jueves, 30 de agosto de 2018

Jueves de entrevistas: Andrea Tomé

¡Hola! El último jueves de entrevistas del mes de agosto le corresponde a una autora a la que admiro mucho, tanto por su narrativa como por sus opiniones, su trabajo y su amabilidad: Andrea Tomé.

Andrea es de Ferrol y, además de escribir, estudia un máster en Edición en la Universidad de Kingston. Trabaja en diversos ámbitos del mundo editorial y ha publicado artículos de salud mental en varios medios. Publicó su primera novela, Corazón de mariposa, a través del Premio Literario ”la Caixa” / Plataforma de novela juvenil en 2014. Publicó con esta editorial sus novelas Entre dos universos (2015), Desayuno en Júpiter (2017) y El valle oscuro (2017).




Has contado ya que sos escritora mapa, ¿podrías contarnos más detalladamente tu proceso creativo?

Normalmente empiezo reuniendo todas mis ideas en tableros de Pinterest y en cuadernos. Una vez tengo una visión más o menos clara de por dónde quiero ir con esta novela preparo las escaletas y las hojas de personaje. 


¿Qué es lo que más te interesa lograr con tu prosa?

Conectar con el lector. Creo que la literatura tiene un poder inestimable para hacernos sentir comprendidos, y esa es mi mayor ambición: que mis lectores se sientan representados en mis historias.


¿Qué realidades te interesa que muestren tus historias?

Cualquier realidad social que se invisibilice deliberadamente por parte de la sociedad.


¿Qué significó para vos haber ganado el Premio Literario ”la Caixa” / Plataforma de novela juvenil?

Fue una magnífica bienvenida en el mundo de la literatura. Hoy estoy donde estoy gracias a este premio.


¿Qué aprendizaje te ha dejado publicar con una editorial?

Me ha ayudado mucho a perfilar esa zona gris entre lo que quieres contar y lo que tus lectores quieren leer.


¿Qué relación tenés con tus lectores?

Quiero pensar que cercana. Intento contestar siempre a todos los mensajes y todas las menciones en mis RRSS. Creo que uno de los aspectos más positivos de las comunidades online es esa retroalimentación entre lector y escritor que antes no existía.


¿Qué ciudades te han inspirado a escribir? ¿Cuáles te gustaría que fueran la ambientación de tus próximas novelas y por qué?

Las ciudades en las que he estado y que más me han inspirado son Toronto, Budapest y Praga, y me gustaría ambientar novelas en todas ellas. Toronto por los contrastes entre la naturaleza de los lagos y las islas y el caos urbano del centro, Praga por su historia y su magia y Budapest por esa personalidad suya tan única.


¿Te parece que haber viajado y vivido en otros lugares ha influido en tu escritura?

Totalmente. He tenido la fortuna de haber visitado países muy distintos al mío y de haber estudiado en el extranjero, y esta independencia y estas experiencias me han abierto la mente y me han permitido explorar puntos de vista distintos al mío.


Si pudieras vivir en una de tus historias, ¿cuál sería?

Creo que en Desayuno en Júpiter. Me gusta su aura de magia.


¿Podrías contarnos algo sobre tus proyectos actuales o futuros?

Puedo adelantar que publico nueva novela en febrero, que es juvenil y que es un proyecto distinto que me hace mucha ilusión compartir, ¡pero me temo que el resto es secreto!


Lo que estás estudiando ahora mismo tiene que ver con el mundo editorial, ¿en qué ha afectado eso tu forma de escribir o de ver la literatura?

Trabajar en la parte más comercial y económica de la literatura me ha permitido ver lo importante que es perfilar nuestras historias al máximo y ser honestos con lo que tenemos que contar para así llegar a los lectores.


¿Qué autores te han influenciado más como escritora? ¿Cuáles te parecen imprescindibles para cualquiera que quiera escribir?

Para mí, J.D. Salinger, Imre Kertész, Donna Tartt, Yoko Ogawa, Lucy Grealy y Haruki Murakami.


¿Cómo te llevás con tu generación de escritores? ¿A quiénes recomendás?

¡Muy bien! En España se está publicando a muchos autores muy jóvenes y muy activos en las redes sociales, y ojalá otros países tomasen ejemplo. Os recomiendo muchísimo a Clara Cortés, Chris Pueyo, Beatriz Esteban, Daniel Ojeda, Victoria Álvarez, Alba Quintas, Paula Peralta, Laia Soler e Iria G. Parente y Selene M. Pascual. A Laura Tárraga y a Rolly Haacht aún las tengo pendientes, pero sus canales de YouTube me han ayudado muchísimo como escritora y estoy segura de que sus novelas son magníficas.


Escribís para tu blog y para distintos medios, ¿qué cosas lindas te ha traído poder expresarte a través de la no ficción también?

Ayudar a muchos jóvenes que también quieren ser escritores, definitivamente, y también conectar con lectores que normalmente no estarían interesados en los géneros y en los tipos de historias que escribo.


¿Qué consejo le darías a quienes se están animando a escribir o buscan publicar lo que escriben?

Que lean y que escriban mucho y que no se rindan jamás. Yo no creo en el talento natural; creo que los escritores se forman a base de trabajo y de perseverancia.






Muchísmas, muchísimas gracias a Andrea por su tiempo y buena disposición. Espero que les encante tanto como a mí conocer un poco mejor a esta escritora. ¿Ya conocían sus libros? 

lunes, 27 de agosto de 2018

Volverás a Alaska - Reseña

De la autora del best seller internacional El Ruiseñor, una épica historia de amor, perdida y supervivencia que celebra la resistencia del espíritu humano y la inquebrantable fuerza de las mujeres. 
Alaska, 1974. Indómita. Impredecible. 
Y para una familia en crisis, la prueba definitiva.

Ernt Allbright vuelve de la guerra de Vietnam convertido en un hombre distinto. Incapaz de mantener un trabajo, toma una decision impulsiva: toda su familia comenzara una nueva vida en la salvaje Alaska, la ultima frontera.
Con apenas 13 años, su hija Leni ansia encontrar su lugar en el mundo, mientras que su mujer, Cora, estaría dispuesta a cualquier cosa por el hombre al que ama, aunque eso signifique seguirle en su aventura hacia lo desconocido.
En una inhóspita y remota esquina del país, los Allbright encontraran una pequeña comunidad de hombres aguerridos y mujeres aun mas fuertes en la que labrarse un nuevo futuro. Allí, Leni tendrá que madurar muy deprisa, enfrentándose al desafió de una naturaleza desmesurada y cruel, a lo que oculta su propia familia y a la tormentosa relación de sus padres. Pero cuando el invierno llegue y el frió y la oscuridad lo invadan todo, madre e hija descubrirán que, en un entorno hostil, nadie puede salvarte más que tu mismo. 


Quizás algunos recuerden que el año pasado leí El baile de las luciérnagas, otro de los libros de la autora, que por ahora es el único que logró hacerme llorar de verdad, con mocos y ruido. Así que, cuando vi que había llegado este a Uruguay, supe que tenía que leerlo, aunque fuera complicado emocionalmente. No me equivoqué. Muchas gracias a Penguin Random House por el ejemplar.

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La verdad es que, aunque con este no lloré, tenemos un libro muchísimo más intenso y difícil. Es un dramún de aquellos, para qué mentir. Como bien cuenta la reseña, seguimos la historia de Leni, que al inicio tiene trece años y está cansada de no encajar en ningún lado, de mudarse siempre, de ver a sus padres sufrir las consecuencias de la experiencia en Vietnam de su padre. Ciertas circunstancias llevan a este hombre a querer mudarse a un pequeño pueblo de Alaska para empezar de nuevo y, aunque reticentes, su hija y su esposa aceptan con tal de darle la oportunidad de superar sus traumas y poder vivir por fin una vida feliz en familia, como Antes (con mayúscula, sí).

Esta es una historia cargada de violencia, pero ante todo es una historia llena de amor y compañerismo, que a menudo surgen de los lugares menos esperados. Si bien el padre de Leni lidia con el estrés postraumático en una época en la que eso no tenía cabida, la violencia que desarrolla se va volviendo cada vez más compleja hasta llegar a un punto insostenible. Esta violencia es el eje de la trama, pero también lo es el amor que sienten Leni y su madre la una por la otra, a pesar de que su madre sea incapaz de dejar a este hombre. Leni sabe que la relación entre sus padres es tóxica y la sufre desde el lugar pasivo de quien no puede hacer nada, aunque le gustaría.

También es una historia de amor en el sentido romántico. Es bastante linda, aunque obviamente no escapa al drama y la tragedia, aunque no me resultó memorable en particular. Igual, es parte fundamental del desarrollo emocional de Leni y desencadenante de un montón de sucesos importantísimos, así que no hay que restarle importancia.

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Leni en sí no parece una protagonista fuerte, pero lo es. He dicho en varias ocasiones que para mí hay fuerza en resistir, algo que esta chica no deja de hacer. Resiste por su madre; se traga su orgullo y sus deseos en varias ocasiones porque teme por la vida de esta. Sin embargo, no deja de ser. En silencio, a escondidas de su padre, desarrolla una personalidad esencialmente artística: le interesa la fotografía, la literatura. Ama el estudio y tiene intenciones de ir a la universidad, solo que no se atreve a dejar a su madre atrás. Es una chica que se esfuerza en ser una buena hija, en no provocar problemas... Hasta que encuentra motivos para querer rebelarse. Y una vez que causar problemas deja de importarle, se convierte en una persona muy madura, muy fuerte en un sentido más directo. El crecimiento de esta chica durante la novela es impresionante y me llenó de ganas de abrazarla en todos los momentos difíciles que, como imaginarán, son muchos.

Los otros personajes con más peso son, efectivamente, sus padres. Cora, la madre, es una mujer locamente enamorada de su marido, pero también asustada de lo que es ahora, aferrada a lo que fue antes de Vietnam para poder seguir con él. Aunque me habría gustado que tomara otras decisiones, pude empatizar. En general me pareció una mujer muy buena, que lejos de su marido se volvía muy resuelta y firme. Merecía algo mejor, pobre. Eso sí, me encantó la relación cómplice que tiene con Leni y cómo se apoyan mutuamente en los peores momentos. Precioso y emocionante.

Ernt, el padre, es un personaje complejo. Sufre las consecuencias de la guerra y la paga con su familia, a quienes parece amar. Según avanza la novela, vemos más y más violencia, cada vez más aterradora hasta que llega a un punto en el que no se puede seguir. Es difícil verlo desde el punto de vista de Leni, porque es su padre y lo quiere, y sabe que él la quiere, y le encantaría poder ser una familia feliz. Sin embargo, Leni no se engaña: sabe que es una dinámica tóxica y muchas veces le plantea a su madre huir.

Quiero resaltar a los secundarios. A Marge la Grande, a Tom Walker, a Matthew Walker, a los Harlan. Kaneq, el pueblo en el que viven, es un lugar pequeño y todos se ayudan entre sí para poder sobrevivir al complicado clima de Alaska. El compañerismo y el sentido de comunidad que se respira fue una de las cosas más cálidas de la novela. Me dio muchísima pena ver cómo la presencia venenosa de Ernt iba destruyendo eso de a poco, así como su rechazo al progreso. La postura de Ernt y la gente más conservadora de Kaneq recuerda a muchas situaciones actuales, a pesar de la ambientación. 

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La historia transcurre en los años setenta y ochenta, por lo que podemos imaginarnos que además de mudarse a un lugar inhóspito, las comunicaciones no eran las de ahora, ni las comodidades. Todo en este viaje es un desafío. Por un lado, tenemos el maravilloso paisaje, tan bien descrito que me hizo sentir allí. Por el otro, las increíbles dificultares y penurias, que se sintieron también muy reales.

Esto se transmite tan bien gracias a la prosa, que ahonda en los sentimientos de Leni y a la vez es increíblemente perceptiva con lo que sucede en su exterior. Una vez más, me resultó inmersiva y no pude soltar el libro hasta terminarlo. Estoy hablando de unas 554 páginas, una noche entera sin dormir. Así que, a pesar de no ser una historia especialmente ágil y veloz, engancha muchísimo y se lee con facilidad y placidez. En verdad, yo les recomendaría ir más lento, porque una vez terminada, da pena salir.

Así que, para ir cerrando, me pareció una novela preciosa, aunque muy intensa y dramática. Si bien no lloré, me llegó al corazón y me dio tristeza tener que abandonar a sus personajes al terminar. Esta autora me ha demostrado que escribe buenas historias, de las que me gustan además, así que voy a tener que leer El ruiseñor, que dicen que es el mejor. Ya les contaré. Por ahora, los invito a leer este.

jueves, 23 de agosto de 2018

Jueves de entrevistas: Federico Ivanier

¡Hola a todos! Este jueves de entrevistas es muy especial, ya que le toca a uno de mis autores preferidos de la infancia y de la vida, Federico Ivanier. Este escritor uruguayo casi no precisa presentación en el blog, pero les cuento que es autor de numerosas novelas infantiles y juveniles, entre las que están la trilogía de Martina Valiente, Música de vampyros, Tatuajes rojos, El bosque, Lo que aprendí acerca de novias y fútbol y más. Ya les conté lo importante que fue y es para mí y para varias personas más, pero quería entrevistarlo para que pudieran conocerlo un poquito más. Además, ayer fue mi cumpleaños , así que puedo hacer lo que quiera (?). Pasemos a la entrevista, pues.



¿Cuáles fueron tus primeras experiencias escribiendo?

Mis primeras experiencias como escritor ocurrieron a los trece años, cuando decidí ponerme a escribir sin que nadie me lo pidiera. Supongo que eso es lo primero que caracteriza a un escritor: su decisión de escribir sin que nada en el mundo se lo pida, salvo él mismo. Primero escribí un cuento llamado «Tíndalos», que seguía a un personaje atrapado en un mundo de sueños. De hecho, iba de un sueño a otro, cambiando de lugar y de circunstancia de manera antojadiza y caleidoscópica. Todo  eso le daba un cierto aire de videoclip. En cierto modo, escribirlo fue eso: seguir una serie de imágenes que desfilaban por mi cabeza y ver adónde me llevaban, sin preguntarme mucho por qué o qué significaban. Desde ahí, no paré de escribir. Nunca pasaba demasiado tiempo antes de que me pusiera a escribir algo.   


¿Qué te hizo escribir fantasía, como por ejemplo la de Martina Valiente, en Uruguay?

Martina es un personaje que viaja a un mundo de fantasía, pero lo que a mí siempre me atrajo más de Martina es su costado de personaje real en un mundo real. No solo en el sentido de que para ella todo lo que ocurre es completamente real, sino que ella es una chica montevideana, con problemas muy anclados en una realidad cotidiana y actual. O sea, Martina… es una novela que transcurre mucho en Novrogod, pero también el anclaje en el mundo «real» de Montevideo es clave. Luego, para mí, la idea de escribir fantasía no tiene mucho de incomodidad o de lugar novedoso porque siempre fui lector de Bradbury o Stephen King y de ciencia ficción en general. Nunca fui de leer mucha fantasía épica, es verdad, pero igual me sentía cómodo en esas circunstancias, porque cuando escribís fantasía, de algún modo, podés adaptar mucho el mundo circundante a tus necesidades y la de tu historia. Tenés mucha libertad de hacer lo que se te antoje y yo necesito esa sensación en lo que escribo (por eso me complica escribir novela histórica, por ejemplo: porque mal que bien estoy un poco atado). El tema es que en Uruguay, sobre todo en el momento en que se publicó Martina…, no había muchos autores uruguayos que hubieran jugado desde ese lugar. Yo lo hice porque para mí tenía sentido y yo me sentía en mi lugar haciéndolo. La fantasía es un lugar increíble desde la escritura, porque te permite no solo manejar lo que estás contando, sino tener muchas capas, o sea, contar mucho más allá de lo que está escrito, porque el lector tiene mucho más claro que el juego es juego cuando él (o ella) resignifica lo escrito. 

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¿Qué impacto te parece que tuvo sobre tus lectores?

Eso para mí es difícil de saber. La sensación final que yo recibo es que para los lectores se trata de un libro especial. Eso es lo que más me transmiten. En Goodreads leí una reseña que refería al libro como uno que «marcó» a una generación. No tengo ni idea si eso es verdad o no, pero me pone feliz que alguien pueda pensarlo. Para mí lo mejor de Martina es sentir que compartí con muchos lectores y lectoras algo que era importante para mí, especial para mí, memorable para mí. Y, de ese modo, creo que se hizo especial para otras personas. Esto no es más que una impresión, claro, pero es la que tengo. Por supuesto, también puede ser una idea falsa. Lo más peculiar de la repercusión de Martina es que muchos lectores se refieren a la novela como una especie de refugio o un algo que los acompañó en momentos fuertes o que les dio energía, de algún modo. O es eso o una fuerte identificación con los personajes. O las dos cosas. De vez en cuando se contactan lectores que la leyeron hace más de diez años y que la releyeron o volvieron a leer y la sienten importante o, como dije antes, especial. Un estudiante de letras se acercó a mí para hacer un trabajo académico sobre la novela pensando en que mucha gente, compañeros y amigos de él, le hablaban de la novela. Ahí estás hablando de gente de veinte años refiriéndose a algo leído en la pubertad o temprana adolescencia. Esa sensación de que los lectores recuerdan a la novela (o a la trilogía) como algo que los hace sentir bien es increíble para mí. También, cuando me encuentro con lectores nuevos que se enroscan siento que algo se conecta y, en definitiva, eso siempre queremos los escritores: conectar.


¿Qué es lo que más te gusta de escribir para niños y jóvenes?

Supongo que escribo para niños y jóvenes porque me permite conectar con quien yo fui. La adolescencia fue, por lejos, la etapa que más me marcó en mi vida. No fue una adolescencia fácil y entonces siempre miro hacia allí y pienso que ese Federico que fui necesita compañía y escribo para él, de algún modo, sobre todo porque imagino que muchos otros serán más o menos como yo y se habrán sentido (o se sienten) más o menos como yo. Los que leemos sabemos el impacto que puede tener un buen libro en la vida de alguien, no en el sentido de dar un mensaje o de enseñar algo, sino simplemente en el hecho básico y fundamental de acompañar y contribuir a la felicidad del otro. Un libro es una larga charla con alguien. Está bueno sentir que alguien te habla a vos y que, de alguna manera, también te escucha, porque, aunque sea mentalmente, vos también respondés. 


¿Cómo es tu proceso a la hora de escribir?

No tengo un mecanismo o una fórmula. Todo es muy caótico. A medida que voy teniendo más experiencia, tengo más y más dudas. Sé que el proceso de un libro lleva mucho tiempo, no me apuro, muchas veces me siento muy poco confiado de mis fuerzas y de lo que escribo. Cada vez me importan más los personajes y lo que les pasa. Necesito sentir que lo que escribo vale la pena ser leído. Y para eso, primero, tiene que valer la pena ser leído por mí. Y cada vez soy un lector más difícil de complacer. 
Por lo general, arranco de algo muy concreto, algo que puede ser un personaje o una situación puntual. Puede ser algo que leí, algo que me pasa, una noticia, alguien que conozco que tiene determinada experiencia. Siempre es algo sumamente puntual. Y escribo desde ahí, siguiendo una determinada dirección, pero, más que nada, lo que estoy haciendo en ese momento no es seguir una dirección, sino buscarla. Todavía no sé de qué va a tratar posta lo que estoy escribiendo. 


Escribir es descubrir y tiene que venir esa escena clave que me va a decir, ah, sí, esto es lo que quería encontrar, de esto quería escribir. Y a partir de ahí, tengo que confiar mucho en mi instinto, en ver hacia dónde vamos con eso que encontré. Y pienso mucho en la forma en que deseo escribir eso que encontré. Todo ese proceso me lleva mucho tiempo y entrevero. Contado así parece una cosa genial y divina, pero muchas veces es algo sumamente frustrante. Lo más importante siempre es tratar de llegar a un primer borrador, de llegar a un final. Muchas veces, trato de armarme sinopsis de lo que va a pasar o cómo va a ser, pero no siempre termino agarrando esa dirección. En el camino, todo se modifica. La única verdad es que hay un momento en el que, cuando estoy escribiendo, entro en una cierta zona en que el libro y yo fluimos juntos. Como que finalmente nos terminamos de encontrar y conectamos. Eso me permite avanzar, pero estamos todavía lejos del fin del proceso. Queda mucha reescritura y muchas veces cambios drásticos. Trabajar y trabajar y reescribir y reescribir y seguir buscando y escribir escenas nuevas y cortar, cortar, cortar, cortar: el trabajo parece interminable. Ahora hace dos años que no saco nada nuevo. Y he escrito mucho, pero qué sé yo, me cuesta decidir que ya es hora de compartirlo con los demás. En todo caso, para asumir ese momento, necesito sentir que, por más simple que sea la historia, si sigo trabajándola, lo único que voy a hacer es arruinarla. No es que esté perfecta, es que hice con ella lo mejor que podía hacer. Y ta, ahí sí, ahí paro.  


Si tuvieras que vivir en una de tus historias, ¿cuál elegirías?

Uf, no sé. Es una muy buena pregunta. Creo yo que en algún lugar escribir las historias ha sido vivirlas también. Martina Valiente es una preciosa historia, pero también agotadora de vivir. Y no quisiera vivir una noche como en El bosque. Creo que disfrutaría mucho de ser Lucas en Alas en los pies, o Dani en Papá no es punk. Me gusta crear historias y compartirlas con los demás. Pero no sé si querría vivir lo que escribo, je. 


¿Cómo han sido tus experiencias publicando?

Publicar siempre es un momento hermoso. También, el hecho de depender de la venta de los libros hace que a ese momento hermoso se asocien muchas otras cosas. Cuando todo sale bien, es genial. Cuando al libro le cuesta encontrar sus lectores, puede ser doloroso. Sobre todo, porque muchas veces eso tiene que ver con detalles: que no esté visible en una librería o que tengamos un error en la tapa o en el título. Por supuesto, también es posible que el texto simplemente no genere mucho interés. Con eso no tengo problema. Pero cuando estuviste mucho tiempo laburando y sentís que ese laburo no es cuidado por terceros, no está bueno.   


¿De qué obras te sentís más orgulloso y cuáles te gustaría poder modificar?

En parte, siempre las modificaría a todas. A todas las reescribiría, aunque sea un poquito. Pero, en general, me siento muy tranquilo de todas las obras que publiqué. Con todas ellas hice algo que tenía ganas de hacer, con todas ellas trabajé al máximo de mis posibilidades. Si me preguntás qué obras son aquellas con las que me siento más representado, te diría que  Martina, Alas en los pies, Papá no es punk, Tatuajes rojos, El bosque y Lo que aprendí acerca de novias y fútbol, ponele. Pero también me siento muy vinculado a El colegio de los chicos perfectos y a Los viajes del capitán Tortilla y a El secuestro de Lucía Star y a Música de Vampyros… Como ves, tarde o temprano, termino mencionando casi que a todos mis libros. 


¿Cómo te llevás con tus lectores? 

Bien. Obviamente, adoro a mis lectores. Quisiera darles todo lo que tengo. Me encanta visitarlos en liceos o escuelas, también encontrarme con ellos en presentaciones de libros. No es una frase hecha decirles «gracias totales». Es una frase sentida y sincera. 


¿Cómo fue tu experiencia como autor en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires de este año?

Charla con bloggers y booktubers
en la Feria Internacional del Libro
de Buenos Aires de este año en el
stand de Montevideo.
Estuve en un congreso, en una especie de entrevista en vivo acerca de mi obra, en el stand de una editorial y en el stand de Montevideo, ciudad invitada. Fue todo sumamente gratificante. Nunca había venido una experta como Silvina Marismian y se había puesto a hablarme de mi obra en conjunto. Me sentí muy honrado por todo eso. En el stand de Norma firmé algunos ejemplares y en el stand de Montevideo compartí una mesa de discusión acerca de la influencia y el rol de los bloggers y los booktubers hoy día. La mesa estuvo buenísima porque me hizo pensar y de eso siempre se trata la cuestión.  También me dijeron que fui un poco difícil planteando preguntas. Pero plantear preguntas complejas significa que confiás en el intelecto de los demás. Por eso, siempre hay que plantear las preguntas más difíciles que tengas, sea a vos mismo o a personas en cuya capacidad confiás. 


¿Qué te parecen los bloggers y los booktubers como difusores de la literatura?

Creo que, como todo en este mundo, vas a encontrar cosas que valen la pena y de las otras, pero a mí me encanta el proceso en general. Creo que debería haber lugar para todo: para quienes den una visión muy pegada e inmediata a la de un simple lector, sin más intención que la de establecer su opinión sobre un texto, y la de aquellos que son más ambiciosos y tratan de desarrollar una forma de pensamiento a partir de lo que leen. Para mí, tanto los bloggers como los booktubers vienen a llenar un lugar que estaba vacío y que hace falta llenar, que es el del igual: la opinión de alguien que primero que nada es un ávido lector pero con la peculiaridad de que que a su natural interés le suma una intención de pensar más y analizar más y compartir eso, para generar, de ese modo, una comunidad. Eso a mí me encanta: sentir que los lectores tomaron por su cuenta y bajo su poder la lectura, los libros y la decisión de qué quieren conservar y qué no, y que forman una comunidad con eso. Me habría encantado hacerlo en mi adolescencia. Por otro lado, nos falta un poco la voz del otro, del que no es necesariamente un lector ni un escritor, alguien que se plantea un enfoque más sistematizado y académico. Supongo que muchos booktubers y bloggers irán convirtiéndose en quienes hagan ese aporte. O que también se convertirán en escritores. O que seguirán haciendo lo que hacen ahora, que está bárbaro. 


¿Qué te parece que podría mejorarse en el ambiente literario uruguayo, sobre todo en cuanto a la literatura infantil y juvenil?

Acá faltan políticas para el libro en general, de apoyo tanto a autores como editoriales. No hay políticas. En otros países, las hay. Y no hace falta ir muy lejos, alcanza con mirar al lado, en el continente: políticas que refuerzan las bibliotecas, revalorizando el lugar y el trabajo del bibliotecario, llevando libros a las instituciones educativas, favoreciendo el acceso de todos a libros, no solo poniéndolos a disposición, sino favoreciendo que funcione una industria, porque es evidente que así vas a tener mejores productos finales y mejores productos finales van a favorecer a la población. ¿O acaso no estamos todos preocupados por la educación? Bueno, entonces, ¿cuántos libros leyeron y trabajaron en clase los escolares y liceales en el año? ¿Cuánto acceso a bibliotecas tuvieron? Y repito: acá es fundamental defender a la industria editorial, porque está muy expuesta ante un mercado que responde mucho a lo internacional porque viene acá a ser saldado (por tanto, a precios con lo que puede ser imposible competir) o con un aparato de mercadeo (con el que también es imposible competir). Si, por decir algo, Martina Valiente hubiera tenido una película atrás, que hubiera sido planificada casi que en paralelo al texto, habría vendido diez veces más, eso seguro. Pasó con Twilight, por dar un ejemplo. Y con un montón de sagas. Y con libros que, como andan bien en mercados más grandes, después arrastran la venta a los más chicos, como el nuestro, con ese clásico de «el éxito de ventas en EEUU». ¿Por qué es relevante que sea un éxito de ventas en EEUU? Ahí también las armas son un éxito de ventas también. Pero todo eso termina imponiéndose y la industria editorial uruguaya termina siendo sumamente vulnerable. 


Encuentro con el autor en
Penguin Random House
¿Te interesa escribir literatura «para adultos» también?

No lo descarto, pero nunca termino de arrancar. Tengo una novela para adultos terminada hace años, pero no está pronta todavía. 


¿En qué géneros te gustaría incursionar?

Todavía me debo alguna novela apocalíptica, alguna novela distópica, alguna novela de ciencia ficción, alguna novela de horror. Pero eso en un plano muy teórico. Mi idea es escribir lo que me viene a la cabeza en un determinado momento y punto. 



¿Qué le aconsejarías a los que recién empiezan a escribir o están buscando publicar?

Que escriban. Que se sienten frente a la computadora y escriban y escriban. No hay otro secreto. Porque si escribís algo que está bueno, que es de calidad, las opciones van a aparecer, eso es seguro. Obvio, si además estudiás, hacés algún taller y compartís e intercambiás opiniones con otros, todavía mucho mejor. Espectacular. Pero lo clave es escribir. Y cuando tenés algo bueno, siempre hay que presentarlo a editoriales, a premios. Ese es el camino, es el que hemos hecho todos y es el que van a hacer los que vengan atrás. 





Muchísimas pero muchísimas gracias a Federico por su tiempo y por ser tan buena onda siempre. Espero que les haya gustado, que se acuerden de saludarme por mi cumpleaños y que no se olviden de que está activo el sorteo de Máquinas mortales en mi cuenta de Twitter. ¡Hasta el lunes!

lunes, 20 de agosto de 2018

La reina maldita - Reseña

Ella está maldita por la magia del hielo y del fuego. Y ahora, deberá luchar contra un enemigo invisible, que se encuentra en sus venas.
Ansa siempre fue una luchadora, desde pequeña peleó contra los invasores que asesinaron a sus padres y la tomaron a ella como trofeo.
También peleó por su lugar junto a Thyra, la hija de Lars, el Jefe Krigere. Peleó por tener un status como guerrera de su tribu: la sangre y la victoria son la base de su vida. Pero el día en que los Krigere cruzan el gran lago y amenazan a la reina de Kupari, todo cambia.
Esta vez, Ansa se enfrenta a un enemigo completamente distinto. A un enemigo que está oculto en sus propios huesos. Y entre más lucha contra él, más peligroso se vuelve todo. Si Ansa no logra controlar esa magia letal que lleva en su sangre, todo por lo que siempre luchó acabará destruido. 




Tenía unas ganas inmensas de leer esta novela desde que terminé la primera parte, La reina impostora. Algunos recordarán que fue una novela que me sorprendió para bien y que lamenté que no fuera más conocida. Vuelvo a decirles: denle una oportunidad. Desde ya, muchísimas gracias a América Latina por el ejemplar.

Como siempre, al ser una segunda parte, es posible que haya pequeños spoilers de la primera. Sin embargo, ya saben que no hago spoilers del libro reseñado sin poner la letra en blanco y avisar para que nadie los vea sin querer. Voy a intentar contar lo más posible sin decir demasiado. Si no quieren leer por las dudas, los invito a ir al último párrafo, aunque sea.

Fuente
Es fácil darse cuenta, después de haber leído el primer libro, por dónde nos lleva este segundo. En el primero tuvimos la perspectiva de Elli, quien tuvo que enfrentar la realidad de no ser la verdadera valtia. En ese primer libro, los soturi eran vistos como un pueblo invasor y peligroso. En este, tenemos la perspectiva de Ansa, parte del pueblo krigere, que es como los soturi se autodenominan. El choque es evidente, y ciertos acontecimientos son contados de, obviamente, maneras radicalmente diferentes

Por ende, en esta novela vivimos no solo la contracara de lo que sucede en el primer libro, sino el despertar de los poderes de la verdadera valtia, que podemos imaginar quién es por el título y por sus características físicas, no es ningún spoiler y se desarrolla desde el inicio. ¿Cuál es el problema? La verdadera reina no quiere saber nada ni con sus poderes ni con Kupari, aunque su origen sea kupari. Es una guerrera krigere y es entre estos donde se siente en casa.

Este es, principalmente, un libro de crecimiento y de aprendizaje. Por supuesto que hay acción, batallas, intrigas y traiciones, sí, pero lo más interesante es cómo Ansa empieza a entender que las cosas no son o blancas o negras y que quizás la idiosincrasia krigere (la violencia, tomar lo que se necesita del otro, disfrutar el matar) no es tan superior como ella cree. Incluso toma conciencia de situaciones injustas, como la toma de la ciudad-estado de Vasterut y las penurias que su pueblo está infligiendo en su habitantes.

Fuente
Como decía, nuestra protagonista es Ansa, una guerrera krigere —de origen kupari, pues fue botín de guerra, digamos— que quiere probarse en batalla y demostrar que es digna de su pueblo. Cuando la antigua valtia, a quien considera una enemiga, muere y tal hecho despierta los poderes de Ansa, solo siente infelicidad y los considera una maldición, ya que los krigere están en contra de lo que llaman «brujería». De cualquier manera, Ansa hace lo posible para controlarlos, a pesar de que no siempre puede y eso tiene terribles y mortales consecuencias. Todo este esfuerzo no tiene origen solamente en el amor y la lealtad que siente por su pueblo, sino también por sentir eso mismo hacia Thyra, la jefa de su tribu. Ahora que el padre de Thyra y la mayor parte de los guerreros murieron a manos de la valtia, para Ansa no hay nada más importante que protegerla y asegurarse de que le sean leales en tiempos de duda y miseria.

Thyra es un personaje que me gustó muchísimo, quizás más que la impulsiva y tosca Ansa. Es inteligente, sensata y quiere lo mejor para su pueblo, aunque vaya contra sus costumbres. Esto, en lugar de ser considerado una virtud, está muy mal visto por la tribu y por sus guerreros, que la desafían constantemente. Me alegró que el desafío no fuera por ser mujer, sino por esta postura. De hecho, no noté en ningún momento que los krigere menospreciaran o enlatecieran a nadie por su sexo, cosa que me pareció muy bien. Además, Thyra es el interés romántico de este libro. Si en el primero se nos había insinuado una posible bisexualidad de Elli, en este el enamoramiento de Ansa con Thyra es totalmente evidente. Sin embargo, no es el foco del libro, que se centra en la aventura y la situación de Ansa, pero tiene un rol importante. Para mí, tener algo así, tan naturalizado, en una novela de fantasía juvenil es maravilloso.

Los demás personajes, aunque secundarios, cumplen funciones importantes. Todos son un misterio, dado que Ansa no puede confiar de verdad en ninguno, ni siquiera en Thyra. Las intrigas se esparcen por todo el libro y juegan con la mente de nuestra protagonista, que es bastante simple y tiene objetivos muy claros. Les cuento, además, que aparecen personajes del primer libro, lo que me hizo pegar más de un gritito. Muy buena utilización de estos. Muchas ganas de que Elli y Ansa se conozcan eventualmente.

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La ambientación es un poco diferente a la del primer libro. Los krigere son un pueblo generalmente nómada, lo que implica que no se establecen en ciudades, como lo es Kupari, y que no cultivan, sino que cazan y roban. Que este pueblo haya tomado una ciudad como Vasterut y se haya atrincherado allí es raro, y por eso la tribu de Ansa desconfía de la invitación de esta otra tribu krigere. Pronto se ponen en contraposición las ventajas y desventajas de la ciudad frente al bosque, lo que implica para un pueblo guerrero y nómada vivir encerrados y cómo afecta su psique. Además, se cuestiona el daño que le hacen a los vasteruti y cómo estos reaccionan a la invasión. Me pareció extremadamente interesante y me dio ganas de conocer más de ese mundo, aunque lamentablemente el libro no trae un mapa —ya saben que adoro los mapas y sería muy feliz si encontrara uno. 

A pesar de eso último, la edición de VRYA vuelve a ser preciosa, muy cuidada y con detalles bien lindos. Personalmente, intercambiaría las portadas de la primera y la segunda parte, porque creo que representan mejor el espíritu de cada novela. Creo que, igual, ambas son llamativas y despiertan la curiosidad; a pesar de que hagan que parezca una historia más genérica de lo que es, me gustan. Y si creen que es una historia genérica, piensen de nuevo. Lean estas dos reseñas. Denle la oportunidad, porque es un mundo fantástico increíble, con relaciones no heteronormativas naturalizadas, y la historia merece tener más amor y difusión. ¿Me ayudan con eso?

jueves, 16 de agosto de 2018

Vandalia - Reseña #HelenThursday

Ya no soy joven, al menos no en términos terrestres, tengo más de cinco mil años y mi nombre es Vandalia. Soy una nave con una misión: cruzar el universo intentando encontrar los antídotos contra las secuelas de la rara enfermedad del olvido, o los seres humanos ya no serán los mismos. Ahora nos dirigimos a un remoto lugar donde probablemente podamos hallarlos. Es uno de los peligrosos mundos perdidos.











¡Hola a todos! Este jueves no les traigo una reseña, pero tengo un motivo muy importante: ¡es #HelenThursday! La semana pasada, con Zesu, Ana y Stephanie organizamos un sorteo de este libro. Ahora les traemos la reseña para que sepan un poquito más sobre la novela. Muchísimas gracias a Penguin Random House por los ejemplares ♥.

Es importante aclarar desde un primer momento que, si bien el libro aparente ser juvenil, yo no lo catalogaría de esa manera. Creo que está entre juvenil e infantil, lo que llamaríamos middle-grade. Es por esto que lo empecé y de inmediato me chocó el tono, hasta que entendí y pude relajarme y disfrutar.

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Como dice la sinopsis, la novela cuenta la historia de la tripulación de Vandalia, que va en busca de una solución a un gran problema para la humanidad: la enfermedad del olvido. Por lo tanto, empezamos con nuestros protagonistas en pleno espacio, aislados de todo, enfrentando las dificultades que se les presentan casi sin pausa. Hay pocos momentos de verdadero descanso para los personajes, pero destacan de todas maneras por su calidez y buen humor. Aunque la primera parte parece un poco falta de propósito y es más bien lenta, el libro va tomando ritmo y las cosas empiezan a complicarse, a ponerse un poquito más oscuras y generar una tensión más fuerte hacia el final. Esto hizo que lo disfrutara más de lo que esperara y que lo leyera mucho más rápido también. Si bien la historia queda cerrada, deja el suficiente espacio como para imaginar que sigue, así que no me sorpendería si en un futuro hubiera alguna secuela, pero esto solo es especular.

Los protagonistas son, como les contaba, la tripulación de la nave, y también la nave, pero vamos por partes. Tenemos a la comandante profesora Artemisa, amante de los bombones y muy cuidadosa con su aspecto; a la ténica de vuelo Wan Siu Dabarat, valiente e inteligente; al licenciado Selenio de Europa, nativo de esta luna y no del continente, experto en lenguas antiguas y modernas; al profesor Erik Von Yasid, científico de fuerte carácter; a Anuk y Batuk, dos primos provenientes del sistema Uk, ayudantes de la técnica de vuelo; y por último, al doctor Zanadory, especialista enfermedades terrestres y extraterrestres. Todos ellos van a poner experiencia y habilidades de su parte para cumplir su misión o, simplemente, para sobrevivir a las adversidades que enfrentan. Me habría gustado tener más caracterización, pero entiendo que son muchos personajes y la historia no es tan larga como para profundizar.

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¿Por qué digo que Vandalia también es protagonista? Porque no es una nave cualquiera: está viva. Fue creada de esta manera, con materiales vivos y una conciencia que le permite llevar a cabo una misión secreta para sus tripulantes. No sé si terminé de entender esto, pero soy bastante limitadita, así que no me presten atención. Me resultó interesante, de todas maneras, tener una nave consciente de sí misma y de la importancia de su misión. Que incluso se preocupe por quienes la tripulan.

Ustedes ya sabrán que la ambientación espacial me encanta, así que estaba definitivamente en mi salsa. Se nota cierta investigación, y no solo porque al final esté citada la bibliografía, sino porque la mayor parte del tiempo las cosas se sienten naturales. Quizás lo «espacial» se sienta más forzado al inicio, cuando no conocemos nada ni a nadie, pero hasta ahí. Lo bueno es que al final del libro hay un glosario que recoge no solo todos los términos nuevos, sino que explica las distintas lenguas y nos resume a la tripulación de Vandalia. Imposible perderse si se sabe esto.

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A esta altura Helen ya no necesita presentación en mi blog. Esta autora tiene una forma muy suya de narrar. Al ser más bien middle-grade, la narración se parece más a la que utiliza en sus otras novelas de este estilo, que es lo que me chocó en un inicio. Sin embargo, es algo más madura, y una vez que te acostumbrás, fluye lo más bien. Ya saben que a mí me gusta leer middle-grade, el problema fue no esperármelo.

En definitiva, es una novela entretenida, con un fuerte mensaje ecologista y de compañerismo como solución a grandes problemas de nuestra vida. La ambientación me parece maravillosa, sobre todo en un middle-grade nacional, y espero que esto anime a más escritores de nuestro país a jugársela con este tipo de cosas. Recomiendo este libro para regalar a niños de entre diez y trece años, cómo no, pero también para algún adulto con ganas de explorar planetas desconocidos de la mano de la tripulación de Vandalia.

Los dejo con Zesu y su reseña del libro con motivo de este #HelenThursday:


lunes, 13 de agosto de 2018

Cementerio Norte - reseña

Un grupo de mediocres policías intenta mantener su vocación de servicio protegiendo un cementerio de delincuentes tan miserables como ellos mismos.

La narrativa de Santullo fluye naturalmente, con personajes aparentemente sencillos, casi mediocres, construidos a través de diálogos alrededor de un fuego mísero, dentro de un cementerio de mala muerte. Una novela realmente recomendable, entretenida y de fácil lectura.

Gonzalo Delgado, revista Sala de Espera


Santullo destaca con una prosa distintiva que lo aleja de los afanes existenciales de la generación posdictadura y los devaneos pop de los noventa, volviéndolo un autor inclasificable. (…) Sus grandes temas narrativos -los ambientes opresivos, los brotes de acción, los personajes ambiguos y ligeramente patéticos- están presentes en esta novela que, una vez cruzada su puerta, es imposible dejar de leer.

Martín Bentancor


El de Cementerio Norte es un realismo severo y discretamente triste que no duda en incluir clichés del imaginario nacional (mate a toda hora, vicios y pequeñas corrupciones de funcionarios públicos, penurias económicas de los policías), a los que sabe imprimir el tono justo y sobriamente burlón que bordea una esquiva noción de identidad cultural. Consciente de que la fragilidad humana es infinita, el autor explora este universo con emoción y técnica solvente.

Alicia Torres, Brecha Semanario


Aunque hace tiempo que conozco a Santullo, no había leído ninguna de sus novelas. Tan solo un cuento suyo en Género oriental el año pasado, que me gustó mucho. Me encontré con esta novela gracias al #Clubdelectura.uy, ya que fue el libro del mes de julio, y a Vanessa del blog My world between books, que me lo prestó —y con cuyas anotaciones me reí muchísimo, debo decir.

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Los comentarios de la contraportada, que pueden leer más arriba, dicen ya bastante de lo que nos vamos a encontrar en esta corta novela. Un grupo de policías y 222 que se van a encargar de vigilar el Cementerio del Norte, dado que se están robando el bronce de las tumbas. Para los que no son de acá, es un cementerio muy grande, relativamente al norte de la ciudad, bastante viejo. Paso seguido por el costado porque me queda de camino a danza, pero lo visité una sola vez, cuando murió mi abuela. Aunque, claro, obviamente, a plena luz del día no es lo mismo.

A primera vista, parece ser de esas novelas en las que no pasa nada. El tiempo transcurre entre las noches de trabajo de los policías, las historias que se cuentan, teorías sobre quién roba el bronce, sus vidas personales. Poco parece suceder, y sin embargo la lectura es ágil, y sobre el final nos damos cuenta de que el autor fue construyendo el marco para el desenlace. Un desenlace que no tendría razón de ser ni coherencia sin todo lo anterior, digamos.

Son estos personajes los que van creando la historia. Machado es nuestro protagonista, pero no es una figura fuerte. Es un hombre indeciso, con una pasividad a veces desquiciante para los lectores y para su esposa, Mirta, que no tiene reparos en recordarle lo estúpido que le parece que tome ese trabajo cuando podría terminar sus estudios y buscar algo mejor. Pero no es el único. Están también Felipe, un joven —e ingenuo— policía que no duda en tomar diez mil empleos si con eso puede mejorar la vida para él y para su esposa embarazada. Está Vázquez, un policía parco, amante de los crucigramas —aunque nunca terminó ninguno—, y también Sartori, que vive en la caseta del cementerio y cocina muy mal. Muy, muy mal. Hay otros, sí, pocos, pero son estos quienes realmente importan.

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La vidas, las miserias y las pocas alegrías en las vidas de estos hombres se mezclan con las horas de vigilia nocturna, con las leyendas urbanas sobre el cementerio, fantasmas y el misterio del bronce. Forman una especie de familia disfuncional. Se nota el cariño, el compañerismo, pero a la vez hay un cierto rechazo desde algunos de ellos hacia los otros. Momentos de generosidad, momentos de acusaciones e ideas irreconciliables. Todo esto nos va preparando para un final impactante.

Siempre se siente raro leer una novela ambientada en lugares que conocemos. Montevideo es mi ciudad y, como les contaba arriba, el Cementerio del Norte es un lugar relativamente cotidiano. Ponerlo de escenario para una historia de este tipo es algo que para mí funcionó muy bien, y que me hizo mirarlo con otros ojos la última vez que pasé por su costado.

Junto con la ambientación montevideana, tiene mucho juego la narración. Santullo utiliza una gran cantidad de jerga y expresiones comunes, a veces groseras —correctas en su contexto—, que quizás hasta podrían ser oscuras para algún extranjero —asumo que los argentinos son excepción acá—, pero que contribuyen al desarrollo de los personajes y a la credibilidad de su entorno. Es también lo que los hace cercanos, lo que nos hace meternos en la historia y volverla un poco más nuestra.

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Aunque no soy gran fan del género, terminé muy satisfecha con la lectura de esta novela, que supo atraparme y que leí rapidísimo, más allá de que de por sí es cortita. Es posible que lea otros trabajos del autor, aunque no creo que ahora mismo. Como sea, lo recomiendo a los que busquen algo del género y, para variar, quieran leer a un autor nacional. Los hay, muy buenos, y no siempre les damos el lugar que merecen. Hagamos algo al respecto, ¿les parece?

Para terminar, voy a dejarles la interpretación de Legionarios del tema de La pantera rosa, que tocaron en el cierre de Semana Negra a fines de julio. También se encargaron de musicalizar los relatos ganadores del concurso de este año —del que tuve el honor de ser jurado, junto con el autor de esta novela y Hugo Fontana—, que fueron narrados al terminar la jornada. ¡Que pasen bien!


jueves, 9 de agosto de 2018

Jueves de entrevistas: Leara Martell

¡Hola a todos! Bienvenidos a un nuevo jueves de entrevistas. Hoy le toca a una escritora que además es traductora y que tiene estudios de periodismo. También es administradora del blog literario Be Literature: Leara Martell. Leara es malagueña y autopublicó las novelas La canción del silencio (primero publicada con Editorial Aladena) y Mutados 1: El despertar de Tessa. Este año empezó a publicar Inferno (Ángeles caídos) en Wattpad.


¡Pasemos a la entrevista!









¿Cómo se te ocurren las ideas que finalmente convertís en historias?

Pues la verdad es que no tengo una fórmula para que se me ocurran las ideas. Depende bastante de la historia. A veces es viendo la tele, leyendo un libro o simplemente navegando por Internet… veo alguna imagen que me gusta e intento imaginar qué puede haber detrás. 


¿Qué te motivó a escribir una novela tan emocionalmente impactante como La canción del silencio?

Si quieres que te diga la verdad, un día y sin esperármelo, la historia estaba en mi cabeza. De principio a fin. Cada mínimo detalle… todo bien definido. Me encanta pensar que Aída me eligió a mí para contar su historia y no al revés. Fue… amor a primer pensamiento, supongo. 



¿Y la elección del tema central de Mutados?

Mutados es la historia que a mi yo de dieciséis años le hubiera gustado leer. Aventuras, poderes y adolescentes hormonados… Tiene todos los ingredientes que me vuelven loca. Escribir Mutados es divertido y fluido. Una delicia para cualquier escritor. 


¿Cómo es tu proceso creativo?

Me parece que soy un poco caótica. Me gusta ponerme música que me inspire a todo volumen y sumergirme en la historia mientras defino el esqueleto. Luego me lanzo al vacío de la hoja en blanco y empiezo a rellenar los huecos. 


¿Qué tanto trabajo le dedicás al desarrollo de los personajes?

Para mí es casi la parte más importante del libro. Soy una fiel creyente de que toda buena historia en gran parte lo es por la fuerza de sus protagonistas. Así que le dedico bastante tiempo hasta que al fin perfilo a cada una de mis criaturas. Muajaja. 


¿Qué es lo que más te importa lograr con tu narración?


Fluidez y sentimiento. Necesito poder transmitir al lector todo lo que siento, lo que mis personajes sienten… Cada vez que algún lector me dice que se ha emocionado leyéndome… es el halago más grande que pueden hacerme. 


Si tuvieras que vivir en una de tus historias, ¿cuál elegirías?

Mutados, sin duda. ¿Poderes y coreanos sexys? ¿Qué más se puede pedir? 


¿Qué podés contarnos de tu experiencia con la publicación?

Es duro y más si no estás respaldado por una gran editorial. Tienes que ser escritor, editor, publicista y marketero. Pero a la vez es un proceso precioso… dejar salir a tu criatura al mundo y empezar a recibir opiniones de tus lectores es maravilloso. 


¿Podrías contarnos en qué andás trabajando ahora mismo o cuáles son tus proyectos futuros? 

Pues ahora mismo la verdad es que tengo poco tiempo para escribir, pero tengo entre manos #Muta2 (la segunda parte de Mutados, claro) e Inferno, una historia de ángeles y demonios que quiero ir subiendo a Wattpad. 


¿Cómo se relaciona tu trabajo como traductora con tu profesión de escritora?

Ahora mismo no traduzco nada, me dedico al Paid Social es una gran empresa de marketing digital. Pero cuando traducía, la verdad es que leer a otros escritores siempre enriquece.


¿Qué aprendizaje te ha dejado trabajar como traductora?

Soy del pensamiento de que «para escribir una buena página, primero has de haber leído cien», por lo que traducir a otros escritores, en cierta manera, me ha ayudado a mejorar como escritora. 





¿Y como periodista?

Si te soy sincera, jamás he ejercido como periodista… Tengo el título, sí, pero nada más. 


¿Qué ventajas te parece que tiene, a la hora de escribir, tener un blog literario?

Me ha ayudado mucho a la hora de la difusión y ayuda a conseguir reseñas que, quieras que no, se traducían en más lectores leyendo mi novela.


¿Qué libro fue imprescindible en tu vida para convertirte en la escritora que sos ahora?

La historia interminable y los cómics de X-Men. 


¿Qué consejo le darías a quienes están empezando a escribir o están buscando publicar algo?

No os rindáis. Escribid, escribid, escribid… y cuando creáis que lo hacéis bien, escribir y corregid aún más, porque seguramente aún se pueda mejorar. Y nunca, jamás, os desaniméis. Este mundillo es duro y hay mucha competencia, pero la recompensa merece y mucho la pena ♥.



Muchísimas gracias a Leara por su tiempo y la buena onda ♥. Ustedes, ¡a leer, que lo tienen todo a la mano!

lunes, 6 de agosto de 2018

Un día de invierno - reseña

Dinamarca, 1940.

En un vagón de tren con destino a Dinamarca, tres hermanos alemanes huyen de la guerra que ha estallado en Europa. Karan, la mayor de los tres, ha prometido a sus padres, a quienes deja atrás, que hará todo lo posible por mantenerlos a salvo. No será fácil, Annemette solo tiene cuatro años, y Joren, de catorce, es tan especial que el mundo no lo comprende.
Será un camino difícil y una lucha constante de Karan para cumplir su promesa y sobrevivir. No obstante, el destino le hará encontrarse con Derek, a quien la adversidad y la oscuridad no le quitan la sonrisa ni la fe en los finales felices.
Una historia tierna, dulce, y que nos demuestra que, aún en los momentos más oscuros, se puede mantener vivo al amor en todas sus formas.



Fuente
Leí este libro durante la #LCInvierno, una lectura conjunta organizada por Zesu y Ana, una gran excusa para por fin ponerle las manos encima a esta novela. Hacía tiempo que quería leer a la autora, pero quería esperar al invierno porque soy boba y amo esas cosas. Cuando ellas propusieron la lectura conjunta, obvio que me sumé. También pueden leer mi entrevista a la autora en este mismo blog.

Me es difícil reseñar un libro tan emotivo, tan lindo y que llega tanto como Un día de invierno. Sin mentir, entre este párrafo y el anterior hay varias horas de ir y venir, pensar y dar vueltas. Este libro lo leí en casa, pero también en ómnibus, en salas de espera y en lugares de paso. No soy muy de sacar los libros de casa —prefiero leer en digital si salgo—, pero quería adelantar para estar bien de tiempos. Finalmente, lo terminé un día frío de invierno en un G con destino La Paz que se llenó de vacío al pasar la última página. No sé cómo transmitirlo.

La sinopsis describe muy bien lo que sucede en este libro. Estos tres —la mayor de los cuatro se queda en casa— hermanos viajan a Dinamarca para escapar de las garras de la guerra, con muchísimo miedo e incertidumbre por lo que les espera. Si bien es una historia en la que no hay grandes sucesos y se cuece despacio, no se hace lenta —y por lenta me refiero a pesada— en ningún momento, todo lo contrario. La vida se va complicando para nuestros personajes y ellos tratan de superar esas dificultades, con mayor o menor éxito, sin perderse en la miseria.

Como se habrán dado cuenta ya a esta altura, es una novela de personajes. Nuestra protagonista y narradora es Karan, una chica de diecisiete años que se ve a obligada a dejar su ciudad para cuidar de sus hermanos menores en el campamento al que los envían. Aunque va a regañadientes, estamos frente a una adolescente madura, centrada y muy realista. Aunque se permite soñar a veces, tiene los pies sobre la tierra y es lo suficientemente inteligente como para saber lo que quiere. Por supuesto que la adoré.

Fuente
Tenemos también a Joren, que es el del medio, es especial, en palabras de su hermana. Visto desde nuestra era, podemos suponer que lo que tiene es parte del espectro autista, aunque no se especifica durante la novela por motivos obvios. Si bien esto a veces hace que las cosas sean un poco más difíciles, Karan pronto deja claro que ama a su hermano con todo su ser y no entiende cómo los demás no ven la hermosa persona que es. Me parece fantástica la manera en que la autora trató este tema, que a día de hoy sigue siendo visto desde el prejuicio y la falta de empatía.

La hermana menor, Annemette, tiene cuatro años nada más. No tiene una presencia muy fuerte durante la novela, pero podemos entender la desesperación de Karan y la tristeza que le produce tener que vivir en condiciones precarias con una niña tan pequeña a su cuidado. 

Más adelante se nos presentan los demás personajes del grupo principal. Tenemos, primero que nada, a Derek, que desde el primer instante se nos muestra como el interés romántico. Si bien no soy fan de los flechazos, lo puedo entender en adolescentes y, de todas maneras, su historia se cuece despacio, así que la disfruté. Quizás me extrañó la falta de trama y conflicto entre ellos en general, pero al pensarlo bien me di cuenta de que disfrutar de una relación sana, sobre todo en ese contexto, es un privilegio, y ya bastante mal la pasan como para complicarles más la vida. 

Los demás tienen un papel más secundario, pero todos aportan a la trama. Me quedo en especial con Erika y Berit, que son adorables a su manera. Me habría gustado saber más de los demás, en especial de Louis y Bibi, pero creo que está bien así. Con Bibi es con quien tengo más problemas, porque siento que su arco no terminó de desarrollarse y esperaba otra conclusión, pero esto es más bien personal.

Fuente
A pesar de que la historia está ambientada en la época de la Segunda Guerra Mundial, no tenemos grandes descripciones de la época ni de la guerra en sí, dado que el libro se centra más que nada en los personajes y en su lucha por la supervivencia. La guerra es un marco, lo suficientemente definido y coherente, pero no invade la historia con datos y fechas, sino con la angustia que llena las páginas.

La narración es uno de los grandes fuertes. Es una prosa bella, delicada, que sin ser rebuscada logra llegar a las emociones del lector y removerlas todas. Karan narra en primera persona, en presente, lo que logra que el lector se sienta inmerso en la trama, partícipe de la situación que viven los personajes. Quizás la narración es un poco como Karan, en realidad.

Voy a decirles desde ya: el final no es «satisfactorio», pero es el que tiene que ser. Es una novela triste, melancólica, aunque dé lugar a la esperanza. Y está bien así. Hay muchas cosas que no llegamos a saber cuando termina, cosas que solo podemos imaginar, y eso también está bien. Para algo tenemos la imaginación. 

Quiero terminar la reseña con esa idea: es una novela triste, pero que abre paso a la esperanza. Bellísimamente narrada, con personajes complejos y un ritmo pausado que no se hace lento. Sin duda, me alegra haber compartido esta lectura conjunta y haber leído por fin esta preciosa novela. Tengo muchas ganas de leer algo más de Paula. Les recomiendo que hagan lo mismo.