jueves, 7 de septiembre de 2017

¡Entrevista a Elísabet Benavent!

Hoy no traigo una reseña, sino que, como dice el título, vengo con una entrevista a la conocida autora española Elísabet Benavent. Hace poco, cuando anduvo por Uruguay, tuve la maravillosa oportunidad de conocerla —gracias a Penguin Random House— y de entrevistarla. Me encontré con una persona muy cálida y adorable, también muy divertida. No quiero decir mucho, ya que la entrevista es bastante larga —casi treinta minutos, diez páginas de Word (¡gracias, Majo, por ayudarme a pasarla!)— y pueden descubrirlo ustedes mismos.
También tuve la suerte de poder asistir a la firma de libros que tuvo lugar en el CCE (Centro Cultural de España), que estuvo preciosa, a pesar de que el día no ayudó y de que era martes.
No se olviden, además, de que tienen disponible mi reseña de La magia de ser Sofía.

Sin más dilación, ¡pasemos a la entrevista!


Primero que nada, te quería preguntar cómo empezaste a escribir ficción


Pues empecé muy jovencita; a mí siempre me ha gustado mucho escribir. Contaba un profesor mío de la universidad que todos encontramos de alguna manera alguna forma artística con la que autorreferenciarnos, ¿no? Para algunos es pintar, para otros es escribir poesía; yo desde muy jovencita escribía historias para mí y para mis amigas, las leíamos los fines de semana y demás. Pues esas historias, en un momento dado, empiezan a cambiar, empiezan a coger más importancia, y ya no hablan de mí ni de mis amigas, hablan de personajes de ficción. Los personajes empiezan a crecer, a desarrollarse, a contar cosas que ya no solo me han pasado a mí o me preocupan a mí, sino cosas que veo a mi alrededor. Y un poco esa parte de mi vida que era un rinconcito empieza a tomar importancia, y ya al final se vuelve muy importante, y yo necesito escribir. Se empieza así; lo tienes como una forma de expresarte, de volcar tus ansiedades, tus miedos, tus ilusiones, y empiezas poco a poco a darle tiempo, y con ese tiempo va creciendo.


¿Y ahora qué es lo que te inspira a escribir?

Me inspiran mucho, como siempre, cosas que me cuenta mi círculo de amigas, historias que escucho, el feedback con la lectora, muchísimos mensajes privados que recibo a través de las redes sociales, muchas veces compartiendo experiencias personales, o un comentario en una firma. Cualquier opinión sirve también para nutrir un poco ese imaginario común en el que en realidad vivimos todas, porque todas, da igual el país, da igual casi hasta la edad, hemos vivido, vivimos o viviremos cosas muy parecidas o nos inquietarán las mismas cosas, y yo quiero pensar que me inspira la realidad, la realidad que nos rodea a todos.




¿Tenés alguna rutina para escribir?

Para mí escribir nunca será cien por cien trabajo porque es una pasión, pero hay que imponer cierta rutina de trabajo, porque no puedes estar siempre a expensas de las musas, ¿no? Decía Picasso: «que las musas te pillen trabajando», es un poco eso. Hay que tener disciplina, no tanto rutina como disciplina. Yo intento escribir todos los días, aunque sea una nota en el móvil o un post-it o cualquier cosa. Creo que hay que sentarse delante del ordenador para que salgan las ideas. Hay veces que te pasarás diez horas delante del ordenador y no saldrá nada, pero a lo mejor sale el germen de algo que al día siguiente, un poco más inspirada, se convierte en más páginas.

Yo creo que soy una persona además a la que la rutina la calma. Me gusta levantarme siempre a la misma hora, seguir los mismos pasos, ir a la oficina, y creo que por eso mismo me monté la oficina junto con mi compañero, Jose, fuera de casa, para tener que salir y tener esa rutina que creo que es muy sana.



¿Escribís con música?

Pues a veces sí, y hay veces en las que me es imposible. Hay veces en las que cojo una canción que me induce a un estado de ánimo. O, por ejemplo, una parte complicada, o trágica, o divertida. Cojo una canción que me induce a ese estado de ánimo y, muchas veces, de tanto repetirla, se convierte en ruido blanco; no escucho nada, ni siquiera la canción. Solo tengo la sensación que me despierta. Eso para los de alrededor es muy incómodo; tienen que escuchar a través de los auriculares cómo escucho doscientas veces la misma canción, pero yo no la oigo. Me cuesta mucho escuchar música en español por la letra, porque se me va la cabeza a la letra. Escucho bastante música en inglés mientras escribo, y hay veces en las que necesito apagarlo todo, porque a lo mejor estoy más complicada, se me está atravesando algún diálogo, entonces en esos momentos necesito silencio. Depende un poco del día, de la hora, de si estoy más cansada o menos cansada, de la inspiración. Creo que la música es una gran fuente de inspiración, y a lo mejor una frase en una canción que has escuchado en un taxi te puede dar la idea de por dónde seguir una historia, qué le pasa a un personaje. Yo creo que la música es parte un poco de todas las artes, ¿no?


Desde el momento en que llega la idea hasta el momento en que termina el manuscrito, ¿cómo es tu proceso?

Creo que el proceso más complicado es el del principio, cuando tienes la idea, pero no tiene aún forma. Lo comento con más gente que escribe y la sensación que te da es como que has cazado una idea en lo alto, pero tienes que bajarla, y hasta que no la bajas no sabes si vale. Entonces ese proceso de bajarla, de los personajes, de «a ver, interactúan en esta historia estos personajes, ¿esos personajes cómo son? Son así». Esa parte es muy divertida porque estás conociendo a personas que no existen, pero al final, en tu cabeza, parece que estás creando una vida que existe. Y esa parte es muy divertida, pero las tramas son un poco más complicadas, porque te surge una idea, pero luego bajar esa trama, complementarla con subtramas, con una trama complementaria… Ahí empieza a ser un poquito doloroso el proceso. 

Yo solo funciono así: se me ocurre una cosa, ideo a los personajes, paso mucho tiempo conociendo los personajes, haciéndome preguntas muy absurdas acerca de ellos, hasta conocerlo absolutamente todo, hasta cosas que nunca usaré en el libro, como cuál es su comida preferida, dónde pasó las primeras vacaciones o a dónde fue por primera vez en un avión. Cosas muy absurdas, pero vas armándote la personalidad, y luego ya empiezas a escribir. Empiezas a escribir y la historia ya se irá contando. Luego claro hay que revisar muchas cosas porque tiene que tener una estructura, un ritmo, pero a mí me gusta escribir muy libre, dejarme llevar, no tener nada muy encorsetado porque creo que así la historia te sale más natural. Es más, las veces que he seguido un esquema un poco más recto, luego he notado que el texto es menos libre, y a mí me gusta escribir en un proceso libre.


¿Te parece que eso tiene que ver con el género que escribís? Porque si escribieras algo como fantasía, por ejemplo, ¿cambiaría eso tu forma de escribir?

Yo creo que sí que cambiaría, sobre todo con la fantasía. A mí me gusta mucho la literatura fantástica, sobre todo Tolkien, por ejemplo. No me imagino que Tolkien siguiera el mismo proceso creativo que yo; una persona que inventó el alfabeto élfico, que se inventó una lengua… La manera de escribir probablemente fuera diferente. Hay partes que son inherentes al género y hay partes que son tu forma de ser, tu forma de proceder; creo que es una mezcla. Supongo que el género marca mucho. Marca en cuanto a cómo son los personajes ya. El género manda un poco, ¿no? Ciertas pinceladas que la historia ya lleva consigo, en cuanto a que son historias románticas. Entonces ya hay elementos que siempre se van a repetir. Puede ser que en el proceso se vea también.


¿Qué es lo que te llama la atención del género, lo que te hace querer escribirlo?

Pues que somos nosotras ¿no? Que está ahí. Bueno, lo primero, que me gusta mucho el chick-lit, porque me parece que le da una vuelta a la realidad. Como lectora, cuando me leo uno de estos libros, a veces tratan temas muy complicados. Por ejemplo, Marian Keyes habla de alcoholismo, de familias desestructuradas, pero nos da una visión de la realidad siempre muy optimista. Me gusta ese optimismo del género; no es oscuro, tiene luz. Me gusta el código con el que se expresan las protagonistas, porque me siento identificada, yo hablo así con mis amigas. Me gusta del género que la moda siempre tiene un poquito de, no importancia capital, pero sí siempre aparece, porque a nosotras nos gusta. Habla de nosotras, de lo que nos preocupa, del amor, del trabajo, del sexo, de las amigas, de la familia, del futuro. Yo me encuentro muy cómoda en este género porque me siento entre amigas, es estar hablando con mis amigas, de ahí nació Valeria. Valeria nace porque yo me mudo lejos de mi casa y echo de menos a mi grupo de amigas y las recreo en una novela. Creo que eso es lo que más me gusta del género, que es como estar entre amigas siempre.



¿Pensaste en algún momento en cambiar de género, para probar o algo?

Siempre tienes la tentación de cambiar, de probar, de «¿cómo se me daría?» Pero creo que me viene grande, creo que me metería en un problema del que no sabría salir. No, por ahora me siento muy cómoda con los códigos, con el lenguaje, con el tipo de personajes. Creo que incluso con Sofía di un giro que por ahora no quiero seguir. Sofía era un poco más lento, quizá con menos diálogo, un poco más drama en algunos puntos, un poco más reflexivo. Esta vez, para la siguiente, me planteo una cosa mucho más rápida, incluso frívola; una cosa más divertida, más rápida sobre todo. Creo que hay muchas cosas dentro del género para ir probando, ir tanteando, antes de cambiar de género, que me viene grande. Me encantaría poder escribir un buen drama, o poder escribir una novela negra quizá, o ciencia ficción; yo soy una gran lectora de ciencia ficción, pero no me veo capacitada, por ahora no. Quizá dentro de unos años, no lo sé, por ahora no.


¿Qué te gusta leer y cuáles son las cosas que más te influencian?

Me gusta muchísimo la novela negra, mucho, mucho. La novela negra, la de terror, la de zombis, que no me pega nada. La fantástica, también. Lo que pasa es que en la fantástica me quedé un poco colgada con Tolkien y vuelvo a él muchas veces. Cuando no sé qué leer, vuelvo a El hobbit, a El señor de los anillos. Leo poca romántica, desde hace unos pocos años hasta aquí, porque me da mucho miedo contagiarme con el tono cuando estoy escribiendo. Por ejemplo, de romántica me gusta muchísimo Christina Lauren. Marian Keyes para mí es un referente. Hace unos meses tuve la oportunidad de conocerla y es una persona encantadora, es divertidísima, e irradia esa luz… Es admirable. 

Me dejo recomendar mucho; los libros que me recomiendan mis amigas van a la lista de pendientes. Voy con un poco de retraso con la lista de pendientes. El otro día conté que tengo treinta pendientes este año. Este verano he leído a destajo, pero solo he podido ponerme con ocho, así que me queda mucho por leer. Es que me gusta de todo. Yo creo que la clave está en leer de todo, que no hay que limitarse a un género y que no hay que tener prejuicios con los géneros. Que a lo mejor per se no te gusta la histórica, pero llega un libro de histórica, le das la oportunidad y te encanta. No creo mucho en los géneros, creo que cada persona tiene libros que le gustarían ahora, a lo mejor ahora no, pero dentro de unos años sí… Creo que hay que dar una oportunidad, que hay que quitarse los prejuicios.


¿Qué tanto de vos hay en los personajes? 

Hay mucho; no solo de mí, sino de mi mundo, de mis amigas, de todo lo que me cuentan, de lo que veo, de lo que me preocupa, pero hay personajes en concreto que son muy yo. Valeria tiene un punto muy yo; Carmen —de la saga Valeria— también. Silvia —de la bilogía Universo Silvia— y Sofía, Sofía es muy yo. Esa manera de darle vueltas a las cosas, no lo puedo evitar.


¿Qué es para vos lo más difícil a la hora de escribir? 

A veces el proceso es muy fácil y a veces es muy complicado en partes diferentes. Depende más del momento que del proceso en sí. Hay un punto en el que tienes toda la historia en la cabeza y te preguntas: «¿cómo voy a volcar todo esto en el papel?, ¿me voy a equivocar?, ¿lo voy a saber hacer como quiero hacerlo?, ¿se me entenderá cuándo...?» En ese punto, yo por lo menos me agobio mucho. «Madre mía, tengo que volcar todo esto, ¿sabré hacerlo, no sabré hacerlo?, ¿cómo lo he hecho en anteriores ocasiones?» Pero yo creo que depende del momento también, a lo mejor suele coincidir con un momento en el que estás más inseguro o estás cansado…

Hay veces en que lo más complicado es dejar marchar el personaje, en ocasiones ha sido casi imposible. Con Martina y con Pablo me costó muchísimo; a día de hoy sigo sin dejar marchar del todo a Pablo. Entonces creo que cada proceso es diferente en cada momento; hay cosas que se hacen más cuesta arriba que otras.


Si te dieran la posibilidad de vivir adentro de una de tus novelas, ¿cuál sería?

Ay, nunca me han hecho esta pregunta. No sabría decir, porque por un lado te diría Valeria, por otro te diría Silvia y por otro te diría Martina, pero creo que si me tuviera que quedar solo con una, me quedaría con Martina. A pesar de por todo lo que pasa Martina. Pero quizás porque tengo el corazón partido con Pablo, que es un poco el niño de mis ojos. Creo que me quedaría con vivir en Martina, también porque me gusta mucho el mundo de la alta cocina y me parece apasionante esa pasión con la que vive Pablo su trabajo. Me encantaría poder conocer a alguien como Pablo, que me enseñara la cocina, que me hablara de música con esa pasión, alguien enamorado de la vida. Que no me quejo de mi marido, eh, que no lo cambio. Creo que me quedaría o con Valeria, o con Martina.


¿Y si te dieran la posibilidad de que una de tus protagonistas fuera tu mejor amiga?

Es que tengo la suerte de que una de mis mejores amigas es muy Lola; o sea yo tengo a mi Lola; entonces, pensando en que en la saga Valeria son todas un poco protagonistas, y Lola un poco más que las demás, más que Carmen y Nerea quizá… Yo diría Lola, pero porque tengo la suerte de tener una Lola en mi vida. Creo que es la sal de la vida, que todas tenemos una Lola en nuestra vida en mayor o menor medida, y que es un poco el contrapunto de muchas cosas, y hay que estar muy agradecida de tenerla. Habrá quien sea la Lola de alguien, también. Yo creo que elegiría a Lola, o a Silvia.


¿Esperabas que tus libros tuvieran la repercusión que tienen? ¿Te lo imaginabas?

Para nada. Es más, cuando firmé el contrato, en la primera reunión que tuve en la editorial, estaba asustadísima; yo no sabía a lo que iba, o sea, sabía a lo que iba, iba a firmar el contrato, pero no sabía cómo era este mundo. No, yo aún me considero una recién llegada. Estoy aprendiendo muchísimas cosas… ¡Y lo que me queda por aprender! Me dijeron el número de ejemplares de la tirada. Me pasé semanas soñando que se me caían libros encima, porque pensaba «¿pero quién va a comprar este libro? Por Dios santo, ¿quién me va a leer?». Y era una pesadilla recurrente. Es que de verdad, de verdad, de verdad, a día de hoy, sigo sintiéndome sorprendida de la acogida, de la aceptación y el cariño. Y toda esta familia que se está creando en las redes es una cosa que todos los días me sorprende. Creo que nunca hay que perder esa sorpresa, porque esa sorpresa tiene otra parte, otro contrapunto que es el agradecimiento, y me siento muy, muy agradecida, y soy consciente de que lo que ha pasado es porque hay personas detrás que han confiado en los libros, que le han dicho a una amiga «léete este libro, que te va a gustar», que han prestado un libro, que lo han recomendado, que han hablado bien de ellos. A día de hoy me sigue sorprendiendo; estoy muy, muy agradecida.


¿Y cómo te llevás con tus lectores?

¡Quiero pensar que me llevo muy bien! Además, es un contacto directo y diario; intento mantener las redes sociales al día. Instagram más o menos lo llevo a rajatabla, en Facebook se me acumula un poco más, pero contesto a todos los mensajes privados que me llegan, leo todos los comentarios y me gusta tener esa relación porque yo creo que lo bueno de esta época 3.0 es que tenemos la suerte de tener unas plataformas que nos permiten recibir el feedback de los lectores en tiempo real. Te ayuda a aprender de tus errores, de tus aciertos, de hacia dónde quieres ir, incluso a compartir un poco de tu opinión, de hacia dónde quiero ir ahora, ¿qué me espera en el futuro? Tus miedos, tus ansiedades, parte de tu vida personal también. 

Yo no soy muy de compartir vida personal personal; jamás, por ejemplo, he sacado a mis sobrinos en una red social o demás, pero trocitos de vida sí, pero porque te das cuenta de que esas personas que están en las redes sociales se han convertido ya casi en familia, y pasan contigo los buenos y los malos momentos. A veces sin darse cuenta y a veces dándose cuenta. Cuando tú pasas un mal día y alguien te escribe en una red social «oye, ¿estás bien?», jolín, llega, llega mucho, y te das cuenta de esa relación, de ese vínculo casi mágico que se ha creado gracias a las redes.


¿Cómo te llevás con las críticas? 

Esto lo decía una compañera mía de profesión: «las críticas no le dan gusto a nadie, pero son necesarias». No se puede pretender gustarle a todo el mundo, caerle bien a todo el mundo y que todo el mundo opine que haces todo bien. Es que además no sería ni siquiera sano. Las críticas son muy sanas, siempre y cuando sean constructivas. Yo siempre contesto a todos los mensajes, sean positivos o negativos, menos a los que llegan al insulto. Los que llegan al insulto, al ataque abierto, «eres una no sé qué», evidentemente a eso no se contesta. Pero si alguien se acerca a través de una red social, o en una firma, me ha pasado también, «oye, este libro no me ha gustado nada», yo pregunto «ostras, pues dime por qué», porque también está bien saber. Muchas veces será por una cuestión personal, no he conseguido que se sintiera identificada, no he conseguido que la protagonista le cayera bien, no he conseguido que se enamorara de la protagonista. Otras veces será porque he cometido un error más flagrante, «esto no lo he hecho bien». Muchas veces «aquí he echado en falta algo»; me lo apunto, sí. 

Además, llevo notas de las críticas negativas porque creo que no es que tengamos que hacerles más caso, sino que vamos a aprender mucho más de ellas que de las positivas. Con las positivas te llega el calor de la lectora, que se haya tomado la molestia de escribir una buena opinión en Amazon o en Itunes o en un blog, pues se ha tomado un tiempo, lo ha hecho cariño, y se agradece muchísimo. Pero es que a la persona que ha hecho lo contrario, o sea, que ha hecho lo mismo pero con una opinión contraria, también hay que apreciarle el tiempo y el interés. Son constructivas, se aprende y hay que tenerlas en cuenta. Y son sanas, sobre todo.


¿Cambió mucho tu vida desde que empezaste a publicar?

En algunas cosas, totalmente, y en otras, nada. Solo en cuanto al trabajo; yo trabajaba en una oficina, en un trabajo muy gris que no me gustaba nada y que me estaba robando las ganas de vivir. Era un trabajo muy de oficina, muy corporativo, y yo me sentía un poco encerrada allí, no acababa de verme muy identificada con el trabajo. Pero, claro, en un momento de crisis… ¿A dónde iba a ir yo? «¡Ay, me lanzo a la escritura!». Pues no, tienes un trabajo, y piensas… A nadie le da gusto que suene el despertador; cuando me suena el despertador, hoy en día, tampoco me levanto dando saltos de alegría y riéndome a carcajadas, «¡qué bien, son las seis de la mañana!». Pero, en cuanto al trabajo, sí ha cambiado; a lo mejor no me despierto tan contenta aunque vaya a trabajar de lo que me gusta, porque no me gusta madrugar —soy ave nocturna; soy de dormir poco, en realidad—, pero cambian las rutinas de trabajo, cambia el espacio de trabajo. Muchas cosas las echo de menos; echo de menos a mis compañeros, ese ambiente de trabajo. Ahora, gracias a Dios, tengo a Jose, que me hace mucha compañía y me ayuda mucho.

En lo primordial, mi vida no ha cambiado. En cuanto a mis amigos, mi rutina social, mi familia, mi marido… Eso no ha cambiado. Ha cambiado que de repente tengo una familia muy grande dentro de las redes sociales, que nos lo pasamos muy bien y comparto muchas cosas con ella. Ha cambiado mi vida laboral completamente. He aunado mi pasión con mi trabajo; por eso te decía antes que nunca voy a considerar escribir un trabajo al cien por cien porque no puedo hacerlo, disfruto demasiado para considerar que es mi trabajo. 

En lo que más he cambiado es en los viajes. Yo antes no viajaba nada por trabajo; iba de mi casa a la oficina y de la oficina a mi casa. Ahora, pues eso, plantearte una gira de firmas de cuatro meses, o este primer viaje, cruzar el charco. Es el primer viaje internacional que hago para promocionar un libro, y pues evidentemente con muchísima ilusión, muchísima alegría, y muchos nervios. Muchísimos nervios.

En lo pequeño, en lo personal, no ha cambiado tanto. Pero sí que es verdad que sonrío más, sonrío más ahora.


¿Cómo se siente tener lectores en otros países y viajar?

Es increíble. Ayer, antes de coger el avión, hablaba con mi madre por teléfono. Mi madre es muy sufridora, y si me voy de Madrid a Barcelona ya sufre, pues imagínate coger un avión de trece horas. Estaba tranquilizándola «es un vuelo directo, no tenemos que hacer trasbordo»; las madres se aturullan también con estas cosas. Y estaba tranquilizándola y llegó un momento en el que mi madre me dijo: «madre mía, si esto te lo llegan a decir hace cuatro años». Y yo le contesté: «ni hace cuatro años, ni hace dos, ni hace uno». Yo sigo preguntándome cómo puede ser esto. Es increíble pensar que algo que escribiste en tu casa —sobre todo Valeria, que yo cuando escribí Valeria, o Silvia, sabía que nadie me iba a leer—, que haya llegado a otras personas, que haya cruzado el charco… Se siente raro, porque dices «¿cómo ha podido pasar?». Y a la vez es muy emocionante, y da vértigo también, porque piensas «qué bien ha salido todo, qué bonito es todo, no vaya a hacer algo que lo estropee». ¿No? Siempre se tiene esta parte de responsabilidad, el vértigo este de decir «cuídalo, ve con cuidado, ha ido todo tan bien, es todo tan bonito…». Yo creo que hay que quedarse en lo positivo siempre, no en el miedo. Tengo una amiga que dice «está saliendo todo tan bien que seguro salgo a la calle y me atropellan». No hay que pensar así, hay que quitarse un poco ese miedo. Es increíble. Es que no hay palabras.


¿Qué consejo le darías a las personas que están empezando a escribir o que tienen intenciones de publicar?

Que no lo dejen, que no se dejen desanimar por nadie, porque lo van a intentar. Hay mucha gente que les va a decir, por el camino, cosas como una frase que me dijeron a mí en una ocasión, que me hizo polvo, como que «que cantes y bailes en ropa interior delante del espejo no te convierte en Madonna». Y yo a las personas que les digan eso les contestaría que si quiero ser Madonna, de puertas para adentro soy Madonna y que no tienen que opinar de nada. Todo el mundo opinará, todo el mundo les dirá que es muy difícil. Que no pierdan la fe, que no pierdan la fe en sí mismos, que la magia sucede, la magia está ahí fuera. Que no pierdan la fe en su trabajo, que peleen por ello, que sean autoexigentes —sin pasarse, sin castigarse—. Que sueñen, que sueñen mucho y muy alto. Que lean muchísimo. Que confíen en los demás, también. En alguien de su alrededor que les vaya a decir cuándo algo está bien y cuándo está mal, que se respalden en alguien. Y que tiren para adelante siempre, que lo intenten. Que el «no» ya está escrito. Dice mi madre que la suerte es para los valientes. Si no lo intentas, seguro que no va a salir. Que adelante, que a por todas, a comerse el mundo.



Muchas gracias a ella por la entrevista y por la experiencia preciosa que fue conocerla
¡Espero que les haya gustado!

24 comentarios:

  1. Hola! Me encanta leer las entrevistas de esta autora, me parece muy interesante todo lo que dice. Además, le has preguntado cosas muy interesantes y te ha quedado una muy buena entrevista :)
    Besos!

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    1. Gracias, bonita. Fue un placer conocerla!
      Un besote.

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  2. Hola :D
    Pues la verdad no he leído nada de la autora pero me alegro mucho que hayas podido entrevistarla, ahora le echaré el ojo a alguno de sus títulos.
    Saludos

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    1. Qué bueno, ojalá encuentres algo lindo y te guste. Un beso!

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  3. Menuda entrevista más completa. No le falta ni un detalle. Sigo alucinando con lo bien que te manejas en las redes y la cantidad de gente que conoces. De mayor quiero ser como tú! Xd

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    1. Jajajaja, qué linda. Bueno, conociendo mis planes como los conocés, sabés a qué atenerte ;).
      Un besote!

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  4. ¡Genial la entrevista!:D Elísabet más copada imposible, la verdad da gusto conocer gente así. Me encanta su forma de pensar en varias cosas.

    Un beso😘

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    1. Una capa, la verdad, me encantó tener la oportunidad de conocerla. Qué bueno que pudimos ^^.
      Un beso.

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  5. ¡Tremenda entrevista! Muy buena la verdad, me encantó. Nunca he leído nada suyo pero se nota que ama lo que hace y evidentemente lo hace bien. Beso! :)

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    1. Muchas gracias! Yo había leído solo un libro, pero opino igual que vos. Me cayó muy bien ella.
      Un besito!

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  6. No he leído ninguno de sus libros >.< pero siempre gusta conocer más a los autores =)

    Un besito ^^

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    1. Sí, está bueno conocer a la persona detrás de las letras, ver que son personas como nosotros!
      Un besote.

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  7. Holaa, muchas gracias por compartir la entrevista *-* sí que ha estado sonada la autora últimamente, y sin dudas que debe ser por algo y ya voy a tener que caer en sus redes porque así no se puede, ja, ja, me ha encantado su forma de contestar a todo, sí tiene cosas para decir. Eh, gracias con los concejos, algún día no me detendré de desarrollar mis ideas :D
    ¡Beesos! :3

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    1. Gracias, linda. Ojalá la leas pronto! Un besote.

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  8. ¡Preciosa entrevista, Sofí! La verdad que se nota que es una preciosa persona y muy cálida. Me deja con las ganas de poder conocerla. ¡Besote, linda!❤

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    1. Gracias, bella! La verdad que sí, muy cálida.
      Un besote.

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  9. Una entrevista fantástica, Sofi. Las preguntas me encantaron y Elísabet es un auténtico amor. Tiene una chispa que no pasa desapercibida. De verdad, enhorabuena por un gran trabajo. ¡Un besote!

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    1. Gracias, preciosa. Es realmente un amor de persona. Y bueno, como le dije a Ester, ya sabés a qué atenerte ;).
      Un besote gigante.

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  10. Hola.

    Estaba deseando leer esta entrevista, ha sido verla publicada y correr a leer. Beta es de mis escritoras favoritas, adoro por completo sus libros, sobre todo el de Silvia, dios mío lo que lloré con estos dos libros. Todavía tengo en la estantería dos bilogías suyas y una trilogía por leer, pero sé que en cuanto pueda los leo. Me ha encantado la entrevista, la pregunta de en que libro de los tuyos vivirías me ha parecido muy original y la respuesta estupenda. Me das mucha envidia, pero sana porque me alegro por ti y por este encuentro tan genial.

    Muchos besos.

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    1. Qué precioso comentario ♥. Gracias, bonita. Me alegra mucho que te gustara la entrevista!
      Un abrazote.

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  11. Holaa
    buena entrevista, he escuchado muchas cosas buenas de la autora, y ya quiero leer alguna de sus obras. Gracias por compartirla con nosotros
    besos

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    1. Gracias! Ojalá termines haciéndolo!
      Un besote.

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  12. ¡Hola Sof! Ayyyy pero si conociste a Elisabet <3 Es majísima, yo pude coincidir con ella en la feria de Madrid (aunque no por mí, era por una amiga jajaja) y es un encanto de chica la verdad. Y nos traes una entrevista magnífica como he visto pocas, las respuestas además están reflexionadas, muchísimas gracias por compartirla con nosotr@s :)
    ¡Besitos!

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    1. Ay, sí, en persona es tan adorable y cálida! Qué bueno que te gustara la entrevista.
      Un besote!

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Nos descubrieron, por fin nos descubrieron. Pasen y vean, qué lindas tolderías: