miércoles, 12 de febrero de 2020

Mujercitas - Especial

Edición definitiva de las dos partes del libro, con prólogo de Patti Smith y un apéndice en el que se señalan los pasajes censurados por sus editores originales.

«Ningún libro me sirvió mejor como guía, cuando empecé a recorrer mi camino de juventud, que Mujercitas.» Con estas palabras da comienzo el prólogo de Patti Smith a esta edición, que reproduce íntegro el texto con el que vio la luz en 1868 la célebre novela de Louisa May Alcott. Más tarde sufriría cortes y censuras -debidamente señalados en el apéndice de este libro- y la versión dulcificada fue la que leerían, en traducción, varias generaciones. También incluye la segunda parte de la historia, que la autora escribió para dar respuesta a las muchas cartas de los lectores, interesados en saber cuál sería el destino de las hermanas March, cuatro jovencitas que vivían en un pueblo de Nueva Inglaterra mientras la guerra civil hacía estragos en toda América. Han pasado muchos años desde aquel lejano 1868, pero la complicidad de Meg, Beth, Amy y Jo con las mujeres no ha muerto y son muchas las autoras, desde Simone de Beauvoir a Joyce Carol Oates, que como Patti Smith han reivindicado con entusiasmo una novela que resume el espíritu de una época y aún hoy puede regalarnos hermosas horas de lectura.


Estamos ante uno de esos libros que prácticamente no necesitan presentación. Incluso a quienes no lo leyeron seguro que les suena el título o tiene una idea básica de la historia. Por eso, pienso empezar este especial contándoles no de qué trata, sino cómo conocí Mujercitas. Si quieren una entrada que explica súper bien el argumento de la novela y los personajes, les recomiendo esta de Mel. No creo ser tan exhaustiva.

No sé muy bien cuál de estas dos cosas pasó primero, ya que era muy chica. Conocía el libro de nombre, pero no lo había leído. Llegó a mi vida de dos maneras: a través del libro J. K. Rowling vista por J. K. Rowling, una entrevista a la autora que se publicó en el año 2000 o por ahí, en donde comentaba que Jo March era una de sus heroínas favoritas. Como yo en ese entonces adoraba a la Rowling —ahora es un poco más complicado, la verdad—, traté de leer todos los libros que ella decía haber leído en su niñez y juventud. No puedo asegurar haber llegado a Mujercitas después de leer esta entrevista, aunque tengo la sensación de que sí, y de que lo hice por este motivo. Solo sé que lo encontré en la biblioteca de la escuela y, por supuesto, tuve que leerlo. No recuerdo bien si me gustó o no, aunque algunas escenas se me quedaron grabadas —los castillos en el aire, por ejemplo— y los eventos más importantes no me los llegué a olvidar. Cuando tuve la oportunidad de releerlo antes de ver la película, me dije que sí, que había llegado el momento. En verdad, lo estoy releyendo tan despacito que sigo en medio de la segunda parte, pero no quería dejar de hablarles de toda la experiencia.

Y hablando de mi relectura, charlemos un poco de la edición nueva de Lumen. La que yo leí en la biblioteca de la escuela, se imaginarán, era muy viejita y probablemente estuviera adaptada o algo así.  Esta es una versión definitiva de los dos volúmenes, sin censura, ilustrada y con apéndices. Empieza con un prólogo precioso de Patti Smith, pero también tiene una introducción que explica bastante sobre el contexto y cómo conviene leer la obra si se es joven o si se es más grande. Además, al final hay varias secciones que explican un montón más sobre la época en distintos aspectos. El rol de la mujer, la medicina, la religión, entre otros. Todo esto lo vuelve un volumen muy completo, ideal para quien quiera empaparse de all-things-Mujercitas. Es bastante gordito, sí, y pesa, pero eso se cae de maduro.

Todos los paratextos incluidos me parecen un acierto. ¿Por qué digo esto? Porque es una obra que gana muchísimo con el contexto adecuado. Leída así nomás, con nuestra mirada actual, sé bien que puede resultar una novela lenta, aburrida, machista y llena de moralina. No quiero invalidar esas opiniones, pero creo que las cosas cambian cuando la miramos con el cristal de su época. La introducción misma nos explica por qué fue un libro que revolucionó la novela juvenil como se la conocía, que incluso se consideró poco cristina en ciertos aspectos y que trata el rol de la mujer de una forma muy directa. Una novela que, además, reivindica la importancia de la vida cotidiana de las mujeres. No voy a explayarme al respecto, pero sí quiero dejar claro que considero fundamental estudiar un poco sobre la época y sobre la autora para poder entender mejor la novela y, en verdad, también la película.

En fin, ¿de qué trata Mujercitas? Dicho así nomás, de la vida de la familia March. Esta familia está conformada por cuatro hermanas y sus padres. El padre se encuentra ejerciendo como capellán en el frente, dado que nos ambientamos en la Guerra de Secesión, por lo que la madre, a quien llaman Marmee, es la encargada de cuidar a la familia. Las hermanas son Meg, Jo, Beth y Amy, muy distintas entre sí. También podríamos incluir a una tía muy particular y a Hannah, la criada, que vive con ellos y que es parte del día a día de la familia. Los vecinos, los Laurence —el señor Laurence, su nieto Laurie, el profesor Brooke— también forman parte del entorno familiar de los March. A través de episodios de sus vidas a lo largo de algunos años, vemos a estos personajes crecer, madurar, sufrir y vincularse como si de personas reales se tratase. Y así han impactado tanto en distintas generaciones desde su publicación.

No quiero comentar mucho más de la historia en sí, pero me gustaría hablarles un poco de los personajes. De esa madre abnegada que, a pesar de parecer perfecta, admite hacer un trabajo diario muy grande para contener sus enojos. De Meg, que quiere tenerlo todo y recibe más de un baño de realidad; de Jo, que es fuerza salvaje y creatividad en estado puro; de Beth, la angelical; de Amy, presumida y caprichosa, pero forzada a ser humilde. Todas tan distintas y, sin embargo, coexisten de una manera natural. Son una familia entrañable, a la que llegamos a querer en todas sus versiones. También está Laurie, ese personaje tan querido por las March y tan importante será para ellas.

Mujercitas es y ha sido una historia que llega muchísimo a su lectores —lectores de todo timpo, desde su publicación—, que se convierte en un lugar seguro al que volver. Resulta emotiva, inspiradora, muy visceral incluso. Tal vez el motivo sea, en parte, que la autora puso tanto de ella en sus páginas. Sabemos que se basó en su propia familia y en algunas de sus vivencias para escribir la historia, que fue un encargo. De no ser por este encargo, difícilmente hubiéramos tenido la novela entre nuestras manos. No era lo que Louisa solía escribir.

La película hizo un gran trabajo a la hora de homenajear a Louisa, por cierto. Hay múltiples guiños a la manera en la que llegó a publicar Mujercitas, por ejemplo, o cómo se escribió el final que tiene en la actualidad. Recordemos que en esa época las protagonistas tenían que terminar casadas. Incluso se hace referencia a que era ambidiestra, lo que le permitía usar las dos manos para escribir. Hay mucho de Louisa en Jo, desde el momento en el que la autora lo decidió así, claro, pero la película lo sabe transmitir a la perfección y hasta se mezcla un poco la ficción con la realidad. No era algo que esperara encontrar en una adaptación y sin dudas hizo que el final se volviera algo más ambiguo, pero para mí es un acierto. Abre la puerta al debate, a plantearnos un poco mejor cómo habría terminado la historia si la autora hubiera tenido total libertad. Infinitas posibilidades. Yo creo que a Louisa le habría gustado.

Tuve la suerte de poder asistir a la avant premiere de la película, así como a la actividad previa organizada por el #Clubdelecturauy y Penguin Random House. Allí, tras ser agasajados con comida y té muy ricos, gracias a Maizena y Lipton, participamos de un debate grupal sobre la obra y en un sorteo. Después, fuimos todos juntos a ver la película. Ya venía con el corazón calentito por la actividad preciosa, rodeada de gente linda de distintos clubes de lectura del país, pero salí mucho más feliz todavía.

La película es hermosa. A algunos les podrá parecer confusa porque juega con distintas líneas temporales en vez de ser lineal como las otras, pero para mí se diferencia muy bien la época —en el pelo, la ropa, la paleta de colores, el tono. Esto hace que todo tenga un tinte más nostálgico y emotivo: sabemos que las cosas no son como eran antes, pero no sabemos por qué. Me parece una idea innovadora e interesante y aplaudo a la directora por haberlo hecho así. Disfruté montones de las actuaciones, de la música —no he parado de escuchar la banda sonora para escribir o reseñar—, del vestuario hermoso que bien merecido tiene ese Oscar. 




Además de contarles sobre el libro y sobre la experiencia maravillosa que fue la avant premiere, de cómo disfruté la película, quería hablarles de una lectura complementaria que me parece que aporta muchísimo a estos otros dos elementos. Se trata de una novela corta de la autora Gloria V. Casañas llamada En el huerto de las Mujercitas.



En homenaje a Louisa May Alcott. A mediados del siglo XIX en Concord, un histórico pueblo de Massachusetts, los vecinos son ilustres pensadores en la época: Emerson, Thoreau, Hawthorne, y entre ellos la familia Alcott, cuya segunda hija, Louisa May, acaba de saltar a la fama literaria con una novela juvenil.

Hasta allí llega Analisa Clemens en compañía de su tía, huyendo de la Guerra de Secesión. Lectora empedernida, Analisa busca refugio a sus pesares en los libros, y halla una extraña coincidencia entre sus sentimientos y los de las hermanas March de la famosa novela Mujercitas. Un manuscrito que descubre aspectos insospechados de la vida en Concord le demuestra que aquel lugar no es el apacible pueblo blanco que parece, y la intriga por saber a quiénes se refiere el anónimo autor de esas páginas la conduce a la gente de las colinas y a Justin, un joven de carácter y modales por completo opuestos a los de su antiguo prometido. Su afán de vivir aventuras la empuja hacia Orchard House, la casa de las mujercitas de la novela. En ella, Analisa encuentra no sólo la respuesta a sus incógnitas, sino una revelación que cambiará su vida para siempre.

En el huerto de las Mujercitas rinde homenaje a una escritora que evadió los esquemas de pensamiento reservados a las mujeres de entonces, se atrevió a desafiar las convenciones sin perder su amor por la familia ni el romanticismo, y dejó profunda huella en otros escritores. Es también una novela dentro de otra, a tal punto fusionadas que la realidad se torna ficción y ésta se vuelve real. Louisa May Alcott actúa en ella como un personaje más, revelándonos secretos desconocidos de la familia y de su papel en la historia de Concord, un sitio que Gloria V. Casañas conoce y ama, y del que trae para sus lectores, además de una romántica trama, un encantador diario de viaje por Orchard House y sus alrededores.

Poco que decir sobre el contenido de este libro que no esté en la sinopsis. Primero que nada, ¿ven la casa de la portada? Es Orchard House, donde vivió la autora la mayor parte de su vida. ¿Recuerdan la casa de las March en la película? Bueno, ahí tienen otro de los guiños.

Esta novela corta también cuenta con un prólogo muy esclarecedor sobre la vida familiar de la autora y los personajes históricos importantes que influyeron en su crecimiento. Hacia el final del libro, hay un apéndice sobre Orchard House, que la autora conoció en persona, y que incluye fotos de la casa, de los distintos espacios que habitó la familia Alcott.

Más allá de esos agregados, nos cuenta una historia en la que Louisa es personaje, mas no protagonista. Analisa Clemens, una chica sureña que acaba de sufrir la pérdida de su prometido en la Guerra de Secesión, viaja con su tía y termina viviendo en Concord, en el norte, donde habita la autora de su novela favorita. La segunda parte acaba de salir, ella se conoce con Justin, un muchacho que le recuerda a Laurie, con una señora misteriosa que quiere conocerla más... Además, dentro de su edición de la novela, encuentra las páginas de un diario desconocido, de una persona muy enferma... Todo está lleno de guiños a Mujercitas, claro.

Lo que más me gustó del libro, además de que es una manera preciosa de acercarnos a Louisa y a Concord, es el peso que tiene la Guerra de Secesión y el papel de los Alcott en ella. Como podrán saber, el norte era abolicionista y muchos allí incluso ayudaban a los esclavos a escapar del sur. Los Alcott tenían una forma de ver el mundo muy avanzada y libre para su época, por ejemplo, y se rodeaban de la intelectualidad de la zona. Me gustó poder verlos desde este aspecto, ya que en Mujercitas la guerra está presente pero no se profundiza en ella.

Ya sea para reconstruir la época, reimaginar la vida de la autora, conocer mejor los detalles de esta o simplemente disfrutar de una historia sencilla y linda en una ambientación histórica, es una novela corta disfrutable. Me parece que complementa muy bien la lectura de Mujercitas y que puede sacarle una sonrisa a más de un fan.

Como pueden ver, le dediqué casi todo mi enero y parte de febrero a Mujercitas, a conocer mejor a Louisa May Alcott. A volver a una historia de la que me quedaban solo retazos. Estoy disfrutando muchísimo de le relectura y prentendo seguir leyendo la novela despacio, así que dudo terminarla a la brevedad, pero me encanta reencontrarme con momentos que creía olvidados.

¿Si recomiendo la novela? Sí, por supuesto. Eso sí, traten de familiarizarse con el contexto lo más posible. Les juro que la lectura va a ser mucho más amena y que la van a entender a otro nivel. Y, después de eso, va a ser difícil no pensar en Louisa como en una amiga más.



8 comentarios:

  1. Hola, bella.
    Me encanta Mujercitas y estoy deseando leer el libro de Gloria, a ver qué tal.
    Me gustó mucho esta entrada.
    Un besote.

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola, Sofi! Madre míaaaaa, menudo homenaje que te has marcado en esta entrada, ME ENCANTA <3 Es una historia que siempre me ha gustado aunque ahora que la he releído como que la veo con otros ojos lo que es la historia en general (tenía un poco idealizado todo, yo creo y había perdido detalles). Jo sigue siendo mi chjica March favorita, eso por supuesto :b
    Pero no sé cómo no he visto aún la nueva adaptación pero ganas no me faltan, necesito tiempo XD
    Y OMG FUISTE A LA PREMIERE O.o Eres mi ídola, yo nunca he ido a la premire de nada jaja

    ResponderEliminar
  3. ¡Hola! =)
    Gracias por la reseña pero siempre que conozco la historia me da pereza leer el libro xD

    Un besito ^^

    ResponderEliminar
  4. Hola Sof!
    No sabes la envidia que les tengo por las actividades que hacen antes de las películas! suenan tan bien!
    Yo espero ver Mujercitas pronto, acá en méxico la pusieron en muy pocas salas :(
    Gracias por esta bella entrada!
    feliz san valentín!

    ResponderEliminar
  5. Hola, este libro tengo tantas ganas de leerlo, y aún no he tenido la oportunidad, y ver la peli muy pronto también, me alegra que lo hayas disfrutado, saludos desde kiwybooks!

    ResponderEliminar
  6. ¡Hola!

    Es uno de mis eternos pendientes y creo que por fin le daré una oportunidad aprovechando la adaptación que me muero de ganas de ver.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Hola.
    Tengo muchas ganas de leerlo, y más que hace nada que acabé un retelling y me gustaron mucho los personajes, seguro que el clásico es mucho mejor.
    Muchos besos.

    ResponderEliminar
  8. ¡Hola! ^^
    Yo leí este libro hace algunos años. Es un libro por el que sentía curiosidad desde hace bastante tiempo, y aunque me gustó, debido a la fama que tiene quizá esperaba algo más. Además, está contado de una forma demasiado moralista, y también se pasa con el sentimentalismo. Quizá por eso mi personaje favorito es Jo, porque es la más rebelde e incorformista de las cuatro hermanas. Se aleja de ese perfil de mujer ideal de la época, y por eso me parece el personaje más interesante de todos. A pesar de todo reconozco que es un clásico que tiene su encanto, y merece la pena leerlo, aunque sea una vez.
    Besos!

    ResponderEliminar

Nos descubrieron, por fin nos descubrieron. Pasen y vean, qué lindas tolderías: