lunes, 13 de agosto de 2018

Cementerio Norte - reseña

Un grupo de mediocres policías intenta mantener su vocación de servicio protegiendo un cementerio de delincuentes tan miserables como ellos mismos.

La narrativa de Santullo fluye naturalmente, con personajes aparentemente sencillos, casi mediocres, construidos a través de diálogos alrededor de un fuego mísero, dentro de un cementerio de mala muerte. Una novela realmente recomendable, entretenida y de fácil lectura.

Gonzalo Delgado, revista Sala de Espera


Santullo destaca con una prosa distintiva que lo aleja de los afanes existenciales de la generación posdictadura y los devaneos pop de los noventa, volviéndolo un autor inclasificable. (…) Sus grandes temas narrativos -los ambientes opresivos, los brotes de acción, los personajes ambiguos y ligeramente patéticos- están presentes en esta novela que, una vez cruzada su puerta, es imposible dejar de leer.

Martín Bentancor


El de Cementerio Norte es un realismo severo y discretamente triste que no duda en incluir clichés del imaginario nacional (mate a toda hora, vicios y pequeñas corrupciones de funcionarios públicos, penurias económicas de los policías), a los que sabe imprimir el tono justo y sobriamente burlón que bordea una esquiva noción de identidad cultural. Consciente de que la fragilidad humana es infinita, el autor explora este universo con emoción y técnica solvente.

Alicia Torres, Brecha Semanario


Aunque hace tiempo que conozco a Santullo, no había leído ninguna de sus novelas. Tan solo un cuento suyo en Género oriental el año pasado, que me gustó mucho. Me encontré con esta novela gracias al #Clubdelectura.uy, ya que fue el libro del mes de julio, y a Vanessa del blog My world between books, que me lo prestó —y con cuyas anotaciones me reí muchísimo, debo decir.

Fuente
Los comentarios de la contraportada, que pueden leer más arriba, dicen ya bastante de lo que nos vamos a encontrar en esta corta novela. Un grupo de policías y 222 que se van a encargar de vigilar el Cementerio del Norte, dado que se están robando el bronce de las tumbas. Para los que no son de acá, es un cementerio muy grande, relativamente al norte de la ciudad, bastante viejo. Paso seguido por el costado porque me queda de camino a danza, pero lo visité una sola vez, cuando murió mi abuela. Aunque, claro, obviamente, a plena luz del día no es lo mismo.

A primera vista, parece ser de esas novelas en las que no pasa nada. El tiempo transcurre entre las noches de trabajo de los policías, las historias que se cuentan, teorías sobre quién roba el bronce, sus vidas personales. Poco parece suceder, y sin embargo la lectura es ágil, y sobre el final nos damos cuenta de que el autor fue construyendo el marco para el desenlace. Un desenlace que no tendría razón de ser ni coherencia sin todo lo anterior, digamos.

Son estos personajes los que van creando la historia. Machado es nuestro protagonista, pero no es una figura fuerte. Es un hombre indeciso, con una pasividad a veces desquiciante para los lectores y para su esposa, Mirta, que no tiene reparos en recordarle lo estúpido que le parece que tome ese trabajo cuando podría terminar sus estudios y buscar algo mejor. Pero no es el único. Están también Felipe, un joven —e ingenuo— policía que no duda en tomar diez mil empleos si con eso puede mejorar la vida para él y para su esposa embarazada. Está Vázquez, un policía parco, amante de los crucigramas —aunque nunca terminó ninguno—, y también Sartori, que vive en la caseta del cementerio y cocina muy mal. Muy, muy mal. Hay otros, sí, pocos, pero son estos quienes realmente importan.

Fuente
La vidas, las miserias y las pocas alegrías en las vidas de estos hombres se mezclan con las horas de vigilia nocturna, con las leyendas urbanas sobre el cementerio, fantasmas y el misterio del bronce. Forman una especie de familia disfuncional. Se nota el cariño, el compañerismo, pero a la vez hay un cierto rechazo desde algunos de ellos hacia los otros. Momentos de generosidad, momentos de acusaciones e ideas irreconciliables. Todo esto nos va preparando para un final impactante.

Siempre se siente raro leer una novela ambientada en lugares que conocemos. Montevideo es mi ciudad y, como les contaba arriba, el Cementerio del Norte es un lugar relativamente cotidiano. Ponerlo de escenario para una historia de este tipo es algo que para mí funcionó muy bien, y que me hizo mirarlo con otros ojos la última vez que pasé por su costado.

Junto con la ambientación montevideana, tiene mucho juego la narración. Santullo utiliza una gran cantidad de jerga y expresiones comunes, a veces groseras —correctas en su contexto—, que quizás hasta podrían ser oscuras para algún extranjero —asumo que los argentinos son excepción acá—, pero que contribuyen al desarrollo de los personajes y a la credibilidad de su entorno. Es también lo que los hace cercanos, lo que nos hace meternos en la historia y volverla un poco más nuestra.

Fuente
Aunque no soy gran fan del género, terminé muy satisfecha con la lectura de esta novela, que supo atraparme y que leí rapidísimo, más allá de que de por sí es cortita. Es posible que lea otros trabajos del autor, aunque no creo que ahora mismo. Como sea, lo recomiendo a los que busquen algo del género y, para variar, quieran leer a un autor nacional. Los hay, muy buenos, y no siempre les damos el lugar que merecen. Hagamos algo al respecto, ¿les parece?

Para terminar, voy a dejarles la interpretación de Legionarios del tema de La pantera rosa, que tocaron en el cierre de Semana Negra a fines de julio. También se encargaron de musicalizar los relatos ganadores del concurso de este año —del que tuve el honor de ser jurado, junto con el autor de esta novela y Hugo Fontana—, que fueron narrados al terminar la jornada. ¡Que pasen bien!


jueves, 9 de agosto de 2018

Jueves de entrevistas: Leara Martell

¡Hola a todos! Bienvenidos a un nuevo jueves de entrevistas. Hoy le toca a una escritora que además es traductora y que tiene estudios de periodismo. También es administradora del blog literario Be Literature: Leara Martell. Leara es malagueña y autopublicó las novelas La canción del silencio (primero publicada con Editorial Aladena) y Mutados 1: El despertar de Tessa. Este año empezó a publicar Inferno (Ángeles caídos) en Wattpad.


¡Pasemos a la entrevista!









¿Cómo se te ocurren las ideas que finalmente convertís en historias?

Pues la verdad es que no tengo una fórmula para que se me ocurran las ideas. Depende bastante de la historia. A veces es viendo la tele, leyendo un libro o simplemente navegando por Internet… veo alguna imagen que me gusta e intento imaginar qué puede haber detrás. 


¿Qué te motivó a escribir una novela tan emocionalmente impactante como La canción del silencio?

Si quieres que te diga la verdad, un día y sin esperármelo, la historia estaba en mi cabeza. De principio a fin. Cada mínimo detalle… todo bien definido. Me encanta pensar que Aída me eligió a mí para contar su historia y no al revés. Fue… amor a primer pensamiento, supongo. 



¿Y la elección del tema central de Mutados?

Mutados es la historia que a mi yo de dieciséis años le hubiera gustado leer. Aventuras, poderes y adolescentes hormonados… Tiene todos los ingredientes que me vuelven loca. Escribir Mutados es divertido y fluido. Una delicia para cualquier escritor. 


¿Cómo es tu proceso creativo?

Me parece que soy un poco caótica. Me gusta ponerme música que me inspire a todo volumen y sumergirme en la historia mientras defino el esqueleto. Luego me lanzo al vacío de la hoja en blanco y empiezo a rellenar los huecos. 


¿Qué tanto trabajo le dedicás al desarrollo de los personajes?

Para mí es casi la parte más importante del libro. Soy una fiel creyente de que toda buena historia en gran parte lo es por la fuerza de sus protagonistas. Así que le dedico bastante tiempo hasta que al fin perfilo a cada una de mis criaturas. Muajaja. 


¿Qué es lo que más te importa lograr con tu narración?


Fluidez y sentimiento. Necesito poder transmitir al lector todo lo que siento, lo que mis personajes sienten… Cada vez que algún lector me dice que se ha emocionado leyéndome… es el halago más grande que pueden hacerme. 


Si tuvieras que vivir en una de tus historias, ¿cuál elegirías?

Mutados, sin duda. ¿Poderes y coreanos sexys? ¿Qué más se puede pedir? 


¿Qué podés contarnos de tu experiencia con la publicación?

Es duro y más si no estás respaldado por una gran editorial. Tienes que ser escritor, editor, publicista y marketero. Pero a la vez es un proceso precioso… dejar salir a tu criatura al mundo y empezar a recibir opiniones de tus lectores es maravilloso. 


¿Podrías contarnos en qué andás trabajando ahora mismo o cuáles son tus proyectos futuros? 

Pues ahora mismo la verdad es que tengo poco tiempo para escribir, pero tengo entre manos #Muta2 (la segunda parte de Mutados, claro) e Inferno, una historia de ángeles y demonios que quiero ir subiendo a Wattpad. 


¿Cómo se relaciona tu trabajo como traductora con tu profesión de escritora?

Ahora mismo no traduzco nada, me dedico al Paid Social es una gran empresa de marketing digital. Pero cuando traducía, la verdad es que leer a otros escritores siempre enriquece.


¿Qué aprendizaje te ha dejado trabajar como traductora?

Soy del pensamiento de que «para escribir una buena página, primero has de haber leído cien», por lo que traducir a otros escritores, en cierta manera, me ha ayudado a mejorar como escritora. 





¿Y como periodista?

Si te soy sincera, jamás he ejercido como periodista… Tengo el título, sí, pero nada más. 


¿Qué ventajas te parece que tiene, a la hora de escribir, tener un blog literario?

Me ha ayudado mucho a la hora de la difusión y ayuda a conseguir reseñas que, quieras que no, se traducían en más lectores leyendo mi novela.


¿Qué libro fue imprescindible en tu vida para convertirte en la escritora que sos ahora?

La historia interminable y los cómics de X-Men. 


¿Qué consejo le darías a quienes están empezando a escribir o están buscando publicar algo?

No os rindáis. Escribid, escribid, escribid… y cuando creáis que lo hacéis bien, escribir y corregid aún más, porque seguramente aún se pueda mejorar. Y nunca, jamás, os desaniméis. Este mundillo es duro y hay mucha competencia, pero la recompensa merece y mucho la pena ♥.



Muchísimas gracias a Leara por su tiempo y la buena onda ♥. Ustedes, ¡a leer, que lo tienen todo a la mano!

lunes, 6 de agosto de 2018

Un día de invierno - reseña

Dinamarca, 1940.

En un vagón de tren con destino a Dinamarca, tres hermanos alemanes huyen de la guerra que ha estallado en Europa. Karan, la mayor de los tres, ha prometido a sus padres, a quienes deja atrás, que hará todo lo posible por mantenerlos a salvo. No será fácil, Annemette solo tiene cuatro años, y Joren, de catorce, es tan especial que el mundo no lo comprende.
Será un camino difícil y una lucha constante de Karan para cumplir su promesa y sobrevivir. No obstante, el destino le hará encontrarse con Derek, a quien la adversidad y la oscuridad no le quitan la sonrisa ni la fe en los finales felices.
Una historia tierna, dulce, y que nos demuestra que, aún en los momentos más oscuros, se puede mantener vivo al amor en todas sus formas.



Fuente
Leí este libro durante la #LCInvierno, una lectura conjunta organizada por Zesu y Ana, una gran excusa para por fin ponerle las manos encima a esta novela. Hacía tiempo que quería leer a la autora, pero quería esperar al invierno porque soy boba y amo esas cosas. Cuando ellas propusieron la lectura conjunta, obvio que me sumé. También pueden leer mi entrevista a la autora en este mismo blog.

Me es difícil reseñar un libro tan emotivo, tan lindo y que llega tanto como Un día de invierno. Sin mentir, entre este párrafo y el anterior hay varias horas de ir y venir, pensar y dar vueltas. Este libro lo leí en casa, pero también en ómnibus, en salas de espera y en lugares de paso. No soy muy de sacar los libros de casa —prefiero leer en digital si salgo—, pero quería adelantar para estar bien de tiempos. Finalmente, lo terminé un día frío de invierno en un G con destino La Paz que se llenó de vacío al pasar la última página. No sé cómo transmitirlo.

La sinopsis describe muy bien lo que sucede en este libro. Estos tres —la mayor de los cuatro se queda en casa— hermanos viajan a Dinamarca para escapar de las garras de la guerra, con muchísimo miedo e incertidumbre por lo que les espera. Si bien es una historia en la que no hay grandes sucesos y se cuece despacio, no se hace lenta —y por lenta me refiero a pesada— en ningún momento, todo lo contrario. La vida se va complicando para nuestros personajes y ellos tratan de superar esas dificultades, con mayor o menor éxito, sin perderse en la miseria.

Como se habrán dado cuenta ya a esta altura, es una novela de personajes. Nuestra protagonista y narradora es Karan, una chica de diecisiete años que se ve a obligada a dejar su ciudad para cuidar de sus hermanos menores en el campamento al que los envían. Aunque va a regañadientes, estamos frente a una adolescente madura, centrada y muy realista. Aunque se permite soñar a veces, tiene los pies sobre la tierra y es lo suficientemente inteligente como para saber lo que quiere. Por supuesto que la adoré.

Fuente
Tenemos también a Joren, que es el del medio, es especial, en palabras de su hermana. Visto desde nuestra era, podemos suponer que lo que tiene es parte del espectro autista, aunque no se especifica durante la novela por motivos obvios. Si bien esto a veces hace que las cosas sean un poco más difíciles, Karan pronto deja claro que ama a su hermano con todo su ser y no entiende cómo los demás no ven la hermosa persona que es. Me parece fantástica la manera en que la autora trató este tema, que a día de hoy sigue siendo visto desde el prejuicio y la falta de empatía.

La hermana menor, Annemette, tiene cuatro años nada más. No tiene una presencia muy fuerte durante la novela, pero podemos entender la desesperación de Karan y la tristeza que le produce tener que vivir en condiciones precarias con una niña tan pequeña a su cuidado. 

Más adelante se nos presentan los demás personajes del grupo principal. Tenemos, primero que nada, a Derek, que desde el primer instante se nos muestra como el interés romántico. Si bien no soy fan de los flechazos, lo puedo entender en adolescentes y, de todas maneras, su historia se cuece despacio, así que la disfruté. Quizás me extrañó la falta de trama y conflicto entre ellos en general, pero al pensarlo bien me di cuenta de que disfrutar de una relación sana, sobre todo en ese contexto, es un privilegio, y ya bastante mal la pasan como para complicarles más la vida. 

Los demás tienen un papel más secundario, pero todos aportan a la trama. Me quedo en especial con Erika y Berit, que son adorables a su manera. Me habría gustado saber más de los demás, en especial de Louis y Bibi, pero creo que está bien así. Con Bibi es con quien tengo más problemas, porque siento que su arco no terminó de desarrollarse y esperaba otra conclusión, pero esto es más bien personal.

Fuente
A pesar de que la historia está ambientada en la época de la Segunda Guerra Mundial, no tenemos grandes descripciones de la época ni de la guerra en sí, dado que el libro se centra más que nada en los personajes y en su lucha por la supervivencia. La guerra es un marco, lo suficientemente definido y coherente, pero no invade la historia con datos y fechas, sino con la angustia que llena las páginas.

La narración es uno de los grandes fuertes. Es una prosa bella, delicada, que sin ser rebuscada logra llegar a las emociones del lector y removerlas todas. Karan narra en primera persona, en presente, lo que logra que el lector se sienta inmerso en la trama, partícipe de la situación que viven los personajes. Quizás la narración es un poco como Karan, en realidad.

Voy a decirles desde ya: el final no es «satisfactorio», pero es el que tiene que ser. Es una novela triste, melancólica, aunque dé lugar a la esperanza. Y está bien así. Hay muchas cosas que no llegamos a saber cuando termina, cosas que solo podemos imaginar, y eso también está bien. Para algo tenemos la imaginación. 

Quiero terminar la reseña con esa idea: es una novela triste, pero que abre paso a la esperanza. Bellísimamente narrada, con personajes complejos y un ritmo pausado que no se hace lento. Sin duda, me alegra haber compartido esta lectura conjunta y haber leído por fin esta preciosa novela. Tengo muchas ganas de leer algo más de Paula. Les recomiendo que hagan lo mismo.

jueves, 2 de agosto de 2018

Jueves de entrevistas: Marcos Vázquez

¡Hola a todos! Hoy tenemos un nuevo jueves de entrevistas. Esta vez le toca a un autor nacional que tuve la suerte de poder conocer en persona, gracias al #Clubdelectura.uy, y charlar alguna que otra vez: Marcos Vázquez. Nacido en Montevideo en 1965, es autor de varios libros para jóvenes, como Imaginarius (2010), La leyenda de Laridia (2012), Imaginarius: la invasión de los agontes (2013) y Emma al borde del abismo (2014), con la editorial Trilce. Imaginarius se reeditó con Santillana (Loqueleo) este año, editorial con la que también publicó Te ama, León (2017). La leyenda de Laridia y Emma al borde del abismo fueron reeditados por Quipu. 

¡Pasemos a la entrevista!


¿Por qué escribir para jóvenes?

Creo que es algo que se fue dando de manera natural, casi sin proponérmelo. 
Lo primero que surgió fue el gusto por contar historias, más allá de la edad del lector. Empecé escribiendo obras de teatro para niños, lo cual, sin quererlo, ya marcó el camino. 
Después vino Imaginarius. Y los primeros lectores fueron mis hijos, que en ese entonces tenían ocho, once y catorce años. Eso me llevó a que los personajes principales de la novela rondaran los trece años. 
Con el paso de los libros, las historias fueron «creciendo» con mis hijos. Los protagonistas pasaron de trece a diecisiete años, para luego terminar en el entorno de los diecinueve años, la edad de que tiene hoy en día el más «pequeño» de mis hijos. 
Por otro lado, como narrador, el intercambio con el lector juvenil creo que no se compara con ningún otro. Es un público muy espontáneo que no escatima en elogios en la misma medida que tampoco lo hace con las críticas. Como autor, resulta indescriptible la emoción que se siente al recibir un email de un joven en el que te cuenta lo que le pareció tu novela, lo que sintió al leerla, qué le gustó y qué no. Supongo que es difícil que eso suceda del mismo modo, con la misma frescura, con los lectores adultos. 


¿Cómo han sido tus diferentes experiencias de publicación?

Hasta el momento he publicado en tres editoriales: Trilce, Santillana (Loqueleo) y Quipu. En todas me he encontrado con personas que aman lo que hacen y que están preparadas para ayudarte a que la historia que van a publicar crezca en todo sentido. 
Lo más difícil fue conseguir que se publicara la primera historia. Fue un recorrido largo y a veces desalentador, pero afortunadamente llegó a un buen fin y terminó siendo el punto de partida de este camino maravilloso que he recorrido hasta ahora.


La reedición de Imaginarius trajo consigo un formato especial, que interactúa con el lector. ¿Podrías contarnos sobre esto?

Con esta nueva edición de Imaginarius se puede descargar una aplicación de Realidad Aumentada desarrollada especialmente para teléfonos móviles (desde Google Play o Apple Store). Una vez que se abre la app y se le da permiso para acceder a la cámara, si se apunta a la portada del libro, van a aparecer una serie de criaturas y personajes en 3D sobre la tapa del libro.
Esto permite que el usuario interactúe con algunos personajes como si cobraran vida. En algunos casos los va a ver respirar, saltar, caminar y hasta podrá hacerlos «atacar». En otros, tendrá la oportunidad de leer capítulos adicionales de la novela que fueron escritos exclusivamente para la aplicación móvil. La idea es que el desarrollo vaya creciendo con el paso de los meses para ir incorporando nuevos personajes, así como también nuevas funciones.


¿Cuáles fueron los retos al escribir una novela de misterio como Te ama, León?

Sin lugar a dudas, el más difícil de todos fue que el lector llegara al final de la novela sin certezas. Más allá de que tuviera sospechas sobre quién era el culpable o que al descubrirlo pensara «¡lo sabía!», mi intención fue que no pudiera confirmarlo hasta las últimas páginas. El reto era escribir una historia que resultara difícil de abandonar después de leer primer capítulo.


¿Qué nuevos desafíos te estás planteando como escritor?

Tengo la intención de continuar por el camino de las historias policiales o de suspenso. Mi encantaría desarrollar una saga en la que haya personajes jóvenes que se encarguen de la resolución de varios crímenes. 
Si los protagonistas rondaran los veinticinco años o más, no sería complicado ubicarlos en alguna tarea relacionada a la investigación policial, psicológica o forense. Sin embargo, si hablamos de jóvenes de unos dieciocho años o hasta veinte como máximo, la situación cambia. Podría ser comprensible que alguna vez en su vida se vean involucrados en una situación de índole criminal, pero que se repita con cierta frecuencia, es algo difícil de justificar. Creo que en resolver ese punto está el principal desafío.


¿Podrías contarnos sobre tu proceso creativo?

Para empezar a escrirbir me alcanza con tener una idea de cómo comenzaría la historia. No necesito conocer qué va a suceder después (aunque tengo una leve noción de hacia dónde quiero ir).
Por lo general escribo durante la noche, después de que todos se van a dormir y la casa queda en silencio. No es algo que pueda hacer todos los días, como mucho dos o tres veces en la semana, así que intento aprovechar ese rato para avanzar tanto como me sea posible. Difícilmente escriba más de un capítulo en una noche, a veces no llego a completar ni siquiera la mitad. Al otro día lo leo y lo corrijo para que esté pronto para no volver atrás la próxima vez que lo retome. 
Me lleva alrededor de un año terminar novelas como Te ama, León o Emma al borde del abismo. No es sencillo, pero lo disfruto al máximo.


¿Qué es lo que más disfrutás a la hora de escribir?

Ver cómo va tomando forma la historia. Es una sensación indescriptible y adictiva. Hay veces que son las tres o cuatro de la madrugada y no puedo parar. Sé que al otro día tengo que levantarme temprano, pero no quiero dejar de escribir. 


¿Cómo ha sido la recepción de tus libros entre los lectores?

En los casi diez años que llevo en esta actividad he recibido muchas alegrías. Más allá de que obviamente hay lectores a los que puede no gustarles las historias, lo cual es totalmente comprensible dado que somos todos diferentes y es imposible complacer a todo el mundo, la gran mayoría las han recibido con agrado. A diario recibo mails de niños y jóvenes que disfrutaron de alguno de los libros y que quieren transmitírmelo. Es algo increíble y fantástico. Solo tengo palabras de agradecimiento.


¿Cómo han sido tus experiencias al encontrarte en persona con tus lectores?

Al igual que lo que comentaba en la respuesta anterior, encontrarme en persona con los lectores ha sido una experiencia muy gratificante. Cuando se publicó mi primer libro no tenía idea de que iba a recibir tanto cariño. A lo largo del año realizo como mínimo cuarenta presentaciones entre escuelas, liceos, ferias del libro, clubes de lectura, etc. Sin importar la cantidad de lugares que visite, no deja de sorprenderme la cantidad de niños y jóvenes que leen y que lo hacen gran avidez. Además, les encanta contarte lo que sintieron, lo que les gustó, lo que no tanto. 
Es muy disfrutable. 
No me canso de decir una y otra vez que la escritura solo ha contribuido a hacerme más feliz. 


¿Cómo ves la literatura juvenil en Uruguay?

Creo que no me siento capacitado como para responder esta pregunta con certeza. No dispongo de información suficiente como para realizar un análisis que me permita sacar conclusiones correctas.
Sí puedo decir, en base a lo que veo y a sensaciones, que hay una gran producción de obras para jóvenes por parte de las editoriales. Hay muchos escritores uruguayos de gran talento que están haciendo un excelente trabajo y sus obras son muy solicitadas por los jóvenes. Lo noto sobre todo cuando visito las bibliotecas de los liceos donde hay varios autores cuyos libros siempre están prestados o reservados, a veces con semanas de antelación.
Me da la sensación de que la literatura juvenil en Uruguay está en un gran momento.


¿Estás trabajando en algo ahora mismo? ¿Podrías contarnos sobre tus proyectos futuros?

Estoy trabajando sobre un cuento que escribí hace varios años y que se publicó en Cuento Contigo, un libro de cuentos de varios autores editado por la Cámara Uruguaya del Libro. La historia se titula «La llamada» y tiene un final abierto, por lo que, gracias a al entusiasmo de la gente del #Clubdelectura.UY, me propuse convertirla en una novela. Veremos en qué termina el intento…


¿Te interesaría escribir para adultos en un futuro?

En principio no, pero… No me queda muy clara cuál es la diferencia entre escribir para adultos o para jóvenes. No sé cómo trabajarán otros escritores, pero en lo personal, cuando escribo, no estoy pensando en la edad del posible lector. ¿Qué es lo que hace que una novela como Te ama, León sea para jóvenes y no para adultos? ¿La edad de los protagonistas? ¿La extensión? ¿Un adulto no puede pasar un buen rato si la lee? Después de todo, la novela habla de un asesino serial que se ensaña con la Navidad y empieza diciendo que va a asesinar a un niño… 
Más allá de lo anterior, que no sé qué tan válido sea como razonamiento, por el momento creo que voy a continuar por el mismo camino. Después, siempre habrá tiempo para que alguien decida cuál es la edad apropiada para leer una determinada novela. 


Si tuvieras que elegir una de tus historias para vivir en ella, ¿cuál sería?

¡Ninguna! Jajaja. No me imagino viviendo en Karim y luchando contra manykatz o zumbadores reales… 


¿Cuáles han sido los libros que más te han influenciado como escritor?

Confieso que desde que escribo me he convertido en un lector insoportable… Más allá de disfrutar de las historias, analizo todo lo que leo; me fijo en las estructuras que utiliza el autor, cómo narra determinados sucesos, etc. En ese sentido todos los libros han ejercido cierta influencia en mi profesión de escritor. En cuanto a las historias, me gustan mucho las novelas de autores como John Katzenbach o Sebastián Fitzek, que tienen la virtud de atrapar al lector desde el principio de la novela. A decir verdad, cualquier autor que me atrape con un libro me genera las ganas de poder escribir algo así.


¿Qué consejo le darías a quienes recién empiezan escribir o buscan publicar lo que hacen?

Que disfruten del proceso de escritura. Para mí eso es lo más importante, más allá de si una editorial lo publica o si le gusta a quien lo lee. Escribir da placer; no importa lo que venga después. Y que no dejen de escribir si no logran publicar una historia. La escritura es como un músculo, cuanto más se ejercita, mejor es el resultado. Y que lean. Mucho. Como decía en la respuesta anterior, eso ayuda a descubrir recursos que son imprescindibles a la hora de narrar.




Muchísimas gracias a Marcos por su tiempo y por la completa entrevista ♥. ¿Lo conocían? ¿Lo van a leer? ¡No dejen de contarme!

lunes, 30 de julio de 2018

Quienes solíamos ser - Reseña

Quienes solíamos ser es una novela multigeneracional, sobre la relación madre-hija. A los diecisiete, Marilyn se enamoró de James, el papá de Angie, quien siempre fue una enigma para la niña. Lo único que Marilyn puede decirle sin ahogarse en llanto es que él falleció antes de que ella naciera.
A los diecisiete, también, Angie encuentra una foto que
le desata la necesidad de saber qué sucedió realmente con su padre, entonces decide seguir la única pista que tiene: el nombre de su tío.
Angie está a punto de comenzar la búsqueda de su vida: la de su identidad. ¿Qué habrá al final del camino?
Eso averígualo tú.

AVA DELLAIRA, LA ACLAMADA AUTORA DE CARTAS DE AMOR A LOS MUERTOS, ESTÁ DE REGRESO CON UNA HISTORIA SOBRE EL AMOR, LA IDENTIDAD Y LA VERDAD. 


No les explico las ganas que tenía de leer esta novela. Ya conocía a la autora por su primera novela, Cartas de amor a los muertos —en esa reseña les cuento las anécdotas de cómo la conocí en realidad—, que me había gustado bastante. Tenía la impresión de que esta novela era la que iba a marcar mi postura frente a esta autora, ya que algunas cositas de su novela anterior no me habían convencido del todo. Tenía mucho miedo de que me decepcionara con esta, pero nada que ver. Me enamoró por completo. Muchísimas gracias a Librería América Latina por el ejemplar.

Fuente
La novela nos cuenta, en paralelo, dos historias que están entrelazadas y que necesitan la una de la otra para existir. Por un lado, la de Angie, que transcurre en la actualidad, y por otro, la de Marilyn, su madre, que tiene lugar a fines de los años noventa. En la primera, Angie se embarca en la búsqueda de su padre y su familia paterna, después de que su madre le mintiera. En la segunda, se nos cuenta cómo se conocieron los padres de Angie y por qué las cosas son así. Les aviso desde ya: es de esas novelas en las que termina una parte, querés seguir y te enoja pila que empiece la parte de la otra narradora, pero después te enganchás y así hasta el final. Terminaba las partes de Marilyn y me sacaba un poco de la inmersión empezar las de Angie, pero al toque me encontraba metida en la historia de nuevo.

En general, es una historia muy dulce, pero inevitablemente triste. Al empezar, sabemos que algo salió mal, así que estamos en tensión hasta llegar al final. Si bien algunas cosas pueden empezar a predecirse en cierto momento, lo que de verdad pasa, no. Es por eso que no es fácil hablar de todo lo que trata la novela, todos los temas que toca en realidad. 

Fuente
El libro abre con la historia de Angie, pero es una sección muy cortita y enseguida terminamos en la de Marilyn. Esta última es una muchacha bastante introvertida, tranquila, que busca trabajo como actriz y modelo porque su madre sueña con ello, pero en realidad le gustaría estudiar fotografía. Vive bajo la pata de su madre, básicamente, y ahora que tienen que mudarse con su tío, alcohólico, todo parece complicarse. Las cosas cambian al conocer a sus vecinos, especialmente a James, con quien siento un flechazo inmediato. Y aunque me hizo refunfuñar un poco esto, que su relación se diera de forma casual, luego compinche y después se volviera más intensa logró convencerme más. Incluso la relación de Marilyn con la familia de este me resultó preciosa, pero me dejó un poco triste todo lo relacionado con su madre. Bueno, con las madres de ambos, pero me habría gustado que la situación con la madre de Marilyn terminara de otra manera. No digo más de esto. Al final, la historia de Marilyn me tuvo totalmente cautivada y me destrozó el corazoncito

Las partes de Angie me atraían menos, en parte porque las de Marilyn cuentan con el bonus de tener lugar en los años noventa, que resultan más interesantes que la actualidad. Sin embargo, de a poco fui metiéndome más en su relato: lo difícil que es para ella explicarle a su madre cómo es ser birracial en un lugar donde hay poca población afroamericana, añorar una familia paterna que no conoció, etc. Su ex es un personaje clave también, y me alegró que se nos muestre una relación que no funcionó, pero en la que sigue habiendo cariño como para ayudarse. Además, vemos a Marilyn como adulta, como madre, llena de una tristeza que nos hace querer saber qué pasó. Sobre Angie en sí, me pareció que a diferencia de Marilyn no era tímida, sino que su introspección se debía a lo que sucedía a su alrededor y no a su personalidad en sí. Quizás no sentí que la conocía tanto como a su madre, pero sí llegué a empatizar con sus emociones.

Uno de los puntos fuertes es el enfoque en la relación madre-hija, lo difícil que es para una entender a la otra. Los lectores tenemos una posición privilegiada para esto, pero para ellas llegar a superar esta situación es todo un desafío, a pesar de llevarse bien y quererse muchísimo. También me gustó eso, que su relación fuera sana y hubiera tanto amor. 

Fuente
Los personajes secundarios tienen una vida muy... vívida, valga la redundancia. Los familiares tienen un peso muy fuerte, pero también los vecinos, los amigos, amigos de amigos y quienes se suman a ayudar en las vidas de ambas protagonistas. Mencioné que me gustó mucho la relación de Angie con su ex, pero también me encantó conocer al primo de este y a su novia, que son especialmente simpáticos. Justin, el hermano de James (tío de Angie) me pareció especialmente adorable. Los abuelos de estos dos son personajes que adoraría conocer. También hay personajes que caen mal, como el tío de Marilyn, que es todo lo que no. Y la madre de Angie, por la que sentí cosas encontradas. Creo que la autora hizo un trabajo maravilloso con la caracterización y las relaciones entre personajes

Es importante resaltar que todos estos personajes tienen algo común como trasfondo y es el racismo. Algunos lo sufren, otros lo perpetúan, otros lo presencian, otros hacen algo al respecto. No es un elemento que parezca central al empezar el libro, pero cobra más importancia según avanza. Es un libro que cuenta con varios personajes diversos, en varios sentidos, cosa que me hizo muy feliz.

La narración es una de las cosas que más me amé de este libro. Ava Dellaira tiene una forma de narrar que parece un sueño, o una pintura. Hay algo extremadamente sensorial en su prosa, casi poético diría. Leía y no solo me gustaba lo que pasaba, sino cómo se decía. Me encontraba releyendo para poder centrarme en la narración también, al punto de tener ganas de leerlo en inglés también. 

Fuente
Aunque parte del libro se ambienta en Nuevo México, el resto está ambientado en California, tanto en los años noventa como en la actualidad. Me encantó cómo la autora se las arregló para dar la sensación de estar en la California que conocemos por todo lo que hemos visto, pero a la vez evitar todos los clichés y mostrarnos otras caras, otras realidades. Es de esos libros que dan la sensación de estar ahí, algo íntimamente relacionado con la sensorialidad de la prosa que mencionaba anteriormente. Creo que esta ambientación está muy unida con la atmósfera que la autora busca transmitir, así que no puedo sacarme la idea de que la historia no podría haber ocurrido en otro lugar. Si lo pienso, es obvio que sí, pero no habría sido lo mismo, por lo que la elección y lo que consiguió con ella me parecen muy bien logrados. Las partes en Nuevo México son, quizás, más cotidianas y por ello no resaltan tanto como las de California.

Así que, para resumir y evitar que la reseña sea eterna, voy a decirles que es una novela preciosa, que confirma que Ava Dellaira podía mejorar y de hecho lo hizo, y que voy a estar leyéndola por mucho tiempo más, espero. Es un libro bello, emotivo y con una narración hermosa. Hasta la edición está trabajadísima y da gusto verlo. Si tienen la posibilidad de leerlo, no lo dejen pasar. Súper recomendado.

jueves, 26 de julio de 2018

Jueves de entrevistas: Violeta Otín

¡Hola! Bienvenidos a un nuevo jueves de entrevistas. Hoy le toca a una autora de romántica histórica a la que he tenido el enorme placer de corregir, pero sobre todo, el gusto de leer. Violeta Otín nació en Zaragoza y se licenció en la carrera de Filología Inglesa. Publicó Hierro y seda y Amar a la bestia con Escarlata ediciones, Dos corazones en Waterloo con RNR y varios relatos en antologías. Destaca sobre todo por su romántica histórica de calidad, que nos enamoró a mí y a unos cuantos.

¿Pasamos a la entrevista?




¿Hace cúanto que escribís ficción? ¿Cómo empezaste?

Por primera vez, ni lo recuerdo: solo puedo decirte que fue después de leer Mujercitas. Sí sé cuándo terminé por primera vez un relato, y fue hace unos cinco años. Lo envié a un concurso y, aunque pasó sin pena ni gloria, me picó el gusanillo de la escritura. Seguí con los relatos hasta que me decidí a saltar a la novela, y desde entonces, no consigo desengancharme. Creo que se ha convertido algo así como en una necesidad.

¿Qué es lo que te atrae de escribir romántica histórica?

La novela histórica es uno de mis géneros favoritos, pero me siento todavía más cómoda cuando es el romance lo que vertebra mis historias. Como lectora, prefiero las novelas que hablan de personajes, y de lo que les ocurre tanto por dentro como por fuera, y en ese sentido, tal vez el romance histórico resulte más versátil. Además, me prefiero los finales felices: que los personajes sufran y luchen por mejorar, pero, que al final, obtengan su recompensa.


¿Cómo llegás a un evento histórico que te inspire a escribir una novela?

Con la documentación. Cuando tengo un esbozo del personaje (o personajes) que va a protagonizar una novela y empiezo la labor de documentarme suele ocurrir que, casi como por arte de magia, encuentro algún episodio histórico que es el episodio histórico. Me sucedió con Hierro y seda mientras investigaba para un relato: la costumbre que existía en la Antigua China de ofrecer princesas a los jefes nómadas como garantes de la paz me ofrecía un marco difícil de resistir. Con Amar a la bestia me sucedió algo parecido. Tenía claro el escenario pre-artúrico, pero fue la documentación más exhaustiva la que terminó de construir el disparador.


¿Cuánto te lleva la documentación al inspirarte en hechos históricos tan puntuales?

Sinceramente, siempre bastante más de lo esperado. Más que por tratarse de hechos puntuales, creo que es por las épocas que elijo: son edades oscuras, de las que existen muy pocos datos, y me lleva mucho tiempo encontrar información. Ahora mismo, no recuerdo si me llevo más documentarme para Hierro y seda, o para Amar a la bestia. De todas formas, aunque siempre me quejo, es una parte apasionante, la de la documentación, y en ocasiones me sirve para introducir golpes de guion que no se me habían ocurrido, o ciertos personajes que le dan sabor al guiso. 


¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Seguís algún método para escribir una novela?

Un método en concreto, no, pero es cierto que la trama suele partir de un personaje. Cuando me viene la inspiración para uno (suelen ser siempre los protagonistas femeninos, excepto en el caso de Amar a la bestia, que primero surgió él) voy construyendo la historia alrededor, y una vez que por fin tengo la línea principal (digo «por fin» porque siempre es lo que más me cuesta), me pongo con la escaleta. Aunque, de todas formas, soy más de brújula que de mapa. 


¿Qué te parece fundamental a la hora de crear personajes?

Que se vean como personas de verdad, con alma, con matices, con contradicciones. Que los buenos tengan una porción de oscuridad y los malos tengan su parte de luz. Así que, a la hora de construir a los primeros empiezo partiendo de algún defecto principal, y voy añadiendo capas, algunas mejores, otras peores, para intentar darle esos matices. Con los malos hago lo mismo pero partiendo de alguna virtud. No hay nada más insoportable que un villano malísimo y un prota perfecto. Tampoco me interesan los personajes extraordinarios. Prefiero los personajes corrientes que se ven expuestos a situaciones extraordinarias y tratan de salir adelante lo mejor que pueden. Por eso me encantan las debilidades de mis héroes y de mis heroínas: porque un forzudo valiente envuelto en una batalla no es tan impresionante como un tipo corriente que se ve rodeado de enemigos sin querer; o un tipo horroroso que se enamora de una mujer hermosa es mucho más interesante que un galán guapetón enamorado de otra bella.


¿Qué es lo que más te importa transmitir con la narración?

Los sentimientos de los personajes, sus emociones. Obviamente, me gusta que se vea el armazón histórico (¡con la de trabajo que lleva la documentación!), pero que no robe el protagonismo a los personajes. También me ocurre como lectora. Al final, los libros hablan de alguien a quien le sucede algo, y lo que me interesa es descubrir cómo ese alguien afronta lo que le va surgiendo por el camino. Me gusta que se perciban los miedos, las dudas, las certidumbres… Que el lector tema, dude, se convenza de las cosas al tiempo que el personaje, que intente meterse en su piel y pensar qué haría de encontrarse en su lugar. 


¿Cómo ha sido tu experiencia con editoriales? ¿En qué benefició a tu escritura?

Pues no puedo quejarme de ninguna. Tanto RNR como Evohé me dejaron total libertad para conducir las historias como prefiriera; Escarlata, sin embargo, es de trabajar más encima de sus escritoras. Todas sugieren, aconsejan, y orientan, y evidentemente de todas se sacan cosas positivas. Con Evohé, por ejemplo, aprendí muchísimo sobre la construcción de personajes; Escarlata me ayudó a la hora de tratar los puntos de vista… He tenido suerte con las tres.


¿Estás trabajando en algo ahora? ¿Podés contarnos algo sobre proyectos futuros?

Ahora mismo no tengo nada en mente. Pero nada de nada: ni proyectos, ni ideas, ni un triste personaje con ganas de asomar más de la cuenta. 


¿Cómo compaginás tu vida cotidiana con la escritura?

Suelo escribir por las mañanas, que es cuando tengo más tiempo y más tranquilidad alrededor. Cuando estoy inspirada, intento escribir todos los días, aunque sea solo un ratito, para que no se me descuelgue la historia. Y cuando tengo un bloqueo, lo tomo con calma: no pasa nada por hacer un paréntesis. Así que, básicamente, escribo cuando tengo tiempo y ganas, pero no organizo mi vida alrededor de la escritura. Prefiero adaptarme.


¿Cómo influye la carrera que estudiaste en tu forma de escribir?

Estudié filología inglesa, y me centré más en la línea de literatura que en la lingüística, así que, desde luego, la carrera me proporcionó un buen colchón de lecturas a las que quizá no habría llegado por mi cuenta. Sin embargo, atreverme a pensar que mi forma de escribir está influida por Jane Austen o Fanny Burney… ¡me da vergüenza solo de pensarlo! Con todo, sí que creo que todas las lecturas que hacemos, al igual que todo lo que vivimos o todas las personas que conocemos a lo largo de nuestra vida tienen una influencia en nosotros, y en las cosas que hacemos, aunque sea mínima.   


¿Qué lecturas te parecen imprescindibles?

Anna Karénina. Y Orgullo y prejuicio, pero mejor si es después de haber leído Vindicación de los derechos de la mujer, de Mary Wollstonecraft. Sea cual sea tu opinión de Jane Austen, vas a tener un concepto muy distinto de su obra después de leer la Vindicación. Y, bueno, ya que he cogido carrerilla, también voy a acordarme de Un caso acabado, de Graham Greene. 


Si tuvieras que vivir en una de tus historias, ¿cuál elegirías?

¡Me lo pones difícil! Porque todas mis protagonistas viven en mundos duros y yo no sería capaz de soportar ninguno de ellos, me parece. Quizá eligiría mi relato «Nieve sobre el cerezo», que está ambientado en el Japón feudal. Desde luego, me quedaría en alguna que evoque el Lejano Oriente, eso seguro.


¿Te parece que hay muchos prejuicios sobre el valor literario de la romántica?

Buena pregunta. Que hay mucho prejuicio es un hecho; nadie se ofende cuando le preguntas si lee novela negra o ci-fi, pero muchas personas (incluso lectoras en la sombra) arrugan la nariz si les preguntas lo mismo sobre la romántica: «¿yoooo?». 
Ahora, ¿tienen algún sentido? Siempre he pensado que gran parte de esos prejuicios se deben a que estamos ante un género escrito (en su inmensa mayoría) por y para mujeres. La novela a secas era, en época de Jane Austen, más propia de mujeres que de hombres, que leían más poesía y ensayos: ¿no era entonces la novela la hermanita pequeña de otros géneros más serios? Ahora, el calificativo permanece en la romántica especialmente. Qué casualidad, ¿no?
Por otra parte, sobre el valor literario podríamos tirarnos horas hablando y discutiendo. Es verdad que hay autoras y títulos muy destacables, que trabajan personajes complejos y tramas muy buenas, pero no es menos cierto que se publican muchas obras mediocres. O yo tengo muy mala suerte eligiendo libros, o la gran mayoría pecan de lo mismo: personajes maniqueos con una evolución nula o totalmente predecible, argumentos calcados, escenarios inverosímiles (esto sobre todo en histórica)… Y con un estilo narrativo que muchas veces parece dirigido a niñas más que a lectoras adultas. Si se quiere dar prestigio a la romántica pero se sigue publicando tanto libro malo, al final tendremos que creernos eso de que es un género menor.


¿Qué le recomendarías a quienes empiezan a escribir o buscan publicar?

Primero, que lean: mucho y variado. Puede parecer una obviedad, pero me espanta que haya «escritores» que confiesen que no les gusta nada leer, y que, como mucho, se lean a sí mismos. Así, poco van a aprender. Por otro lado, que tengan paciencia, y no se precipiten. Terminar una novela no es solo terminar el borrador: una vez que pones el punto final, es una buena idea dejarlo reposar unas cuantas semanas antes de retomarlo para revisarlo enterito y corregirlo. Si tienes la suerte de contar con un buen lector cero, adelante, y si no tienes ninguno, es hora de buscarlo. Mejor evitar a la familia, y conviene no enfadarse con él: un ego demasiado sensible es mal consejero para un aspirante a escritor. Y si has llegado hasta aquí, es el momento de localizar una editorial a la que pueda encajar tu propuesta, y confiar en tu trabajo.



Muchísimas gracias a la autora por su tiempo y por las respuestas tan completas ♥. A ustedes, gracias y ¡nos vemos en la próxima!

lunes, 23 de julio de 2018

La semilla de la bruja - Reseña

Margaret Atwood reinventa La tempestad de William Shakespeare en La semilla de la bruja, una novela que aboga por el poder de las palabras y que invita a no olvidar y a creer en la magia de la vida cotidiana.

«Cuando eres joven, crees que todo es posible. Te mueves en el presente, jugando con el tiempo como si fuera un juguete a tu disposición. Piensas que puedes deshacerte de cosas y personas, y aun no sabes bien que tienen la mala costumbre de volver.»
Margaret Atwood

Es un lunes cualquiera de enero de 2013 y Felix pasa el control de seguridad para acceder al centro correccional de Fletcher. Los guardias lo miran con simpatía y benevolencia; para ellos este hombre solo es el señor Duke, un cincuentón que en sus ratos libres se dedica a organizar funciones de teatro con los reclusos. El autor elegido siempre es Shakespeare, y este año el profesor les propone La tempestad.
Felix accede sin problemas al recinto de la cárcel, llevando consigo algo muy peligroso pero imposible de detectar a través de un escáner: son las palabras, aún vivas, robustas, sonoras, de una obra donde la venganza viaja a través del tiempo y se instala en el presente. De a poco, ensayo tras ensayo, los chicos de Fletcher, que quizá nunca antes habían oído hablar de Shakespeare, convierten la obra en algo muy personal. Ahí se encuentran con sus fantasmas y con algo de sí mismos que no sabían, pero hay más: Felix, ese profesor terco y a veces aburrido, el día del estreno de la obra también podrá vengarse de quien le arruinó en el pasado.

«En esta novela hay tanta exuberancia, pasión e imaginación que lo único que quiero es que Atwood reescriba todo Shakespeare.»
Viv Groskop, The Guardian

Quise leer a Margaret Atwood desde que escuché hablar de El cuento de la criada. No me voy a hacer la linda diciendo que lo conocía desde antes de la serie, que todavía no vi. Fue con la salida de la serie que sentí interés por la autora, y de hecho tengo ese libro en mi estantería, esperando el momento correcto. Sin embargo, hace poco vi este otro libro en las novedades de Penguin Random House y me pareció súper adecuado para empezar a leerla. Muchas gracias a ellos por el ejemplar. Además, el año pasado leímos La tempestad en el #Clubdelectura.uy, por lo que tenía la obra bastante fresca. Todo se dio de forma perfecta.

Fuente
Debo decir que, si bien tenía altas expectativas por ser Atwood, también tenía cierto recelo por la ambientación carcelaria, que no es de mis favoritas. Así y todo, me fascinó. Encontré una novela excelente, inteligente y que juega con el argumento de La tempestad en montones de niveles, de a poco y con una astucia envidiable.

Podemos decir que es una novela con capas. La capa obvia, que es la historia de Felix: de cómo pierde su lugar en el mundo del teatro y termina enseñando en la correccional, de su venganza. Pero hay más. Está el paralelismo también obvio con la obra, que si no conocen se pierde un poco, pero está la venganza en sí. Y hay más, mucho más. Yo prefiero decir bien poquito, porque me parece maravillosa la forma en que uno como lector se va dando cuenta de estos niveles. Es casi artesanal.

Felix, nuestro protagonista, es un director de teatro que se caracteriza por llevar a cabo interpretaciones estrambóticas de obras más bien clásicas, sobre todo de Shakespeare. Decir que «hace de» Próspero sería simplificarlo demasiado. Que hay una especie de interiorización/identificación es real, y que la trama se mueve en torno a eso también, pero son cosas distintas. Podemos decir sí que su percepción de la realidad se altera un poco, y que la autora juega con esto durante la novela, al punto de hacer dudar al lector.

Fuente
Los personajes secundarios abundan. Los presos a los que Felix da clase parecen demasiados, pero Los antagonistas, que son quienes provocan que Felix se encuentre en esta situación, son políticos. Fáciles de odiar. Miranda (sí), la hija de Felix, es un caso aparte en el que no quiero entrar. Y Anne-Marie, la actriz que ayuda a Felix, es una mujer muy peculiar que aporta una visión más interesante hasta de la obra en sí, por ejemplo, cuando discuten sobre lo que podría pasar después del final (que es una escena que adoré).
poco a poco los vamos conociendo e incluso llegamos a tomarles cariño.

No puedo decir si la ambientación es o no correcta, porque creo que lo único que vi ambientado en una cárcel es Orange is the New Black. Lo que sí voy a decir es que se siente natural, y que disfruté especialmente la dinámica que tiene Felix con sus alumnos, sobre todo al no permitir más insultos que los que aparecen en la obra. Es divertidísimo de leer y me parece muy ingenioso, además, como recurso didáctico, porque así se asegura de que la lean bien leída.

Fue mi primer encuentro con la prosa de Margaret Atwood, pero ya me queda claro que no va a ser el último. Aunque asumo que El cuento de la criada no tiene por qué tener el mismo tono a veces desenfadado, a veces crudo, a veces inquietante, me resultó una narradora experta e inteligente y necesito leerla más

Así que sí, todo lo que voy a decir sobre esta novela es bueno. Me pareció brillante, entretenida y muy bien construida. Recomiendo haber leído antes La tempestad, para poder disfrutarla de todo, eso sí. A mí me hizo ver la obra de otra manera, apreciarla más también. Recomiendo mucho, mucho este libro. Háganme caso.

jueves, 19 de julio de 2018

Jueves de entrevistas: Laia Soler

¡Hola a todos! En este jueves de entrevistas le toca hablar a una autora que tiene una pluma mágica: Laia Soler. De Barcelona, estudiante de Periodismo, Laia publicó su primera novela, Los días que nos separan, gracias al premio literario "LA CAIXA"/PLATAFORMA del año 2013, con Plataforma Neo. También publicó con ellos Heima es hogar en islandés en 2015. En el año 2016 publicó Nosotros después de las doce con Puck, y Tú y yo después del invierno en 2018 con la misma editorial. Como verán, un montón de actividad (por suerte). 



Pasemos a la entrevista.







¿Cómo empezaste a escribir ficción?
Empecé por un concurso de cuentos de Navidad de la biblioteca de mi pueblo. La bibliotecaria había visto cuánto me gustaba leer y cuando cumplí la edad mínima, me invitó a participar en el concurso. Tenía ocho años.


En tus novelas hay toques de realismo mágico, ¿qué es lo que te mueve a elegir esto a la hora de escribir?

La magia me sirve para poder hablar de algo real con un enfoque propio y diferente. Dicen que todo está contado y que lo que importa ahora es cómo lo cuentes. Para mí, la respuesta a ese cómo es la magia.


¿Cómo es tu proceso creativo? ¿A qué aspectos le das más importancia a la hora de escribir?

Suelo tener una idea muy inicial que voy desarrollando durante meses y cuando siento que la historia ya está «madura», me siento a trabajar en la estructura y demás aspectos formales.
Una vez tengo el esqueleto de la novela, normalmente planifico la mitad o un tercio de las escenas de la novela y empiezo a escribir. Mi sueño sería poder planificar todas las escenas desde el minuto uno, pero he descubierto que no soy capaz. Antes necesito meterme en la historia al cien por cien.

¿Qué viajes te han inspirado para la ambientación de tus historias? ¿Qué tanto aporta conocer esos lugares antes de escribir?

Mis viajes forman parte de mi historia como escritora, ya que de niña me pasé horas y horas viajando por Europa con un libro o una página en blanco delante. Todos los viajes que he hecho forman parte de mí y, por tanto, de lo que escribo; aun así, es obvio que por ahora Islandia es el lugar que más me ha inspirado. Y también Andorra, de una manera diferente, porque fue la semilla de la que nació Valira, mi Andorra personal y ficticia.


¿Cómo fue tu experiencia al publicar al ganar el Premio Literario ”la Caixa” / Plataforma de novela juvenil?

Aún a riesgo de sonar a cliché, fue un sueño hecho realidad. Uso la palabra «sueño» porque aún tengo la sensación de que todo esto no es real: hace ya cinco años del premio y Los días que nos separan sigue encontrando lectores, pero yo aún no soy capaz de leer más de media página entera sin ponerme nerviosa.


¿Cómo se vio beneficiada tu escritura al trabajar con editoriales?

Conocer el mundo literario por dentro me ha ayudado a conocer cómo funciona todo: cuáles son los procesos, cómo presentar una novela, qué es atractivo en una carta de presentación… También me ha permitido acercarme a géneros que para mí eran desconocidos, y de lo diferente siempre se aprende. 


¿En qué géneros literarios te sentís más cómoda? ¿Pensás probar con otros en el futuro?

Ahora mismo el realismo es mi terreno y no tengo intención de moverme demasiado… Quiero contar otras historias, por supuesto, pero por el momento no me veo escribiendo ni ciencia ficción, ni fantasía, por ejemplo.


¿Te parece que la literatura juvenil se ve afectada por prejuicios? ¿Cómo te parece que podría solucionarse ese problema?

Desgraciadamente, sí, y lo sufren tanto autores como lectores. ¿La solución?  Ojalá la tuviera. Lo primero sería que la sociedad en general entendiera qué es realmente la literatura juvenil, porque mucha gente piensa que solo engloba libros como Harry Potter o Crepúsculo.


¿Podés contarnos en qué estás trabajando ahora mismo? ¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Tengo dos proyectos entre manos, uno ambientado en Nueva York y otro en Irlanda, que me están reclamando atención inmediata. Nunca escribo más de una novela a la vez, así que estoy intentando decidir qué camino tomo.


¿Cómo afecta tu carrera a tu literatura?

Mi carrera profesional está muy ligada a los libros y eso tiene una parte positiva y una negativa: por una parte siento que he aprendido mucho del sector, pero por otra, al leer tanto por trabajo, he leído menos por placer. Hubo una época en la que leía muchísimos manuscritos de juvenil, tantos que estaba sobresaturada y cuando me senté a escribir, por primera vez salió una novela no juvenil (la novela ambientada en Irlanda que mencionaba antes y que aún no está terminada). 


¿Qué obras fueron fundamentales para vos como persona y como escritora?

Aunque te podría mencionar muchos, me quedaré con mis tres títulos de la adolescencia: la trilogía La Materia Oscura (Philip Pullman), Orgullo y prejuicio (Jane Austen) y El viaje de Teo (Catherine Clément).

Si te dieran la oportunidad de vivir en una de tus historias, ¿cuál elegirías?

Heima es hogar en islandés, sin ninguna duda.


¿Cómo te afectan las críticas, ya sean positivas o negativas?

Intento relativizar, tanto por una parte como por otra. Sé que mis libros no soy perfectos y que aún tengo mucho que aprender, pero también creo en lo que hago; por eso siempre me quedo con lo constructivo de todas las críticas, sean buenas o malas. 


¿Hay alguna experiencia como escritora que te haya marcado especialmente?

Tengo la suerte de poder decir que muchas. Como tengo que elegir, me quedo con el hecho de que haya gente que se haya tatuado la palabra heima por mi libro. Yo llevo ya dos tatuajes relacionados con Islandia, así que eso me hace una ilusión tremenda.


¿Qué consejo le darías a quienes recién empiezan a escribir o quieren animarse a publicar?

Sé constante, ten paciencia, lee mucho y escribe aún más. El camino puede ser muy largo, pero si tú sientes que escribir es tu pasión, vale la pena el esfuerzo que supone recorrer esa senda.




Muchísimas gracias a Laia por su tiempo ♥. ¿La conocían? ¿La van a leer? Yo les recomendaría que lo hicieran, eh.