Agnieszka tiene un don: es capaz de romper, manchar o perder cualquier cosa que lleve puesta en cuestión de segundos. Vive en el valle con su familia y es feliz en su pequeño y asilvestrado hogar. Pero la maligna y retorcida presencia del Bosque se cierne desde hace años sobre todos ellos. Para protegerse, el pueblo confía en el poder de un misterioso mago conocido como el Dragón, el único capaz de controlar con su magia el poder del Bosque. A cambio de protección, pide una sola cosa: cada diez años podrá escoger a una chica y se la llevará a su torre, un destino casi tan terrible como caer presa del Bosque.
El día de la elección se acerca y Agnieszka tiene miedo. Sabe —de hecho todo el mundo sabe— que el Dragón escogerá a Kasia, la más bonita, la más valiente de todas las aspirantes. Y, también, la mejor amiga de Agnieszka. Pero cuando el Dragón llega, para sorpresa de todos, no es a Kasia a quien señala…
Un bosque corrupto.
Un mago poderoso y solitario.
Una joven cuyo poder lo cambiará todo…
Ah, pero qué ganas que tenía de leer este libro. No solo por las reseñas, que en su mayoría eran buenas, sino por todos los elementos que hay ahí mezclados, que claramente llamaron mi atención. El bosque, la magia, brujas y hechiceros, un ambiente oscuro... Es más, cuando leía tuve una pequeña conversación conmigo misma, muy estúpida interesante, que fue: «ay, qué ganas de escribir algo sobre brujas y el bosque». «Sofía, no seas imbécil, ya hiciste eso». «Cierto :(» #autobombo. Es decir, sí o sí iba a caer rendida ante la ambientación. Está en mi naturaleza (?)
La historia está cubierta por un velo de oscuridad perpetua, que se siente incluso cuando es de día. A ver, sí, ya sé que se llama Un cuento oscuro —que no termina de gustarme, pero admito que Uprooted es bastante jodido de traducir—, pero lo que digo no es menor. Hay una sensación permanente de que algo nos acecha desde el Bosque, ese bosque corrupto y tenebroso que siempre, siempre está presente. Parece extraño que el antagonismo esté tomado por algo que suena así de abstracto, como una entidad, el mal, algo de lo que no se conoce el origen ni nada. Sin embargo, se maneja muy bien. El misterio se mantiene hasta el final y todo termina reduciéndose a una lucha ancestral que nosotros, como humanos, conocemos a la perfección. Ya van a ver, es fácil darse cuenta de lo que quiero decir.
El Bosque no es el único problema al que se enfrentan nuestros personajes. Es decir, sí, en un punto, pero es complejo de explicar sin spoilers. En cierto momento, la gente de la corte va a intervenir en la vida más bien sencilla del valle y las cosas se van a ir un poquito a la mierda. Está bueno porque vamos a conocer más lugares y más personajes y estos van a crecer mucho. Y todo se va a poner feo, feo. Pasé horrible, para qué mentirles. Una ansiedad espantosa. Es decir, estuvo buenísimo y me encantó. No sé, ustedes vean si me entienden o no. Lo que sí, encontré que el final es tremendamente satisfactorio y que no querría que escribieran una secuela. Así, redondito, está perfecto. No lo arruinen, plis.
Acá alguno que lea este blog desde hace tiempo sabrá el problema que tengo yo con las protagonistas y sus primeras personas. Por suerte, Agnieszka (ctrl+c, ctrl+v, obvio) me cayó muy bien. Hay algo en su forma de ser salvaje y humilde que me hizo empatizar montones. No pide lo que le pasa, y la pasa mal, pero se esfuerza. No es súper bonita, no es poderosísima y perfecta, no es única —aunque su magia es bastante especial, pero tampoco única, porque hubo gente así antes que ella—. Es bastante terrenal, con una sensibilidad inmensa. Me encantó estar en su cabeza. Me gustó lo real que se siente, lo familiar. Y me pareció genial todo su desarrollo, lo muchísimo que crece a lo largo de esta historia, desde la chiquilla asustada del inicio hasta... Bueno, la Agnieszka que llega a ser.
Por otro lado tenemos a Sarkan, el Dragón, el gran hechicero que tiene como ciento y pico de años y cada diez se lleva a una muchacha del valle, como bien cuenta la sinopsis. No las toca, no les hace daño, pero salen de ahí cultas, con dinero y clase, y no quieren volver al valle, sino que se van a estudiar o hacer cosas interesantes. Ah, re malo es (?). Al conocerlo mejor, nos damos cuenta de que parece que tuviera un palo clavado en el orto, un humor de mierda digamos. Pero aunque trata bastante mal a Agnieszka a inicio, en realidad solo es severo. Y tiene su corazoncito. Pensé que no lo iba a querer, pero en cierta parte del libro lo extrañé mucho. Valoro que no sea un adolescente de cien años; es decir, tiene la madurez que corresponde a su edad, no como suele suceder a veces. En fin, que está muy bien construido y es hasta querible.
La relación entre estos dos se va formando de a poco, y aunque no es un libro especialmente romántico —por suerte, pero hasta yo que soy un tempanito eché de menos algo más de contacto entre ellos—, las pocas escenas «interesantes» son bastante intensas. Me encanta cómo se liga el desarrollo de su relación con el aprendizaje, que empieza siendo unilateral y termina siendo mutuo. Si bien no me agrada lo caracagada que es a veces Sarkan con Agnieszka, creo que ella lo maneja muy bien, al final.
Los demás personajes, que no son pocos, pero tampoco es un repertorio muy amplio, también tienen cosas que dar. Especialmente Kasia, que parece una simple amiga Mary Sue y al final le pasa de todo y se vuelve clave. Marek, uno de los príncipes de Polnya, tiene un papel crucial y aunque me cayó mal de principio a fin, es interesantísimo. La gente del valle y su idiosincrasia. Los otros magos y cómo se relacionan con Agnieszka, en fin, toda la sociedad y lo que vamos conociendo.
Lo que nos lleva a lo bien armada que está la ambientación. Estamos en una especie de Europa del este que no es tal, con un folklore precioso y unos paisajes que casi podemos tocar. El valle, el Bosque, todos los pueblos... Se vuelven reales bajo la pluma de Naomi Novik. Teniendo en cuenta que el Bosque es prácticamente un personaje, es más, antagonista, es súper importante que esté bien definido. No es tanto un lugar físico como una entidad, insisto, pero tiene de ambas. También es excelente el desarrollo de la magia en esta historia, y cómo es diferente para distintos hechiceros. La referencia a Baba Yaga es imposible de pasar por alto. Mi imaginación pasó bárbaro recreando Polnya en mi mente. Cómo me gustaría que existiera una versión ilustrada de este libro, por favor, qué bien que nos haría.
Una de las cosas que más quiero resaltar es la prosa de Naomi Novik. Aunque letrada, Agnieszka tiene origen humilde. Si bien va aprendiendo con el transcurso de la historia, no deja de ser quien es. A lo que voy es que el vocabulario de la narración no es especialmente complicado, pero la forma, la elección de las palabras, el ritmo, el tono, las imágenes creadas, todo eso es súper especial y sugerente. Despierta sensaciones en el lector que son fuertísimas. Eso es lo que busco en libros de este estilo. Ya lo he dicho muchas veces; está perfecto que la prosa sea directa e invisible, que narre, pero cuando se la puede apreciar así, cuando a veces nos detenemos a releer algo porque nos maravilla, ahí creo que estamos frente a algo especial. Y este libro es especial, en ese sentido.
¿Si es ágil? Tiene mucha más narración que diálogos. Dado que la voz de Agnieszka y la narración me parecieron maravillosas, esto no me importó ni se me hizo pesado ni nada. De hecho, lo disfruté y hasta preferí. Sé que acá muchos dirán ñeeek, poco diálogo, not for me. Creo que vale la pena, de todas formas. Por ejemplo, mi idea era acostarme temprano y leer solo un par de capítulos. Más de quinientas páginas después y a las seis de la mañana, lo terminé y dije «oh, shit, otra vez no, malditos libros adictivos».
En fin, que no por nada está entre mis mejores lecturas del año. Es un libro, como dice el título, oscuro, intenso, de una magia especial y personajes bien construidos, queribles, humanos hasta cuando duden de eso. Con una prosa increíble y paisajes sugerentes, es una historia poderosa que seguro los atrapa y se los lleva a las profundidades del Bosque.
Aprovecho a contarles algo que me hace muy feliz, y es que esta semana me dieron dos noticias muy buenas: la primera, que aprobé la pasantía de la tecnicatura que cursé —una de las dos carreras que estudio—; la segunda, que la aprobé con 10. Y esto significa una cosa: ya soy oficialmente técnica en corrección de estilo. Ahoradenme trabajo solo me queda terminar traductorado ♥.
Aprovecho a contarles algo que me hace muy feliz, y es que esta semana me dieron dos noticias muy buenas: la primera, que aprobé la pasantía de la tecnicatura que cursé —una de las dos carreras que estudio—; la segunda, que la aprobé con 10. Y esto significa una cosa: ya soy oficialmente técnica en corrección de estilo. Ahora











