Bajo tierra, en la red de túneles y cuevas que forman la Catedral Blanca, Alina es a la vez prisionera y objeto de adoración. Está muy débil, y la idea de embarcarse en un nuevo viaje en busca del tercer amplificador, el pájaro de fuego, parece una locura. Pero su poder ha cambiado desde la última batalla, y sus nuevas habilidades podrían aterrorizar incluso a sus propios aliados.
LA CAPITAL HA CAÍDO.
El Oscuro gobierna Ravka desde su trono de sombras.
Ahora el destino de la nación está en manos de una Invocadora del Sol sin poderes, un rastreador caído en desgracia y los últimos vestigios de lo que alguna vez fue un gran ejército de magos.
En las profundidades de una antigua red de túneles y cuevas, una debilitada Alina debe someterse a la dudosa protección del Apparat y de aquellos que la veneran como a una Santa. Pero tiene otros planes, como lanzarse a la caza del elusivo pájaro de fuego y comprobar si la supervivencia de cierto príncipe forajido es algo más que una esperanza.
Alina deberá forjar nuevas alianzas y dejar de lado antiguas rivalidades para, junto con Mal, encontrar el último amplificador de Morozova. Pero tan pronto como empieza a desvelar los secretos del Oscuro, sale a la luz un pasado que alterará para siempre su visión del lazo que los une y el poder que ella detenta. El pájaro de fuego es lo único que se interpone entre Ravka y la destrucción, y Alina podría pagar un alto precio por conseguirlo: el mismísimo futuro por el que está luchando.
Al fin, después de tantos meses, pude leer el último libro de la trilogía —pueden leer acá la reseña del primero—. Muchas gracias a Stephanie por prestármelo, ya que en ese momento el libro no se encontraba en Uruguay, pero sí en Argentina. Y ahora, ¿qué decir? Voy a intentar no dar spoilers, pero ya saben, al ser una tercera parte es casi inevitable, así que tengan criterio. Ya saben las acrobacias que hago para contar sin contar. Igual, no creo que sea una entrada muy larga.
Este libro empieza luego del caótico final del segundo —que es mi favorito, btw—, en una situación opresiva y decadente, con una Alina frágil. Frágil y cansada, realmente cansada. Se la nota agotada, sobrepasada por todo lo que se supone que tiene que hacer. Es por eso que en este libro los secundarios resultan cruciales. Van a ser el constante punto de apoyo de Alina en esta última búsqueda.
Y qué decir de esta búsqueda. Pasan todos muy mal. La autora logra crear con sus palabras un ambiente que trasluce exactamente cómo se sienten los personajes (mal). Para ser sincera, hubo un par de plot twists que no me veía venir ni en pedo. Eso sí, el final me resultó insufriblemente predecible. Desde la primera página asumí lo que iba a pasar y me daba mucha bronca. Sí, es coherente, pero haceme dudar.
Igual, me gustó el libro porque, bueno, primero que nada es un mundo que me encantó transitar. Y porque todos los personajes que no son Alina o Mal me encantan. Hay un humor que me agrada mucho y que hizo amenos los momentos más oscuros de la historia. Nikolai vuelve a ser mi personaje favorito con diferencia, pero esta vez me encontré queriendo más a Zoya. Y porque la historia que cuenta Baghra es fascinante.
Volviendo a ese infame final, ¿saben qué es todavía peor? El epílogo. Es spoiler todo lo que está mal. Sí, yo sé que Alina más o menos quería algo así, pero en realidad sabemos que era lo que Mal quería. Y es tan agh. Es obvio que Alina no puede brillar por quien es, sino que tiene que ser menos que Mal, porque él es la estrella. Me hace acordar a los tipos que se enojan porque su pareja mujer tiene un sueldo más alto. QUÉ BRONCA ESE FINAL, ATENDEME spoiler.
En definitiva, me parece un final de saga decente, pero no satisfactorio. Es un buen libro, se lee rápido (unas horas me llevó; sé que estoy enferma y eso, pero tampoco la pavada) y no aburre. Me alegra mucho haberle hecho caso al instinto y a un par de reseñas y haberme metido en una historia que me gustó tanto, con un mundo increíble y personajes a los que adoré (excepto a Mal, que spoiler ojalá se hubiera muerto cuando hubo oportunidad, ahí le daba 5 estrellas con ganas spoiler).
Igual, me gustó el libro porque, bueno, primero que nada es un mundo que me encantó transitar. Y porque todos los personajes que no son Alina o Mal me encantan. Hay un humor que me agrada mucho y que hizo amenos los momentos más oscuros de la historia. Nikolai vuelve a ser mi personaje favorito con diferencia, pero esta vez me encontré queriendo más a Zoya. Y porque la historia que cuenta Baghra es fascinante.
Volviendo a ese infame final, ¿saben qué es todavía peor? El epílogo. Es spoiler todo lo que está mal. Sí, yo sé que Alina más o menos quería algo así, pero en realidad sabemos que era lo que Mal quería. Y es tan agh. Es obvio que Alina no puede brillar por quien es, sino que tiene que ser menos que Mal, porque él es la estrella. Me hace acordar a los tipos que se enojan porque su pareja mujer tiene un sueldo más alto. QUÉ BRONCA ESE FINAL, ATENDEME spoiler.
En definitiva, me parece un final de saga decente, pero no satisfactorio. Es un buen libro, se lee rápido (unas horas me llevó; sé que estoy enferma y eso, pero tampoco la pavada) y no aburre. Me alegra mucho haberle hecho caso al instinto y a un par de reseñas y haberme metido en una historia que me gustó tanto, con un mundo increíble y personajes a los que adoré (excepto a Mal, que spoiler ojalá se hubiera muerto cuando hubo oportunidad, ahí le daba 5 estrellas con ganas spoiler).















