miércoles, 13 de febrero de 2019

Antihéroes - Reseña

Me llamo Yeray Ayala y tengo un secreto. Este libro que tienes entre las manos contiene mi historia, la de otros inadaptados y la clave que nos une a todos: tenemos poderes. Sí, lo sé, vas a pensarte que esto es ficción. Todo el mundo hace los mismo, porque sois unos aburridos que habéis dejado de creer en la magia.
En cuanto descubrí que podía desaparecer y reaparecer donde quisiera, yo también me dije que era imposible. Después, que era especial. Eso hizo que me aprovechase, claro, y usase mi poder para cosas que no son muy legales... Pero no hablemos de eso. Lo importante es que, cuando una organización que se dedica a atrapar a la gente como yo me capturó, descubrí que estaba muy lejos de ser un caso aislado.
CIRCE es una organización. ¿Su objetivo? Reacondicionar a todos los que usamos nuestros poderes de mala manera. Convertirnos en héroes.
Pero ¿quién quiere ser un héroe pudiendo ser un antihéroe?

Estas autoras casi que no precisan presentación, pues tienen una presencia muy fuerte en las redes y son bien conocidas en el ambiente de la literatura juvenil en español. Sin embargo, solo recientemente han llegado sus libros a Uruguay, por lo que podemos leerlas desde hace bastante poco. Hace unos meses les dejaba mi reseña de Secretos de la luna llena: Alianzas, que es un libro bastante diferente. Esta vez, pude leer Antihéroes gracias a Zesu, que me lo prestó.

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Inicialmente, no era la novela de estas autoras que más me interesaba, si bien quería leerla. Pero al enterarme de que había llegado y de que podía leerlo, además de saber que era autoconclusivo... decidí hacerlo. Y menos mal. Debo reconocer que al inicio de la novela, aunque iba bastante entretenida, me daba un poco igual lo que pasara y se me hacía algo lento. Creo que el truco de este libro es que nos va arrastrando de a poco a las vidas y el mundo de sus personajes, y cuando digo mundo no solo me refiero a los poderes, sino a sus mundos interiores, de sus miedos y preocupaciones, de sus pasados y sus afectos. Para cuando te querés dar cuenta, ya te metieron al fondo de la historia y no vas a querer soltar el libro. Y cuando el libro decida soltarte, no vas a querer dejarlo ir, ni a él ni a los personajes. Si eso no es un éxito, la verdad, no sé. Esto lo digo para todos los que se sientan frustrados si el inicio no está lleno de acción y emociones. Vale la pena esperar.

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La otra cosa que me había tirado para atrás es que la premisa «gente con poderes» me gusta, pero estoy un poco agotada. La hemos visto ya en todas sus variantes y no siempre las historias así aportan algo bueno más allá de entretenimiento momentáneo y olvidable. Para qué mentirles, no esperaba nada desde esa área. Lo bueno es que, justamente, la novela no se enfoca tanto en grandes poderes con fuegos artificiales y efectos especiales. Los poderes de los chicos afectan directamente sus vidas y su forma de ser, además de que los aplican sin moralina y esto es más interesante. Además, y acá me arriesgo porque es teoría mía, más que una novela de personas con poderes me suena a novela sobre gente diferente, que ha sido excluida de la sociedad y que busca su lugar en el mundo, entenderse, reparar sus errores. Los poderes, en verdad, no son una excusa, pero sí un catalizador de todo eso. Por lo tanto, creo que el aporte de esta novela está ahí, en atacar la marginalización de lo diferente.

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Es, claramente, una novela de personajes, de crecimiento personal además de todo lo que dije arriba. En la sinopsis nos habla Yeray, pero no es nuestro único protagonista, aunque tenga un complejo de héroe, o más bien de antihéroe, enorme. Tenemos a Esther, Alicia, Mei y Cristian como principales, aunque después se nos suma alguno que otro y hasta tenemos la presencia de un espíritu por ahí. No quiero entrar en cada uno de ellos, aunque todos tengan algo para analizar, porque creo que debe de haber un montón de reseñas así y en verdad lo mejor es que ustedes los conozcan. Sí quiero decir que vamos conociendo a todos, profundizando en ellos y en sus mundos, como dije arriba. Y lo mejor de todo es cómo se relacionan entre ellos, cómo crecen individualmente como familia y se crea un grupo precioso que cuesta mucho soltar. Bonus: la diversidad, tanto étnica como en cuanto a orientaciones sexuales e identidad de género. Creo que es un acierto para una novela que trata, me parece, entre otras cosas, la marginalización.

Ayuda mucho la maquetación del libro, que consta de sus fichas de CIRCE, con los datos de todos, y las entradas de la libreta de Esther. En eso consisten sus capítulos, y además de tener dibujitos y ser muy misteriosas, acercan al personaje. Creo que es una forma inteligente de cambiar la manera de narrar y que suma puntos a la historia.

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En cuanto a la trama en sí, a veces se pierde un poco y no puedo dejar de mencionarlo. Es casi como si corriera en paralelo al desarrollo de los personajes y a veces se encontraran, lo que puede ocasionar que el libro se haga algo largo. La cuestión es que me vi tan metida en lo que les pasaba a ellos que no me importaba tanto lo que estuviera pasando con CIRCE y todo eso que se supone que es la trama principal. Por supuesto, en cierto momento esto nos pega en la cara y nos vemos de nuevo metidos en la vorágine y en la aterradora verdad: no hay escape posible... ¿o sí? La decisión que toman sobre el final me parece muy valiente, imaginativa y, de nuevo, muy parecida a ciertas campañas que se han llevado a cabo sobre otras injusticias, por lo que es imposible no notar el paralelismo. La resolución al conflicto se me hizo algo flojo, pero creo que a fin de cuentas no es lo más importante y tampoco le di tanta trascendencia a la hora de puntuar.

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Ya conocía la prosa de estas autoras, pero creo que de allí a este momento se nota un claro avance. No es pomposa, pero tampoco es tan sencilla que no dice nada. Creo que se ajusta muy bien a los narradores y que expresan bien su forma de hablar y pensar. Juegan mucho con eso, lo que me parece perfecto y un buen aprovechamiento de la primera persona. Además, se sirven de la cultura popular y referencias actuales, que arriman al lector a la novela porque entendieron la referencia. La ambientación tiene que ser también un gol, pero como no soy ni madrileña ni española, solo la sentí ligeramente más cercana que otras. Por ejemplo, cuando dicen que estas cosas siempre les pasan a los estadounidenses o ingleses o lo que sea, pero no a españoles, pude estar de acuerdo. Sigue sin pasarnos a los uruguayos (?), pero está más cerquita al menos. Y no conozco España como para opinar tanto al respecto, pero no me fue difícil imaginar ciertos lugares, así que todo bien. Encima, en un momento viajan al lugar que utilicé como base para imaginar el pueblo de mi novela, Las lunas de marzo, así que pila de amor desde ya.

Así que, al llegar a las páginas finales con muchísimo cariño acumulado y pocas ganas de dejar ir a esos personajes, puedo decir que fue una novela muy, muy disfrutable y que consiste en un gran avance respecto a la que había leído de estas mismas autoras. Casi podría decir que lo elegí por ser autoconclusivo y que terminé con ganas de que no lo fuera. Su punto fuerte son los personajes y la representación, además del mensaje detrás de todo esto, que fluye solo y llega con fuerza. Sin duda, voy a querer leer más de las autoras, y por suerte ya están casi todos sus libros en Uruguay como para ir haciéndolo de a poco. Ustedes, ¿las han leído? ¿Qué recomiendan? ¡Cuéntenme!


La letra no tiene tanto que ver, pero la atmósfera y la nostalgia
 me hicieron acordar y lo tuve que poner acá.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Yo nunca + Noche de pastel y marionetas - Mini reseña doble

A los 15 años, Luz tiene que mudarse a Montevideo con su madre y su hermano, que está por empezar la facultad. Dejar a los amigos de Rocha es difícil, pero también es emocionante pensar en lo que le espera en la capital.
Aunque es inteligente y expansiva, en su nuevo liceo Luz no es tan popular como en las clases de Rocha. Una noche, un grupo de compañeras la invita a una reunión en la que juegan al Yo nunca... A medida que el juego avanza Luz tiene que decidir qué tanto está dispuesta a hacer para pertenecer.

Yo nunca es la historia de Luz en una etapa de obstáculos que debe enfrentar con la ayuda de su familia y amigos. Pero no todo será oscuro: Montevideo le tendrá reservadas un par de personas a las que vale la pena conocer y una increíble revelación que la estuvo esperando toda la vida.

«Mi cabeza es una máquina que va del pasado al presente y del presente al pasado. También me pregunto qué le ocurrirá a mi futuro cercano; no tendré la valentía de continuar mi vida como hasta ahora. Si yo no hubiera… Si tampoco hubiera… es el pensamiento que se apodera de mí como si pudiera dar marcha atrás a todo. […] Quisiera dormirme y despertar dentro de una semana o de un mes. Pero no puedo.»

Creo que la sinopsis explica perfectamente bien de qué trata esta novela de la autora uruguaya Gabriela Armand Ugon. Tuve el gusto de conocerla cuando viajamos a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires el año pasado, por lo que me daba mucha curiosidad leer alguno de sus libros. Originalmente, mi idea era reseñar este en Escaramuza, pero olvidamos que ya había sido hecho antes (igual sé que ustedes me quieren así de distraída) así que no va a poder ser, pero mientras lo tuve en casa aproveché a leerlo —es muy cortito— para contarles qué me había parecido.

Lo empecé impresionada por las primeras líneas. Nunca había leído nada de Gabriela, así que me llegó lo bien que narra, lo mucho que expresa su prosa. Los personajes se me hicieron queribles de inmediato, por lo humanos y llenos de defectos, incluso cuando los narradores se esfuerzan en obviarlos. No todos los personajes tienen esa cantidad de matices, varios —como los compañeros de clase de Luz— son más estereotípicos y funcionales a la historia, pero los principales saben volverse más tridimensionales. Sobre estos compañeros, me gustó que algunos se redimieran, especialmente porque algunos se me hacían demasiado malos porque sí. Por otro lado, también me pareció acertado que Luz tuviera que lidiar con su vida familiar y con la liceal a la vez. Los que recordamos nuestra adolescencia sabemos que son cosas que tendíamos a separar pero influían la una en la otra.

Donde sí tuve problemas es con los diálogos. Si bien quiero comentar que me encantó que Luz fuera de Rocha y hablara de tú, mientras que la gente de Montevideo habla de vos, como para mostrar más diversidad lingüística, los diálogos en general no me convencieron. Perdía la sensación de inmersión porque sentía que los personajes eran una persona mayor tratando de hablar como un adolescente actual, con algunos aciertos y varios errores. Son cosas que pasan, probablemente, pero si un gurí que va al liceo habla como mis padres, me cuesta. Igual, este es un gran momento para recordar al abuelo Simpson cuando decía: «Yo sí estaba en onda, pero luego cambiaron la onda. Ahora la onda que traigo no es onda y la onda de onda me parece muy mala onda... ¡y te va a pasar a ti!»

Así que, en verdad, disfruté del libro porque es entretenido, cortito y la narración es preciosa. Tuvo sus problemitas, como mencioné, pero no deja de ser una lectura que recomiendo, especialmente si quieren leer a más autoras nacionales.


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Zuzana podrá ser pequeña pero la timidez no es una de sus características. Su mejor amiga, Karou, la llama "hada rabiosa", "furibunda", y se cuenta por ahí que sus ojos vudú hielan la sangre; incluso su hermano mayor le teme a su mal genio. Sólo que cuando se trata del simple hecho de hablarle a Mik, el Chico del Violín, toda esa valentía la abandona. Pero ya estuvo bueno. Zuzana está decidida a conocerlo mejor, y vaya que tiene un plan y una buena dosis de magia.
Una serie de pistas maravillosamente ideadas llevará a Mik por toda la ciudad de Praga en una fría noche de invierno antes de que finalmente se tope con el tesoro que lo aguarda.








Esa misma noche, dado que estaba en racha de leer libros cortitos, decidí empezar —y terminar— esta novela corta que acompaña la saga de Hija de humo y hueso, cuyas reseñas pueden encontrar también en este blog. Incluso sin leerlas, seguro me han visto hablar de lo mucho que adoro esta saga y cualquier cosa que escriba la autora, así que este libro era un must. Además, Zuzana y Mik son dos de mis personajes favoritos de la saga, que siempre me hacen reír y me llenan de ternura. Tenía que leer sí o sí.

Como se pueden imaginar, Karou y la magia se apartan del papel central para darle lugar a Zuzana y a Mik —sí, ambos son narradores en este libro—, pero eso no quiere decir que no tengan sus apariciones y que estas no sean muy disfrutables. Cronológicamente, no hemos llegado a los eventos del segundo libro, para que se hagan una idea. Este libro narra la cita de nuestros dos ahora protagonistas, la que une sus caminos después de un buen tiempo de mirarse sin decir nada. Así que no esperen nada oscuro ni lleno de acción ni nada de eso; es un libro tiernito.

Tiernito as in me llenó el pecho de sentimientos cálidos y me dejó muy soft. No se confundan: a pesar del título, no tenemos una historia de amor pastelosa y rosada. Nada que ver, Zuzana tiene un carácter muy especial, muy fuerte, y Mik es adorable, pero tampoco es un bobo. Su romance tiene la medida justa de dulzura, de magia y de cosas quirky. Conocerlos un poco más ayuda a seguir shippeando una pareja que ya shippeaba con fuerza.

Además, para los que nos quedamos con ganas de leer más sobre Praga en palabras de esta autora, nos vemos recompensados con las vueltas que da Mik para encontrar a Zuzana en esa noche fría y mágica. Laini Taylor sabe hacer llegar los lugares a los lectores, más que describirlos, y Praga siempre se sintió encantada en sus palabras durante la saga, más allá de lo fantástico. Creo que en este libro se nos permite disfrutar más de la ciudad y de una magia que no tiene tanto que ver con las acciones de Karou.

Me parece que, como novela corta, es perfecta. Quizás no podría sostenerse bien sin la saga principal, aunque sin duda sería una historia adorable y medio extraña, pero como complemento es hermoso y vale muchísimo la pena. Si amaron a estos personajes tanto como yo, les digo desde ya que tienen que leerla. Si no, quizás sea la ocasión perfecta de cambiar de parecer. Recomendado queda, eso seguro.