Cuando examina el cadáver de Cyrus Wilkins, bajista de jazz por las noche y contable de día, muerto de un ataque al corazón durante una actuación en el Club 606 del Soho, el detective de Scotland Yard y aprendiz de mago Peter Grant no puede evitar fijarse en la canción que emerge del cuerpo. Está claro que la muerte de Cyrus tuvo causas sobrenaturales. Con la ayuda del inspector jefe Thomas Nightinghale, el último mago de Inglaterra, y de la hermosa aficionada al jazz Simone Fitzwilliam, Peter descubrirá una amenaza muy real que lo llevará hasta su padre, el trompetista Richard «Lord» Grant.
Con lo mucho que disfruté Ríos de Londres, la primera parte de esta serie de libros, estaba visto que iba a querer leer el segundo, La luna sobre el Soho. Me lancé sobre él apenas me fue posible, con cierta expectativa, pero también consciente de que podía ser inferior al primero, como a veces pasa. Por suerte, creo que me gustó todavía más. Tranquilos que la reseña va sin spoilers de este o del primero, como siempre, o en su defecto, les avisaré.
Este volumen continúa las aventuras de Peter Grant, nuestro mago-policía favorito. No voy a explayarme aquí sobre él o sobre lo que ocurrió en el libro pasado, ya que eso pueden verlo en la reseña de este, pero sí les diré que sigue siendo el mismo torpe sarcástico y curioso de siempre. Una maquinita de tomar malas decisiones, impulsivas, pero con el objetivo de hacer el bien, siempre. Esta vez tenemos el caso de un músico de jazz fallecido en extrañas circunstancias, mientras que en segundo plano también tenemos una serie de muertes poco decorosas, en las que las víctimas —hombres— aparecen con sus genitales arrancados. Algo fuerte, sí, diría yo. Como en ambos casos los fallecidos presentan vestigia, esos restos de magia que Peter puede detectar, caen dentro de su competencia y él y su maestro deberán investigarlos también.
Como el jazz es, en particular, un tipo de música que disfruto un montón, me hizo feliz que el libro girara bastante en torno a eso. Además, esto da la excusa de conocer un poco mejor al padre de Peter, que solía tocar mucho tiempo atrás, y de explorar un poco más sus vínculos familiares. Su madre, por ejemplo, es de mis personajes favoritos. A través de este caso, Peter va a conocer a quien pronto se convertirá en spoiler un interés romántico, lo que me pareció turbio desde un inicio spoiler, Simone. Es un personaje que me cayó simpático, es todo lo que puedo decir.
En cuanto al otro caso, Peter va a trabajar más con Stephanopoulos, que es un personaje que también me gusta mucho. Toda esta parte es bastante más turbia y compleja, pero nos lleva a que Nightingale cuente más sobre su pasado, sobre su formación como mago y sobre posibles enemigos muy poderosos relacionados con la magia. Si bien no se resuelve de una forma tan cerrada como el otro caso, creo que abre la puerta a que haya situaciones más complejas en los próximos libros, que seguro voy a querer leer.
Por supuesto, también tenemos a Leslie, que aparece poco debido a lo que pasó al final del primero libro, y que me da mucha pena porque la adoro y merece algo mejor, aunque lo que se insinúa al final de este libro me tiene muy entusiasmada.
Me gustó montones, como siempre, la forma en la que el autor describe Londres. Aunque nunca estuve ahí, la cantidad de detalle —que nunca está porque sí— y de historias sobre los lugares es perfecta para que el lector se sienta ahí, y conmigo funcionó. Esta vez, la novela se enfoca mucho en el Soho, como se puede inferir por el título, y es donde transcurre la mayor parte de la acción. La narración también sigue siendo tan fluida y sarcástica como en el anterior, gracias a la voz de Peter, pero sigue teniendo el mismo defecto —según mi opinión— que es la forma en la que se refiere a las mujeres y, en esta ocasión, a otros grupos. Creo que el tema del racismo y la población racializada sigue estando on point, así que en verdad no maneja mal todos los temas. Insisto, esto es según mi opinión y en realidad, por suerte, son algunos comentarios o descripciones las que me hicieron poner los ojos en blanco, nada más. Como verán, en estos aspectos opino más o menos lo mismo que con el primer libro.
Si tengo que compararlos, diría que este me gustó más. No por la narración o la ambientación, sino porque los casos me interesaron bastante más que en el primero. Además, nuestros personajes están más adentrados en este mundo, conocemos más sobre el pasado de Nightingale y se insinúan cosas muy, muy interesantes para las próximas entregas. Si les gustó el primero, diría que es un must. Si no lo leyeron todavía, los insto a hacerlo porque son libros muy entretenidos, llenos de magia, misterio y humor.













