya está escrito. Dice mi madre que la suerte es para los valientes. Si no lo intentas, seguro que no va a salir. Que adelante, que a por todas, a comerse el mundo.



Muchas gracias a ella por la entrevista y por la experiencia preciosa que fue conocerla
¡Espero que les haya gustado!