lunes, 30 de julio de 2018

Quienes solíamos ser - Reseña

Quienes solíamos ser es una novela multigeneracional, sobre la relación madre-hija. A los diecisiete, Marilyn se enamoró de James, el papá de Angie, quien siempre fue una enigma para la niña. Lo único que Marilyn puede decirle sin ahogarse en llanto es que él falleció antes de que ella naciera.
A los diecisiete, también, Angie encuentra una foto que
le desata la necesidad de saber qué sucedió realmente con su padre, entonces decide seguir la única pista que tiene: el nombre de su tío.
Angie está a punto de comenzar la búsqueda de su vida: la de su identidad. ¿Qué habrá al final del camino?
Eso averígualo tú.

AVA DELLAIRA, LA ACLAMADA AUTORA DE CARTAS DE AMOR A LOS MUERTOS, ESTÁ DE REGRESO CON UNA HISTORIA SOBRE EL AMOR, LA IDENTIDAD Y LA VERDAD. 


No les explico las ganas que tenía de leer esta novela. Ya conocía a la autora por su primera novela, Cartas de amor a los muertos —en esa reseña les cuento las anécdotas de cómo la conocí en realidad—, que me había gustado bastante. Tenía la impresión de que esta novela era la que iba a marcar mi postura frente a esta autora, ya que algunas cositas de su novela anterior no me habían convencido del todo. Tenía mucho miedo de que me decepcionara con esta, pero nada que ver. Me enamoró por completo. Muchísimas gracias a Librería América Latina por el ejemplar.

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La novela nos cuenta, en paralelo, dos historias que están entrelazadas y que necesitan la una de la otra para existir. Por un lado, la de Angie, que transcurre en la actualidad, y por otro, la de Marilyn, su madre, que tiene lugar a fines de los años noventa. En la primera, Angie se embarca en la búsqueda de su padre y su familia paterna, después de que su madre le mintiera. En la segunda, se nos cuenta cómo se conocieron los padres de Angie y por qué las cosas son así. Les aviso desde ya: es de esas novelas en las que termina una parte, querés seguir y te enoja pila que empiece la parte de la otra narradora, pero después te enganchás y así hasta el final. Terminaba las partes de Marilyn y me sacaba un poco de la inmersión empezar las de Angie, pero al toque me encontraba metida en la historia de nuevo.

En general, es una historia muy dulce, pero inevitablemente triste. Al empezar, sabemos que algo salió mal, así que estamos en tensión hasta llegar al final. Si bien algunas cosas pueden empezar a predecirse en cierto momento, lo que de verdad pasa, no. Es por eso que no es fácil hablar de todo lo que trata la novela, todos los temas que toca en realidad. 

Fuente
El libro abre con la historia de Angie, pero es una sección muy cortita y enseguida terminamos en la de Marilyn. Esta última es una muchacha bastante introvertida, tranquila, que busca trabajo como actriz y modelo porque su madre sueña con ello, pero en realidad le gustaría estudiar fotografía. Vive bajo la pata de su madre, básicamente, y ahora que tienen que mudarse con su tío, alcohólico, todo parece complicarse. Las cosas cambian al conocer a sus vecinos, especialmente a James, con quien siento un flechazo inmediato. Y aunque me hizo refunfuñar un poco esto, que su relación se diera de forma casual, luego compinche y después se volviera más intensa logró convencerme más. Incluso la relación de Marilyn con la familia de este me resultó preciosa, pero me dejó un poco triste todo lo relacionado con su madre. Bueno, con las madres de ambos, pero me habría gustado que la situación con la madre de Marilyn terminara de otra manera. No digo más de esto. Al final, la historia de Marilyn me tuvo totalmente cautivada y me destrozó el corazoncito

Las partes de Angie me atraían menos, en parte porque las de Marilyn cuentan con el bonus de tener lugar en los años noventa, que resultan más interesantes que la actualidad. Sin embargo, de a poco fui metiéndome más en su relato: lo difícil que es para ella explicarle a su madre cómo es ser birracial en un lugar donde hay poca población afroamericana, añorar una familia paterna que no conoció, etc. Su ex es un personaje clave también, y me alegró que se nos muestre una relación que no funcionó, pero en la que sigue habiendo cariño como para ayudarse. Además, vemos a Marilyn como adulta, como madre, llena de una tristeza que nos hace querer saber qué pasó. Sobre Angie en sí, me pareció que a diferencia de Marilyn no era tímida, sino que su introspección se debía a lo que sucedía a su alrededor y no a su personalidad en sí. Quizás no sentí que la conocía tanto como a su madre, pero sí llegué a empatizar con sus emociones.

Uno de los puntos fuertes es el enfoque en la relación madre-hija, lo difícil que es para una entender a la otra. Los lectores tenemos una posición privilegiada para esto, pero para ellas llegar a superar esta situación es todo un desafío, a pesar de llevarse bien y quererse muchísimo. También me gustó eso, que su relación fuera sana y hubiera tanto amor. 

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Los personajes secundarios tienen una vida muy... vívida, valga la redundancia. Los familiares tienen un peso muy fuerte, pero también los vecinos, los amigos, amigos de amigos y quienes se suman a ayudar en las vidas de ambas protagonistas. Mencioné que me gustó mucho la relación de Angie con su ex, pero también me encantó conocer al primo de este y a su novia, que son especialmente simpáticos. Justin, el hermano de James (tío de Angie) me pareció especialmente adorable. Los abuelos de estos dos son personajes que adoraría conocer. También hay personajes que caen mal, como el tío de Marilyn, que es todo lo que no. Y la madre de Angie, por la que sentí cosas encontradas. Creo que la autora hizo un trabajo maravilloso con la caracterización y las relaciones entre personajes

Es importante resaltar que todos estos personajes tienen algo común como trasfondo y es el racismo. Algunos lo sufren, otros lo perpetúan, otros lo presencian, otros hacen algo al respecto. No es un elemento que parezca central al empezar el libro, pero cobra más importancia según avanza. Es un libro que cuenta con varios personajes diversos, en varios sentidos, cosa que me hizo muy feliz.

La narración es una de las cosas que más me amé de este libro. Ava Dellaira tiene una forma de narrar que parece un sueño, o una pintura. Hay algo extremadamente sensorial en su prosa, casi poético diría. Leía y no solo me gustaba lo que pasaba, sino cómo se decía. Me encontraba releyendo para poder centrarme en la narración también, al punto de tener ganas de leerlo en inglés también. 

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Aunque parte del libro se ambienta en Nuevo México, el resto está ambientado en California, tanto en los años noventa como en la actualidad. Me encantó cómo la autora se las arregló para dar la sensación de estar en la California que conocemos por todo lo que hemos visto, pero a la vez evitar todos los clichés y mostrarnos otras caras, otras realidades. Es de esos libros que dan la sensación de estar ahí, algo íntimamente relacionado con la sensorialidad de la prosa que mencionaba anteriormente. Creo que esta ambientación está muy unida con la atmósfera que la autora busca transmitir, así que no puedo sacarme la idea de que la historia no podría haber ocurrido en otro lugar. Si lo pienso, es obvio que sí, pero no habría sido lo mismo, por lo que la elección y lo que consiguió con ella me parecen muy bien logrados. Las partes en Nuevo México son, quizás, más cotidianas y por ello no resaltan tanto como las de California.

Así que, para resumir y evitar que la reseña sea eterna, voy a decirles que es una novela preciosa, que confirma que Ava Dellaira podía mejorar y de hecho lo hizo, y que voy a estar leyéndola por mucho tiempo más, espero. Es un libro bello, emotivo y con una narración hermosa. Hasta la edición está trabajadísima y da gusto verlo. Si tienen la posibilidad de leerlo, no lo dejen pasar. Súper recomendado.

jueves, 26 de julio de 2018

Jueves de entrevistas: Violeta Otín

¡Hola! Bienvenidos a un nuevo jueves de entrevistas. Hoy le toca a una autora de romántica histórica a la que he tenido el enorme placer de corregir, pero sobre todo, el gusto de leer. Violeta Otín nació en Zaragoza y se licenció en la carrera de Filología Inglesa. Publicó Hierro y seda y Amar a la bestia con Escarlata ediciones, Dos corazones en Waterloo con RNR y varios relatos en antologías. Destaca sobre todo por su romántica histórica de calidad, que nos enamoró a mí y a unos cuantos.

¿Pasamos a la entrevista?




¿Hace cúanto que escribís ficción? ¿Cómo empezaste?

Por primera vez, ni lo recuerdo: solo puedo decirte que fue después de leer Mujercitas. Sí sé cuándo terminé por primera vez un relato, y fue hace unos cinco años. Lo envié a un concurso y, aunque pasó sin pena ni gloria, me picó el gusanillo de la escritura. Seguí con los relatos hasta que me decidí a saltar a la novela, y desde entonces, no consigo desengancharme. Creo que se ha convertido algo así como en una necesidad.

¿Qué es lo que te atrae de escribir romántica histórica?

La novela histórica es uno de mis géneros favoritos, pero me siento todavía más cómoda cuando es el romance lo que vertebra mis historias. Como lectora, prefiero las novelas que hablan de personajes, y de lo que les ocurre tanto por dentro como por fuera, y en ese sentido, tal vez el romance histórico resulte más versátil. Además, me prefiero los finales felices: que los personajes sufran y luchen por mejorar, pero, que al final, obtengan su recompensa.


¿Cómo llegás a un evento histórico que te inspire a escribir una novela?

Con la documentación. Cuando tengo un esbozo del personaje (o personajes) que va a protagonizar una novela y empiezo la labor de documentarme suele ocurrir que, casi como por arte de magia, encuentro algún episodio histórico que es el episodio histórico. Me sucedió con Hierro y seda mientras investigaba para un relato: la costumbre que existía en la Antigua China de ofrecer princesas a los jefes nómadas como garantes de la paz me ofrecía un marco difícil de resistir. Con Amar a la bestia me sucedió algo parecido. Tenía claro el escenario pre-artúrico, pero fue la documentación más exhaustiva la que terminó de construir el disparador.


¿Cuánto te lleva la documentación al inspirarte en hechos históricos tan puntuales?

Sinceramente, siempre bastante más de lo esperado. Más que por tratarse de hechos puntuales, creo que es por las épocas que elijo: son edades oscuras, de las que existen muy pocos datos, y me lleva mucho tiempo encontrar información. Ahora mismo, no recuerdo si me llevo más documentarme para Hierro y seda, o para Amar a la bestia. De todas formas, aunque siempre me quejo, es una parte apasionante, la de la documentación, y en ocasiones me sirve para introducir golpes de guion que no se me habían ocurrido, o ciertos personajes que le dan sabor al guiso. 


¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Seguís algún método para escribir una novela?

Un método en concreto, no, pero es cierto que la trama suele partir de un personaje. Cuando me viene la inspiración para uno (suelen ser siempre los protagonistas femeninos, excepto en el caso de Amar a la bestia, que primero surgió él) voy construyendo la historia alrededor, y una vez que por fin tengo la línea principal (digo «por fin» porque siempre es lo que más me cuesta), me pongo con la escaleta. Aunque, de todas formas, soy más de brújula que de mapa. 


¿Qué te parece fundamental a la hora de crear personajes?

Que se vean como personas de verdad, con alma, con matices, con contradicciones. Que los buenos tengan una porción de oscuridad y los malos tengan su parte de luz. Así que, a la hora de construir a los primeros empiezo partiendo de algún defecto principal, y voy añadiendo capas, algunas mejores, otras peores, para intentar darle esos matices. Con los malos hago lo mismo pero partiendo de alguna virtud. No hay nada más insoportable que un villano malísimo y un prota perfecto. Tampoco me interesan los personajes extraordinarios. Prefiero los personajes corrientes que se ven expuestos a situaciones extraordinarias y tratan de salir adelante lo mejor que pueden. Por eso me encantan las debilidades de mis héroes y de mis heroínas: porque un forzudo valiente envuelto en una batalla no es tan impresionante como un tipo corriente que se ve rodeado de enemigos sin querer; o un tipo horroroso que se enamora de una mujer hermosa es mucho más interesante que un galán guapetón enamorado de otra bella.


¿Qué es lo que más te importa transmitir con la narración?

Los sentimientos de los personajes, sus emociones. Obviamente, me gusta que se vea el armazón histórico (¡con la de trabajo que lleva la documentación!), pero que no robe el protagonismo a los personajes. También me ocurre como lectora. Al final, los libros hablan de alguien a quien le sucede algo, y lo que me interesa es descubrir cómo ese alguien afronta lo que le va surgiendo por el camino. Me gusta que se perciban los miedos, las dudas, las certidumbres… Que el lector tema, dude, se convenza de las cosas al tiempo que el personaje, que intente meterse en su piel y pensar qué haría de encontrarse en su lugar. 


¿Cómo ha sido tu experiencia con editoriales? ¿En qué benefició a tu escritura?

Pues no puedo quejarme de ninguna. Tanto RNR como Evohé me dejaron total libertad para conducir las historias como prefiriera; Escarlata, sin embargo, es de trabajar más encima de sus escritoras. Todas sugieren, aconsejan, y orientan, y evidentemente de todas se sacan cosas positivas. Con Evohé, por ejemplo, aprendí muchísimo sobre la construcción de personajes; Escarlata me ayudó a la hora de tratar los puntos de vista… He tenido suerte con las tres.


¿Estás trabajando en algo ahora? ¿Podés contarnos algo sobre proyectos futuros?

Ahora mismo no tengo nada en mente. Pero nada de nada: ni proyectos, ni ideas, ni un triste personaje con ganas de asomar más de la cuenta. 


¿Cómo compaginás tu vida cotidiana con la escritura?

Suelo escribir por las mañanas, que es cuando tengo más tiempo y más tranquilidad alrededor. Cuando estoy inspirada, intento escribir todos los días, aunque sea solo un ratito, para que no se me descuelgue la historia. Y cuando tengo un bloqueo, lo tomo con calma: no pasa nada por hacer un paréntesis. Así que, básicamente, escribo cuando tengo tiempo y ganas, pero no organizo mi vida alrededor de la escritura. Prefiero adaptarme.


¿Cómo influye la carrera que estudiaste en tu forma de escribir?

Estudié filología inglesa, y me centré más en la línea de literatura que en la lingüística, así que, desde luego, la carrera me proporcionó un buen colchón de lecturas a las que quizá no habría llegado por mi cuenta. Sin embargo, atreverme a pensar que mi forma de escribir está influida por Jane Austen o Fanny Burney… ¡me da vergüenza solo de pensarlo! Con todo, sí que creo que todas las lecturas que hacemos, al igual que todo lo que vivimos o todas las personas que conocemos a lo largo de nuestra vida tienen una influencia en nosotros, y en las cosas que hacemos, aunque sea mínima.   


¿Qué lecturas te parecen imprescindibles?

Anna Karénina. Y Orgullo y prejuicio, pero mejor si es después de haber leído Vindicación de los derechos de la mujer, de Mary Wollstonecraft. Sea cual sea tu opinión de Jane Austen, vas a tener un concepto muy distinto de su obra después de leer la Vindicación. Y, bueno, ya que he cogido carrerilla, también voy a acordarme de Un caso acabado, de Graham Greene. 


Si tuvieras que vivir en una de tus historias, ¿cuál elegirías?

¡Me lo pones difícil! Porque todas mis protagonistas viven en mundos duros y yo no sería capaz de soportar ninguno de ellos, me parece. Quizá eligiría mi relato «Nieve sobre el cerezo», que está ambientado en el Japón feudal. Desde luego, me quedaría en alguna que evoque el Lejano Oriente, eso seguro.


¿Te parece que hay muchos prejuicios sobre el valor literario de la romántica?

Buena pregunta. Que hay mucho prejuicio es un hecho; nadie se ofende cuando le preguntas si lee novela negra o ci-fi, pero muchas personas (incluso lectoras en la sombra) arrugan la nariz si les preguntas lo mismo sobre la romántica: «¿yoooo?». 
Ahora, ¿tienen algún sentido? Siempre he pensado que gran parte de esos prejuicios se deben a que estamos ante un género escrito (en su inmensa mayoría) por y para mujeres. La novela a secas era, en época de Jane Austen, más propia de mujeres que de hombres, que leían más poesía y ensayos: ¿no era entonces la novela la hermanita pequeña de otros géneros más serios? Ahora, el calificativo permanece en la romántica especialmente. Qué casualidad, ¿no?
Por otra parte, sobre el valor literario podríamos tirarnos horas hablando y discutiendo. Es verdad que hay autoras y títulos muy destacables, que trabajan personajes complejos y tramas muy buenas, pero no es menos cierto que se publican muchas obras mediocres. O yo tengo muy mala suerte eligiendo libros, o la gran mayoría pecan de lo mismo: personajes maniqueos con una evolución nula o totalmente predecible, argumentos calcados, escenarios inverosímiles (esto sobre todo en histórica)… Y con un estilo narrativo que muchas veces parece dirigido a niñas más que a lectoras adultas. Si se quiere dar prestigio a la romántica pero se sigue publicando tanto libro malo, al final tendremos que creernos eso de que es un género menor.


¿Qué le recomendarías a quienes empiezan a escribir o buscan publicar?

Primero, que lean: mucho y variado. Puede parecer una obviedad, pero me espanta que haya «escritores» que confiesen que no les gusta nada leer, y que, como mucho, se lean a sí mismos. Así, poco van a aprender. Por otro lado, que tengan paciencia, y no se precipiten. Terminar una novela no es solo terminar el borrador: una vez que pones el punto final, es una buena idea dejarlo reposar unas cuantas semanas antes de retomarlo para revisarlo enterito y corregirlo. Si tienes la suerte de contar con un buen lector cero, adelante, y si no tienes ninguno, es hora de buscarlo. Mejor evitar a la familia, y conviene no enfadarse con él: un ego demasiado sensible es mal consejero para un aspirante a escritor. Y si has llegado hasta aquí, es el momento de localizar una editorial a la que pueda encajar tu propuesta, y confiar en tu trabajo.



Muchísimas gracias a la autora por su tiempo y por las respuestas tan completas ♥. A ustedes, gracias y ¡nos vemos en la próxima!

lunes, 23 de julio de 2018

La semilla de la bruja - Reseña

Margaret Atwood reinventa La tempestad de William Shakespeare en La semilla de la bruja, una novela que aboga por el poder de las palabras y que invita a no olvidar y a creer en la magia de la vida cotidiana.

«Cuando eres joven, crees que todo es posible. Te mueves en el presente, jugando con el tiempo como si fuera un juguete a tu disposición. Piensas que puedes deshacerte de cosas y personas, y aun no sabes bien que tienen la mala costumbre de volver.»
Margaret Atwood

Es un lunes cualquiera de enero de 2013 y Felix pasa el control de seguridad para acceder al centro correccional de Fletcher. Los guardias lo miran con simpatía y benevolencia; para ellos este hombre solo es el señor Duke, un cincuentón que en sus ratos libres se dedica a organizar funciones de teatro con los reclusos. El autor elegido siempre es Shakespeare, y este año el profesor les propone La tempestad.
Felix accede sin problemas al recinto de la cárcel, llevando consigo algo muy peligroso pero imposible de detectar a través de un escáner: son las palabras, aún vivas, robustas, sonoras, de una obra donde la venganza viaja a través del tiempo y se instala en el presente. De a poco, ensayo tras ensayo, los chicos de Fletcher, que quizá nunca antes habían oído hablar de Shakespeare, convierten la obra en algo muy personal. Ahí se encuentran con sus fantasmas y con algo de sí mismos que no sabían, pero hay más: Felix, ese profesor terco y a veces aburrido, el día del estreno de la obra también podrá vengarse de quien le arruinó en el pasado.

«En esta novela hay tanta exuberancia, pasión e imaginación que lo único que quiero es que Atwood reescriba todo Shakespeare.»
Viv Groskop, The Guardian

Quise leer a Margaret Atwood desde que escuché hablar de El cuento de la criada. No me voy a hacer la linda diciendo que lo conocía desde antes de la serie, que todavía no vi. Fue con la salida de la serie que sentí interés por la autora, y de hecho tengo ese libro en mi estantería, esperando el momento correcto. Sin embargo, hace poco vi este otro libro en las novedades de Penguin Random House y me pareció súper adecuado para empezar a leerla. Muchas gracias a ellos por el ejemplar. Además, el año pasado leímos La tempestad en el #Clubdelectura.uy, por lo que tenía la obra bastante fresca. Todo se dio de forma perfecta.

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Debo decir que, si bien tenía altas expectativas por ser Atwood, también tenía cierto recelo por la ambientación carcelaria, que no es de mis favoritas. Así y todo, me fascinó. Encontré una novela excelente, inteligente y que juega con el argumento de La tempestad en montones de niveles, de a poco y con una astucia envidiable.

Podemos decir que es una novela con capas. La capa obvia, que es la historia de Felix: de cómo pierde su lugar en el mundo del teatro y termina enseñando en la correccional, de su venganza. Pero hay más. Está el paralelismo también obvio con la obra, que si no conocen se pierde un poco, pero está la venganza en sí. Y hay más, mucho más. Yo prefiero decir bien poquito, porque me parece maravillosa la forma en que uno como lector se va dando cuenta de estos niveles. Es casi artesanal.

Felix, nuestro protagonista, es un director de teatro que se caracteriza por llevar a cabo interpretaciones estrambóticas de obras más bien clásicas, sobre todo de Shakespeare. Decir que «hace de» Próspero sería simplificarlo demasiado. Que hay una especie de interiorización/identificación es real, y que la trama se mueve en torno a eso también, pero son cosas distintas. Podemos decir sí que su percepción de la realidad se altera un poco, y que la autora juega con esto durante la novela, al punto de hacer dudar al lector.

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Los personajes secundarios abundan. Los presos a los que Felix da clase parecen demasiados, pero Los antagonistas, que son quienes provocan que Felix se encuentre en esta situación, son políticos. Fáciles de odiar. Miranda (sí), la hija de Felix, es un caso aparte en el que no quiero entrar. Y Anne-Marie, la actriz que ayuda a Felix, es una mujer muy peculiar que aporta una visión más interesante hasta de la obra en sí, por ejemplo, cuando discuten sobre lo que podría pasar después del final (que es una escena que adoré).
poco a poco los vamos conociendo e incluso llegamos a tomarles cariño.

No puedo decir si la ambientación es o no correcta, porque creo que lo único que vi ambientado en una cárcel es Orange is the New Black. Lo que sí voy a decir es que se siente natural, y que disfruté especialmente la dinámica que tiene Felix con sus alumnos, sobre todo al no permitir más insultos que los que aparecen en la obra. Es divertidísimo de leer y me parece muy ingenioso, además, como recurso didáctico, porque así se asegura de que la lean bien leída.

Fue mi primer encuentro con la prosa de Margaret Atwood, pero ya me queda claro que no va a ser el último. Aunque asumo que El cuento de la criada no tiene por qué tener el mismo tono a veces desenfadado, a veces crudo, a veces inquietante, me resultó una narradora experta e inteligente y necesito leerla más

Así que sí, todo lo que voy a decir sobre esta novela es bueno. Me pareció brillante, entretenida y muy bien construida. Recomiendo haber leído antes La tempestad, para poder disfrutarla de todo, eso sí. A mí me hizo ver la obra de otra manera, apreciarla más también. Recomiendo mucho, mucho este libro. Háganme caso.

jueves, 19 de julio de 2018

Jueves de entrevistas: Laia Soler

¡Hola a todos! En este jueves de entrevistas le toca hablar a una autora que tiene una pluma mágica: Laia Soler. De Barcelona, estudiante de Periodismo, Laia publicó su primera novela, Los días que nos separan, gracias al premio literario "LA CAIXA"/PLATAFORMA del año 2013, con Plataforma Neo. También publicó con ellos Heima es hogar en islandés en 2015. En el año 2016 publicó Nosotros después de las doce con Puck, y Tú y yo después del invierno en 2018 con la misma editorial. Como verán, un montón de actividad (por suerte). 



Pasemos a la entrevista.







¿Cómo empezaste a escribir ficción?
Empecé por un concurso de cuentos de Navidad de la biblioteca de mi pueblo. La bibliotecaria había visto cuánto me gustaba leer y cuando cumplí la edad mínima, me invitó a participar en el concurso. Tenía ocho años.


En tus novelas hay toques de realismo mágico, ¿qué es lo que te mueve a elegir esto a la hora de escribir?

La magia me sirve para poder hablar de algo real con un enfoque propio y diferente. Dicen que todo está contado y que lo que importa ahora es cómo lo cuentes. Para mí, la respuesta a ese cómo es la magia.


¿Cómo es tu proceso creativo? ¿A qué aspectos le das más importancia a la hora de escribir?

Suelo tener una idea muy inicial que voy desarrollando durante meses y cuando siento que la historia ya está «madura», me siento a trabajar en la estructura y demás aspectos formales.
Una vez tengo el esqueleto de la novela, normalmente planifico la mitad o un tercio de las escenas de la novela y empiezo a escribir. Mi sueño sería poder planificar todas las escenas desde el minuto uno, pero he descubierto que no soy capaz. Antes necesito meterme en la historia al cien por cien.

¿Qué viajes te han inspirado para la ambientación de tus historias? ¿Qué tanto aporta conocer esos lugares antes de escribir?

Mis viajes forman parte de mi historia como escritora, ya que de niña me pasé horas y horas viajando por Europa con un libro o una página en blanco delante. Todos los viajes que he hecho forman parte de mí y, por tanto, de lo que escribo; aun así, es obvio que por ahora Islandia es el lugar que más me ha inspirado. Y también Andorra, de una manera diferente, porque fue la semilla de la que nació Valira, mi Andorra personal y ficticia.


¿Cómo fue tu experiencia al publicar al ganar el Premio Literario ”la Caixa” / Plataforma de novela juvenil?

Aún a riesgo de sonar a cliché, fue un sueño hecho realidad. Uso la palabra «sueño» porque aún tengo la sensación de que todo esto no es real: hace ya cinco años del premio y Los días que nos separan sigue encontrando lectores, pero yo aún no soy capaz de leer más de media página entera sin ponerme nerviosa.


¿Cómo se vio beneficiada tu escritura al trabajar con editoriales?

Conocer el mundo literario por dentro me ha ayudado a conocer cómo funciona todo: cuáles son los procesos, cómo presentar una novela, qué es atractivo en una carta de presentación… También me ha permitido acercarme a géneros que para mí eran desconocidos, y de lo diferente siempre se aprende. 


¿En qué géneros literarios te sentís más cómoda? ¿Pensás probar con otros en el futuro?

Ahora mismo el realismo es mi terreno y no tengo intención de moverme demasiado… Quiero contar otras historias, por supuesto, pero por el momento no me veo escribiendo ni ciencia ficción, ni fantasía, por ejemplo.


¿Te parece que la literatura juvenil se ve afectada por prejuicios? ¿Cómo te parece que podría solucionarse ese problema?

Desgraciadamente, sí, y lo sufren tanto autores como lectores. ¿La solución?  Ojalá la tuviera. Lo primero sería que la sociedad en general entendiera qué es realmente la literatura juvenil, porque mucha gente piensa que solo engloba libros como Harry Potter o Crepúsculo.


¿Podés contarnos en qué estás trabajando ahora mismo? ¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Tengo dos proyectos entre manos, uno ambientado en Nueva York y otro en Irlanda, que me están reclamando atención inmediata. Nunca escribo más de una novela a la vez, así que estoy intentando decidir qué camino tomo.


¿Cómo afecta tu carrera a tu literatura?

Mi carrera profesional está muy ligada a los libros y eso tiene una parte positiva y una negativa: por una parte siento que he aprendido mucho del sector, pero por otra, al leer tanto por trabajo, he leído menos por placer. Hubo una época en la que leía muchísimos manuscritos de juvenil, tantos que estaba sobresaturada y cuando me senté a escribir, por primera vez salió una novela no juvenil (la novela ambientada en Irlanda que mencionaba antes y que aún no está terminada). 


¿Qué obras fueron fundamentales para vos como persona y como escritora?

Aunque te podría mencionar muchos, me quedaré con mis tres títulos de la adolescencia: la trilogía La Materia Oscura (Philip Pullman), Orgullo y prejuicio (Jane Austen) y El viaje de Teo (Catherine Clément).

Si te dieran la oportunidad de vivir en una de tus historias, ¿cuál elegirías?

Heima es hogar en islandés, sin ninguna duda.


¿Cómo te afectan las críticas, ya sean positivas o negativas?

Intento relativizar, tanto por una parte como por otra. Sé que mis libros no soy perfectos y que aún tengo mucho que aprender, pero también creo en lo que hago; por eso siempre me quedo con lo constructivo de todas las críticas, sean buenas o malas. 


¿Hay alguna experiencia como escritora que te haya marcado especialmente?

Tengo la suerte de poder decir que muchas. Como tengo que elegir, me quedo con el hecho de que haya gente que se haya tatuado la palabra heima por mi libro. Yo llevo ya dos tatuajes relacionados con Islandia, así que eso me hace una ilusión tremenda.


¿Qué consejo le darías a quienes recién empiezan a escribir o quieren animarse a publicar?

Sé constante, ten paciencia, lee mucho y escribe aún más. El camino puede ser muy largo, pero si tú sientes que escribir es tu pasión, vale la pena el esfuerzo que supone recorrer esa senda.




Muchísimas gracias a Laia por su tiempo ♥. ¿La conocían? ¿La van a leer? Yo les recomendaría que lo hicieran, eh.

lunes, 16 de julio de 2018

Libre - Reseña

Es sábado, es verano y, aunque todavía no lo sabe, todo en la vida de Adam Thorn está a punto de desmoronarse. Quizá logre encontrar su liberación al fin. Pero no tiene mucho tiempo, porque algo extraordinario y perturbador ha despertado en los confines del lago y se ha puesto en marcha.













Tenía curiosidad por el autor, debo admitirlo. Su novela Un monstruo viene a verme sigue siendo uno de mis grandes pendientes, pero fue este el libro el que me dio verdaderas ganas de leerlo. Agradezco muchísimo a Penguin Random House por el precioso ejemplar ♥. Y es verdad que es precioso; como objeto es muy lindo, muy cuidado, y tiene una portada sencilla pero muy ingeniosa.

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Eso sí, qué libro raro. No lo digo a modo de crítica, ustedes saben que me gustan las cosas raras. Es solo que, al principio y al final, me desconcertó. La sinopsis no dice demasiado, así que voy a contarles más o menos de qué trata esta novela.

Por un lado tenemos la historia de Adam Thorn, que además de ser hijo de padres muy religiosos —su padre es pastor evangélico— y vivir en Frome, una localidad muy pequeña y alejada, es gay. Y ya se imaginarán lo problemático que es en sus circunstancias. Sobre todo el día de la despedida de Enzo, a quien no puede superar, y mientras su relación con Linus parece resquebrajarse

Por otro lado, hay pequeñas partes en cursiva que narran de forma desordenada y confusa —a propósito— la visión de una chica muerta, de un ser sobrenatural llamado «la reina» y de un fauno. Aparentemente, esta chica murió asesinada por su novio y busca algo, pero su unión con la reina pone en peligro a todo el universo y el fauno quiere impedir el fin del mundo y cositas así.

Sí, ya sé qué cara están poniendo. Yo estaba igual. Toda la acción tiene lugar durante un solo día y las historias corren en paralelo hasta el final, sin parecer tener mucho en común salvo que los personajes de la historia de Adam tienen noción del asesinato de la chica y se menciona alguna que otra vez. Entonces, ¿qué onda con esta novela?

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Vamos por partes. La historia de Adam me pareció, así como en resumen, súper íntima. Es un chico que, debido a su educación y situación familiar, vive con culpa constante y con la sensación de no merecer nada de bueno, ni siquiera amor. A pesar de eso, vemos que en general cae bien a la gente, aunque no sea el ser más sociable del mundo. Dado que la historia transcurre en un día, solo podemos ver un poco de su desarrollo, pero es el suficiente: enfrentar sentimientos encontrados, enfrentar a su familia, enfrentar a su jefe, enfrentar aquello que lo hace esconderse del mundo. Durante el libro se nos cuentan momentos del pasado de los personajes, así que llegamos a conocerlos bastante bien. Adam me resultó muy humano, muy cercano y vulnerable

Me gustó especialmente su amistad con Ángela, una chica que, a diferencia de él, viene de una familia muy liberal. Ella es su confidente, su mejor amiga, su apoyo en los peores momentos. Tienen una relación tan linda, tan adorable, que leerlos era un placer. No puedo decir lo mismo de la familia de Adam, que me hizo sentir increíblemente frustrada. Sí quiero quebrar una lanza por el hermano y por esa llamada telefónica que tienen, que me pareció muy lo suficientemente redentora.

Me pareció súper interesante la situación sentimental de Adam. Por un lado, la relación pasada con Enzo y los sentimientos que aún le despierta, ahora sobre todo que se marcha. Me encanta que se plantee si fue una relación sana o no, qué efectos tiene sobre él, todo eso. Y, mientras, se contrapone con su relación con Linus, que es divina pero no siente merecer. Linus es un amor y es todo lo que está bien y must be protected, ¿ta? Pero bueno, la cosa es que me parece excelente que en el libro se hagan estos planteos sobre relaciones que hacen bien, que hacen mal, y cómo las encara uno.

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Y en cuanto a cómo encarar relaciones, debo decir que es un libro muy sexual, pero sin ser vulgar. De las novelas que he leído, creo que es una de las que tratan el sexo de forma más natural, espontánea y desromantizada —me refiero a que no la idealizan, no a que no haya amor. Con todo lo que anda dando vueltas por ahí, me parece importante resaltar este aspecto, que me copó muchísimo.

Que los personajes se conozcan de antemano y se nos expliquen cosas a modo de flashback es crucial para que la historia sea creíble, dado que todo pasa durante un día, como ya les dije. Parece poco lo que pueden evolucionar durante tan corto tiempo, pero creo que es lo justo para esta historia, y estoy bastante conforme con la resolución de esta parte. Me habría gustado saber más sobre qué pasa con su familia, por ejemplo, que es todo un tema, pero está bien así.

Ahora, si pasamos al lado fantástico de la novela, no estoy tan convencida. Creo que fue una buena idea y que le da un toque distinto y más oscuro a todo, pero no sé si la forma en que se narra sea la mejor del mundo. Me costó entender, me cortaba las partes de Adam —que me interesaban mucho más— y, al fin y al cabo, al final no la sentí tan necesaria. La forma en que se cruzan al final es tan leve, tan metafórica, que casi podría no haber existido. Y eso que como final es precioso y entiendo la metáfora sí, pero no me llegó. Yo soy muy partidaria de una prosa elaborada, dosificar información y narraciones misteriosas, pero una cosas es eso y otra que no se entienda qué pasa ni por qué ni qué relación tiene con nada. Pero insisto, la idea estaba muy bien. Podría haber encarado mucho.

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Diría que, salvando esas partes que me resultaron confusas, la novela está muy bien narrada. Las partes de Adam prácticamente las devoré, y las sentí tan honestas y cercanas que a veces hasta dolieron. Es lo que más ganas me dejó de seguir leyendo a este autor, así que voy a ver qué otra de sus novelas me llama próximamente.

Entonces, eso. Es una preciosa novela, muy llena de emociones y con una honestidad que llega. Me encanta la forma en que se tratan ciertos temas y la diversidad que abunda. Todo tipo de diversidad, de forma sumamente natural. O sea, todo lo que está bien. A pesar de lo que no me gustó, que es poquito, la recomiendo muchísimo, ya que es ideal para días fríos como este. Ideal para un tecito y mantas. Después me cuentan.

jueves, 12 de julio de 2018

Jueves de entrevistas: Clara Cortés

¡Hola a todos! Bienvenidos a este nuevo jueves de entrevistas. Hoy le toca a una autora muy joven, pero que tiene una sensibilidad enorme y una prosa maravillosa. Por supuesto, hablo de Clara Cortés. Clara es de Madrid y estudia Psicología. Además, como dice su biografía, «ha ganado numerosos certámenes de relatos a nivel regional y nacional». Publicó con Plataforma Neo Al final de la calle 118 en 2015, debido a que ganó el premio Premio Literario ”la Caixa” / Plataforma de novela juvenil, Cosas que escribiste sobre el fuego en 2016 y Pájaro azul en 2018.

Pasemos a la entrevista.



¿Qué cosas te inspiran a escribir?

Todo lo que tenga que ver con gente. Ir por la calle, anécdotas graciosas... Muchas veces con que vea/entienda algo ya tiro por ahí y acabo montándome mi propia película. 


¿Has hecho algún viaje que te inspirara a escribir algo o que cambiara tu forma de ver algo respecto a la escritura?

Sí y, de hecho, Al final de la calle 118 surge directamente de un viaje y de una amiga que me dijo «Anda, podrías escribir un libro con esto» cuando estábamos en Francia. Por otro lado, en general los viajes que he tenido últimamente me han hecho querer incluir el escenario mucho más en las historias, aunque no sé si me saldría bien. 


¿A dónde te gustaría viajar para documentarte o ambientar una historia?

A principios de año viajé a Londres por documentación, y ahora estoy esperando a tener un hueco para ir a Limerick (Irlanda) por lo mismo también. Si pudiera irme más lejos me encantaría ir a Boston, porque tengo dos historias ambientadas allí y no me importaría nada poder documentarme bien de primera mano. 


¿Cómo es tu proceso creativo?

Caótico. Lo más caótico posible. Soy una persona muy impaciente, así que en cuanto se me ocurre una historia ya estoy deseando escribirla y sale siempre regular. 


¿Qué tanto tiempo le dedicás al desarrollo de los personajes?

Bastante. No es algo que haga explícitamente antes de ponerme a escribir, sino que me gusta mucho usar el texto para explorar la forma que tienen los personajes de verse a sí mismos o de ver a otros, y creo que eso hace mucho del desarrollo. 


¿Qué te parece importante conseguir en cuanto a la narración?

Esto es muy personal del autor, pero a mí me gusta mucho que la narración sea fluida y que sin contar nada especialmente explícito diga mucho. 


¿Cómo fue tu experiencia al ganar el Premio Literario ”la Caixa” / Plataforma de novela juvenil?

Muy emocionante, y la verdad es que estoy muy agradecida por ese premio, porque me abrió las puertas al mundillo y me dio una oportunidad enorme. 


En cuanto a tu última novela publicada, ¿escribiste ambos libros con este en mente? ¿Cómo se fue gestando la idea?

Sí, Pájaro azul está planeado desde que los otros dos libros fueron escritos (por eso los epílogos de Al final de la calle 118 y de Cosas que escribiste sobre el fuego son la misma escena, que también es la escena del prólogo de Pájaro azul). Me gusta mucho la idea de que los personajes de una historia pasaran por sus propias historias antes de protagonizar algo, así que empecé por la parte de “sus propias historias” antes de llegar a la historia en la que se conocen. 


Si tuvieras que vivir en una de tus historias, ¿cuál elegirías?

Pájaro azul. Me parece que el pueblo donde viven y el ambiente que hay entre los personajes es el mejor de los tres libros que tengo publicados, y me gustaría formar parte de ese grupo tan raro. 


¿Con cuál de tus personajes te gustaría poder sentarte a tomar un café y charlar?

Uf, difícil, hay varios. Me gustaría hablar con Simon y con Ignasi para intentar ayudarlos un poco, a cada uno con lo suyo, pero también con María para decirle que se puede calmar porque todo va a ir bien, y con Rachel porque creo que es alguien muy interesante. 

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¿En qué estás trabajando ahora? ¿Podés contarnos sobre proyectos futuros?

Estoy trabajando en una historia ambientada en Irlanda donde el tema central son una familia y un fantasma que vive con ellos (¡sí, me gustan mucho los fantasmas!), y también en un proyecto que tiene una parte muy importante de ilustración. 


¿Cómo es tu relación con el resto de tu generación de escritores jóvenes? ¿Creés que influye de manera positiva a tu trabajo?

Tengo la suerte de contar entre mi círculo de amigas a escritoras terriblemente talentosas que no hacen más de inspirarme y apoyarme cada día, y lo bueno es que incluso con los autores con quienes no tengo una relación tan estrecha son también muy simpáticos y, en general, diría que nos apoyamos todos entre sí. Que el ambiente sea tan de cooperación y tan poco de competición me parece no sólo sano y muy bonito, sino definitivamente una fuente positiva, ya que creo que entre nosotras sabemos que vamos a ayudarnos siempre que haga falta. 


¿Qué importancia te parece que tiene la literatura juvenil? ¿Creés que no se le da el valor que merece?

Sí, desgraciadamente creo que, fuera de la «burbuja de Twitter» donde autores-lectores tenemos tan buena relación y comunicación, la literatura juvenil sigue siendo una categoría menor que, para gente que no la consume, no vale tanto como la literatura adulta. Sin embargo a mí me parece imprescindible, no sólo por la adecuación a un público concreto y las ventajas que tiene eso (creación de lectores, se pueden identificar, etc.), sino porque abarca una cantidad de géneros sorprendente y ofrece historias interesantes y muy completas que normalmente abarcan temas importantes. 


¿Qué obras de ficción te parecen fundamentales y recomendarías a todo el mundo?

No sé si fundamentales, pero voy a recomendar Fangirl de Rainbow Rowell, Aristotle and Dante Discover the Secrets of the Universe de Benjamin Alire-Saenz y Desayuno en Júpiter de Andrea Tomé. 
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¿Qué consejo le darías a quienes recién empiezan a escribir o buscan publicar por primera vez?

Que lean mucho y que escriban para ellos mismos. Lo primero porque una parte muy importante de crear es consumir, aprender, ver cómo lo hacen otros autores y absorber conocimiento de ellos; lo segundo, porque no creo que ninguna historia funcione del todo bien si no la haces primero para ti, para que a ti te guste. Publicar y escribir son cosas diferentes, pero hay que centrarse en lo segundo antes; la publicación ya llegará.



Muchísimas pero muchísimas gracias a la autora por su tiempo para responder a las preguntas ♥. Yo, personalmente, muero de ganas de que Pájaro azul llegue por acá y poder leerlo de una buena vez. Ustedes, ¿quedaron con ganas de leer los libros de Clara? ¡Cuéntenme!

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Quiero aprovechar a contarles algo que me hace mucha ilusión, y aunque ya lo anduve diciendo en mis redes sociales y seguro ya se enteraron por ahí, quiero contarlo también en el blog. Recientemente empecé a escribir reseñas de libros juveniles para el portal de Escaramuza, que es una librería preciosa que tenemos en Uruguay. No solo venden libros, sino que tienen una cafetería excelente y hace de centro cultural; siempre están llenos de actividades súper interesantes, como por ejemplo, las reuniones de #UnAñoConJane.

Así que, a partir de entonces y por tiempo indefinido —que ojalá sea mucho, je—, algunas reseñas van a salir en ese portal en vez de en el blog. Van a estar en el índice de reseñas y voy a avisarles por mis redes, así que no se van a perder de nada. Aquí pueden leer la primera, ¡espero que les guste!

lunes, 9 de julio de 2018

Natacha - Reseña

Natacha tiene una mamá que inventa cuentos de monstruos, una amiga, Pati, con quien forma "Las Chicas Perla" y un perro, Rafles, un poco destrozón. Natacha es una chica divertida y preguntona. Juntos protagonizan los episodios que han consagrado a este querido personaje de la literatura infantil. En este libro se relatan algunas de sus más curiosas anécdotas. 












Cuando de Santillana me ofrecieron leer y reseñar este libro, me bastó con leer de qué trataba para sentirme intrigada. Hacía mucho que no leía un libro infantil y este parecía ser bastante entretenido. No lo conocía, pero al investigar descubrí que en Argentina es bastante conocido y que muchos actuales adultos crecieron con ellos.

Esta novelita tan particular viene con la portada que les muestro arriba, con sobrecubierta del cartel de la película. Ahora mismo pueden ir a verla porque está en cartel y es ideal para las vacaciones de julio. Les dejo el tráiler al final de la reseña para que ustedes también se queden con ganas de ir (si son adultos y no miran películas para niños, tienen un agujerito ahí donde va el corazón).

Si pasamos al libro en sí, en realidad forma parte de una colección de historias que tienen a Natacha como protagonista. Natacha es una niña vivaracha, curiosa, activa y muy segura de sí misma. Su madre se desespera con sus preguntas rebuscadas pero inocentes. Junto con su amiga Pati, juegan y descubren el mundo que las rodea con energía y curiosidad. Además, tiene un perrito, el Rafles, aún más activo que ella y que desespera a su madre mucho más.

Creo que la dinámica entre Natacha y su madre es lo que permite que este libro sea tan entretenido para niños y adultos por igual. Uno puede crecer identificándose con Natacha y releerlo de adulto y sentir compasión por su madre y las vueltas que da para poder contestar sus preguntas, por ejemplo.

Lo que hace que se lea de forma tan ágil es que está escrita solamente con diálogos. No como una obra de teatro, no se confundan. Son conversaciones entre Natacha y los demás personajes, muy rápidas y divertidas y que nos permiten conocerlos a todos más que si nos los estuvieran describiendo. Al principio pensé que iba a aturdirme leer así, pero nada que ver. Terminé el libro en unas horitas.

Yo les diría que aprovecharan las vacaciones de julio para regalar y regalarse esta novela, para leer con los niños que tengan cerca y reírse juntos, y después ir a ver la película. Buen plan para esta semana que queda. Yo voy el miércoles, gracias a la amable invitación de Movie. ¿Ustedes? ¡Después me cuentan!



jueves, 5 de julio de 2018

Jueves de entrevistas: Patricia García Ferrer

¡Bienvenidos a otro jueves de entrevistas! Hoy le toca a una autora que, aunque publicó recientemente, seguro conocen por su canal literario, Little Red Read, y por su blog: Patricia García Ferrer. Basta leerla un minuto, o mirar uno de sus videos, para darse cuenta del entusiasmo que le pone a todo lo relacionado con el mundo del libro. Este año publicó una novela de fantasía con la editorial Hidra, La cúpula de hielo. 

¿Quieren conocerla más? ¡Pasemos a la entrevista!






¿Cómo empezaste a escribir ficción?

Para mi es más sencillo escribir ficción que realismo. Me gusta plantearme retos de crear mundos que se escapan a la realidad contemporánea. De esta forma, los personajes tienen dos grandes retos, afrontar los problemas de la vida de cualquier ser humano y además, los inconvenientes que plantea vivir en un mundo mágico. Por supuesto, me permite ser más creativa a la hora de hablar de creación de mundos.


¿Cuáles fueron las lecturas que te inspiraron a escribir o que más te influenciaron?

La caída de los reinos fue una novela que tuve muy presente a lo largo de mi proceso de escritura. Es una historia que desde el primer momento me fascinó por la complejidad de sus tramas, sus engaños y su fuerza.


¿Tenés un método a la hora de escribir?

Depende de la novela. La cúpula de hielo fue un proyecto de brújula en la mayoría de sus hojas. Sí que es cierto que el entramado de traiciones, pistas y engaños tuve que planearlo bien, al igual, que sincronizar la parte más mitológica de la historia con la parte de Eleaine. Sin embargo, ahora estoy tratando de mejorar como escritora planteándome retos. Desde ese proyecto, me gusta planificar las historias para que nada se me escape.


¿Cómo trabajás el worldbuilding de una novela? ¿Y el de La cúpula de hielo

El worldbuilding de La cúpula de hielo fue complicado. Desde el principio tenía muy claro y definido que la historia iba a dividirse en el desarrollo de dos tramas paralelas en momentos temporales diferentes, pero crear ambos conceptos y que se sincronizaran fue complejo. Desarrollé en primer lugar la parte más mitológica de la historia porque es la que más me ilusionaba, la que había partido en muchos aspectos de mi sueño, y también, la que más reto me suponía. Una de las ventajas de la fantasía es que te permite crear un mundo con tus propias normas. Por ello, debía crear la base mágica de mi mundo antes de permitirme avanzar en la historia, puesto que todo queda condicionado.


¿Qué te inspiró a escribir La cúpula de hielo específicamente?

La cúpula de hielo nació de un sueño. La escena final del libro fue un sueño que de forma reiterada viví durante algunas noches hace años. Noche tras noche me planteaba diversas formas de escapar de él, pero en ese momento no estaba preparada. Ahora, me ha permitido darle una utilidad.


¿Qué aprendizaje te dejó trabajar con una editorial?

Sobre todo a ser paciente. Soy una persona impulsiva y nerviosa y tener que esperar en algunos casos se convertía en un suplicio. También debes mantener la mente abierta. Las editoriales tienen profesionales que saben más que tú en muchos temas y para mí fue muy enriquecedor el escuchar sus consejos y conocer otros puntos de vista que ayudaran a mejorar mi proyecto y sobre todo, futuras historias.


¿Qué es lo más emocionante de publicar un libro? 


El esperar la respuesta de la gente. Ver cómo después de tantos años trabajando la historia ahora la dejas en manos de otras personas que, deseosas de leerla, quieren conocer hasta el más mínimo detalle sobre ella.


Como escritora, ¿qué nuevos desafíos te estás planteando?

Ahora mismo quiero seguir explorando el género de fantasía, pero también permitirme evolucionar como escritora en estos géneros que me suponen un reto. Quiero probar cosas nuevas en mi nuevo proyecto y eso me obliga a investigar, documentarme y aprender nuevas técnicas narrativas. Es lo más emocionante de comenzar un proyecto.


¿Podés contarnos algo sobre proyectos futuros?

Por el momento no puedo decir mucho salvo que estoy trabajando en varias historias a la vez :)


Si tuvieras que vivir en una de tus historias, ¿cuál elegirías?

En estos momentos me quedaría en La cúpula de hielo. Si la historia lo permitiese, me gustaría ser una amiga para Eleaine. Es una chica que ha vivido toda su vida desconociendo lo que es la palabra «amistad» o «cariño», pero tiene un corazón muy noble.


¿Qué buscás en un libro?

Me gusta encontrarme historias que sean dinámicas, que tengan un gran planteamiento y que se note que la evolución de la trama y de los personajes es fluida y natural. No busco grandes diálogos o cientos de giros de trama, pero si que me gustan las historias que me sorprendan y me emocionen. Para mí es fundamental el realismo emocional de los personajes y sobre todo, el contexto.


¿Cómo creés que te influencia como escritora tener un canal en el que hablás sobre literatura desde un punto de vista crítico?

Considero que me ha permitido tener mucho más bagaje como lectora. Al fin y al cabo, un escritor tiene que ser un gran lector. A lo largo de todos mis años en booktube he leído una gran cantidad de libros de géneros distintos, siempre aquello que me ha interesado y que me complementaba como persona. Estas lecturas previas me han permitido darme cuenta de aquellas cosas que me gusta encontrarme en una novela y, por ello, siempre escribo novelas que a mi me gustaría leer.


¿Cómo es tu relación con los lectores?

Desde que comencé el blog y el canal de youtube hace seis años hasta ahora (y seguirá así muchos años) considero a las personas que me leen como miembros de mi familia. Trato de contestar a cada mensaje o comentario. Aprecian lo que hago y lo valoran, me retroalimentan positivamente cuando quieren que haga cambios, me indican mis puntos fuertes y débiles, me dan cariño y me ayudan a mejorar. Es imposible que no lo de todo por ellos. Son los que me motivan a seguir creando historias.


Junto a Marta Álvarez
¿Qué influencia ha tenido sobre tu trabajo el tener amigos escritores?

Sobre mi trabajo, ninguno, pero sí a nivel humano. Tener amigos que estén pasando por la misma vivencia te permite tener un respaldo durante todo el proceso. Puedes compartir impresiones, textos, emociones... La relación se intensifica mucho más y afianzas la amistad. En mi caso, compartir el proceso de corregir y publicar con una gran amiga me ha servido de mucha ayuda porque he podido conocer otra faceta que desconocía de ella.


¿Qué consejo le darías a quienes recién empiezan a escribir o buscan publicar?

«Hay que tomarse las cosas con calma». A veces, el deseo de publicar o de ver nuestra historia convertida en realidad nos lleva a apresurarnos y cometer errores. Las cosas deben realizarse con calma y con cabeza. Trabajad la historia, releerla 20 veces, compartirla con gente honesta de vuestro alrededor, aprended de sus comentarios y corregir el proyecto si así lo creéis, dejad enfriar la novela un tiempo, volved a leerla y ahora, sí así lo creéis, empezad a buscar casa. No escribáis lo que creéis que otros quieren leer. Escribid lo que a vosotros os gustaría leer.



Muchísimas gracias a la autora por tan completa e interesante entrevista ♥. Ustedes, ¿no quedaron también con ganas de leerla? ¡Cuéntenme!