miércoles, 27 de marzo de 2019

A dos metros de ti - Reseña

Necesitamos estar cerca de las personas que queremos casi tanto como el aire que respiramos.

A Stella Grant le gusta tener el control, a pesar de no poder controlar sus propios pulmones, que la han tenido en el hospital la mayor parte de su vida. Por encima de todo, Stella necesita controlar su espacio para mantenerse alejada de cualquier persona o cosa que pueda transmitirle una infección y poner en peligro su trasplante de pulmón. Dos metros de distancia. Sin excepciones.
Lo único que Will Newman quiere controlar es cómo salir de este hospital. No le importan sus tratamientos, o si hay una nueva medicación en ensayo clínico. Pronto cumplirá dieciocho años y podrá desconectar todas estas máquinas. Desea ir a ver el mundo, no solo sus hospitales.
Will y Stella no pueden acercarse. Solo con que respiren cerca, Will podría provocar que Stella perdiera su puesto en la lista de trasplantes. La única forma de mantenerse con vida es mantenerse alejados.

¿Puedes amar a alguien que no puedes tocar?

Quiero que, antes de empezar esta reseña, nos tomemos un minuto para apreciar la belleza de esta portada. No solo porque es linda, sino porque representa a la perfección el libro y además es un guiño a un dibujo que tiene especial importancia para Stella, nuestra protagonista. También existe la edición con la portada de la película, que es linda a su manera porque la estética de la película es muy bonita, aunque se desarrolle en un hospital y pueda parecer que no.

Tuve la suerte de poder leer esta novela y ver la película en la avant premiere gracias a Penguin Random House y CineFans_uy, así que muchísimas gracias por la oportunidad. Esto no quiere decir que vaya a hacer una reseña comparando libro y película, pero sí voy a comentar alguna que otra cosa al respecto. Es importante, en este caso, que sepamos que el libro está basado en el guion de la películano en la película, que salió después— y que esto condiciona en parte lo que sucede. Es una novela cortita, sencilla y directa. Aun así, hay eventos que no vamos a ver en la película y esto se debe a, insisto, que la novela se basa en el guion y no en la película. Por ejemplo, la trama de los padres de Stella o la madre de Will prácticamente desaparece. En verdad, no se la echa de menos en la película y creo que se quitó por el bien de la fluidez, pero para aquellos curiosos al respecto, el libro es una oportunidad enorme de saber un poco más y, más importante, conocer en profundidad a Will y Stella, que nos cuentan en primera persona sobre sus vidas y sus miedos, algo que en la película podemos llegar a vislumbrar a través de diálogos y de las actuaciones de los personajes, pero acá la vía es directa. 

Como pueden ver en la sinopsis, la novela nos cuenta sobre las vidas de Will y Stella, dos pacientes con fibrosis quística (FQ). Esta es una enfermedad crónica que puede resultar mortal y que ahora mismo obliga a nuestros personajes a permanecer internados. En el caso de Will es todavía peor pues tiene una bacteria que es casi una sentencia de muerte para él y ahora mismo está probando un tratamiento experimental para intentar sanarse, aunque sin muchas ganas. Stella, por otro lado, todavía puede aspirar a un trasplante de pulmones para alargar un poco su vida.

Respecto a si se trató la FQ de forma adecuada o no, yo no tengo el conocimiento adecuado para hablar. Por lo que estuve leyendo por ahí, hay quienes dicen que sí y quienes dicen que no. No tengo mucho que aportar, salvo que vi que esta enfermedad tiene consecuencias bastante feas en el ámbito físico que en esta historia casualmente fueron omitidas, pero haciendo un balance positivo, no sentí que la enfermedad estuviera romantizada y eso se agradece.

También leí reseñas que decían que Will y Stella eran su enfermedad, que no había nada más allá de eso, aunque estoy en desacuerdo. Es lógico que la FQ ocupe gran parte de sus vidas, pero no es lo único que vemos de ellos. Más allá de sus hobbies, de sus miedos y ambiciones a pesar de la incertidumbre sobre su vida y su salud, también se forjan sus personalidades. Una más descontracturada para Will, que utiliza esa desfachatez para ocultar sus miedos, y una más rígida para Stella, que necesita tener todo bajo control. El choque entre ellos es inevitable, pero creo que van logrando sacar lo mejor de cada uno. Eso sí, la relación entre ellos se me hizo muy rápida. También pensé en que tal vez sea cosa de no saber si no se van a morir al otro día (?) así que por ahí ni tanto. 

Tengo que admitir, en verdad, que me cayeron mejor los personajes en la película. Creo que, más que una cuestión de caracterización, es una cuestión de carisma. Los actores transmiten muy bien lo que sienten y es imposible no empatizar con ellos. En general, me gustó un montón el elenco y creo que representan muy bien a los personajes, especialmente Barb y Poe, que son personajes secundarios pero muy importantes.

Más allá de Will y Stella, indiscutibles protagonistas, los secundarios tienen un papel enorme. No son tantos, es verdad. Barb, Julie y la doctora Hamid son quienes se encargan de mantenerlos con vida y además son un gran soporte emocional. Poe es el mejor amigo de Stella, también con FQ, y a pesar de que me gusta que haya representación étnica y en cuanto a orientación sexual, no me gusta demasiado cómo se lo trató, aunque es un personaje adorable. Abby, la hermana de Stella, es la motivación de esta última para muchas cosas, no todas ellas sanas. No quiero spoilear esto, aunque se descubre pronto. Will y Stella tienen amigos de su edad, sanos, que no tienen tanto peso pero están ahí para ellos. Los padres, como ya comenté, tienen más trascendencia en el libro, aunque se me hicieron algo infantiles.

No tengo tanto que decir esta vez de la prosa y la ambientación. Creo que la historia está narrada con mucho cuidado y sencillez, como para que sea un libro ágil y fácil de leer, sin perder la sensibilidad debido al tema que trata. Por otro lado, la ambientación es un hospital, durante toda la novela, así que más allá de las cosas propias de los hospitales y del ambiente cálido que generan Barb, Julie y los demás doctores, no hay tanto de lo que hablar. Se ve mejor en la película, tal vez.

Mi mayor problema con la historia en sí es la irresponsabilidad de los personajes, que por un lado puedo entender, pero no me cierra. Los pacientes de FQ no pueden acercarse demasiado por el riesgo a infecciones o bacterias que empeoren sus condiciones. Durante toda la historia, los personajes no hacen otra cosa que incumplir esto, voluntariamente o no, depende de la ocasión. A Will no le importa nada hasta que Stella hace que le importe. A Stella le importa, hasta que el amor que siente por Will —al que conoce hace poco, recordemos— hace que se le olvide. Yo puedo entender que la vida es muy corta, especialmente para ellos, y que están privados de muchísimas cosas, pero poner en riesgo así su salud y su vida me pareció cuestionable, especialmente de parte de un personaje tan sensato como Stella.

Puedo dejarlo pasar, en verdad, porque creo que están tratando de demostrar ese último punto, pero aun así me preocupa bastante. Creo, por otro lado, que sí fue un acierto la construcción de la complicidad y el compañerismo entre Stella, Will y Poe. Al atravesar una situación difícil, estar juntos y apoyarse los hace más fuertes y eso se nota. Por eso algunas cosas duelen tanto.

Lo que sí me hizo enojar respecto a la película es que no tuviera el mismo final que el libroEntiendo por qué se quitó, pero a mí me hizo falta y con los demás bloggers y booktubers nos quedamos hasta el final de los créditos para ver si aparecía, pero no. Creo que le aporta una linda dosis de esperanza, así que, si tengo que elegir, el final de la novela me gusta mucho más. Lo que sí puedo decir a favor es que el desenlace, la parte con más tensión y donde todo el cine lloró, está mejor manejado en la película. Tal vez es incluso más claro. Esto no es raro, es el tipo de cosas donde lo visual suele tener ventaja. Creo que en esa parte y en la parte de las luces la película fue excelente a la hora de transmitir todas las emociones necesarias.

Así que nada, es un lindo libro, fácil de leer y cortito. Tiene esas cosas que no me convencieron, pero creo que a la hora de pasar un buen rato son omitibles. Eso sí, no puedo hablar de verdad sobre la representación de la FQ porque me falta conocimiento. Respecto a la película, es muy linda y creo que si son de los que gustan de las películas para llorar la van a adorar. Después me cuentan.



miércoles, 20 de marzo de 2019

La ciudad de las sombras - Reseña

En 1923, Helena Lennox tiene diecisiete años y un único deseo: sustituir las calles de Londres por una vida de aventuras y excavaciones en tierras lejanas. En consecuencia, cuando sus padres se marchan a la India para investigar la desaparición de unos arqueólogos, ella decide acompañarlos... unos días después y a escondidas.
Son muchas las leyendas que circulan en torno a la ciudad fantasma de Bhangarh, pero Helena nunca ha creído en las supersticiones. No obstante, el príncipe Arshad de Jaipur (sí, ese que odia a los ingleses) le insiste en que se equivoca: Bhangarh está maldita y al anochecer, cuando el palacio real se tiñe de oscuridad, todo el que se adentra en sus muros desaparece sin dejar rastro.
En su recorrido por la exótica India de los años veinte, Helena se ve envuelta en una investigación en la que solo una verdad parece salir constantemente a la luz: nadie regresa de la ciudad de las sombras.


Cuando les digo que me piso las bolas es por cosas como esta. Compré el libro en mayo del año pasado y recién este verano me puse con él, a pesar de haber tenido intenciones de leerlo desde hacía meses. Así vivo, no me juzguen. La cuestión es que por fin lo leí, y con él por primera vez a esta autora tan reconocida que es Victoria Álvarez. Intenté no hypearme demasiado porque, ya saben, eso siempre afecta la percepción de lo que leemos. Además, leí reseñas que decían que no era el mejor de la autora, así que fui con esa cabeza para no hacerme expectativas que no correspondían. Al final, fue lo mejor porque entendí a qué se referían con eso, creo, pero igual me pareció un muy buen libro y lo disfruté un montón, especialmente la primera mitad. Les contaré.

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Lo que me ocurrió con esta novela es que me hizo acordar mucho a las cosas que leía de más chica, en el sentido de que tiene un aire más clásico y más de aventuras que solía buscar en los libros en ese entonces. Solo de pensar en lo feliz que habría sido con esta novela de preadolescente, cuando estaba obsesionada con la arquelogía, los misterios y los lugares exóticos, no sé, lloro. Esto no quiere decir que no la haya disfrutado ahora, pero creo que entonces habría sido exactamente lo que buscaba leer y no terminaba de encontrar por completo. Por eso me emocionó tanto sumergirme en sus páginas y me fue tan fácil meterme de lleno en la historia: me pegó justito en la nostalgia y en las aventuras que me habría gustado correr gracias a los libros. Esto tuvo una desventaja, lamentablemente, y es que tal vez tanta familiaridad hizo que me fuera fácil verme venir las vueltas de tuerca y alguna que otra revelación. No me animo a decir que fueran predecibles justamente por todo lo que conté antes, pero me habría gustado que me sorprendiera.

Además, y esto es personal, aunque vi que le pasó a alguna otra persona, sentí un leve desencanto a partir de la mitad. Como que mi nivel de entusiasmo no fue el mismo. Lo adjudico a lo que comenté más arriba: imaginarme lo que sucedía. Creo que la primera mitad tiene mucha intriga y misterio y que eso juega un papel muy importante. Lo pensé mucho y llegué a esa conclusión porque en verdad no hay nada malo con esa parte, en ningún nivel. La tensión está bien manejada, el ritmo es bueno, la prosa y la ambientación siguen siendo impecables...

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Hablando justamente de eso, la ambientación es una de las mejores cosas de la novela. Todo se vuelve muy sensorial y fácil de visualizar, de sentir vivo. Tenemos descripciones no solo de Londres, sino de todo el viaje de Helena hasta llegar a la India, y allí de las distintas ciudades y estratos sociales. Además, todo esto está acompañado por ilustraciones hermosísimas que vuelven a este libro precioso por fuera y por dentro. No es solo que se describa los lugares, también tenemos mucho sobre los olores, la comida, la música, los colores y las texturas. Todo es vívido, alcanzable. A mí me gustó mucho, se nota que la autora sabe lo que hace en cuanto a ambientación. La prosa acompaña, sin ser cargosa. Hay momentos en los que expresa las sensaciones y emociones con mucha belleza, pero en general le cede el primer plano a la trama y a los personajes, que también brillan con luz propia.

Dejé a los personajes para el final esta vez. Hace añares que quiero leer la trilogía que Victoria Álvarez tiene publicada con Lumen (Dreaming Spires), pero por desgracia no ha llegado a Uruguay. Sé, por lo que he leído, que los padres de Helena, la protagonista de esta novela, forman parte de esos libros. Temo que me esté perdiendo de bastante por no poder leerlos, pero supongo que al ser una saga que se puede leer independientemente a la de Helena, el daño en ese sentido es menor. Solo espero que pronto tengamos la oportunidad de leerlos acá también.

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Como les contaba, Helena Lennox es la protagonista de esta novela. De hecho, es la narradora en primera persona, aunque es importante aclarar que la que cuenta la historia es una Helena anciana, algo que se nota un poco en su voz y está bien. Es una adolescente con una personalidad muy fuerte, mucho carácter y, contradictoriamente, mucha astucia a la vez que ingenuidad. Es una persona impulsiva, dada a responderle a la gente y meterse en muchos problemas. Bastante imperfecta, algo que me gusta en los personajes. Digna hija de sus padres (que me encantan como pareja) a pesar de los choques, sobre todo con su madre. Me encantó que se ahondara en esto también y que fuera un pilar para la historia. En un montón de novelas de fantasía o de aventuras los padres son más bien una molestia y por tanto los personajes resultan huérfanos, o terminan apartados de sus familias o cualquier otro drama. Acá, los padres de Helena tienen importancia, así como también la relación entre los tres. Eso me pareció precioso.

Fuera de la familia Lennox, tenemos personajes muy interesantes como Arshad Singh, a quien Helena va a volver loco con su carácter, y los Fielding, que son muy importantes para Helena en esta historia. Su situación y sus vidas resultan clave para la novela y no quiero extenderme para no spoilear, pero me gusta mucho cuando en una novela no hay personajes de relleno, sino que todos son piezas de algo más grande.

Así que nada, fue una novela que disfruté muchísimo. Amé envolverme en el misterio de Bhangarh, la ciudad maldita, en la ambientación magistral de la India. Amé tener a unos personajes tan bien caracterizados y firmes y una prosa que los llevaba de la mano por una trama llena de aventura y secretos. Tiene todo lo que me gusta y, salvo eso que les comentaba arriba, me pareció un libro muy muy redondo. No puedo esperar a leer la continuación.

miércoles, 13 de marzo de 2019

Tú y yo después del invierno - Reseña

¿Dónde estaremos tú y yo cuando las nieves se derritan?

Me quiere, no me quiere… Todos hemos recurrido alguna vez a una margarita buscando respuesta a la más eterna de las preguntas. A Erin no le hace falta preguntar a una flor, porque tiene un árbol mágico en el jardín, un haya que siempre ha guiado todas sus decisiones. Un oráculo que nunca falla.
Sin embargo, en el fondo de nuestro corazón, todos lo sabemos. A la hora de la verdad, de nada sirven las margaritas ni los árboles mágicos. Cuando aparece el amor, no hay más remedio que cerrar los ojos y saltar al vacío… o salir huyendo.

Laia Soler, la autora que nos hizo vibrar con Nosotros después de las doce, nos transporta a los paisajes invernales de Valira, el mágico pueblo de montaña, en un relato turbador pero también resplandeciente sobre el miedo, el riesgo y la magia del presente.


Fui muy feliz cuando me regalaron este libro para mi cumpleaños porque vengo siguiendo las publicaciones de la autora y no quería perderme ni una. Especialmente al saber que esta novela también tenía lugar en Valira, pero con Erin como protagonista en lugar de Aurora. ¿Qué es Valira? El pueblo donde está ambientada Nosotros después de las doce, que se puede leer de forma independiente, aunque recomiendo su previa lectura para disfrutar más de esta. Y si tienen intriga por la autora, les dejo la entrevista que le hice el año pasado.

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La historia tiene lugar un tiempito después de la novela anterior. Son varios los personajes del grupo de amigos de la protagonista que ya no viven en Valira y que la visitan de tanto en tanto, y entre ellos están Aurora y Teo, su hermano mellizo. Admito que recordaba poco a Erin ya que leí Nosotros después de las doce hace mucho, pero es una protagonista diferente a Aurora. Erin es de esas personas que dan vida al dicho «la procesión va por dentro». Sabíamos que había renunciado a una beca para estudiar lo que quería y que estaba pasando un mal momento en cuanto a salud mental, pero ahora tenemos la oportunidad de meternos en su cabeza y conocer mejor todo lo que la inquieta y la detiene en un trabajo que no va a ninguna parte y una relación cómoda. En la duda sobre sí misma, sus capacidades y las oportunidades que ha decidido no tomar. En lo que le dice su haya mágica sobre los caminos que debería seguir. Erin está así, detenida, y no es hasta este invierno que ocurren cosas que la obligan a salir de ahí.

La contradicción es una constante en la historia de Erin. Entre lo que es y lo que quiere ser, entre lo que quiere y lo que debería querer, entre lo que siente y lo que le gustaría sentir. Es todo el tiempo así. Es una chica muy inteligente, pero vive una etapa en la que sus emociones y su salud mental no le permiten poner rumbo a su vida y eso hace que ella misma, además de algunas personas que la rodean, se subestime.

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Esta es una novela de personajes, centrada en Erin pero con ventanas a otros habitantes de Valira a través de sus ojos. Así es como también sabemos qué anda pasando en la vida de Aurora y Teo ahora que están juntos, o cómo le va a los distintos amigos de su grupito. También conocemos a nuevos personajes, como los que conoce Erin en el hotel donde trabaja, y a algunos forasteros con un papel más bien clave, como Max. También está Bruno, el novio de Erin, que es el chico perfecto y que, por algún motivo, no termina de llenarla. No podemos olvidarnos de personajes adorables que traemos de la anterior novela, como el abuelo Dubois y su carrusel. Si bien se profundiza más en algunos que en otros, es coherente con la visión parcial que nos ofrece la primera persona, así como la forma en que Erin los juzga y la importancia que todos estos tienen en su vida, para bien o para mal. Todos sus vínculos juegan un papel importante en el momento de su vida que retrata la novela.

Todo este párrafo puede considerarse spoiler, así que los animo a saltarlo si quieren seguir sin saber nada. El siguiente ya va a ser seguro. Por supuesto, poco a poco nos vamos dando cuenta de que el interés amoroso de la novela no es Bruno, sino Max, ese francés tan particular —y que no terminó de caerme bien— que empieza a trabajar en el hotel. ¿Qué implica esto? Sentimientos encontrados. Malas decisiones. Mucho dolor. Mucha culpa. Casi que no tengo que decirles nada, pero quiero hacerlo porque es un tema que viví de cerca y pude empatizar y sufrir algunas de las cosas que se cuentan. Aunque creo que Erin sufre y entiende lo que hace, me da la impresión de que su comportamiento hacia Bruno no tiene consecuencias reales más allá de su dolor y la culpa que siente. Esto me hizo sentir un poco mal, pero también puede ser personal. Y personal es también que Max me cayera mal por el destrato hacia Erin, surgido de sus propios mambitos, que puedo entender pero no justificar. Me gustó que la conclusión de la historia no fuera Disney, eso sí, y que se hiciera hincapié en la madurez de Erin más que nada. A veces, aunque duela, no es el momento para ciertas personas.

Otra cosa que no me terminó de cerrar es la forma en la que se toca el tema de la salud mental. A veces me parecía muy bien manejado y bastante cercano. La ansiedad de Erin se hizo en verdad muy fácil de sentir. Otras, me rechinaba la palabra «locura» y su manejo, aunque no fuera con una intención estigmatizadora —eso desde ya, acá no hay malas intenciones. Creo que se entiende por dónde voy, así que no voy a extenderme.

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Sobre la ambientación, volvemos a encontrarnos una Valira hermosa, llena de leyendas, belleza y calidez, a pesar de estar en invierno. Es una faceta nueva de este pueblo, al menos para nosotros, así que tenemos la oportunidad de ver a sus personajes en la época más activa de su entorno. De hecho, el cambio en el paisaje hace que se sienta una ambientación nueva, mientras que a la vez se mantiene el cariño que ya sentíamos por el lugar tras la otra novela. Es una linda sensación y creo que se maneja bien. Obviamente, parte de este encanto lo añade la prosa de Laia, muy lírica, que es cada vez más linda y parece que eligiera las palabras con mucho amor. Me encanta notar su avance desde sus primeras novelas y, de hecho, se nota el esfuerzo a la vez que una honestidad avasallante. No sé cuánto de ella hay en esta novela ni quisiera preguntarle porque es algo muy íntimo, pero se siente como si se hubiera volcado realmente, y eso hace que llegue bastante más.

Volvemos a tener el elemento de realismo mágico que tanto distingue a la autora. Esta vez no se trata del carrusel del abuelo Dubois, sino de un haya que hay en el jardín de Erin y que la ayuda a tomar decisiones. Además, está la voz que narra las páginas en cursiva, cuya identidad al fin vamos a conocer. Eso no quiero adelantárselos. 

Para ir cerrando, les diré nada más que es una novela muy linda, más lenta que la anterior, pero más cargada a nivel emocional. No es perfecta, aunque sí muy honesta. Se puede leer de forma independiente, pero recomiendo leerla después de Nosotros después de las doce. Más allá de esto, lean a Laia. No la dejen escapar de su radar.



miércoles, 6 de marzo de 2019

El Imperio del Sueño - Reseña

Hace miles de años que la humanidad ha perdido la capacidad de soñar. En su lugar, ha averiguado cómo extraer los sueños de los pocos que aún consiguen hacerlo para venderlos al mejor postor o prefabricar cápsulas a un precio más asequible. Y en el principado de Zephanis se concentra una de las mayores redes de tráfico de sueños del mundo.
Shoana es una ladrona con un pasado sombrío y un presente miserable en la zona baja de la ciudad; Leiza, una célebre soñadora con un porvenir brillante y una vida llena de comodidades. Los caminos de ambas se entrelazarán cuando, una mañana, Leiza descubra que su peor pesadilla se ha hecho real: ha dejado de soñar a tan solo unos días del acontecimiento más importante del año: la competición de El Imperio del Sueño.




Tenía un montón de ganas de leer esta novela. Me alegré pila cuando supe que Laura iba a publicar con Nocturna y fui re feliz al ver que al fin podía comprar El Imperio del Sueño en Uruguay. Ya lo había comentado, pero desde que leí la bilogía Infortunium supe que era una autora con mucho potencial y que ya iba a demostrárnoslo. También pueden leer la entrevista que le hice el año pasado.

Esta es una novela cortita, dentro de todo, pero gracias a eso se centra sin distracciones en un tema muy interesante: los sueños. Y no hablo de los sueños de forma cursi y edulcorada, sino como producto que se comercializa y, por lo tanto, trafica. Ese es el punto de la novela: una sociedad incapaz de soñar, que glorifica a quienes lo hacen y convierten los sueños en un producto. Incluso se lucen en una competición anual, como dice la sinopsis, que es parte central de la trama.

Fuente
El Imperio del Sueño nos lleva a conocer las vidas de dos mujeres muy diferentes, pero que los azares del destino van a cruzar de una forma que no imaginan. Primero conocemos a Shoana, que vive en la Zona Baja y se dedica a robar sueños para poder vivir. No solo ella, eh, también mantiene a su abuelo y a Niara, de la que no quiero decir más para no spoilear, pero hay escenas bastante tiernas ahí. Es una chica que ha sufrido mucho, muy golpeada por la vida, que va a hacer lo que sea para poder sacar adelante a su familia porque no puede más que pelearla en el día a día. Como personaje, me gustó y creo que tiene mucha fuerza. A pesar de lo que parezca, no es una rebelde ni una malotah, sino que su personalidad es bastante más compleja. Está curtida por la vida, sí, pero eso no la vuelve menos frágil. En dónde reside su fuerza está la clave, me parece a mí.

Fuente
Después conocemos a Leiza, que es una soñadora, descendiente de una familia de soñadores, acostumbrada a la Zona Alta y a un montón de privilegios que corre peligro de perder pues, un día, de repente, no puede soñar. Esto la obliga a buscar ciertas alternativas para mantener su estatus y su carrera porque, además, se viene el Imperio del Sueño y no puede llegar así. Descubrimos a una Leiza más superficial y egocéntrica que poco a poco va dándose cuenta de cómo es su mundo en realidad, de qué es lo que importa y de que las cosas son más grises de lo que ella pensaba. Muchas de estas lecciones se las da Shoana, otras son cachetazos que le va dando la vida. Como personaje me gustó y creo que crece durante la novela y al final se redime bastante por las cosas que hace mal al inicio. Además, por mucho que no lo parezca, su pasado esconde alguna que otra turbiedad y bastante dolor.

Supongo que se imaginarán en qué contexto se van a conocer estas dos y cuál va a ser su pacto para lograr sobrevivir en un mundo tan hostil. Tenemos a una Shoana que vive en una zona marginal, necesitada de dinero para lo básico, y a una Leiza que enfrenta una sociedad falsa y sedienta de rumores. Una roba sueños, la otra ya no puede soñar. Es fácil darse cuenta, pero esto es tan solo el inicio. Se les va a ir de las manos y eso es lo que todos esperamos: el caos. Acompañan a estos dos un set de personajes secundarios que están bastante perfilados, especialmente los cercanos. Ninguno sobra, en verdad, todos aportan aunque sea para demostrar un punto o jugar un papel pequeño.

En general, es una historia súper atrapante, con acción, complots y momentos muy intensos. No es perfecta, sin embargo; hubo momentos donde la narración se me hizo confusa y creo que el final fue el necesario, pero lo vi demasiado fácil. Demasiado servido —aunque las consecuencias no lo fueran. También me pareció que aunque la distancia entre el final y el epílogo es grande, no se sintió así y fue muy «bueno ya está». En fin, son detalles que tampoco restan tanto a la hora de valorar la novela.

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Creo que es más importante tener en cuenta la crítica social. No solo en lo referente a los sueños, de forma literal o metafórica, sino a los humanos como productos. A la lucha de clases. A la violencia de género. Al daño que hacen los medios a la intimidad de las personas. A un sistema que es injusto con algunos e indulgente con otros. A una burocracia que daña por inoperante. Sí, tenemos todo esto en tan pocas páginas. No llega a modo de discurso, sino que nos va calando al leer. La prosa es responsable, porque al ser ágil y desprovista de artificios, nos lleva por la historia a gran velocidad. A veces me habría gustado que se tomara más tiempo en ayudarnos a conocer a otros personajes o ese mundo tan interesante, pero es esa velocidad la que nos anima a seguir pasando las páginas. Por otro lado, la ambientación es excelente. Como en la bilogía, Laura hace muy bien eso de presentarnos un futuro no tan distinto al nuestro, pero con tecnología más avanzada. Ni tanto, lo suficiente. Se siente realista, palpable. Además, todo el tema de los sueños es súper interesante, me gustaría que ese mundo se desarrollara más en alguna otra ocasión.

No me voy a extender más. Creo que es un avance enorme respecto a Infortunium y que además Laura tiene mucho más para mostrarnos en un futuro. Es una novela ágil, corta pero no por ello desprovista de contenido, que seguro deja a sus lectores con los pensamientos revueltos. Si tienen la oportunidad de leerla, háganlo. Y después me cuentan ♥



La canción (¡la letra!) me re hace acordar a esta 
novela; el clip, em, no, pero está lindo